jueves, 21 de octubre de 2010

DEL 24% AL 7%: DE LA NEGOCIACIÓN SECRETA A LAS CALLES, DE LAS CALLES A LA CLAUDICACIÓN AL GOBIERNO

Nuestro balance y perspectivas sobre la lucha por presupuesto universitario:

DEL 24% AL 7%: DE LA NEGOCIACIÓN SECRETA A LAS CALLES, DE LAS CALLES A LA CLAUDICACIÓN AL GOBIERNO

Entre la segunda mitad de 2009 y la primera de 2010 a muy pocos académicos vinculados a las altas esferas de las universidades estatales -sino es que a ninguno-, se les pasó por la mente cuestionar la solicitud de aumento de un 24% por concepto de Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) planteada por el CONARE . Era el momento en que estos señores y señoras “de bien” debían escribir y actuar para cerrar filas junto con las autoridades, que planteaban al gobierno la necesidad del incremento porcentual anterior para poder sostener el crecimiento de la universidad en sus distintos ámbitos.

Estos académicos defensores de la negociación final, que ahora se han multiplicado como los panes y los peces de la biblia, no hablaron en ningún momento en contra de la demanda de 24% como crecimiento del FEES. Se sobreentiende entonces que era una demanda correcta, en la que además, teníamos acuerdo amplios sectores del estudiantado y los trabajadores universitarios. El problema es que bastó que las autoridades agrupadas en el CONARE pactaran un mediocre 7% de crecimiento porcentual del presupuesto, para que hayan comenzado a correr ríos de tinta justificando lo injustificable: que el 7% fue un buen acuerdo, que ese monto es suficiente para que la Universidad siga creciendo (lo hubieran respaldado desde el principio!), y sobretodo que quienes sostenemos que cuando menos había que luchar hasta el final por el 13% creíamos estar “armando la revolución” y desconocemos la situación real de la opinión pública respecto a la Universidad. Esta posición, bajo formas diplomáticas, es asumida por el economista Luis Paulino Vargas (uno de los académicos más representativos de la política del CONARE), quien ridiculiza a quienes aspiraban a luchar hasta lograr una primera victoria sobre el gobierno conquistando el 13%.

La verdad es que ni “la revolución” estaba en juego como intenta decir don Luis Paulino, ni plantear la necesidad de luchar por el 13% implicaba desconocer el sentir de la opinión pública a nivel nacional. Para nosotros lo que estaba en juego primero que todo era un modelo de Universidad al servicio de los trabajadores y sus hijos, y de los demás sectores populares del pueblo costarricense. En segundo lugar, estaba en juego una estrategia que sirviera para que la Universidad con su lucha se convirtiera en ejemplo de resistencia a nivel nacional frente a los planes de ajuste que prepara el gobierno; y por supuesto que la opinión pública (o el sentir de la población hacia la UCR y las otras universidades) era tan solo un elemento de esa estrategia, como se verá al final de este artículo.

Lo que sí hay que afirmar es que los rectores, acostumbrados a la opulencia y a los privilegios materiales negociaron lo suficiente para no perder su status; pero no lo suficiente para mantener y mejorar las condiciones de vida y estudio de miles de trabajadores y estudiantes. La mejor prueba es que desde ya las rectorías (especialmente la de la UCR) tratan de regatear el aumento salarial para los trabajadores para la segunda mitad de este 2010 a un 1.5% (debajo de la inflación), y todavía es incierto si se va a mantener intacto el sistema de becas y beneficios complementarios, en este caso de la UCR; que depende de la existencia de los recursos provenientes del FEES para su otorgamiento.

Ahora bien, si se trata de valorar el comportamiento de las autoridades y sus académicos a sueldo, hay que decir que estos pasaron de cerrar filas contra el gobierno apoyados en la movilización de masas; a cerrar filas con el gobierno en contra de la movilización de masas, los activistas, y las organizaciones obreras y estudiantiles que estuvieron siempre (con política correcta o no) en la defensa del FEES y en la acción contra el gobierno.

Todas las imágenes centrales del capítulo de lucha presupuestaria, y especialmente su cierre, conducen a la conclusión de que las autoridades se han unido al gobierno para estar en mejores condiciones de enfrentar la aguda crisis económica y fiscal en la que está inmerso el país. A diferencia de años anteriores cuando se apoyaban en las organizaciones de los estudiantes y trabajadores de la Universidad, los rectores han dado un giro. Han perdido confianza en el movimiento estudiantil, que demuestra en cada una de las últimas luchas que está dispuesto a ir más allá del límite que le marcan las jerarquías institucionales; por eso ahora Yamileth y sus subordinados se han refugiado en el gobierno como su aliado, por supuesto no sin recelo, pero apuestan a mantener su estabilidad aliados al gobierno de la minería a cielo abierto, de la privatización de los puertos del Caribe, y del ingreso de los 7 mil soldados norteamericanos a nuestras costas.

LA ESTERILIDAD DE UNA POLÍTICA FORMALMENTE “INDEPENDIENTE” 

Desde un punto de vista cronológico la lucha directa por presupuesto universitario (FEES) comenzó solo cuando ya se había extinguido el movimiento en defensa de la autonomía universitaria, que desde abril tomó el centro de la escena en la vida política nacional. O en otras palabras, solo comenzó cuando ya se había extinguido la rabia acumulada como producto de la violación a la autonomía universitaria por parte del OIJ, y cuando prácticamente no quedaban fuerzas movilizadas en la calle o la propia casa de estudios que amenazaran con llevar a las autoridades más allá de lo que ellas querían.

Hemos dicho reiteradamente que las autoridades condujeron “a nada” la lucha en defensa de la Autonomía Universitaria: la mejor evidencia es que Jorge Rojas sigue tranquilamente como Director del OIJ, los agentes que violentaron el campus de la UCR siguen impunes, y los ciudadanos costarricenses normales reivindican la acción de la policía de élite del país pues “perseguían” a un corrupto. Además se descubrió por fin que “la UCR no es el Vaticano” y que cualquiera puede ingresar a hacer todo cuanto quiera en cualquier momento, especialmente el OIJ. Pero esta no es toda la evidencia, lo más grave es que ni el abogado Willy recuperó los dientes que perdió enfrentando a los agentes judiciales, ni se revirtieron las demandas interpuestas contra los trabajadores y estudiantes que protagonizaron el enfrentamiento, es decir, todavía pueden ser procesados judicialmente.

Las autoridades (a pesar de disponer de buena fuerza movilizada que podía aprovecharse para luchar por el FEES) prefirieron quedar como protagonistas del circo (especialmente Yamileth González) y frenar una lucha bastante prometedora. En cuanto vieron que despuntaba un sector por izquierda fuera de su tutela, corrieron a cerrar la coyuntura –y hay que decirlo-, apoyados en la federación y el sindicato universitarios en distintos momentos.

