martes, 2 de marzo de 2010

¡FUERA LAS TROPAS MILITARES! ¡HAY QUE ORGANIZAR LA AYUDA OBRERA Y POPULAR!

¡FUERA LAS TROPAS MILITARES! ¡HAY QUE ORGANIZAR LA AYUDA OBRERA Y POPULAR!

El toque de queda primeramente establecido en Concepción, se ha expandido a gran parte de la VII Región. Las ciudades de Talca, Constitución y Cauquenes se encuentran desde las medianoche hasta las 06 horas en toque de queda decretado por los militares. Esto porque están aumentando los saqueos y turbas por parte de la población en las regiones antes señaladas así como en comunas pobres de Santiago, ante la situación desesperada en que se encuentran cientos de miles de damnificados. Todavía no hay distribución de alimentos a la población de la región del Maule y Bio-bio, que se encuentra literalmente muriéndose de hambre. Mientras aumenta la desesperación entre la población trabajadora, aumenta la represión por parte de las Fuerzas Armadas contra la población, para garantizar y ser custodios de las ganancias patronales y el “orden público” que pide a gritos los empresarios y la derecha.

¡Fuera las tropas militares! ¡Abajo el toque de queda y estado de excepción!

La política del gobierno es totalmente reaccionaria contra los trabajadores y el pueblo pobre. El Alcalde oficialista de Hualpén en la comuna del Bio-bio, militante PPD, ha señalado en una entrevista a radio Bio-bio en un grito totalmente reaccionario contra la población: “La autoridad regional está sobrepasada, totalmente sobrepasada, los gobiernos locales no damos abasto, se nos ha terminado todo, ¡por favor, se los suplico, que puedan mandar urgente resguardo policial” “¡por favor que pongan mano dura, si tienen que matar que maten, pero esto es ya caos!”.

Mientras que la derecha pide más represión, más toques de queda y más milicos en las calles, el gobierno otorga, tomando en sus manos la política reaccionaria de la derecha. Mientras que aumenta la represión por parte del Ejército y la Armada, hoy en día el silencio de la Concertación se transformó en palabras. El Partido Socialista ha llamado a apoyar la política del gobierno -por tanto de la derecha- revelando su total carácter de partido patronal, diciendo en un comunicado: “la grave situación de orden público, obliga al uso de la fuerza del Estado que sea necesaria para garantizar la seguridad de la ciudadanía frente a la violencia, el vandalismo y el aprovechamiento indebido de la catástrofe”.

¡ABAJO LA CRIMINALIZACIÓN HACIA LA POBLACIÓN TRABAJADORA!

Los saqueos se vienen expandiendo y amenazan en transformarse en verdaderas revueltas sociales y populares.¡HAY QUE ORGANIZAR UNA SOLUCIÓN OBRERA Y POPULAR A LA CRISIS SOCIAL! La solución de la derecha y el gobierno es más represión. Los saqueos y las revueltas son una reacción justa y desesperada de la población que se encuentra sin comida ni abastecimiento. Aún así, no será una salida para terminar con la crisis social que azota a los pobres y trabajadores. ¡HAY QUE ORGANIZAR LA AYUDA OBRERA Y POPULAR! Es necesario exigir inmediatamente:¡FUERA LAS FUERZAS ARMADAS! ¡Hay que organizar directamente la distribución de alimentos y de abastecimiento desde las organizaciones obreras, las juntas de vecinos, los sindicatos de la salud y la alimentación y las organizaciones estudiantiles! Para ello, es necesaria la Confiscación de los stocks de las grandes empresas de supermercados y alimentación bajo ningún pago además del financiamiento estatal. Ya en algunas comunas y poblaciones las propias juntas de vecinos junto a los trabajadores están gestionando la distribución: ¡hay que seguir ese ejemplo! ¡Esta es la única salida a la crisis social de cientos de miles de damnificados, contra el gobierno, la derecha y los empresarios! La CUT debería encabezar y coordinar esta lucha.

¡FUERA LAS TROPAS MILITARES!

HAY QUE ORGANIZAR EL APOYO OBRERO Y POPULAR!

¡Hay que organizar directamente la distribución de alimentos y de abastecimiento desde las organizaciones obreras, las juntas de vecinos, los sindicatos de la salud y la alimentación y las organizaciones estudiantiles!

