sábado, 6 de febrero de 2010

La Reforma Electoral y la posibilidad de un desenlace electoral agitado

Por Johanán León Torres

La posibilidad de un desenlace electoral agitado

Desde principios del 2009 y con la mira puesta en el juego electoral, el oficialista PLN ha venido introduciendo a nivel de la opinión pública y el entramado institucional, una serie de elementos para tratar de asegurarse ventaja en las elecciones del 2010 ante las otras fracciones políticas de la burguesía, y lograr un gobierno de continuidad representado por Laura Chinchilla.

El dudoso padrón electoral del PLN

En junio del año pasado se llevaron a cabo las elecciones internas del PLN, donde, en buena parte por el peso del apoyo gubernamental, se impuso la candidatura de Chinchilla frente a sus contendientes: Johnny Araya, y Fernando Berrocal.

En estas internas, el PLN celebró haber “superado las expectativas” pues decían esperar la participación de 400,000 votantes; y según indicaron habrían votado más de 500,000 personas.

El tamaño de este padrón es sumamente cuestionable si se toma en cuenta que esa cantidad de electores, constituyó poco menos del caudal electoral que obtuvo Arias en el 2006 y buena parte del obtenido en el referéndum por el “Sí” al TLC; en otras palabras, equivaldría a decir que luego del desencanto de muchos votantes con la política de los arias, esa cantidad es prácticamente igual; siendo esto un medio para sellar en la opinión pública, posibles cuestionamientos a una supuesta votación masiva en las elecciones de febrero de este año.

La reforma electoral y la eliminación del conteo manual de votos

El plan del oficialismo no se limitó sólo al aspecto mediático, por lo que cuidadosamente, también impulsó la reforma electoral que recién fue puesta en vigencia en setiembre del 2009 luego de tener acuerdo con el resto de fracciones patronales, y que eventualmente, le daría mejores condiciones ante los otros partidos políticos. Es que aunque al final hubo acuerdo alrededor de la reforma electoral de parte de los principales partidos patronales, esencialmente para taponear el acceso a la participación en elecciones a nuevas fuerzas políticas emergentes; lo cierto es que la reforma también termina beneficiando al partido de gobierno.

No era casualidad que a principios del año pasado el presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, Luis Antonio Sobrado, señalara “la falta de interés de los diputados para impulsar el proyecto de reformas electorales”, a tono con las constantes referencias del arismo a dicha ley. Sin embargo al tiempo de estas declaraciones, el candidato del Movimiento Libertario se colocaba ya como uno de sus principales opositores pensando en la ventaja que la aprobación del proyecto podría significar para el PLN , diciendo que el proyecto “en vez de facilitar lo que hace es dificultar y desinstitucionalizar los partidos políticos”.

Pero no fue sino hasta hace algunas semanas cuando el PLN en conjunto con el TSE comenzaron a hacer uso concreto de la nueva ley electoral, al declarar Sobrado la eliminación del conteo manual de votos, luego de haber expuesto una interpretación en el sentido de que el nuevo texto considera como conteo definitivo el realizado en cada junta electoral.

La reacción del resto de partidos patronales no se hizo esperar, empezando por el ML: según su candidato Otto Guevara “nosotros consideramos que el proceso electoral no debe dar lugar a dudas a los participantes. No tenemos por qué cambiar el doble conteo si ha funcionado bien”.

A lo anterior se han sumado los recientes cuestionamientos a las fuentes de financiamiento de Guevara de acuerdo a lo establecido en la nueva ley electoral, lo cual ha sido expuesto en los medios de comunicación por el PLN en como uno de sus últimos recursos en la campaña electoral.

La posibilidad de un gran fraude electoral por parte del PLN

Tras contar con la maquinaria institucional a su favor, y echando mano de la reforma electoral a la par de una millonaria campaña, el PLN espera una victoria rápida el próximo 7 de febrero; esto porque si no logra la victoria en un solo intento, se podría complicar su permanencia en la Presidencia.

Sin embargo no parece que el ML, tenga en mente dejar que el PLN dé al traste con su también millonaria campaña, y su creciente fortalecimiento como opción de gobierno de los empresarios costarricenses. Esta agrupación ha venido identificando en la reforma electoral una amenaza a sus objetivos de hacerse de la maquinaria del estado burgués y ante ese posible escenario de duda y cuestionamiento, sea en una primera o segunda ronda no puede descartarse que el ML eche mano de sectores sociales que vienen constituyendo su base electoral, como los porteadores, dueños de talleres mecánicos, empresas de seguridad privada, campesinos pobres arruinados; y otros sectores de la clase media, movilizándolos en las calles contra el oficialismo (como ya lo ha hecho coyunturalmente para presionar al partido de gobierno en el Congreso) y complicándole el escenario al PLN, abriendo un escenario agitado en el conjunto de la situación política nacional.

A pesar de lo anterior, de posible agudización de las fricciones en las filas de la propia burguesía, los revolucionarios de la LRS creemos que es indispensable mantener la más absoluta independencia política de la clase obrera respecto a sus patrones. No solo es necesario mantener la independencia política respecto a las dos opciones electorales que se ven más fuertes, o con mayores posibilidades de disputar la presidencia (el PLN y el ML), sino también frente a Ottón Solís del PAC, y otras opciones menos importantes en términos electorales como el PUSC, AP, o el partido pequeñoburgués Frente Amplio. Solo de esta forma será posible preparar una alternativa de los trabajadores, internacionalista y socialista, que pueda tener un peso significativo en la vida política nacional (Ver Manifiesto Político frente a las elecciones nacionales).



1 Ruiz Ramón Gerardo, “Laura es primera candidata del PLN”, Diario Extra, 8/06/2009

2 Vizcaíno Irene, “TSE denuncia desinterés de los diputados por reforma electoral”, La Nación, 11/02/2009

3 Vizcaíno Irene, “Partidos piden reconsiderar recuento de votos al TSE” La Nación, 06/10/2010

jueves, 28 de enero de 2010

Ante la falta de una opción obrera independiente en las próximas elecciones nacionales: ¡VOTE NULO O NO VAYA A VOTAR!

Ante la falta de una opción obrera independiente en las próximas elecciones nacionales: ¡VOTE NULO O NO VAYA A VOTAR!

Ni derecha liberacionista, ultraderecha libertaria, ni burguesía “patriótica”: luchemos por la independencia política de los trabajadores

Por la construcción de un gran Frente Independiente de los Trabajadores, socialista e internacionalista: para enfrentar al próximo presidente patronal, para preparar una salida progresiva frente a los planes antiobreros de la burguesía e impulsar la solidaridad con los oprimidos del mundo

Por Liga de la Revolución Socialista
Lunes 25 de enero de 2010


El próximo 7 de febrero, después de cuatro años, finalmente se realizarán las elecciones presidenciales en Costa Rica, un gran momento, esperado por casi todas las fracciones burguesas y buena cantidad de demócratas capitalistas que ven en tal acontecimiento la posibilidad de renovar las desgastadas fichas en la administración de la maquinaria institucional burguesa. Estas elecciones tienen la particularidad de que a diferencia de las dos contiendas electorales pasadas, no se desarrollan en medio de un clima de grandes movilizaciones populares, como sucedía cuando el TLC atravesaba la situación política nacional; o como se presentó en el 2002, año en que a consecuencia del agudo desgaste del PUSC (que intentó sin éxito imponer el combo del ICE, generando grandes movilizaciones a escala nacional) fue necesaria una segunda vuelta electoral entre Abel Pacheco y Ottón Solís para elegir al Presidente de la República. Al contrario, hoy las elecciones se desarrollan con un movimiento obrero y de masas en relativo reflujo, y con nuevos elementos en la situación política general que parecen apuntar a un giro gradual a la derecha de ciertas capas medias y populares de la población.
En este marco general anterior, las principales encuestas señalan una intención de voto mayoritaria para Laura Chinchilla –impulsada por Liberación Nacional y los hermanos Arias-, seguida cada vez más de cerca por el candidato de la ultraderecha Otto Guevara del Movimiento Libertario, con un Ottón Solís del “patriótico” Partido Acción Ciudadana a la zaga y estancado; y un Luis Fishman a la retaguardia y en decadencia junto al conjunto de su partido el PUSC.
Contraria a la polarización electoral que algunos intelectuales y políticos esperaban entre el PLN y el PAC, la novedad ha sido el estancamiento del segundo partido; frente a un Movimiento Libertario que se fortalece potencialmente y que avanza velozmente en recortar distancia frente al PLN y Chinchilla; lo que podría ser no solo un fenómeno mediático, sino un fenómeno social y profundamente político.