La política del SINDEU y la FEUCR durante todo un período (en los hechos)

No se puede explicar la situación política actual en la UCR, signada por el fortalecimiento de las tendencias a la derecha y la desmovilización obrero-estudiantil únicamente partiendo de los últimos meses, o peor aún, de las últimas semanas. La debilidad para haber llevado una lucha seria por presupuesto hasta el final, en el marco de un movimiento obrero-estudiantil independiente es en buena medida producto de una política sistemática de capitulación por parte de las dos principales organizaciones del movimiento universitario: el SINDEU y la FEUCR, dirigidas respectivamente por el PRT y el MAS.

Es que más allá de los tempranos mitines organizados por la FEUCR desde el 2009 para pedirle a las autoridades que decretaran paros activos para defender el presupuesto, podría decirse que su política se redujo durante un período importante a “hacer presión” sobre la Rectoría, a hacer críticas de procedimiento (sobre la forma en que era negociado el FEES), pero no precisamente a desarrollar un fuerte movimiento independiente, y mucho menos, a desarrollar un movimiento que rompiera con las autoridades y las obligara a tomar el camino de la movilización en defensa del presupuesto.

Para el caso del SINDEU (co-dirigido por el PRT), este se dedicó durante buena parte de 2009 y casi toda la primera mitad de 2010 a escuchar los informes de Yamileth sobre las negociaciones, y a actuar eventualmente como consejero de la mejor forma en que debía negociarse el presupuesto para las universidades estatales (todavia en los dias finales de la lucha siguieron este curso por ejemplo pidiendole asambleas a la Rectora).

Tanto la FEUCR como el SINDEU, durante buena parte del período de negociación del presupuesto, así como durante la lucha en defensa de la autonomía de la UCR; NUNCA hicieron una intervención pública durante las movilizaciones unificadas para deslindarse de las autoridades, ni siquiera para resaltar la diferencia de intereses entre las jerarquías ultraprivilegiadas de las universidades estatales (y centralmente de la UCR), y los intereses de los trabajadores docentes y no docentes que sostienen la casa de estudios. Nunca se demarcaron, pensamos nosotros que posiblemente por miedo a asustar a las autoridades y que con esto se generara un mal ambiente entre los trabajadores y los estudiantes, que son los que los eligen anualmente tanto para el sindicato como para la federación.

Durante la lucha en defensa de la autonomía las autoridades coparon absolutamente todo el espacio en la dirección política, con la impotencia de la federación estudiantil y el sindicato como testigos; y la historia se repitió crudamente en el capítulo del presupuesto, únicamente con resultados más escandalosos y preocupantes hacia el interior de la Universidad y el movimiento universitario.

El “Encuentro Popular del SINDEU” en abril y la política de no romper con las autoridades

A pesar de los “encuentros populares” convocados por el SINDEU en el marco de la defensa de la autonomía, tales encuentros estuvieron teñidos siempre por la conciliación con las autoridades universitarias, y aquellos acuerdos que por su carácter podían complicar la relación entre sindicato y “administración” fueron excluidos. Un ejemplo contundente es que en un encuentro realizado el sábado 17 de abril donde participaron decenas de organizaciones estudiantiles y sindicales, se votó por acuerdo mayoritario ir a huelga universitaria a partir del 29 de abril, conjuntamente estudiantes, los trabajadores de JAPDEVA y sobretodo los docentes de secundaria que comenzarían el enfrentamiento contra la Ley de Empleo Público encabezados por APSE.

Como era natural en esos días de abril la prensa empresarial del país rodeaba los acontecimientos universitarios con una atención especial, por eso después del encuentro del 17 el SINDEU que era el convocante envió los acuerdos votados a la prensa (a La Nación), y entre otros puntos eliminaba de la lista de acuerdos el llamado a sumarse desde la UCR a la huelga nacional convocada para el 29. La maniobra del SINDEU y el PRT era clara: no podía incluirse un acuerdo de ir a huelga (de manera independiente) pues las autoridades no lo habían avalado y eso podía complicar el clima de “unidad” que prevalecía, a costa de mantener a trabajadores y estudiantes como furgón de cola de los académicos que dirigen la Universidad. Esto más allá de que luego de varios días incorporaran por pura formalidad el punto excluido, pero sin tomarlo como una tarea urgente e inmediata.

Pero más allá de lo simbólico de evitar convocar a una huelga de forma independiente (aunque llevara a exigir a las autoridades comenzar la lucha en defensa del presupuesto universitario), lo que sí no fue simbólica fue la actitud del sindicato y la federación el mismo 29 de abril. Ese día mientras miles de docentes convocados por APSE se movilizaban en la capital y decenas de trabajadores de JAPDEVA salían a bloquear caminos en Limón, con una salvaje represión que dejó unos 25 detenidos; la UCR no se sumaba activamente a las movilizaciones, quedando expectante de una dinámica jornada de lucha que involucró a numerosos sectores.
Aunque el SINDEU y la FEUCR intentaron capitalizar lo sucedido desde abril, lo hicieron durante la mayor parte del tiempo con una estrategia combinada de “presión” y conciliación con las autoridades universitarias, desaprovechando importantes oportunidades de generar un gran movimiento independiente sobre la base del desenmascaramiento de la política de la Rectoría. Si bien como revolucionarios no negamos la necesidad de movilizaciones unificadas con las autoridades, lo que criticamos es la política de seguidismo a estas, subordinando a trabajadores y estudiantes a una jerarquía privilegiada que no tiene ningún interés en luchar seriamente.

Despuntes por “izquierda” en la lucha de tendencias sindicales, y el giro formal hacia la "independencia" política

Bajo el efecto de las primeras fricciones entre el MAS y el PRT después de la lucha en defensa de la autonomía, la tendencia “Unidad Sindical” comenzó a criticar al PRT y al SINDEU por no mantener en los hechos la independencia política respecto a las autoridades en la naciente lucha por presupuesto. Esta crítica de parte de “Unidad Sindical” resultó extraña en su momento, pues sus inspiradores (del MAS) que también dirigen la FEUCR, mantenían una política completamente ajena a la independencia política respecto a las autoridades desde la FEUCR.

Este planteamiento, en el cual habíamos insistido siempre desde la LRS junto a la huelga general universitaria nos pareció progresivo, pues no solo retomaba planteamientos nuestros a lo largo de numerosas asambleas y movilizaciones; sino que creímos que podía servir para hacer desprender un sector de trabajadores y estudiantes por la base, fuera del control de las autoridades. Pero lamentablemente nos equivocamos: el PRT comenzó a agitar el tema de la independencia y la autonomía del SINDEU respecto a las autoridades, pero únicamente como respuesta defensiva a las críticas del MAS, mientras seguían a la zaga de la Rectoría pidiéndole a “la compañera Yamileth” que “no aflojara”. Mientras tanto el MAS aunque avanzó luego en el planteamiento de la independencia política, tanto desde su tendencia “Unidad Sindical” como desde la FEUCR, lo hizo bajo el signo de los zig zags y sin romper definitivamente con la Rectoría; más allá de los gritos de la hija del Ministro de Hacienda (presidenta de la FEUCR) a Yamileth González en la asamblea general de funcionarios convocada por la Rectora durante la primera semana de lecciones, y luego en la irrupción en la sesión del Consejo Universitario a fines de agosto.