Clase contra Clase http://www.clasecontraclase.cl/

02 / 03 / 2010

lunes, 1 de marzo de 2010

Terremoto en Chile: ¡ABAJO EL ESTADO DE EXCEPCIÓN Y EL TOQUE DE QUEDA!

Terremoto en Chile
¡ABAJO EL ESTADO DE EXCEPCIÓN Y EL TOQUE DE QUEDA!

por : Clase contra Clase (Chile)

Lunes 1ro de marzo de 2010

¡FUERA LAS FUERZAS ARMADAS DE LAS REGIONES DEL MAULE Y BIO-BIO!

¡POR LA SOLIDARIDAD Y MOVILIZACIÓN OBRERA Y POPULAR PARA DAR SALIDA A LA CRISIS SOCIAL!

1.- Durante el día de ayer, se decretó el Estado de Catástrofe por parte del gobierno, y que pedía a gritos la derecha. Las Fuerzas Armadas se han hecho cargo de la situación de la administración y el abastecimiento de las regiones del Maule y Bio-bio. Junto con ello, se empezó a implementar el toque de queda desde las 21 horas hasta las 6 de la mañana. Se han suprimido las libertades de reunión y asociación y Defensa nacional se ha hecho cargo de la situación para restaurar el “orden público”, es decir, proteger la seguridad de la clase patronal ante los focos de saqueos cada vez más evidentes, no solo en las regiones antes mencionadas con Concepción como su sector principal, sino también en comunas pobres y trabajadores de Santiago como Quilicura o Lampa. Durante el día de ayer los milicos detuvieron en Concepción a casi 105 personas por los saqueos, y a 55 en la noche durante el toque de queda. Además, más de 10.000 efectivos militares han mandado durante el día de hoy.

2.- El gobierno de la Concertación ha sido total cómplice de la política reaccionaria de la derecha, subiéndose al carro de esta acción contra el pueblo trabajador y ha mostrado su verdadero carácter de estar al servicio de los empresarios. ¡Le ha cedido el control total de la situación a las Fuerzas Armadas! Mientras tanto, cientos de miles de trabajadores y pobres de la ciudad y de comunas rurales están viviendo el hambre, la miseria y la desesperación ante la nula respuesta del gobierno del abastecimiento. No hay luz, agua, electricidad ni comida. Ahora intentan, para evitar conflictos sociales, entregar una miseria de racionamiento “ordenado” a las familias damnificadas a cargo de las Fuerzas Armadas y en conjunto con los grandes empresarios del comercio que intentan lavarse la cara como cómplices directos de estos sucesos. Además, ya van 711 muertos, cerca de 500 desaparecidos y extraoficialmente se reconoce que las muertes sobrepasan fácilmente el millar de personas. Las situaciones de saqueo que se han producido en Concepción, el Maule y en comunas de Santiago, son producto de la miseria total y desabastecimiento en que se encuentran cientos de miles de trabajadores y pobres y que los empuja a estas acciones desesperadas. ¡Rechazamos toda criminalización de estos hechos! Rechazamos totalmente la injerencia y el control de las Fuerzas Armadas que están para resguardar la seguridad empresarial. ¡Fuera las Fuerzas Armadas! ¡Abajo el estado de excepción y el toque de queda!

3.- La crisis social, de magnitudes históricas prolongada generada con el terremoto, no es ningún caso “causas naturales”. Se debe a la sed de ganancias de los empresarios inmobiliarios y de la construcción que lucraron a costa de las miserias de los trabajadores, cuando hacían millonarias ganancias mientras entregaban casas en mal estado y no preparadas para los sismos a los trabajadores y pobres, a la vez que construían casas anti-sísmicas a la clase patronal, ¡en el país más sísmico del mundo! Todo esto con la complicidad de las políticas públicas de la concertación y la derecha.

4.- Las organizaciones obreras y sindicales, estudiantiles, de mujeres, pobladores y de la izquierda debemos denunciar abiertamente al gobierno y a la derecha y exigir el retiro inmediato de la ocupación por parte las Fuerzas Armadas. Además, desde la CUT, la FECH y demás organizaciones sociales hay que expandir la organización y la más amplia solidaridad con las familias damnificadas, garantizando la distribución de abastecimiento y alimentación a la población. Es necesario empezar a organizar además la más amplia unidad de acción para coordinar estas acciones e impulsar la movilización social ante la grave crisis social que se está produciendo. Preparar una gran acción unitaria de los trabajadores y del pueblo pobre, junto a las mujeres trabajadoras este 8 de marzo puede ser una verdadera demostración de que la clase obrera, encabezada por la CUT junto al movimiento de mujeres, estudiantil y poblador, puede tomar en sus manos la solución a esta catástrofe.