Los ejes políticos centrales de las fracciones burguesas tradicionales y del Movimiento Libertario

Aunque la campaña electoral se ha caracterizado por un nivel sumamente bajo de politización, las distintas fracciones de la burguesía en medio de su miseria en cuanto a ideas, han sacado a relucir algunos de sus principales ejes, según los cuales administrarían la maquinaria estatal durante los próximos cuatro años. En el caso del PLN su intención es continuar con la orientación que traía el gobierno de los Arias Sánchez, consistente en primer lugar en asegurar los buenos negocios para el capital extranjero (incluyendo la minería a cielo abierto), aumentar el nivel de penetración imperialista puesta en práctica mediante los TLC; y sobretodo, mantener ciertas concesiones clientelistas en algunos sectores de la población para contener posibles focos de descontento y explosividad social, todo a la vez que se siguen aplicando medidas antipopulares como las contenidas en el Plan Escudo decretado por los Arias para hacer frente a la crisis capitalista. Al mismo tiempo y con una inclinación más hacia la derecha, Chinchilla promete duplicar el presupuesto del Ministerio de Seguridad Pública (MSP) en 57 mil millones de colones para garantizar “seguridad ciudadana”, más allá de que en el afán de diferenciarse del candidato libertario ahora hable de “prevenir con inteligencia” el fenómeno de la delincuencia. En general el PLN, mediante su candidata Laura Chinchilla, se dirige a profundizar el curso privatizador y liquidacionista de las conquistas sociales que han seguido los gobiernos de Liberación en los últimos 28 años, caracterizados por la aplicación obediente de las políticas emanadas desde el FMI.
Al propio tiempo que Chinchilla hace estas propuestas, recibidas con no mucha credulidad por amplios sectores de la población, Otto Guevara del Movimiento Libertario ha hecho aparición con un violento programa cortoplacista y de impacto, para acaparar la desilusión de las clases medias, así como de algunas franjas de la clase trabajadora. Guevara y su partido, alrededor de la idea de “sacar a los Arias del poder YA” y hacer “un cambio YA”, así como de la necesidad de garantizar “seguridad ciudadana”, han lanzado un programa político brutalmente reaccionario. En esencia el ML busca proseguir con el curso entreguista seguido por las distintas fracciones burguesas que han administrado el país en los últimos años, pero incrementando los niveles de dependencia y penetración del imperialismo norteamericano; así como los niveles de violencia para asegurar la estabilidad del sistema “democrático” costarricense. Entre otras cosas, Guevara propone la dolarización de la economía nacional, al mejor estilo de las economías de países como El Salvador o Panamá, prometiendo desde ya enviar “un proyecto de ley a la Asamblea Legislativa apenas llegue al poder”[1] para lograr tal cometido, además, propone seguir con el TLC con Estados Unidos, reducir los impuestos para los empresarios, y eliminar trabas a la “libertad de empresa”, es decir, eliminar leyes que puedan obstaculizar los negocios de los empresarios. Incluso propone hacer de Costa Rica “una sola gran zona franca”. Pero lo peor llega al momento de hablar “seguridad ciudadana”, pues de manera ofensiva el ML plantea atacar duramente el presupuesto de ciertas instituciones públicas y prácticamente militarizar a la sociedad para combatir a la delincuencia. Como dice el propio diario La Nación, vinculado a los Arias Sánchez, en cuanto a seguridad ciudadana el “candidato libertario, propuso algo más agresivo: quitar a todas las empresas públicas las ganancias de uno o dos años y crear un “fondo nacional de seguridad”.[2] Esta pretensión de Guevara va complementada con otras salidas todavía más virulentas, como la de declarar estado de “emergencia nacional”[3] (una suerte de Estado de Sitio para garantizarle impunidad a la policía y a los cuerpos represivos privados) para “combatir a la delincuencia”, volcando también a importantes instituciones del Estado como el INA y a ciertas empresas privadas hacia una función abiertamente militar. Es así que los libertarios ultraderechistas con Guevara a la cabeza proponen que el INA se vuelque a la capacitación de miles de policías, hasta llegar a unos 20 mil[4] (una planilla superior a la del ICE, AyA, y casi la tercera parte de magisterio), y que los empresarios privados construyan más cárceles y agencias policiales; demostrando su intención de resolver todos los problemas sociales de Costa Rica mediante la fuerza bruta y un estado de “guerra” interno permamente. Estas peligrosas pretensiones, Guevara las ha intentado escudar detrás de otras medidas utilizadas de forma populista, como la necesidad de que RITEVE -el monopolio de revisión técnica vehicular- abandone el país mediante una no renovación de su concesión; ganando con esto adeptos en ciertos sectores de clase media arruinada[5] y golpeando la imagen del PLN, que desde el gobierno, ha demostrado intenciones de renovar el monopolio a la empresa transnacional española.
Por otra parte Ottón Solís, el candidato “patriótico” del PAC promete el cielo, las estrellas y un poco más; y plantea un programa de retorno a una suerte de Estado Benefactor junto con un robustecimiento del CNP para fortalecer a los agroindustriales nacionales, así como rescatar al pequeño, mediano y gran empresario nacional frente al poder de las transnacionales. Aunque no existe por el momento una base material estable, o cuando menos unas finanzas favorables para implementar reformas sustentables en lo económico, o para otorgar importantes concesiones al movimiento de masas como en otras décadas; Solís intenta generar la ilusión de que es posible regresar de la mano de su partido a un nuevo tipo de Estado Interventor, precisamente a la vez que no termina de definirse ni en el país ni en el mundo la peor crisis capitalista en 80 años. Bajo una falsa imagen de pulcritud, Ottón Solís del PAC propone gobernar sin corrupción al país, bajo las más estrictas normas de “ética” y honradez en la “administración pública”, cosa que ni él mismo se cree; después de que Epsy Campbell -su más cercana figura dentro del partido- saliera salpicada de corrupción por enriquecerse con “asesorías” pagadas con recursos públicos (en la misma ola de corrupción que le costó el ministerio de la vivienda a Fernando Zumbado del PLN).
A la cola de todos los anteriores candidatos, se ubica Luis Fishman del PUSC, centrado no en ideas, sino en una decadente campaña alrededor de votar al “menos malo” (como se identifica él mismo con el electorado); con un programa centrado en abstracto en la “seguridad ciudadana”.
Pero la lista de alternativas no se acaba, sino que continúa; pues también existen otros partidos, tanto burgueses como pequeño burgueses, que forman parte del régimen abiertamente. En el caso de los partidos burgueses, hay que mencionar a la Alianza Patriótica, constituida por verdaderas figuras provenientes del PLN y vinculados a determinados sectores del empresariado nacional; como Mariano Figueres, Óscar Campos o Rolando Araya, entre otros. También está el caso de partidos predominantemente pequeño burgueses, que si bien cuentan con el apoyo de ciertos sectores obreros, tienen un programa burgués a la vez que forman parte tranquilamente del régimen; como el Frente Amplio de Merino del Río, cuyo candidato presidencial es Eugenio Trejos. Este último partido, más allá de no tener en sus filas a empresarios, es un partido reformista, que desde su integración simple y llana al régimen, propone unas cuantas reformas, sin perturbar el derecho a la explotación de los grandes empresarios nacionales y extranjeros. Incluso el FA, como una de sus máximas reivindicaciones, se propone “renegociar” el saqueo imperialista con los Estados Unidos mediante la modificación en el TLC de “…los puntos más delicados desde el punto de vista del desarrollo soberano…”,[6] esto, sin mencionar una sola palabra sobre el no pago de la deuda externa u otras demandas clave para la clase trabajadora costarricense.