Tanto el PRT como el MAS, con responsabilidades de dirección en la UCR no dieron la talla, ni supieron aprovechar las múltiples oportunidades que existieron en la primera mitad del año para desarrollar un fuerte movimiento independiente desde la base. Cuando desde la LRS propusimos en diversas asambleas organizar un movimiento desde abajo con delegados votados por escuela y facultad en la perspectiva de desarrollar la huelga universitaria, no hicieron más que actuar en contra de esta política.

Es que aunque formalmente el MAS y el PRT dieron un “giro a izquierda” en el tema de la “independencia”, ambas organizaciones anduvieron a la rastra de las autoridades o los sectores más conciliadores a lo largo de todo un período. Dos ejemplos pueden ser claros en ese sentido: en el caso del MAS este grupo pasó todo el tiempo conciliando con las autoridades, y por extensión, con un sector estudiantil vinculado al Frente Amplio (FA) , vinculado profundamente a la Rectoría y a la plana mayor de la administración universitaria; todo en nombre de “construir un partido de combate”. Esta política tuvo su condensación en el llamado del MAS a votar por el FA en las elecciones nacionales de febrero de 2010 donde lo que primaba no era un programa de independencia de clase o profundos acuerdos en la Universidad donde se concentran estos grupos; sino los cálculos del MAS de “engordar” sus filas con un sector del FA que tiene presencia en la UCR. Para estos momentos como es lógico, el MAS no denunciaba a las autoridades, ni mucho menos a “los progres” como lo hizo en la última etapa de lucha por el FEES; pues se trataba de cooptarlos, sin importar sobre qué política.

En cuanto al PRT, aunque mantuvieron una posición correcta en términos generales en las elecciones nacionales; no fue lo mismo a nivel universitario, donde consecuentes con su corporativismo sindical, se pasaron durante muchos meses subordinados a los informes de la Rectora y las autoridades de conjunto, sin plantear una sola alternativa de salida independiente al tema del presupuesto.

Aunque sabemos que este balance no será compartido a priori por estas dos organizaciones y sus dirigentes, y por algunos activistas independientes que forman parte de su periferia, tenemos la obligación de explicar las que creemos son las causas de la derrota en la lucha por presupuesto a quienes leen nuestras ideas y saben decimos la verdad, aunque sea cruda.

Las tomas de edificios en la lucha por el FEES

Luego de las grandes movilizaciones de agosto protagonizadas por los estudiantes de las cuatro universidades estatales, los jerarcas agrupados en el CONARE acordaran con el gobierno (como podía esperarse) un porcentaje muchísimo menor al que sus propios estudios habían respaldado originalmente (de un 24% de exigencia pasaron a aceptar un 7%). Esto provocó un enorme malestar, y varios sectores de compañeros y compañeras independientes junto a la federación y el sindicato reunidos en asamblea, acordaron llevar adelante la toma del edificio de Rectoría; mientras que otro grupo, completamente independiente del sindicato y la federación definió tomar el edificio de Ciencias Sociales.

Tal como sucedió en la UNA con la toma de varios edificios (Rectoría, Ciencias Sociales y Filosofía), lo ocurrido en la UCR demostró una gran voluntad combativa por parte de un sector de activistas independientes, que no tienen necesariamente relación orgánica con las organizaciones de izquierda dentro de la universidad; pero que tenía el deseo de luchar hasta el final.

Es por esto que ambas tomas eran una excelente oportunidad para organizar a estos compañeros, comenzando por formar un espacio abierto y democrático que incorporara a nuevos sectores y generalizara las ocupaciones alrededor de un plan y una política de largo alcance, votando en cada escuela y facultad delegados que levantaran sus propias banderas reivindicativas, fortaleciendo el movimiento.

Desde la LRS participamos parcialmente en las tomas de los últimos tres días de actividad, pero luchando en todo momento por una política que evitara que las ocupaciones quedaran reducidas a un fin en sí mismo y aisladas consecuentemente. En otras palabras, propusimos siempre una orientación para ganar la simpatía a nuestra lucha a nivel nacional, y vincular a otros sectores de estudiantes y trabajadores a través demandas como la expulsión de las tropas norteamericanas de Costa Rica, o retomar la lucha contra la Ley del Empleo Público; pero esta vez de manera unificada y con un clima de ocupaciones que se desarrollaba por fuera de la tutela de las jerarquías universitarias.

Lamentablemente la orientación de los compañeros de la FEUCR (MAS) y el SINDEU (PRT) no iba en este sentido, como demostró su oposición a vincular el eje de la “militarización” en esta lucha; creyendo que iban a mantener en pie de lucha al resto de compañeros tan solo con incontables asambleas diarias, montadas prácticamente sobre guiones preestablecidos y rechazando por todos los medios a su alcance las propuestas tendientes a pensar la situación estratégicamente, no precisamente en función de las horas o los días, como pensaban la política los dirigentes del MAS, el PRT (y la JS) en un solo bloque.

El escandaloso respaldo a un acuerdo capitulador

La ausencia de una política de lucha no fue el único aspecto sobre el que valdría la pena reflexionar, y que da pie para pensar que lo que primaba era una visión de usar estas importantes acciones como plataforma electoral por parte de los compañeros de los otros grupos.

Siguiendo al pie de la letra la maniobra que el gobierno y las autoridades universitarias realizaron para desmontar las tomas y el bloqueo en la UNA, el MAS y la JS impulsaron enérgicamente y con una sospechosa prisa (apoyados en el silencio del PRT) la firma de un acuerdo con las autoridades, en el que estas supuestamente se comprometían entre otras cosas a garantizar becas, puestos de trabajo, y otras garantías de los estudiantes y trabajadores. Esto como tratamos de explicar no significaba ningún tipo de garantía, pues ya los rectores en comunicados internos y en la prensa, venían diciendo que todo eso podía alcanzarse con el 7% que firmaron con el gobierno.

En otras palabras, estos acuerdos eran un respaldo directo al acuerdo del CONARE, y a la vez el mecanismo usado por el gobierno y las autoridades para recuperar la “normalidad” dentro del campus sin mayores problemas.