¡FUERA EL EJÉRCITO DE LAS CALLES! ¡ABAJO EL TOQUE DE QUEDA!

¡Organicemos desde la CUT junto a la FECH y las organizaciones poblacionales, comités para garantizar la distribución de todos los abastecimientos! ¡Inmediata restitución de los servicios básicos a los sectores populares!

¡Contra las empresas que construyeron obras de pésima calidad para los pobres y contra los empresarios del comercio que piden resguardar sus intereses mientras el pueblo se muere de hambre!

¡Contra el gobierno que fue el primero en aprobar todas las obras de mala calidad que se cayeron, y ahora mete a milicos a las calles para criminalizar a la gente que no tiene qué comer!

¡Contra la derecha que pide y pide más milicos!

Clase contra Clase 01 / 03 / 2010

martes, 23 de febrero de 2010

REVISTA ESTRATEGIA INTERNACIONAL N°26 (Publicación de teoría y política marxista revolucionaria)

PRESENTACIÓN


El inicio de 2010 puso de relieve que estamos asistiendo a una segunda

ronda de la crisis económica internacional, que esta vez tiene su epicentro

en la Unión Europea y está poniendo en cuestionamiento la continuidad del

euro como moneda común.


El 4 y 5 de febrero se desplomaron las bolsas europeas, arrastrando a los

principales mercados mundiales a la baja. Esta caída es atribuida

centralmente al temor de que Grecia declare el default en su abultadísima

deuda, seguida por el Estado Español, Portugal y otros países de la

eurozona, y a la persistencia del desempleo en Estados Unidos, a pesar del

crecimiento económico registrado en el último trimestre de 2009.

Esta situación es consecuencia directa de los millonarios planes de rescate

que implementaron los Estados capitalistas que si bien evitaron una caída

catastrófica de la economía, lo hicieron al precio de transformar la deuda

privada en deuda estatal, que se volvió un gran negocio especulativo.


El plan de la burguesía es que sean los trabajadores y los sectores

populares los que paguen el salvataje de los grandes bancos, acreedores de

los estados al borde del default, como Grecia. Las principales potencias de

la Unión Europea, como Alemania, antes de aprobar cualquier medida de

rescate, le exigen al gobierno griego que dé muestras de su capacidad para

aplicar un plan de ajuste draconiano que implica la reducción salarial, el

aumento de la edad jubilatoria, despidos, recortes en salud y educación,

privatizaciones y el aumento de impuestos al consumo popular.


En el mismo sentido, el gobierno español está intentando implementar una

reforma laboral que permita flexibilizar aún más la fuerza de trabajo y

postergar la edad de retiro, en el marco de un desempleo que ya ronda el

20%.


Esta receta de ajuste y la reducción del gasto público no tiene nada de

novedoso. Es la misma que aplicó el gobierno de De La Rúa en Argentina

en 2001, que terminó con la declaración del default, el hundimiento de la

economía y una crisis social que llevó a la caída del gobierno.


La huelga general en Turquía en solidaridad con la lucha de los

trabajadores despedidos de la empresa privatizada Tekel, el llamado a la

huelga general en Grecia precedido por acciones de los trabajadores del

sector público, la persistente resistencia de los trabajadores franceses

contra los cierres y despidos, que incluso apelan a métodos radicales como

la ocupación de fábrica y el secuestro de gerentes, las huelgas de los

obreros de la Fiat y otros establecimientos en Italia, son algunos de los

síntomas de que los trabajadores europeos van a resistir el intento patronal

de liquidar sus conquistas y ser quienes paguen con desocupación y

empobrecimiento el rescate de los capitalistas.


Pero aunque el epicentro de la crisis hoy esté en Europa, sus causas y sus

efectos tienen alcance internacional y abarcan a las principales potencias

imperialistas, sobre todo a Estados Unidos, cuyo déficit presupuestario

alcanzó una cifra récord, comparable a la Segunda Guerra Mundial.