¿Cómo explicar la intención de voto favorable al Movimiento Libertario y el estancamiento del PAC? La posibilidad de una segunda ronda electoral entre la derecha y la ultraderecha que definiría al próximo Presidente de Costa Rica

Si bien Laura Chinchilla del PLN se mantenía liderando la intención de voto a principios del 2009, pareciera ser que esta situación se debía en primer lugar a la inercia favorable de estar en el gobierno (con todo lo que significa tener a su disposición buena parte de la maquinaria Estatal), más allá de la “crisis crónica” en que estuvo sumergido éste durante su primera mitad; y en segundo lugar, por un escenario donde todavía no habían entrado en escena los distintos candidatos presidenciales. En otras palabras, por un lado la reciente pertenencia al gobierno le daba todavía a Chinchilla más presencia mediática, y por otro, estaba completamente sola, sin más figuras burguesas que le disputaran la intención de voto.
Pero el problema para el PLN comenzó cuando los distintos candidatos electorales de la burguesía, y especialmente Otto Guevara entraron a la película electoral, pues no solo la intención de voto por la otrora Vicepresidenta de Óscar Arias disminuyó; sino que buena parte de los viejos males, achacados al bipartidismo del PLN-PUSC tomaron el centro de las conversaciones en la opinión pública costarricense, cambiando parcialmente la imagen del gobierno de los hermanos Arias para amplios sectores de la población. Chinchilla entonces se enfrentó a un partido Movimiento Libertario (ML) que de manera audaz encontró como clave para perfilarse como opción electoral el atacar duramente al PLN, esencialmente por los escándalos de corrupción, por su incapacidad para asegurar la “seguridad ciudadana” –planteando como opción la apuesta a salidas muy derechizadas-; así como retomando en su discurso ciertas demandas populares como la eliminación del monopolio de RITEVE. La fórmula, relativamente exitosa para el PML, encontró una respuesta inmediata de parte del PLN, lo que no hizo sino favorecer al libertario multiplicando el tamaño de su imagen y fuerzas reales y apareciendo cada vez más en los medios masivos de comunicación. Tratando de seguir los pasos de los libertarios, el PAC, que no había hecho aparición en los medios sino hasta finales del diciembre de 2009, siguió el ejemplo, golpeando sobre Liberación Nacional e introduciendo nuevos elementos de crítica: como la minería a cielo abierto, la falta de liderazgo en un posible gobierno de Chinchilla pues respondería directamente a las órdenes de los Arias, etc. En este escenario y de manera creciente, el PLN ha venido adquiriendo una imagen negativa ante importantes franjas de la sociedad; que al calor de la campaña electoral, se han visto obligadas a ejercitar su memoria y a recordar el desastre generado por los gobiernos de las distintas fracciones burguesas en los últimos años, especialmente del PLN y el PUSC (golpeado severamente y con dos ex Presidentes condenados por casos de corrupción[7]); pero sobretodo a recordar los casos de corrupción de Fernando Zumbado, Clara Zomer, Daniel Gallardo; o la ineptitud de Karla González [8]con el desplome de un puente en la provincia de Puntarenas que provocó la muerte a varias personas; todos estos casos, involucrando a distintos ministros del gobierno saliente de Óscar y Rodrigo Arias.
El problema central en la actualidad tiene que ver con que aunque importantes franjas del pueblo vienen haciendo el ejercicio de recordar lo nocivos que han sido los últimos gobiernos, lo que no es tan favorable es el giro a la derecha que parece estar gestándose paralelamente en ciertas franjas del pueblo costarricense. Muchos elementos de la situación apuntan a que algunos sectores de la “clase media” nacional, así como ciertas capas del movimiento obrero, apuestan a depositar su confianza –por medio del voto- en el Movimiento Libertario ante el desgaste del PAC y otros partidos burgueses o pequeño burgueses “democráticos” que han demostrado ser hábiles para trabajar únicamente con la lengua, pero incapaces orgánica y políticamente de responder a los intereses de los trabajadores. A la vez que el PAC se ha debilitado de manera creciente, y en determinadas coyunturas se ha acercado a la agenda del PLN (facilitándole al partido de gobierno por ejemplo la aprobación de los 14 proyectos de la Agenda de Implementación del TLC), se ha profundizado el vacío en cuanto a una verdadera fuerza de oposición al PLN. Es así como el ML ha saltado a la palestra con un discurso duro atacando al PLN desde posiciones ultrareaccionarias, llenando el espacio que ocupaba el PAC en otro contexto político donde lo que prevalecían eran las grandes movilizaciones en las calles, una presión aguda del movimiento de masas, y un desgaste relativamente agudo del PLN y el PUSC.
En ciertos círculos intelectuales y de la izquierda a veces prevalece la idea de que en Costa Rica las clases medias son esencialmente reformistas y poco dadas a inclinarse a salidas “duras”. Ante este pensamiento hay que decir que no es cierto que las clases medias le temen a las salidas extremas, ni siquiera las clases medias costarricenses, nacidas al calor del Estado Benefactor surgido en la década de los ’50 bajo el proyecto socialdemócrata (profundamente “anticomunista”) de la primera época del PLN. Al contrario, las clases medias, incluida la costarricense, pueden apostar a salidas extremas –arrastrando tras de sí a ciertas capas de la clase obrera- para mejorar o evitar el empeoramiento de sus condiciones de vida,[9]este fenómeno parece ser el que se esconde detrás del fortalecimiento de una de las fracciones burguesas más peligrosas para los trabajadores y el pueblo pobre costarricense: el Movimiento Libertario.
Es que las encuestas oscilan en cuanto a la posibilidad de una segunda ronda electoral, que podría agitar en buena medida las aguas dentro del régimen burgués costarricense, esencialmente porque un descontento del ML podría desencadenar fricciones incluso virulentas con otras fracciones de la clase dominante, para este caso particular, la del PLN. El ML, apoyado en sectores como los porteadores, transportistas, dueños de talleres mecánicos arruinados, etc; podría tomar las calles, como lo ha hecho ya en ocasiones anteriores; pero esta vez en un contexto político electoral más delicado, donde se cuestiona la eliminación del conteo manual de votos, y donde distintos partidos burgueses han pegado el grito al cielo respecto a que la nueva reforma electoral termina beneficiando a Liberación Nacional. Todo lo anterior, se convierte en un verdadero desafío tanto para los trabajadores, como para sus organizaciones, que en medio de circunstancias bastante complejas, tendrán que dotarse de una política obrera independiente.