Lamentablemente el acuerdo también fue respaldado (con algunas variantes como abrir espacios de discusión con la Rectoría para que “justificara” el presupuesto acordado) en la toma de Ciencias Sociales, donde además de activistas independientes y asociaciones de estudiantes, participaron grupos “anarco-autonomistas”.

La firma de estos acuerdos, presentados por ciertos aparatos estudiantiles y sindicales como un “avance”, en realidad corresponden a la imposición lisa y llana de la política del gobierno (por medio de las Rectorías) al seno de las Universidades, y vergonzosamente muchos grupos, desde los más moderados hasta los más “radicales” terminaron aceptándola.

El plan de acción para que la lucha por presupuesto se desarrollara y avanzara hacia la victoria sobre el MEP y el gobierno

A lo largo de estas líneas la intención ha sido avanzar en una reflexión que ayude a explicar cómo después de haber estado tan “bien” en la Universidad, ahora es que estamos tan “mal”. Es decir, cómo después de tan importantes movilizaciones en defensa de la autonomía y luego en defensa del presupuesto (de las más grandes en existencia de la UCR); ahora la Universidad se encuentra a la defensiva frente a la opinión pública nacional, padeciendo una aguda desmovilización y desorganización; con una centroizquierda institucional asomando la cabeza, y una derecha fortalecida notablemente.

Como marxistas creemos que esta situación desfavorable no era inevitable, y que más bien la lucha podía avanzar hasta desarrollarse y conquistar la simpatía de importantes capas de los trabajadores y el pueblo costarricense a condición de dotarse de una política correcta.

La movilización por un presupuesto justo para las universidades debía librarse huyendo del corporativismo que desafortunadamente corroe el movimiento obrero y estudiantil costarricense. Al contrario del razonamiento de intelectuales como Luis Paulino Vargas, que plantea que no se podía luchar hasta el final por un 13% porque no había preparación y porque el pueblo costarricense podía ver mal que le dieran tanta plata a las universidades; desde la LRS creemos que la UCR debía dar el ejemplo en el enfrentamiento contra los recortes del gobierno y así colocarse como abanderada de la lucha por las causas obreras y populares.
Como lo sostuvimos en numerosas asambleas y volantes, le correspondía al sindicato y a la federación colocarse a la vanguardia por ganar la simpatía de los trabajadores y oprimidos costarricenses; tomando sus demandas, como por ejemplo la oposición a los despidos en la empresa privada, las rebajas salariales, etc; que siguen afectando a miles de trabajadores en el país.

Pero no solo era necesario colocar a la UCR como el símbolo de la resistencia contra los ajustes del gobierno y los empresarios, sino que era necesario explicar pacientemente la necesidad de una gran alianza de sectores subalternos para enfrentar el nuevo período que se viene, donde posiblemente agudice la crisis en Estados Unidos, y de manera directa en Costa Rica; lo que pondrá a la orden del día nuevos despidos masivos, recortes en el presupuesto social, y ataques de todo tipo sobre los trabajadores. A las autoridades no les interesó, y tampoco al sindicato y a la federación, pensar la política en esa perspectiva; sino solo en función de los intereses del momento.

Pero esto no es todo: también era necesario llamar a los trabajadores organizados en APSE a sumarse a la lucha, apoyando las reivindicaciones universitarias y sumando demandas propias con tal de golpear gravemente al Ministerio de Educación Pública que en todo momento apostó a dividir a los universitarios de los secundarios, bajo el argumento de que el aumento para las Universidades desfinanciaría los colegios públicos.

Este llamado era posible, tomando en cuenta que en el Congreso “Beatriz Ferreto” de APSE se acordó apoyar la lucha presupuestaria de las universidades públicas. Por eso era necesario llamar a los dirigentes del sindicato a que actuaran coherentemente con lo votado en ese Congreso. Esta presión y llamado a sumarse a la lucha le correspondía en primer lugar al sindicato y luego a la federación universitarias, que en los momentos más álgidos olvidaron a sus principales aliados, los trabajadores del magisterio que ya han reflejado disposición a movilizarse en estos últimos años y meses.

En síntesis, las luchas no debían desvincularse unas de otras, o sumarse mecánicamente en función solo de acumular reivindicaciones en el mejor de los casos: era necesario soldarlas alrededor de una causa de impacto a nivel nacional como la expulsión de las tropas de Estados Unidos de Costa Rica, ya que no solo es un tema inédito en la historia nacional, sino que existe en el país una conciencia “pacifista” muy arraigada, de desprecio por lo militar y por las guerras, que puede servir de detonante para generar un gran movimiento.

A pesar de las modestas fuerzas de que dispone la LRS, en todo momento intervinimos en congruencia con esta estrategia. Quizás por tener la “fortuna” de no estar totalmente adaptados a los tiempos pacíficos de la lucha de clases (con sus elecciones sindicales y estudiantiles regulares, numerosas tareas administrativas absorventes, etc), pudimos plantear este plan de acción, que era viable no solo para conquistar nuevos aliados en la lucha por presupuesto; sino para ganar la simpatía del conjunto de trabajadores a nivel nacional y generar un gran movimiento que sirva para echar al imperialismo yanqui de nuestras costas.

Solo de esta manera era posible revertir el clima desfavorable de la opinión pública hacia la UCR, no precisamente dejando de luchar como plantean algunos intelectuales, sino soldando una alianza con otros sectores que se incorporaran a la movilización.

Si bien es cierto merecería una nota completa por aparte, valdría la pena hacer un análisis de la última lucha desarrollada en defensa de las condiciones de estudio por los estudiantes secundarios y universitarios argentinos; que en tan solo quince días en el mes de agosto, pasaron de ocupar dos colegios en Buenos Aires a más de 30, sosteniendo las ocupaciones a lo largo de dos meses; logrando que se incorporaran a su lucha los universitarios (que ocuparon las facultades de Ciencias Sociales, Medicina, Derecho y otras de la UBA); y sobretodo importantes contingentes de trabajadores, como los autopartistas de la ciudad de Rosario que libran una importante lucha contra los despidos, o los obreros de la fábrica Kraft de la zona norte del Gran Buenos Aires. Esta tarea de reflexión internacionalista es básica si se pretende preparar las luchas del futuro, y aún más importante, su victoria.

Como siempre, no faltará quien trate de tirar a la basura las lecciones del movimiento estudiantil argentino o de cualquier parte del mundo, invocando tradiciones diferentes en Costa Rica y otro tipo de cuestiones; pero lo que resulta claro es que el movimiento estudiantil en Argentina solo pudo mantenerse en pie y fortalecerse durante más de dos meses (y no durante tres días de ocupaciones) apoyado en una sólida estrategia de independencia de las autoridades y el gobierno (preparada meticulosamente desde el inicio de las movilizaciones), y en vez de quedarse aislado en las reivindicaciones de cada colegio o facultad, avanzaron en soldar una potente alianza entre secundarios y universitarios; sumando además las demandas de la clase obrera argentina, en buena medida expresadas en la lucha de los trabajadores de SIDERAR (la autopartista) y de Kraft Foods.