El escenario que se perfila en este segundo año de la crisis es de mayores

tensiones y disputas capitalistas, anticipadas por los roces cada vez más

agresivos entre Estados Unidos y China, combinadas con crisis políticas y

situaciones sociales potencialmente explosivas.


En el artículo “La difícil vuelta a un equilibrio capitalista” de Juan Chingo,

se exponen las tendencias profundas actuantes en el desarrollo de la crisis

capitalista y los posibles escenarios que se abren. En la nota “El

imperialismo en la era Obama” de Claudia Cinatti, se analiza el desgaste del

gobierno de Obama a un año de su asunción, la escalada guerrerista en

Afganistán y la continuidad con las políticas de Bush.


La sección dedicada a Europa incluye el artículo “La crisis española. Un

duro test para el régimen heredero de Franco” de Santiago Lupe, sobre la

crisis económica que está haciendo crujir al gobierno de Zapatero y su

intento de imponer medidas antipopulares; y la nota “Francia. Huelgas

obreras. Elementos para un primer balance y propuestas para un programa

de acción” de Danièle Cobet, en el que se desarrollan las características de

las principales luchas de la clase obrera francesa contra los despidos y los

cierres de empresas y el programa necesario para que avancen hacia el

combate contra la patronal y su Estado.


El Dossier de este número está dedicado a la situación en Argentina,

caracterizada por la crisis política y la emergencia de un nuevo activismo

obrero, conocido como “sindicalismo de base”. En el artículo “El fin de

ciclo kirchnerista y las tareas de los revolucionarios” de Matías Maiello y

Manolo Romano, se analizan las condiciones estructurales que confluyen

en este “fin de ciclo”, entre ellas, las contradicciones económico-sociales

surgidas del estatus semicolonial del país, la crisis del Estado argentino y

del régimen político; la situación de la clase obrera para poder intervenir y

aprovechar esta crisis política de las clases dominantes; la fragmentación

entre los explotados impuesta por la ofensiva neoliberal, la recomposición

de la clase obrera en los años de crecimiento, la crisis de la burocracia

sindical y el surgimiento en diferentes conflictos de los últimos años del

“sindicalismo de base” hasta llegar a una de sus grandes acciones: la lucha

de Kraft. Por último, partiendo de la intervención del PTS en las luchas de

este nuevo movimiento obrero –desde la experiencia de control obrero en

Zanon hasta el conflicto de Kraft–, se plantea la necesidad de que los

revolucionarios peleemos por la recuperación de los sindicatos, la

hegemonía obrera en la alianza de clases de los explotados en su lucha

contra la patronal y su estado y la oportunidad histórica de avanzar en

forma cualitativa en la construcción de un partido obrero revolucionario de

vanguardia que pueda intervenir en los momentos decisivos.


En el segundo artículo del Dossier, “La lucha de Kraft Foods. La

emergencia del movimiento obrero argentino y la izquierda revolucionaria”

de Diego Lotito y Jonatan Ros, se desarrollan los hechos más importantes

de esta lucha, que sin dudas, es el conflicto obrero industrial más

importante del último período. El conflicto de Kraft, iniciado a partir del

despido de 160 trabajadores, entre ellos los miembros de su Comisión

interna y gran parte de los delegados por sector, se transformó en un gran

hecho nacional que se hizo contra la dirección del sindicato de la

alimentación, en manos de la burocracia sindical, y que llevó a la

intervención del gobierno nacional y provincial y llegó a involucrar hasta

la embajada norteamericana. En esta lucha los trabajadores de Kraft –una

de las principales multinacionales de la alimentación– hicieron una

experiencia acelerada no sólo con la burocracia sindical sino también con

la corriente que mantuvo el control de la Comisión Interna durante los

últimos dieciséis años (el PCR de orientación maoísta) y que en los

momentos decisivos del conflicto optó por el compromiso con la patronal.

Esta experiencia permitió que el ala combativa del conflicto que se opuso a

esta política conciliatoria, encabezado por Javier “Poke” Hermosilla de la

Agrupación “Desde Abajo” (impulsada por el PTS) ganara la conducción

de la Comisión Interna. En la nota pone de relieve el rol que jugó el PTS

como parte de la dirección del sector combativo del conflicto, que pudo

demostrar en la práctica aspectos de su estrategia política, entre ellos la

efectividad de la alianza de clase de los trabajadores y sectores

estudiantiles para enfrentar a la patronal y las perspectivas que se abren

para impulsar el desarrollo de una tendencia clasista, antiburocrática y

antipatronal en la vanguardia obrera.