Es necesario preparar un gran Frente Independiente de los Trabajadores internacionalistas: para enfrentar junto a las organizaciones sindicales, democráticas y derechos humanos verdugo patronal y para impulsar la solidaridad con la causa de los obreros y oprimidos del mundo

Todos los elementos parecen señalar que aunque la economía nacional da ciertas muestras de recuperación, o cuando menos refleja un leve repunte; pueden darse no solo nuevos reflujos en la actividad económica, sino, y esto es indudable, nuevos ataques patronales contra la clase obrera y las condiciones de vida de la población. Hay que ser conscientes de que para el capitalismo mundial, y especialmente para Estados Unidos, es muy difícil lograr un nuevo equilibrio que sea sustentable y que le permita un ciclo duradero de crecimiento económico. La economía costarricense, igual que la economía mundial, está expuesta a nuevas recaídas, que pueden ser incluso más agudas que las experimentadas en los últimos casi dos años; donde el cuerpo entero del capitalismo planetario prácticamente estaba bajo el tratamiento (como un enfermo) que significaron las inyecciones de capitales públicos bajo la forma de megaplanes de salvataje. El remedio, que todavía no se garantiza que haya curado al paciente, podría no ser suficiente, y nuevas recaídas podrían presentarse en la actividad económica.
Pero independientemente de los flujos y reflujos económicos, sean internacionales o nacionales; lo que sí es seguro, es que la burguesía intentará imponer planes de ajuste sobre los trabajadores y los sectores populares, pues se hace necesario ajustar las cuentas por las “pérdidas” sufridas por los empresarios en los últimos casi 2 años de contracción. El programa básico del Plan Escudo –que todos los partidos burgueses, incluso el “patriótico” PAC apoyaron en el Congreso-, unido a medidas posiblemente más derechizadas que dependerían de la correlación de fuerzas con el movimiento obrero, las impulsará el próximo presidente burgués que quede en la silla presidencial, sea cual sea: Laura Chinchilla, Otto Guevara u Ottón Solís. Todo el programa del próximo verdugo patronal, estará signado por la necesidad de aplicar planes de ajuste sobre los trabajadores y el presupuesto público, y sobretodo garantizar los buenos negocios para los capitalistas, nacionales y extranjeros. Incluso el PAC, del “pulcro” empresario Ottón Solís, que promete casi que una vuelta a la “época dorada” del Estado Benefactor y reformas tributarias para “que los ricos paguen como ricos y los pobres como pobres” no deja de ser poco serio en sus propuestas, esencialmente porque no existe un ciclo de expansión de la economía mundial como el que se experimentó durante casi dos décadas y media durante la segunda posguerra, y luego no deja de ser poco confiable su afirmación de establecer una reforma tributaria –por lo demás insuficiente para acabar con las crecientes lacras sociales- que requeriría atacar los intereses del capital burgués nacional e imperialista, cuando ni siquiera fue capaz de combatir abiertamente el fraude orquestado contra los trabajadores el 7 de octubre en el referéndum de 2007, colaborando más bien con la aprobación de los proyectos de ley de la agenda de implementación del TLC para no atentar contra la “institucionalidad” costarricense, reduciendo su política a la retórica y las bravuconerías en el Congreso.
En otro plano, hay que decir que la oposición pequeño burguesa (el Frente Amplio) que se pinta de izquierda tampoco puede ofrecer una salida progresiva[10] frente a la crisis. El FA -que más allá de que no tenga posibilidades reales de ganar la presidencia- encabezado por Merino del Río, fue junto a todas las fracciones burguesas (desde la burguesía fascistoide del ML hasta la patriótica del PAC) una pieza clave para llevar a los trabajadores al callejón sin salida del referéndum del TLC. El FA no enfrentó realmente las leyes de implementación en las calles, reduciendo a un sector del movimiento anti TLC a una plataforma electoral precisamente para estas elecciones de 2010; es decir, un partido que no solo colaboró con la burguesía en todas sus variantes para imponer el TLC, sino que fue fundamental para liquidar la organización y nivel de movilización alcanzado por los trabajadores –esencialmente públicos- durante más de 4 años de ascenso. Pero esto no es todo, sino que el FA votó a favor de la aprobación de la Ley Antiterrorista en el Congreso durante el 2009, precisamente esa misma ley impulsada desde el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) para fortalecer el arsenal de armas legales de que dispone la clase dominante nacional y extranjera para reducir a la impotencia y a la inacción a los trabajadores. Aunque no negamos que el FA tenga a algunos compañeros valiosos y honestos en sus filas (nos referimos a algunos trabajadores), y tampoco negamos que goza de la simpatía de algunos sectores obreros como sucede en el ICE; la acción de este grupo, así como su programa, son elementos suficientes para sostener que no son una opción para los trabajadores.
Partiendo de todo lo anterior, desde la LRS hacemos un llamado a los trabajadores y al pueblo pobre, a los estudiantes combativos y a los intelectuales de izquierda a no votar o votar nulo en las próximas elecciones nacionales del 5 de febrero. Afirmamos que hoy se hace más necesario que nunca forjar un gran polo de la independencia política de la clase obrera, apoyado en las grandes organizaciones sindicales, estudiantiles y de derechos humanos; un gran polo de independencia política que además de obrero sea internacionalista, y que sirva de punto de apoyo para combatir al próximo verdugo patronal y preparar la lucha frente a los planes de ajuste que prepara la burguesía. Así también, el frente debe ser internacionalista, e impulsar la solidaridad con la causa y luchas de los oprimidos a escala internacional, como es por ejemplo la del oprimido pueblo de Haití.

Un debate necesario en la izquierda obrera y socialista alrededor de las elecciones