El fortalecimiento de la derecha, las elecciones federativas y la salida de fondo para recomponer al movimiento estudiantil

Si algo quedó claro con la pasada coyuntura de lucha por presupuesto universitario fue el fortalecimiento de la derecha universitaria y el surgimiento de nuevas tendencias políticas vinculadas a las autoridades; en el marco de un debilitamiento y aislamiento creciente de la FEUCR (MAS) respecto al estudiantado de conjunto.

La derecha agrupada en JUNTOS (centralmente impulsada por el PLN) aprovechó que la lucha no avanzó hasta el final y que sufrió una derrota para obtener más resonancia en sus ataques contra la FEUCR, al mismo tiempo que aprovechaba el distanciamiento entre la Rectoría y la propia federación. Con muy buen cálculo político JUNTOS organizó una sistemática campaña contra la FEUCR, acusando con odio a su Presidenta como culpable de la situación vivida por la Universidad.

Las autoridades de inmediato comenzaron un operativo por impulsar algún agrupamiento vinculado a ellas, y apoyándose en los sectores más moderados del reformismo costarricense, impulsaron la agrupación “Progre”, una coalición de activistas independientes encabezados por el Frente Amplio y otras organizaciones.

En este escenario, por primera vez en casi 6 años el MAS se arriesga a perder la FEUCR; ya sea a manos de la derecha, o bien de los “Progres”, que representan una carta que las autoridades no necesitaron utilizar durante casi 6 años de buenas relaciones con la tendencia electoral Convergencia impulsada por el MAS (y en el último período llamada Gente U).

La crisis política que vive a nivel nacional el movimiento de masas se ha refractado en la UCR, y esta a su vez ha impactado en las agrupaciones políticas universitarias. Desde ese punto de vista la alianza entre los partidos electorales impulsados por el MAS (Gente U) y la JS (Voz Alternativa) no muestra fortaleza, sino la debilidad de un grupo que ante la amenaza del perder el aparato (o la imposibilidad de seguirlo manteniendo) apuesta por utilizar a un grupo menor para captar algunos votos.

En el caso concreto de las elecciones federativas es necesario aclarar que estamos categóricamente en contra de que la derecha vuelva a dirigir la Federación de Estudiantes, y por supuesto en contra de que “los Progres” totalmente comprometidos con las autoridades, dirijan la principal organización estudiantil oficial de la UCR. Sostenemos que un regreso de la derecha a la Federación significaría un importante retroceso político y organizativo en la Universidad, especialmente porque es obvio que la derecha volcaría todo el peso del aparato no para organizar sino para combatir al movimiento estudiantil; así como para apoyar el programa de los patrones y el gobierno y extenderlo a la Universidad. La derecha colocaría a la FEUCR al servicio de la minería a cielo abierto, de los recortes presupuestarios en el sector público, del ingreso de tropas y quizá de bases militares al país; y de una verdadera ofensiva contra los trabajadores de Costa Rica.

En el caso de que los “Progres” dirijan el aparato federativo, significaría que las autoridades tendrían la posibilidad de utilizarlos como correa de transmisión para imponer los planes de ajuste del gobierno sobre la educación, con una cobertura de grupo “Progresista” pero moderado, en el marco de una difícil situación política y económica a nivel nacional. Aunque no actuarían como la derecha, los progres tendrían que asumir el programa que la rectoría les imponga, en el contexto de las buenas relaciones con el gobierno; y esto incluye continuar con la campaña de persecución y criminalización de estudiantes que participaron de las recientes luchas; campaña levantada por el Consejo Universitario y la Rectoría.

Es por todo esto que a pesar de tener importantes diferencias tanto con el MAS como con el PRT y la JS, tanto en lo que tiene que ver con la política nacional como a nivel de la Universidad; partimos de que uno de los mayores peligros lo constituye la vuelta de la derecha proburguesa a la dirección del aparato federativo, o en el mejor de los casos la victoria de la “centroizquierda” progre; vinculada al partido (FA) que no solo fue partícipe de llevar la lucha en defensa del FEES a la derrota, sino que votó en el Congreso la Ley Antiterrorista y otras medidas abiertamente reaccionarias.

Aunque nos parece que el agrupamiento “Alerta” (donde participa el PRT con una mayoría de activistas independientes de Trabajo Social) tiene variados elementos positivos políticamente, como el hecho de transcender parcialmente las elecciones universitarias o impulsar las causas de la mujer; asi como el programa politico mas claro de los partidos que se presentan para las presentes elecciones; creemos que es un agrupamiento que no tiene la fuerza suficiente para disputar la dirección universitaria a la derecha. Es por eso que creemos que en las presentes elecciones es urgente cerrar filas frente a la derecha votando críticamente por Alerta o Iniciativa.

ES NECESARIA UNA AGRUPACION UNIVERSITARIA INDEPENDIENTE, PRO-OBRERA, ANTIIMPERIALISTA E INTERNACIONALISTA QUE LUCHE POR UNA UNIVERSIDAD AL SERVICIO DE LOS TRABAJADORES Y LOS OPRIMIDOS

Es nuestra obligación advertir que independientemente del triunfo o la derrota electoral de la coalición impulsada por el MAS y la JS, es necesario hacer un profundo balance de las últimas luchas, y especialmente de las “pequeñas derrotas” que ha sufrido el movimiento obrero-estudiantil; desde luego en la perspectiva de impulsar un gran movimiento universitario independiente, que sea profundamente pro-obrero, antiimperialista e internacionalista y que ponga todas sus fuerzas en la pelea por una universidad al servicio de los trabajadores y los oprimidos de Costa Rica.

Las jornadas de lucha por presupuesto pusieron de relieve que existe un importante sector de activistas independientes dispuestos a la organización y la movilización, y no necesariamente solo en función de una política corporativista. Son sectores que en muchos casos no son influenciados ni por la FEUCR, ni por el SINDEU, y tienen vínculos parciales con asociaciones estudiantiles, lo que puede ser positivo.

Es importante que más allá de las elecciones en la UCR, estos sectores independientes parcialmente pro-obreros al apoyar la lucha unificada con los trabajadores, antiimperialistas al oponerse a la entrada de las tropas de los Estados Unidos; e internacionalistas; confluyan en el marco de una gran agrupación estudiantil.
Desde la LRS hacemos un llamado a formar una gran agrupación universitaria que tenga como protagonistas a los activistas independientes, que se dote de un programa para apoyar las luchas de los trabajadores, para expulsar las tropas de EE.UU de Costa Rica, para la lucha internacionalista por ejemplo en defensa de las conquistas de la revolución cubana contra el bloqueo imperialista y los planes de restauración; en el marco de acumular las fuerzas necesarias para convertir a la UCR y al conjunto de universidades en verdaderas fortalezas al servicio de la clase obrera y los oprimidos.