Como parte de las conclusiones, el conflicto de Kraft Foods es un gran

ejemplo contra el escepticismo que ha invadido a la mayoría de las

corrientes de izquierda que se reclaman revolucionarias, al demostrar que

los marxistas podemos confluir con sectores avanzados de trabajadores.

La revista cuenta, además, con una extensa sección dedicada a analizar la

situación política y la lucha de clases en América Latina que contiene el

artículo “Brasil, ¿por qué se ufana Lula?” de Val Lisboa y Thiago Flamé,

en el que se analiza la estructura desigual y combinada de Brasil y su lugar

dependiente en la economía mundial, a pesar de la escala de su economía;

el artículo “Haití: entre la devastación y la ocupación imperialista” de Juan

Andrés Gallardo, en el que se denuncia la injerencia imperialista en Haití y

la virtual ocupación norteamericana luego del terremoto que asoló el país;

la nota “Centroamérica, el golpe de Estado en Honduras y el tablero

geopolítico latinoamericano”, de Brayan Brenes y Milton D’León, en la

que se analizan las causas políticas del golpe de Estado que derrocó a

Manuel Zelaya, la implicación del imperialismo, los límites de la

resistencia y las posibles consecuencias para la región; el análisis del

triunfo electoral de la derecha en Chile y sus repercusiones tanto

nacionales como latinoamericanas, por Pablo Torres y Juan Valenzuela; el

artículo “La transición al ‘Estado Plurinacional de Bolivia’” de Eduardo

Molina, en el que se analizan los cambios producidos a partir de la

transformación del Estado con la cooptación de los pueblos originarios, y

las perspectivas del segundo gobierno de Evo Morales; y por último la nota

“La lucha de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas”, de

Pablo Oprinari y Mario Caballero, en el que se desarrolla la resistencia

obrera frente al ataque lanzado por el Estado mexicano y sus consecuencias

para futuras luchas.


En la sección Teoría Marxista, presentamos el artículo “Bolivia. Entre la

hibridez del mundo agrario y la idealización populista” de Javo Ferreira, en

el que se analiza la relación entre las reivindicaciones estructurales de los

pueblos originarios y la revolución social, en polémica con corrientes

teóricas y políticas “indigenistas”.


En este período de crisis económica y emergencia de fenómenos de lucha y

organización en sectores de la vanguardia obrera, para los revolucionarios

están planteado no sólo tener un programa transicional correcto, que una

las luchas actuales con los intereses históricos de la clase obrera, sino

también tener una práctica política orientada hacia fusionarse con los

sectores más avanzados de los trabajadores, los jóvenes y los sectores

populares para avanzar en construir partidos obreros revolucionarios e

internacionalistas, que jueguen un rol decisivo en los enfrentamientos por

venir. Las organizaciones que integramos la Fracción Trotskista-Cuarta

Internacional, desde la lucha de Zanon y Kraft en Argentina, hasta la de la

USP en San Pablo y el apoyo a los trabajadores del SME en México, pone

todos sus esfuerzos para hacer concreta esa perspectiva.