Aunque los revolucionarios trotskistas creemos que se debe participar en las elecciones cada vez que sea posible (y no nos negamos por principio a participar en ellas, como es por ejemplo la posición de los compañeros anarquistas –que niegan para siempre la participación electoral por estar “corrompida y en manos de la burguesía”-), consideramos la contienda electoral como una plataforma para difundir las ideas revolucionarias, la idea de que los trabajadores deben organizarse como fuerza política independiente respecto a los partidos de la burguesía; así como, de lograr espacios en el Parlamento, las utilizamos simplemente como puntos de apoyo para denunciar la farsa de la democracia burguesa, impulsar y fortalecer las luchas de los trabajadores, y hacer propaganda en gran escala de las ideas revolucionarias, con el objetivo de educar en la necesidad de que los trabajadores tomen el poder por caminos revolucionarios. Esta es nuestra concepción táctica sobre la utilización de las elecciones.
En estas elecciones los trabajadores no hemos podido participar con nuestras propias candidaturas, precisamente por lo antidemocrático del régimen de la burguesía, así como por la debilidad misma de los grupos que se reclaman obreros y socialistas, sin distingo. Incluso no existe siquiera un partido obrero provincial en la Capital, que pueda ser utilizado para educar en la necesidad de mantener la independencia política de los trabajadores frente a los patrones, extendiendo desde el centro una gran campaña política por la independencia de clase hacia todo el país. Es por ese hecho, que creemos que en las elecciones del 7 de febrero no hay ninguna opción obrera independiente por la cual votar y que sirva para educar en la idea de la independencia de clase; mucho menos, que tenga un programa obrero y socialista. Ninguno de los actuales partidos o alianzas[11] representa los intereses de los trabajadores, ni su independencia respecto a los patrones, el Estado y sus instituciones.
Desde la óptica anterior vemos correcto que algunos grupos, como el PRT, hayan comenzado a llamar a votar nulo o a abstenerse; considerando que no existe una candidatura propia de los trabajadores para las próximas elecciones. Por esto, en esa tónica nos parece un grave error el llamado de los compañeros del MAS (sección oficial de la LIT en Costa Rica) a votar por el FA; más allá de que intenten darle cobertura “crítica” a su táctica para la contienda electoral del 7 de febrero. Y es que nos parece grave llamar a votar al FA porque semejante política, precisamente es lo contrario a preparar una opción independiente respecto a los empresarios, al ser el FA un partido completamente adaptado al régimen, y con un programa democrático-burgués de conciliación de clases en toda la línea; más allá de que como dicen los compañeros del MAS, el FA sea un partido “sin burgueses”.
La dirección del MAS sostiene la idea de que votar al FA va en la dirección de “construir un partido conscientemente clasista y socialista que enfrente consecuentemente a la burguesía”,[12] pero este planteamiento no solo es agudamente confuso estratégicamente[13], sino tácticamente incorrecto.
Semejante argumento es confuso a nivel estratégico en primer lugar porque, a la vez que los compañeros nos dicen correctamente que “no existe una organización abiertamente clasista y socialista”, y que “el Frente Amplio es una organización reformista que no tiene el proyecto de luchar por el socialismo”, a renglón seguido nos dicen que regalándole votos obreros al FA es la única forma de avanzar hacia la construcción de “un partido conscientemente clasista y socialista” (¿?). Aquí cabe preguntarse ¿cómo se hace el truco de “construir un partido conscientemente clasista y socialista” con un grupo “que no tiene el proyecto de luchar por el socialismo”? Esta política de que los “trotskistas” del MAS llamen a votar al FA, para nosotros solo tiene un nombre, y es el de desbarranque político.
Por otra parte, el llamado a votar por Eugenio Trejos es profundamente incorrecto desde el punto de vista táctico, ya que es falso el argumento que esgrime el MAS respecto a que el FA obra en la dirección de organizar a los trabajadores; esto porque el propio FA ha sido un impedimento abierto para la organización y movilización callejera de los trabajadores, a nivel nacional, y en los gremios donde tiene algún grado de influencia. Esto se pudo ver en la política abiertamente divisionista y sectaria impulsada por el FA después de impuesto el TLC en el Referéndum, dividiendo a sindicatos de comités patrióticos porque intervenía con sus cálculos electorales. Pero la política gremial del FA no ha sido menos nociva: incluso en el ICE, uno de los sectores obreros más prometedores potencialmente por su combatividad y su relativamente joven tradición de lucha; el FA es el principal impedimento para preparar una opción obrera independiente, que defienda las reivindicaciones centrales de los obreros del sector contra su propia patronal estatal. En el ICE, el FA se ha caracterizado por sus intentos de convertir a los combativos obreros del sector en simples votantes para las elecciones cuatrienales; mientras Merino, en alianza con los peores burócratas sindicales del país, descomprime los impulsos más abnegados de lucha de los trabajadores con frases y discursos huecos. Esta realidad, indiscutible, se refleja en que desde que Merino se posesionó con una importante influencia dentro de las principales asambleas obreras y sindicales del ICE; los trabajadores no han podido desplegar una sola lucha de importancia contra la destrucción y privatización orquestada desde adentro de la institución, contra los ataques de Pedro Pablo Quirós (Presidente Ejecutivo del ICE), o contra las propias leyes aprobadas en el Congreso para darle apertura a las telecomunicaciones; esto más allá de que Merino alentara en cierto período una movilización muy controlada y demostrativa contra el TLC para forjarse una base electoral dentro del sector.
Partiendo de que es un grave error el llamado a votar por el FA, desde nuestra pequeña y joven LRS, le hacemos un llamado a los compañeros del MAS para que corrijan esta posición política, que nos parece equivocada desde el punto de vista obrero y socialista.
Pero lamentablemente el MAS no está solo en su política, sino que también está el llamado que la JS (PST) está haciendo a votar por José María Villalta, una figura pequeñoburguesa que forma parte de las filas del FA, y que actualmente es candidato a diputado por la provincia de San José. Los compañeros de la JS justifican en unas cuantas frases su llamado al voto “con reservas” al FA en San José, ya que para ellos “un caso aparte (…) es el primer candidato a diputado en San José por FA: José María Villalta (…)”[14]. Para la JS más que criterios respecto al programa democrático burgués del FA (que es el que defenderá si llega a ser Diputado José María), o criterios de clase, para ellos la cuestión determinante está en que Villalta “ha aportado en algunos asuntos que son sensibles en este país, como la defensa de la naturaleza y la defensa del matrimonio entre personas del mismo sexo (…)”, y con una lamentable confianza en los figurones populistas del FA los compañeros del PST continúan diciendo (tratando de darle un tinte clasista a sus posiciones) que “José María incluso ha dicho que está dispuesto a ayudar a aprobar una reforma de ley que permita facilitar la organización de la clase obrera”. Esta es la base sobre la que apoya la JS (PST) su llamado “a votar críticamente por José María”.
Aunque los compañeros que dirigen la JS traten de abstraer que Villalta forma parte de un partido de conciliación de clases y con un programa político democrático-burgués como el FA, su política es prácticamente idéntica a la del MAS, más allá de que digan que es “caso aparte”. Es que el hecho de que Villalta defienda los matrimonios entre personas del mismo sexo y la defensa del ambiente (que nos parecen causas válidas y justas, y nos parece que son reivindicaciones que tienen también relación con la propia liberación de la clase obrera), para los marxistas revolucionarios no es suficiente: en primer lugar está el programa político y los intereses de la clase obrera, que tampoco tienen ninguna garantía de defensa en las promesas del FA y su candidato a diputado por San José.
Es por todo lo anterior, que llamamos a los compañeros del MAS y la JS a revertir su política, ya que en vez de preparar el camino para la construcción de una organización de los trabajadores socialistas y la independencia de clase, más bien obran en sentido inverso, al regalarle su apoyo (eso sí, “crítico”!) a un partido de conciliación de clases en su práctica, democrático burgués en su programa, y pequeñoburgués en su composición social general como es el FA. Por eso llamamos a los compañeros de las organizaciones anteriores (después de corregir su política), así como al PRT, que ha tenido una posición correcta; a impulsar un frente independiente de los trabajadores, socialista e internacionalista, que tenga como base los siguientes ejes:

1) Que la crisis y sus costos sean pagados por los empresarios nacionales y extranjeros, no por los trabajadores.

2) Una intensa lucha contra el fortalecimiento del aparato represivo que bajo la cobertura de la “seguridad ciudadana” intentan impulsar todos los partidos burgueses para aumentar la represión sobre los trabajadores y los sectores empobrecidos de la población; exigiendo como contraparte la disolución de la policía y los cuerpos represivos, y que sean los trabajadores y los pobres organizados en guardias obreras de vigilancia quienes garanticen su propia seguridad.

3) Impulsar una política de escala móvil de salarios, frente a una crisis económica que, a pesar de la baja en la inflación en el último año; ha deteriorado enormemente los salarios reales como consecuencia de los recortes patronales. En el mismo sentido, creemos que es necesario luchar contra los recortes salariales y las suspensiones que aún siguen imponiéndose a los trabajadores, especialmente en el sector privado.

4) Enfrentar los planes de ajuste que desde ya anuncia la burguesía: y que se materializarían en el recorte de presupuestos públicos, la imposición de la flexibilización laboral, y otras medidas reaccionarias.

5) Enfrentar al gobierno junto con los trabajadores de JAPDEVA, levantando una firme oposición a toda variante de entrega de los puertos al capital transnacional o nacional privado; incluso rechazando las indemnizaciones propuestas por el gobierno y el Ministerio de Trabajo a los asalariados del sector.

6) Defender las Convención Colectiva de los trabajadores de JAPDEVA, desplegando una gran campaña política nacional en su defensa, incorporando a otros sectores obreros y estudiantiles a su lucha; y denunciando la intervención del Ministerio de Trabajo y del Estado en los sindicatos.

7) Impulsar la ocupación de las fábricas que cierren o despidan trabajadores en medio de la “recuperación” económica así como los planes de ajuste del gobierno y los empresarios.

8) Organizar un gran encuentro obrero, popular y de la izquierda para definir un plan de lucha frente al nuevo gobierno, sea este liberacionista o libertario, y colocar a la clase obrera en movimiento bajo las banderas de su propia independencia política y métodos de lucha.

9) Impulsar una gran campaña internacionalista en solidaridad con el oprimido pueblo haitiano, exigiendo la cancelación de la deuda externa, el retiro de las tropas de Estados Unidos y de la MINUSTAH, que las organizaciones obreras y populares controlen los recursos recibidos; así como que los grandes capitalistas, dueños de supermercados, empresas farmaceúticas y de alimentos utilicen sus ganancias y productos para enfrentar la catástrofe haitiana. Proponemos impulsar comités de solidaridad con Haití en los sindicatos y en las Universidades para generar un gran movimiento nacional que oponga a la hipócrita filantropía burguesa (que más bien termina enriqueciéndose a costa del drama sufrido por el hermano pueblo haitiano) la solidaridad de los trabajadores y oprimidos costarricenses.