Bajo el riesgo de que estos activistas dispersos retrocedan políticamente y caigan en la desmoralización y la apatía, es necesaria su organización y fusión en una organización universitaria, que dotada de un programa correcto; de alguna forma sirva como puente para preparar la construcción de una gran organización obrera y revolucionaria en Costa Rica.


[1] Los Rectores agrupados en el CONARE planteaban como exigencia un 24%, amparados, según ellos en estudios e investigaciones científicas sobre los gastos y proyecciones de crecimiento de las cuatro universidades estatales. Curiosamente estos serios estudios dejaron de serlo en el momento de la verdad, cuando se definía en el contexto de una lucha histórica en las calles la suerte del presupuesto universitario.
[1] Según el Reglamento de Becas y Otros Beneficios al estudiante, la Universidad otorga las becas y otros “beneficios complementarios” como la alimentación, reubicación geográfica o gastos para transporte únicamente en la medida de las posibilidades; es decir no son derechos, sino que dependen de si las autoridades dicen tener o no presupuesto. Esta es la parte más incierta, pues una fracción del presupuesto del FEES  para los próximos años dependerá de la recaudación de nuevos impuestos, extraídos de los brazos posiblemente de los trabajadores y el pueblo pobre de toda Costa Rica.
[1] Entre los asistentes estaban representantes de asociaciones estudiantiles, grupos políticos de izquierda, y sobretodo algunos sindicatos que se hallaban en lucha en ese momento, como SINTRAJAP de Limón; o APSE, la segunda organización docente en importancia del país.
[1] Desde el momento en que la lucha en defensa de la Autonomía demostró tener potencial para cohesionar y movilizar en gran escala a una buena parte de la comunidad universitaria, fuimos los primeros en plantear la necesidad de una gran huelga general (de la UCR y las otras Universidades) para defender la Autonomía, así como vincular la lucha con otras demandas sobre la mesa. Esta política la llevamos adelante desde masivos volantes repartidos en marchas, hasta en las asambleas estudiantiles en que participamos. Desde luego, nunca estuvieron de acuerdo ni la Federación ni el Sindicato con llamar a huelga universitaria, es más; atacaron en todo momento esa perspectiva, aduciendo que no habían posibilidades, precisamente cuando la comunidad universitaria despertaba vigorosamente después de tres años de inmovilidad, y sobre todo de una negociación por presupuesto en curso (que no se atrevían a vincular con las movilizaciones por la “Autonomía”).
[1] Este sector estudiantil, vinculado al FA, forma la base de la agrupación de “Los Progres”, la cual es apadrinada por un sector del Consejo Universitario y la Rectoría, donde tienen presencia figuras como el politólogo Alberto Cortés.
[1] Valga la oportunidad para citar que la orientación de la JS consistió en adaptarse de manera oportunista a la política del MAS, y en menor medida del PRT; evidentemente con fines electorales.
[1] Comunicado electrónico de Yamileth Gonzalez, http://www.ucr.ac.cr/noticias/2010/08/26/la-rectora-informa-a-la-comunidad-universitaria.html

martes, 19 de octubre de 2010

Huelgas y movilizaciones en Francia Contra la reforma jubilatoria de Sarkozy, masivas huelgas y movilizaciones sacuden Francia. Claves de la PolÌtica Internacional: Especial sobre la huelga del 12 de octubre.

Las tendencias a la radicalización amenazadas por las direcciones sindicales traidoras: Histórica jornada de manifestaciones en Francia



por : Ciro Tappeste , Juan Chingo

Jueves 14 de octubre de 2010


Después de tres jornadas de movilizaciones contra la reforma de las jubilaciones desde el final del verano europeo (7 y 23 de septiembre y 2 de octubre), el gobierno apostaba a un retroceso de las manifestaciones, más aún tomando en cuenta que el Senado terminó votando apresuradamente los principales artículos de la ley para que Sarkozy pudiera mandar un claro mensaje a la opinión pública: “ya está todo decidido, no hace falta que se manifiesten, ya se votó la ley”. Sin embargo la jornada de huelga y manifestaciones en Francia el 12 de octubre fue histórica. A pesar de las diferencias entre los datos comunicados por el ministerio del Interior y los sindicatos, ambos concuerdan en recalcar un aumento del número de manifestantes respecto al pasado 23 de septiembre, esto es 1,23 millones de manifestantes para la policía y 3,5 millones según los sindicatos, siendo la movilización más numerosa en los últimos 20 años (ver cuadro). Si el número de huelguistas se mantiene en el sector público, con un 30% de acatamiento, la gran novedad son los llamados al paro por tiempo indeterminado en varios sectores y la entrada en escena de la juventud.
 
La entrada en escena de los secundarios

Los estudiantes secundarios y universitarios, son un sector clave que participó en todos los grandes movimientos sociales anteriores, con un protagonismo central en 2006 durante la lucha contra el Contrato de Primer Empleo (CPE) de Villepin y cuya entrada en la lucha temía el gobierno. En varias universidades (Rennes II y Marsella, París-Tolbiac, París-8, Estrasburgo, etc.), se organizaron concurridas asambleas para decidir las acciones que habría que emprender ni bien comenzadas las clases esta semana. En más de 300 liceos secundarios hubo bloqueos o piquetes estudiantiles que permitieron que varias columnas de secundarios se sumaran a las marchas en distintas ciudades. La entrada de este sector ha sido duramente cuestionada por el gobierno, que acusa a la extrema izquierda y a sectores del Partido Socialista (PS) de manipularlos. Es que, como dice un responsable del orden público en una gran ciudad de provincia: Con los secundarios, forzosamente menos encuadrados que los adultos en los cortejos sindicales, todo se vuelve impredecible [1]. En particular, el ministerio de Educación y el Elíseo temen los bloqueos y la violencia que acompañan a menudo la movilización de los jóvenes [2]. Pero lejos de toda manipulación, la entrada de los secundarios (y posiblemente de los universitarios si el movimiento prosigue algunas semanas) responde a causas profundas. Además de la degradación de la escuela pública, los jóvenes rechazan el empeoramiento de las condiciones de entrada en la vida profesional y en la adultez. Los secundarios y universitarios saben que 23% de los menores de 25 años están sin empleo (10% más que el promedio europeo), cifras que se agravan en los barrios populares donde uno de cada dos jóvenes está en la desocupación. También saben que aquellos que tienen la suerte de tener un empleo trabajan en condiciones cada vez más precarias, a la vez que la explosión de los precios inmobiliarios en los últimos 30 años hace ilusoria la aspiración de vivir en una casa independiente. Ni qué decir de la violencia cotidiana a la que son sometidos por la policía o en los propios colegios por la obsesión por el uso de uniformes o por el endurecimiento de los reglamentos internos de los liceos y la negación de derechos de los secundarios. En éste marco, el alargamiento de la edad jubilatoria no sólo es visto por ellos como un aumento de la carga laboral para sus familiares, sino que hace a la vez más complicada y más tardía aún su entrada al mercado laboral.