lunes, 15 de febrero de 2010

POR UNA GRAN CAMPAÑA DE SOLIDARIDAD OBRERA Y POPULAR EN COSTA RICA CON EL OPRIMIDO PUEBLO HAITIANO

Por Liga de la Revolución Socialista
Lunes 15 de febrero de 2010

Después de cinco semanas transcurridas desde el terremoto de 7º en la escala de Richter que dejó como saldo 200 mil muertos y un 70% de edificios destrozados en Haití, aún no es posible afirmar que la calma o la “normalidad” hayan retornado a este país caribeño. La isla, oprimida históricamente por los imperialismos español, francés, y luego norteamericano, es actualmente el escenario del caos y la desesperación más acuciante: el único Hospital General del país no da abasto y se encuentra repleto de heridos, hay carencia de medicamentos y de agua, y aunque una intensa campaña internacional de recolección de alimentos y víveres ha sido puesta en marcha a nivel internacional por ONG’s, así como por organizaciones vinculadas a gobiernos, la falta de alimentos define en buena parte la situación en las principales calles de Puerto Príncipe; desembocando por lo general en irritación y descontento por parte de la población. La lentitud y la desconsideración con que las tropas de la ONU distribuyen la ayuda que llega desde distintas partes del mundo, solo está llevando a que la desesperación y la impaciencia se apoderen de las masas haitianas hambrientas y agobiadas. Ante esta inutilidad de las tropas de la ONU y Estados Unidos -que demuestran que su presencia solo responde al resguardo de los intereses imperialistas- ya se ve circular por Puerto Príncipe a grupos de jóvenes y niños armados con machetes saqueando los supermercados que quedaron arruinados o semiarruinados por el terremoto, optando por esta salida para no morirse igual que sus seres queridos, pero esta vez de hambre y sed. Algunos periodistas y activistas predicen desde Haití que “lo peor está por venir”, y que la desesperación de la muchedumbre podría generar “un terremoto social”.
Esta realidad desoladora es la que se desarrolla en las barriadas más pobres de la capital haitiana, acompañada de una represión constante de parte de las tropas de EE.UU y la Misión Humanitaria de las Naciones Unidas para Haití (MINUSTAH, enviada desde el 2004 para sofocar los levantamientos populares que condujeron derrocaron a Jean Bertrand Aristide); en una labor verdaderamente indignante. Como si fuera poco Brasil, que mantiene el mayor contingente de tropas latinoamericanas en la isla, ha enviado recientemente más de 1300 nuevos soldados, acompañados de machetes, bombas de gas lacrimógeno, y armas con balas de goma bajo el argumento de reforzar la “ayuda humanitaria”; disputando a la vez un espacio en la “reconstrucción” del país, lo que puede ser un gran negocio para los países involucrados en la administración de la ayuda.

De acuerdo a ciertas ONG’s la población de Haití “se enfrenta a una crisis de derechos humanos”, donde los niños, especialmente los más vulnerables “podrían convertirse en víctimas de los traficantes”; mientras las mujeres se hayan “especialmente expuestas a la violencia sexual”. Todo esto en el marco de familias destruidas por el terremoto, que han dejado a miles de niños, mujeres (y hombres) sin parientes y sin hogar.

La hipócrita filantropía de gobiernos y corporaciones burguesas

Todo este drama que intentamos reproducir tiene lugar al propio tiempo que los gobiernos de la mayor parte del mundo -comenzando por el de EE.UU.- y las empresas detrás de estos, organizan hipócritas campañas para “ayudar a Haití” consistentes en recolectar las donaciones que hacen los trabajadores y los pueblos, evitando las compañías tocar sus ganancias e incluso sus mercancías para reconstruir a la isla devastada por el terremoto. Ni estos gobiernos ni los empresarios “bondadosos” que administran la ayuda tampoco dicen nada sobre la repugnante deuda externa de miles de millones de dólares que el pueblo de Haití carga sobre sus espaldas, tampoco sobre las denuncias contra las tropas de ocupación de la ONU, donde más del 66% (según algunas fuentes) tienen que ver con casos de abuso sexual y maltrato a mujeres; mucho menos dicen palabra alguna sobre el hecho de que las tropas norteamericanas de lo primero que se han preocupado es por controlar los puntos estratégicos del país, como los Puertos, el Aeropuerto, y otros lugares clave. Sobre todas estas cuestiones candentes mantienen un silencio absoluto.
En el caso de Costa Rica, empresas y distinto tipo de organizaciones se han lanzado a hacer recolectas de víveres y dinero, pero no puede garantizarse que estos víveres o dinero lleguen al supuesto destino, y mucho menos de que cuando lleguen, verdaderamente sean utilizados por la gente que los necesita en la isla; lo anterior porque si en el terremoto que afectó el área de Cinchona en Costa Rica durante enero de 2009 se “perdieron” los víveres y más de mil millones de colones en donaciones ¿qué pensar del dinero y los víveres que supuestamente serán enviados fuera del país, sobre los cuales los donantes no tienen en realidad ningún tipo de control? Quisiéramos pensar que todo está lo enviado está llegando a su destino, pero hay algunas razones que nos obligan a desconfiar, especialmente los informes desde Haití de carencia de productos, y desabasto en algunas regiones.