[1] Gustavo Jiménez. “Libertarios proponen dolarizar la economía”. La Nación. Miércoles 13 de enero de 2010.

[2] Álvaro Murillo. “Guevara sacaría plata del Estado; PLN a casinos”. La Nación. Lunes 28 de diciembre de 2009.

[3] Íbidem. Gustavo Jiménez.

[4] Íbidem. Álvaro Murillo.

[5] Nos referimos a transportistas, porteadores, dueños de talleres mecánicos y campesinos pobres en bancarrota; que son de los sectores más afectados con los parámetros de la empresa española de revisión técnica vehicular.

[6] Un programa para las fuerzas ciudadanas y políticas, democráticas y progresistas de Costa Rica. Frente Amplio. Enero de 2010. www.frenteamplio.org

[7] La gravedad de la situación del PUSC llega a tal punto, que el candidato Presidencial originalmente lanzado por este partido, Rafael Ángel Calderón Fournier; debió renunciar a su candidatura para las elecciones de 2010 a consecuencia de la condena por 5 años por encontrársele culpable del delito de peculado y corrupción pública, tomando su lugar Luis Fishman, una figura sombría de la derecha y poco atractiva para los propios simpatizantes socialcristianos.

[8] Ministros de Vivienda, Vivienda y Urbanismo, Comisión Nacional de Emergencias –CNE-; y Obras Públicas y Transportes respectivamente.

[9] Cuando en la Francia de 1936 los reformistas, demócratas burgueses y pequeñoburgueses de todo tipo - en el marco de un pronunciado ascenso obrero- combatían a los revolucionarios con el argumento de que las clases medias aborrecen a la revolución, pero sobretodo los “extremos”, León Trotsky les daba una verdadera lección sobre estrategia revolucionaria y pensamiento dialéctico. Para Trotsky las clases medias y el pequeño propietario “tienden al orden, en tanto que sus negocios marchan bien y mientras tienen esperanzas de que machen aún mejor. Pero, cuando han perdido esa esperanza, son fácilmente atacados por la rabia y están dispuesto a abandonarse a las medidas más extremas”. León Trotsky. “A dónde va Francia?”. Juan Pablos Editor, México D.F. 1975. P, 22.
Salvando las distancias de un país imperialista como Francia (que sufría además directamente las consecuencias de la Gran Depresión de los ’30) a uno semicolonial como Costa Rica, el pensamiento de Trotsky es una gran herramienta para comprender el giro a la derecha de las clases medias costarricenses, especialmente después de los primeros impactos de la crisis capitalista mundial en la economía del país. Para el caso costarricense las clases medias lentamente se han ido inclinando hacia la derecha, impulsados en primer lugar por el retroceso general del movimiento de masas después del referéndum de 2007 sobre el TLC, en segundo lugar como respuesta a las primeras consecuencias de la mala situación económica en las condiciones de vida o los negocios de determinadas franjas de la población; a la falta de una opción obrera e independiente fuerte y que represente sus intereses para colocarlos en posición de enfrentamiento con la burguesía; y por último, como consecuencia de un Movimiento Libertario que ofrece salidas extremas para “sacar a los Arias del poder YA”, prometiéndole orden y prosperidad a ciertas capas de la pequeña burguesía desesperada, frenada y obstruida en sus aspiraciones por los grandes empresarios tradicionales agrupados tras las banderas del bipartidismo (PLN-PUSC).

[10] Desde la LRS creemos que la única salida “progresiva” a la crisis solo puede ser obrera y popular. Es decir, ni la burguesía nacional, vinculada por mil lazos al capital imperialista, ni la pequeña burguesía pueden ofrecer una salida a la crisis.

[11] Alianzas como la recientemente fraguada entre el Partido Acción Ciudadana (PAC), Alianza Patriótica (AP) de Rolando Araya y el Partido Integración Nacional (PIN) del médico Wálter Muñoz; en donde los grupos más chicos llaman abiertamente a votar a Solís, según ellos para evitar que sea la “ultraderecha” la que gobierne el país.

[12] Elecciones 2010 Llamamos a votar a Frente Amplio y a construir la izquierda clasista. Movimiento al Socialismo (MAS). Enero de 2010. http//:mascostarica.org

[14] “En estas elecciones: No existe ningún partido que quiera cambiar nada: ¡No vote por ninguno!” Prensa Socialista 96. Enero de 2010. http://pst-cr.blogspot.com

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La violación de los derechos de la mujer en la dictadura de Micheletti y el escenario latinoamericano

Expositores:

- Andrea D' Atri (dirigente del Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) y de la organización de mujeres Pan y Rosas)
- Y Bryan Brenes: militante de la Liga de la Revolución Socialista de Costa Rica

Viernes 20 a las 17h en la sala 2 de audiovisuales de la biblioteca Demetrio Tinoco, UCR (Junto a la cancha de Derecho).

Peña cultural en solidaridad con Honduras (sábado 21 de noviembre en Barrio Escalante)

El próximo viernes 21, se estará realizando una peña cultural de solidaridad con Honduras, de 4pm a 9pm.

Dónde: En el Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica, ubicado en Barrio Escalante, 550 este de la Iglesia Santa Teresita

Habrá exposición de caricatura, videos, poesía, música, bebida y comida.

Entrada gratuita!

Organiza: Movimiento Costarricense de Solidaridad con Honduras

martes, 10 de noviembre de 2009

Teleconferencia Internacional sobre la crisis política en Honduras y el programa de los revolucionarios

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Con el analista internacional Eduardo Molina:


- Especialista en temas latinoamericanos
- Editor de la Revista Estrategia Internacional
- Dirigente de la Liga Obrera Revolucionaria de Bolivia y de la FT-CI

Viernes a las 17h en la Luis Demetrio Tinoco, Sala Nº1 (junto a la cancha de Derecho)
Organiza y convoca: la LRS

Nota: aunque la teleconferencia inicialmete iba a realizarse en la sala 2 de la Carlos Monge, por cuestiones de comodidad la sede del evento ha sido cambiada a la biblioteca Luis Demetrio Tinoco, sala nº1.

Honduras bajo la tutela del imperialismo norteamericano

Zelaya sella un acuerdo con los golpistas

por : FT-CI - Fracción Trotskista - Cuarta Internacional
Viernes 6 de noviembre de 2009

1 - Un acuerdo reaccionario

El pasado 30 de octubre, Zelaya y Micheletti suscribieron el llamado Acuerdo San José/Tegucigalpa – Diálogo de Guaymuras, con el que buscan cerrar la crisis política abierta hace cuatro meses con el golpe cívico militar del 28 de junio.

Este acuerdo reaccionario significa una capitulación total de Zelaya a los objetivos del bando golpista, con el aval del gobierno de Obama. Entre otros puntos incluye: la conformación de un “gobierno de unidad y reconciliación nacional” integrado por los partidos políticos golpistas y organizaciones sociales que entrará en funciones a más tardar el 5 de noviembre, cuando se termine de negociar su composición; el llamado “al pueblo hondureño para que participe pacíficamente en las próximas elecciones generales y evite todo tipo de manifestaciones que se opongan a las elecciones o a su resultado, o promuevan la insurrección, la conducta antijurídica, la desobediencia civil u otros actos que pudieren producir confrontaciones violentas o transgresiones a la ley”; la instauración de una “Comisión de Verificación” para supervisar el cumplimiento del acuerdo y una “Comisión de la Verdad para esclarecer los hechos cometidos antes y después del 28 de junio”. En su segundo punto, el acuerdo hace explícita “la renuncia a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente o reformar la constitución en lo irreformable” (es decir en los cuatro artículos que componen el nudo del régimen oligárquico hondureño surgido después de la última dictadura), prohibiendo el llamado a una Asamblea Constituyente “de modo directo o indirecto, y renunciando también a promover o apoyar cualquier consulta popular con el fin de reformar la Constitución para permitir la reelección presidencial, modificar la forma de Gobierno o contravenir cualquiera de los artículos irreformables de nuestra Carta Fundamental”.