Las tendencias a la radicalización: paro indefinido en sectores clave

En varios sectores laborales se lanzaron llamados al paro por tiempo indeterminado contra la reforma. Es el caso del transporte público urbano, de los ferroviarios de la SNCF, del sector de la energía y sobre todo de la química con la gran mayoría de las refinerías francesas paradas por los trabajadores, lo que podría llegar a generar un desabastecimiento de combustible en varias zonas del país. A esto es necesario sumar regiones enteras en las cuales el movimiento huelguístico contra la reforma de las jubilaciones, conjuntamente con demandas específicas por condiciones de trabajo como la reforma de los puertos, están paralizadas desde hace días y hasta más de dos semanas en el caso de Bouche-du-Rhône, la zona de Marsella (segunda ciudad del país), con paros entre los empleados municipales, del fisco, los trabajadores del puerto de Fos y de la refinería. En el puerto de esta gran ciudad, 85 buques están a la espera, con 56 buques cisterna (petroleros) y 29 buques de carga, debido al movimiento que afecta a todas las actividades portuarias. Esta situación inquieta enormemente a sectores de la burguesía que comienzan a mostrar su nerviosismo.

La determinación de algunos sectores es fuerte. Michel Denis, representante de la CGT de la refinería Total de La Mede (Bouches-du-Rhone), de 28 años, “sabe que tendrá que trabajar por lo menos hasta 2044. ‘En este trabajo, cuando pasas los 55 años se hace muy duro trabajar, especialmente por los cambios de turnos’”. El está “… dispuesto a ir hasta el final” “Si presentamos un preaviso de huelga de veinticuatro horas prorrogable, insiste, no es para divertirse en las manifestaciones, sino para mostrar nuestra determinación” [3]. Se vive el mismo clima, en el local sindical de la estación Montparnasse en Paris, en la cual con 110 votos a favor, 4 abstenciones y nadie en contra se votó este miércoles la continuidad de la huelga. “Un centenar de votantes, más que la víspera, pero nada para que uno se exalte tampoco, dice el periodista. Un tipo experimentado pone cara fea: ‘Todavía tenemos margen. En el ‘95 en las asambleas acá había 200 personas’. Esta mañana igual había ‘caras nuevas’. Algunas, no sindicalizadas. Señal, para una trabajadora ferroviaria que ‘la cosa empieza a cuajarse, hay menos resignación porque la gente comienza a comprender la enormidad que es la reforma, y a comprender que es ahora que hay que jugarse’” [4].

Localmente la vanguardia se está organizando para decidir qué tipo de acciones adoptar para proseguir con las huelgas. En aquellos sectores en los cuales nacionalmente las direcciones sindicales llaman a seguir con el paro, la huelga prosigue. Es el caso por ejemplo de las estaciones ferroviarias de la capital en las cuales los trabajadores unánimemente votaron a favor del paro indefinido en las asambleas de la mañana. Donde las burocracias no llaman a seguir con el paro, los sectores más combativos se organizan y votan huelgas prolongadas: es el caso por ejemplo de los docentes secundarios en la región parisina.

La burocracia sindical principal obstáculo para frenar la reforma y derrotar a Sarkozy

Está claro que la batalla se ha convertido en las últimas semanas en un combate político. La rabia va más allá de lo que expresa sólo la contra-reforma de las jubilaciones: hay un anti-sarkozysmo creciente, las consecuencias de la crisis que se hacen sentir más y más en el sector privado, las tensiones derivadas de una serie de reformas del Estado, tales como la del hospital, se hacen sentir, por no repetir la ya dicho en la cólera de los secundarios.

Frente a esta situación y la presión de la base, la burocracia sindical ha hecho lo imposible para seguir controlando el movimiento llamando a jornadas de acción cada vez más inmediatas, como acciones de presión, como la nueva jornada del sábado 16 (es decir, dos en una semana, y posiblemente decidan otra el jueves 14 cuando se reúnan de nuevo, lo que muestra la bronca existente), movimiento in extremis para lograr alguna salida al conflicto -por su parte cada vez más difícil y complicada- que les permita salvar la cara después de tanta lucha. Pero estas direcciones, no sólo la CFDT sino también la CGT, que deja por ahora correr la huelga a nivel sectorial para no chocar abiertamente con la base, son enemigas de la radicalización del conflicto y no hacen nada para desarrollarlo y sostenerlo a nivel nacional, aprovechando a su vez el miedo a la pérdida salarial en el sector privado -tanto en las grandes empresas industriales como en las Pymes- frente a una dirección que no quiere ir a un combate decisivo, miedo a su vez que ellas inculcan para evitar la radicalización. De hecho, estas direcciones juegan objetivamente (¿y subjetivamente?) a favor de un recambio presidencial en 2012. Si un gobierno no cambia frente a semejante reclamo de masas hay que buscar una salida política... pero por las urnas!!!, dirán los popes sindicales después que la reforma pase, eso sí con un enorme desgaste de Sarkozy.

Mientras tanto, las tendencias a la radicalización encuentran a un gobierno duro que no va a ceder fácilmente y carecen por ahora de la más mínima dirección alternativa que pueda sostener un enfrentamiento global con el gobierno. Por ahora esta es la gran debilidad del movimiento, que ni siquiera cuenta con una dirección embrionaria como la que tuvo el movimiento anti-CPE, a través de la Coordinación Nacional, que reunía a los delegados de todas las asambleas y que sostuvo la pelea por el retiro de la ley.

En conclusión, la situación está evolucionando rápidamente y los próximos días serán decisivos. Es evidente que hay un salto del movimiento social, cuya perspectiva frente a la ausencia de dirección aun es incierta. Sin embargo, los riesgos de radicalización están bien presentes, cuestión que teme el Partido Socialista, quien a través de Ségolène Royale ahora pide desesperadamente la suspensión de la reforma acusando al gobierno de ser responsable de lo que pase en la calle los próximos días. La situación permanece abierta.
[1] Liberation, 12/10/2010. Este diario cita la famosa frase del antiguo ministro Luc Ferry, confrontado en su tiempo a grandes movilizaciones de jóvenes: “Los estudiantes son como el dentífrico: una vez fuera del tubo, uno no sabe cómo hacerlo entrar de nuevo”.