Despleguemos ya en Costa Rica una gran campaña de solidaridad internacionalista obrera y popular con el pueblo haitiano como ya se desarrolla en otras partes de Latinoamérica

La Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional (FT-CI), organización internacional de la que formamos parte, ha comenzado a desarrollar una gran campaña internacionalista de solidaridad obrera y popular con el oprimido pueblo haitiano. Mientras en países como Argentina hemos participado de iniciativas unitarias como la marcha de miles hacia la Embajada norteamericana, las mujeres de la FT-CI que impulsan la agrupación Pan y Rosas en distintos países de Latinoamérica como Chile, Brasil, México, y Bolivia; han lanzado una gran campaña de solidaridad en conjunto con otras organizaciones feministas latinoamericanas, enviando compañeras al lugar de los hechos, llevando nuestra solidaridad a la isla e informando sobre la verdadera situación que ahí se vive. Todas estas acciones las desarrollamos levantando como banderas la anulación de la deuda externa haitiana, la salida de las tropas imperialistas y de la ONU de la isla; que sean los trabajadores y sus organizaciones quienes administren la ayuda proveniente de distintas partes del mundo; y sobretodo que sean los capitalistas los que con sus ganancias y mercancías paguen la reconstrucción del país.

Es necesario que desde Costa Rica, contra la hipócrita filantropía de los empresarios que se hacen de la vista gorda de la deuda externa, la opresión histórica y la ocupación de Haití; formemos parte activa de la solidaridad con nuestros hermanos haitianos, convirtiendo a las Universidades y en la medida lo posible a los lugares de trabajo en centros activos de solidaridad internacionalista. En el caso de la Universidad de Costa Rica, uno de los puntos más dinámicos a nivel nacional, hacemos un llamado al Movimiento al Socialismo (MAS) que dirige la Federación de Estudiantes de la UCR, para que encabece esta campaña de solidaridad, convirtiendo la Semana de Bienvenida, o cuando menos sus actividades y conciertos centrales en verdaderas jornadas de solidaridad con Haití; exigiendo la anulación de la deuda, el retiro de las tropas, y que sean los capitalistas, costarricenses y extranjeros (como los de la Corporación de Supermercados Unidos o los de Wall Mart) los que paguen la reconstrucción del hermano país caribeño. En el mismo sentido, instamos a los compañeros del PRT, que tienen influencia sobre el Sindicato de Empleados Universitarios (SINDEU), para que apoyen e impulsen junto con nosotros esta campaña.

A la vez que creemos que es posible y necesario convertir la Semana de Bienvenida universitaria en un gran acto internacionalista, influyendo sobre la conciencia de miles nuevos estudiantes que apenas ingresan a la UCR; demandamos al Frente Amplio (FA) costarricense que, consecuente con su programa electoral, le exija públicamente a los gobiernos de Brasil (el PT de Lula), al FA uruguayo y a Evo Morales, entre otros gobiernos que reivindica como “amigos”; el retiro definitivo de las tropas que forman parte de la MINUSTAH. Es que el FA costarricense liderado por José Merino del Río, y que será representado en el próximo Congreso por José María Villalta ha sostenido que rechaza “toda acción militar o intervencionista por parte de cualquier potencia”. Esperamos que en consecuencia con este rechazo a “toda acción militar o intervencionista” exijan el retiro de las tropas imperialistas yanquis de Haití, así como el retiro de sus ayudantes de la MINUSTAH, aunque no provengan necesariamente de una “potencia”.
Llamamos a todas las organizaciones obreras y populares, sindicales, estudiantiles, de derechos humanos, a la izquierda; y a los activistas independientes, a poner en pie un gran movimiento de solidaridad internacionalista, que tenga únicamente como inicio la Semana de Bienvenida Universitaria. Desde ya nos proponemos para participar en la primera línea del frente en esta tarea.

Por la anulación de la deuda externa de Haití

Fuera las tropas yanquis y de la MINUSTAH de Haití y de toda América Latina

Que las organizaciones obreras y populares controlen los recursos recibidos en la isla, y que sean los capitalistas los que paguen la reconstrucción de Haití con sus mercancías y sus ganancias

Por un gran movimiento obrero y popular de solidaridad con nuestras hermanas y hermanos haitianos