En cuanto a la restitución de Zelaya a la presidencia, será resuelta por el Congreso, el mismo que legalizó el golpe destituyéndolo y que falsificó su firma de “renuncia a la Presidencia”, previo pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia, es decir, una salida de compromiso entre la política de Zelaya y la de Micheletti.

El acuerdo no incluye ningún plazo para que Zelaya reasuma su cargo, aunque el objetivo sigue siendo dilatar lo más posible este retorno simbólico de Zelaya que, en caso de que lo haga, asumiría para hacer el traspaso del poder al nuevo presidente electo, con el único objetivo de legitimar las elecciones del 29 de noviembre y su resultado, y por esa vía, garantizar la continuidad de las instituciones y los partidos que dieron el golpe de Estado. Bajo el hipotético retorno de Zelaya, a lo que Micheletti sigue negándose, con el Acuerdo San José/Tegucigalpa los golpistas lograron imponer sus objetivos.

El imperialismo y las derechas regionales muy posiblemente intentarán aprovechar esta situación que termina legitimando el golpe cívico-militar y el ataque al movimiento de masas, cuando sectores del empresariado y las elites locales sienten, aunque sea mínimamente, amenazados sus intereses o sus cuotas de poder. Esto parece ya insinuarse en Nicaragua, donde la Embajada norteamericana y la derecha del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) han amenazado con que no tolerará ni cambios ni reformas a la Constitución Política nicaragüense, lo que presagia nuevos zarpazos reaccionarios desde la derecha proimperialista.

2 - Obama fue el artífice del acuerdo con los golpistas

El Diálogo Guaymuras estaba estancado. Aunque Zelaya ya había aceptado todas las condiciones de los golpistas, Micheletti siguió negándose, después de varios días de cerrado el plazo para cerrar un acuerdo, a aceptar la restitución de éste a la presidencia, manteniendo la exitosa estrategia de ganar tiempo, a pesar de la debilidad y el aislamiento internacional de su gobierno y del desarrollo de un movimiento de resistencia que se mantuvo en la calle con altos y bajos durante más de 100 días.

Ante esta situación de impasse el gobierno de Barack Obama decidió volcar el peso de su diplomacia para destrabar la situación y alcanzar una salida reaccionaria que permitiera dar por superada la crisis y legitimar al régimen con un nuevo gobierno surgido de las elecciones.

Con ese objetivo, el 28 de octubre llegó a Tegucigalpa una delegación de alto nivel integrada por Thomas Shannon, encargado para América Latina del departamento de Estado desde 2005, el secretario de Estado adjunto Craig Kelly; el asesor de la Casa Blanca para América Latina, Dan Restrepo, y el embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens.

Algunos medios como la BBC y el diario El País de España, señalan que este Acuerdo es fruto de un pacto secreto entre Shannon y Porfirio Lobo, el candidato presidencial del Partido Nacional que espera ganar las próximas elecciones. Este pacto consistiría en que Lobo se comprometió a garantizar los votos suficientes de los diputados de su partido para que el Congreso apruebe el regreso de Zelaya, y Shannon se comprometió a que si el resultado es que el Congreso vota en contra, Estados Unidos mantendrá el reconocimiento de las elecciones del 29 de noviembre.

Shannon advirtió que se “estaba terminando el tiempo”, es decir, que cuanto más se demorara la solución más difícil sería presentar estas elecciones amañadas como un “retorno de la democracia”, recordando, por otra parte, que el acuerdo era el gesto necesario para que el imperialismo pudiera normalizar las excelentes relaciones que mantiene con el empresariado, la elite política y los militares hondureños.

3 - El juego del imperialismo en Honduras

Desde el día del golpe, el gobierno de Obama mantuvo un doble juego. En el discurso, rechazó la destitución de Zelaya (aunque en ningún momento el gobierno norteamericano definió que fue un golpe de Estado); no reconoció al gobierno de Micheletti y declaró que tampoco reconocerían las elecciones del 29 de noviembre ni su resultado, si la dictadura cívico militar seguía negándose a negociar una salida con Zelaya que permitiera un barniz de legitimidad a las elecciones y al nuevo presidente electo, aunque siempre mantuvo una puerta abierta a terminar reconociendo las elecciones como un hecho consumado, lo que se expresó en que la delegación norteamericana fue una de las que se opuso a que la OEA declarara por unanimidad el desconocimiento de las elecciones. Esto fue acompañado por gestos mínimos como suspender la visa a funcionarios del gobierno golpista y postergar algunos préstamos.

En los hechos, mantuvo al embajador Hugo Llorens, -quien admitió públicamente haber participado en las reuniones en las que se planificó la destitución de Zelaya- e impulsó la política de negociación con los golpistas, con la mediación del presidente costarricense Oscar Arias, expresada en los Acuerdos de San José donde se establecía el regreso condicionado de Zelaya a la presidencia como parte de un gobierno de unidad nacional con los golpistas, previa renuncia a la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Esta política de diálogo y negociación le dio legitimidad al gobierno de Micheletti, al considerarlo en igualdad de condiciones que el derrocado presidente Zelaya, y permitió que la dictadura cívico militar se mantuviera en el poder por más de cuatro meses, demostrando que, más allá de que Obama no pudiera reivindicar la forma en que las Fuerzas Armadas expulsaron a Zelaya del gobierno y del país, los intereses del imperialismo norteamericano en la región están más cerca de los empresarios, políticos y militares que dieron el golpe de Estado.

El imperialismo norteamericano consiguió un triunfo diplomático con la firma de los Acuerdos de San José/Tegucigalpa.

En el plano interno, le permite a Obama neutralizar la ofensiva del Partido Republicano que se había volcado abiertamente a sostener al gobierno de Micheletti y presionaba por el reconocimiento de las elecciones del 29 de noviembre.

En el plano externo, aunque Honduras en sí mismo no es una prioridad estratégica para Estados Unidos, sí era importante para Obama resolver una crisis en su propio patio trasero y obtener los objetivos políticos imperialistas, como limitar la extensión de la influencia chavista, para dar muestras de que es quien pone orden, en momentos en que la política exterior norteamericana está en crisis en Afganistán y Pakistán y está cuestionada la supuesta estabilidad alcanzada en Irak.

Esto en el marco de que las negociaciones con Irán atraviesan una gran incertidumbre y de las crecientes contradicciones con Rusia.

La política de Obama en Honduras es funcional al objetivo de cambiar la imagen del imperialismo en América Latina, tras los ocho años de presidencia de Bush, para recomponer el dominio norteamericano en la región, como muestra el acuerdo con Colombia para instalar siete nuevas bases militares.

4 - La OEA a la rastra del imperialismo

Los gobiernos latinoamericanos, nucleados en la OEA, se subordinaron a la estrategia de Washington de negociar con los golpistas. Más allá de la retórica de algunos de los gobiernos y de ciertos gestos, como la suspensión de Honduras de la organización, la OEA actuó en los hechos como un verdadero “ministerio de colonias” de Estados Unidos y siguió como la sombra al cuerpo la política imperialista: en las palabras rechazó duramente el golpe y exigió el retorno inmediato de Zelaya a la presidencia. Pero en los hechos, y bajo la dirección del presidente Lula Da Silva, los gobiernos latinoamericanos aceptaron la política de Obama y Hillary Clinton de legitimar a Micheletti tratándolo como un interlocutor válido en los Acuerdos de San José. El regreso de Zelaya a Honduras sin acuerdo con los golpistas, con el aval de Brasil que le dio alojamiento en su embajada, fue funcional a esta estrategia ya que tuvo el doble objetivo de presionar a Micheletti para que acepte un Acuerdo sobre la base de lo establecido en el Plan Arias y de ir desmovilizando a la resistencia llevando todo a la mesa del diálogo.

El Acuerdo entre Micheletti y Zelaya como resultado de la intervención norteamericana, debilita la posición de Chávez y sus aliados en el tablero político regional, dejando al descubierto la completa impotencia del bloque del ALBA que no tuvo ninguna alternativa a la política de subordinarse al imperialismo y los golpistas.

En los más de cuatro meses transcurridos desde el derrocamiento de Zelaya ni Chávez ni ninguno de los presidentes del bloque del ALBA convocaron a ninguna acción regional para impedir que los golpistas, con el aire que le daba la negociación, se consolidaran en el poder. Con su aceptación del acuerdo, Zelaya permitió que la derecha golpista y el imperialismo obtuvieran un triunfo en Honduras.

5 - La entrega de la lucha de la resistencia contra el golpe

Cuando expulsaron a Zelaya, los golpistas no contaban con que entrara en escena un actor imprevisto y que complicó sus planes prolongando hasta ahora la crisis política hondureña: un amplio movimiento de resistencia entre los trabajadores y el pueblo pobre.

Los trabajadores del magisterio, del sector público, los campesinos pobres, los jóvenes y estudiantes, las mujeres y los sectores populares sostuvieron durante más de 100 días la resistencia contra el golpe de Estado, pese a la represión y la persecución de las Fuerzas Armadas y la policía que aún continúan, con numerosos muertos y miles de denuncias de violaciones a los derechos humanos cometidas durante el gobierno de Micheletti. Protagonizaron paros, tomas de algunas instituciones, movilizaciones masivas, cortes de caminos y bloqueos.

Cuando Zelaya se instaló en la Embajada de Brasil, importantes sectores redoblaron la movilización y ante la salvaje represión, levantaron barricadas en numerosos barrios populares de Tegucigalpa. Esa disposición de lucha, planteaba la posibilidad de desarrollar la huelga general y un levantamiento de masas hasta derrotar a los golpistas.

Sin embargo, la dirección mayoritaria del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado nunca tuvo la política de desarrollar la lucha hacia una verdadera huelga general de masas, y transformó la movilización popular en un instrumento de presión a favor de Zelaya en la negociación con los golpistas, para lograr su restitución a la presidencia, con lo que contribuyó a que la movilización no pudiera dar un salto y fuera retrocediendo en las últimas semanas.

Uno de sus dirigentes, Juan Barahona, participó del Diálogo Guaymuras, y aunque se retiró cuando Zelaya firmó la renuncia la convocatoria a la Constituyente, lo hizo reconociendo el derecho del presidente derrocado a hacer los compromisos que considere necesarios, dejando en claro que este gesto no implicaba de ninguna manera dar por concluida la experiencia con el diálogo y retomar la lucha en las calles para organizar la huelga general en la perspectiva de la caída revolucionaria del gobierno golpista.

En su comunicado Nº 32, del 30 de octubre, la dirección del Frente Nacional de Resistencia califica el Acuerdo San José/Tegucigalpa como una victoria popular sobre los intereses mezquinos de la oligarquía golpista, porque permitiría la próxima restitución del presidente Manuel Zelaya Rosales, exige “que el Congreso Nacional le dé trámite expedito” a los acuerdos y para ese fin llama a sus integrantes a que “se sumen a las acciones de presión para que se cumpla inmediatamente lo consignado en el documento final que se elabore en la mesa de negociación”. Además pretende disimular con promesas de luchas futuras, su renuncia a pelear por la reivindicación popular de la Asamblea Constituyente.

Lo que la dirección del Frente Nacional quiere hacer pasar como una “victoria popular” en realidad es el triunfo de la estrategia de Micheletti y del imperialismo: el golpe tenía entre sus objetivos evitar cualquier proceso constituyente que pudiera amenazar con poner en cuestión el régimen oligárquico y proimperialista consagrado en la Constitución de 1982, que ha reafirmado, luego de la última dictadura, el dominio político de la burguesía a través de la alternancia bipartidista del Partido Liberal y el Partido Nacional. Justamente la base de los acuerdos firmados por Zelaya con Micheletti y sus secuaces es la renuncia a convocar a una Asamblea Constituyente, incluso con el carácter limitado con que pretendía realizarla Zelaya, y la legitimación del conjunto de las instituciones del régimen que dieron el golpe de Estado, el Congreso Nacional, la Corte Suprema de Justicia, las Fuerzas Armadas y los partidos políticos capitalistas, junto con las cámaras empresarias, la Iglesia Católica y la Evangélica. El broche de oro de esta vergonzosa capitulación de Zelaya y sus aliados a los golpistas es la aceptación de las elecciones del 29 de noviembre, convocadas por el gobierno de facto, como un proceso limpio y democrático.

La candidatura independiente, que postula al dirigente sindical Carlos Reyes a la presidencia, se mantuvo especulando con que finalmente el gobierno de Micheletti aceptara algún compromiso y se pudiera dar por “restablecido” el “orden constitucional”, por lo tanto, nunca tuvo una política decidida de organizar el boicot a estas elecciones convocadas por el régimen para legitimar el golpe. Tampoco tuvo esta política Unificación Democrática, más afín a la política de Zelaya. De esta manera, a pesar de que había sectores de base de la resistencia que estaban dispuestos a enfrentar las elecciones, no hubo ninguna alternativa clara a la salida electoral del régimen. Más aún, la dirección mayoritaria del Frente Nacional de Resistencia espera que estas candidaturas se mantengan para expresar el voto zelayista, que se ha quedado sin representación política. Por la vía de la negociación, la dirección zelayista del Frente Nacional de Resistencia ha entregado las banderas de lucha de la resistencia, que tenía como objetivo la derrota del golpe. Pero este resultado no era inevitable.

La movilización obrera, campesina y popular podía dar un salto en su lucha contra el gobierno golpista, organizando la huelga general y la autodefensa frente a la represión del Ejército y las fuerzas de seguridad y abrir así la posibilidad de derrocar a Micheletti y reemplazarlo por un gobierno provisional de las organizaciones obreras y populares antigolpistas que convocara a una Asamblea Constituyente Revolucionaria. Hoy el régimen con la bendición de Zelaya buscará legitimarse en unas elecciones organizadas por la dictadura cívico militar, que aún mantiene en los hechos el estado de sitio y persigue a dirigentes y activistas de la resistencia. Por esto los trabajadores y los sectores populares tienen que exigir a sus direcciones que rechacen el Acuerdo San José/Tegucigalpa y retomen la lucha para derrotar al régimen golpista y oligárquico. Participar en las elecciones es avalar la trampa de los golpistas. Es necesario organizar el boicot activo contra las elecciones fraudulentas del 29 de noviembre y continuar la lucha por imponer una Asamblea Constituyente Revolucionaria que ponga en cuestión la subordinación al imperialismo, el dominio oligárquico y abra el camino a la lucha por un gobierno obrero, campesino y popular.

La resolución reaccionaria en Honduras, impulsada por Estados Unidos, aceptada por los gobiernos regionales y llevada adelante por Zelaya, demuestra que la lucha por derrotar al régimen golpista está indisolublemente ligada a la lucha contra la patronal local, su personal político-militar y el imperialismo. A pesar del repudio generalizado en todo el continente al golpe de Estado en Honduras, las direcciones tradicionales, burocráticas, nacionalistas y reformistas de la clase obrera latinoamericana, no organizaron ninguna acción significativa de solidaridad activa con la lucha del pueblo hondureño, alimentando la confianza en que el golpe se terminaría por la vía del diálogo y de los buenos oficios de la OEA y del imperialismo bajo la dirección de Obama. La experiencia de Honduras muestra, una vez más, que sólo los trabajadores del continente en alianza con los campesinos pobres y los sectores populares, y con sus propios métodos de lucha, pueden enfrentar consecuentemente al imperialismo, a las burguesías y a las oligarquías locales.