[2] La cifra de 350 escuelas perturbadas dadas por el ministerio es comparable a los primeros acontecimientos de la últimas manifestaciones juveniles, aquellos contra la ley Fillon sobre el futuro de la escuela en 2005, aquel contra el Contrato Primer Empleo (CPE) en 2006 o contra Reforma Escolar de Xavier Darcos en 2008. Está lejos de los bloqueos de 1400 sobre 4.300 establecimientos de Francia, durante ciertos días de acción contra el CPE, por ejemplo. Pero no es solo el número de instituciones con problemas que preocupan al gobierno: en el último movimiento en contra el proyecto de Darcos, fueron la violencia y los bloqueos sobre todo lo que inquietaba al gobierno que lo llevó a retirar la reforma.Lire phonétiquementÉcouterLire phonétiquement.

[3] Liberation 13/10/2010.

[4] Ídem.

CONTRA LA DERECHA de los empresarios y el gobierno representada por “JUNTOS”: ¡Vote críticamente por Alerta o Iniciativa!


CONTRA LA DERECHA  de los empresarios y el gobierno representada por “JUNTOS”

¡Vote críticamente por Alerta o Iniciativa!
1)) Las elecciones para la dirección de la FEUCR en este año se presentan en medio de condiciones especiales: el activismo y las organizaciones políticas de la UCR vienen de protagonizar dos grandes luchas en este 2010, primero en defensa de la Autonomía en el mes de abril y luego en defensa de un presupuesto justo para las cuatro universidades estatales (FEES) durante agosto. Semejantes luchas reactivaron a un movimiento estudiantil que no salía en grandes movilizaciones y cortes de ruta (bloqueos) desde el año 2007. Lo más valioso de todas estas luchas además de la experiencia acumulada, son los sectores estudiantiles que despertaron o volvieron a la vida política y al activismo, más allá del resultado adverso que al final tuvieron las movilizaciones.
2)) Es una obligación señalar que lamentablemente las dos más grandes luchas libradas en este año (con dimensiones históricas por el tamaño de las movilizaciones y el fenómeno de las tomas) no lograron avanzar hacia victorias: la lucha en defensa de la Autonomía fue desviada por las autoridades y desaprovechada por las organizaciones sindicales y estudiantiles oficiales de la UCR que no fueron capaces de ir más allá de la línea marcada por la Rectora Yamileth González en ese momento; y la lucha en defensa del presupuesto universitario constituyó una pequeña derrota parcial, ya que se impuso el ajuste en el presupuesto que el gobierno quiso mediante la “negociación” del 7%, todo esto a pesar del giro formal hacia la “independencia” política protagonizado por la FEUCR (del MAS) y el SINDEU (PRT) a última hora.
3)) Ciertamente lo más peligroso es que, abriéndose paso a través de esta vía de negociación que cristalizó en una pequeña derrota parcial, la derecha agrupada en Juntos aprovechó que la lucha no avanzó hasta el final para obtener más resonancia en sus ataques contra la dirección de la FEUCR (dirigida por el MAS), al mismo tiempo que aprovechaba el distanciamiento entre la Rectoría y la propia federación. Con muy buen cálculo político Juntos organizó una sistemática campaña contra los dirigentes de esa federación acusando con odio a su Presidenta como culpable de la situación vivida por la Universidad.
4)) En este escenario por primera vez en casi 6 años el MAS se arriesga a perder el control de la FEUCR, especialmente a manos de una derecha que se fortalece en consonancia con el fenómeno que se viene desarrollando a nivel nacional, y que se puso patente con la aplastante victoria del PLN en las elecciones nacionales y el repunte del Movimiento Libertario a través de los votos recibidos para Presidente y el crecimiento de su bancada en el Parlamento.
5)) Para las presentes elecciones universitarias se presentan cuatro partidos: Iniciativa, Alerta, Progre y Juntos. Iniciativa representa una especie de frente entre el MAS, activistas sin partido y la JS. Este agrupamiento es la continuidad de la misma dirección estudiantil de los últimos seis años, que ha combinado la conciliación con la presión hacia las autoridades universitarias. Alerta, que puede ser el agrupamiento más claro en su programa, es una alternativa impulsada esencialmente por el PRT, donde participan compañeras y compañeros independientes en su mayoría provenientes de Trabajo Social. Esta agrupación presenta un programa con varios puntos correctos a favor de una universidad para los sectores populares, así como planteos democráticos muy claros como la salida de las tropas de EE.UU. de Costa Rica y un presupuesto justo para las universidades. Nuestra crítica hacia este partido tiene que ver con la dinámica en cierta medida electorera introducida en su dirección por parte del PRT (Alerta nace precisamente con fines electorales!), lo que nos da la impresión que no le permite a esta agrupación avanzar hasta el final y convertirse en una verdadera plataforma al servicio de las principales luchas del movimiento estudiantil. Esto lo afirmamos a la vez que sostenemos que parcialmente han trascendido la acción electoral. Por su parte los Progres representan la extensión de la política de las autoridades hacia el movimiento estudiantil, con tibias propuestas para “democratizar” la Universidad.
6)) Por otra parte tenemos a Juntos, con un programa que si bien es cierto se disfraza de “democrático” y participativo, en el fondo significa de manera abierta el puente del programa del gobierno nacional hacia la Universidad: recorte del presupuesto para la educación pública y disminución de la inversión social, apoyo a las causas empresariales como la minería a cielo abierto; fortalecimiento del aparato represivo costarricense mediante la creación de un régimen eminentemente policíaco, o el desembarque de miles de soldados de EE.UU. a las costas nacionales con el pretexto de “combatir el narcotráfico”.
7)) A pesar de nuestro tamaño cuantitativo y en medio de este marco, desde la LRS tenemos que afirmar que no somos un grupo de sectarios: en el contexto de la creciente derechización a nivel nacional y en la Universidad, creemos que una de las tareas inmediatas del movimiento estudiantil en la UCR consiste en cerrar filas para que la derecha vinculada al PLN no gane la federación. Aunque creemos que el MAS debe ser desplazado de la dirección de la FEUCR por impulsar una política con rasgos burocráticos, combinando en distintos momentos oportunismo y sectarismo (que le ha valido como mínimo el rechazo de un importante sector de compañeras y compañeros luchadores), no estamos dispuestos a dejar que esa tarea la resuelva reaccionariamente la derecha pro empresarial de la UCR, como impotentemente prefieren algunos grupos que se hacen llamar “de izquierda”.
8)) Sostenemos que un regreso de la derecha a la Federación significaría un retroceso político y organizativo todavía mayor al que ya tenemos con la dirección actual en la federación, especialmente porque es obvio que la derecha volcará todo el peso del aparato no para organizar sino para combatir abiertamente al movimiento estudiantil; así como para apoyar el programa de los empresarios y el gobierno y extenderlo a la Universidad:  minería a cielo abierto, recortes presupuestarios en el sector público, ingreso de tropas y quizá bases militares al país; y una verdadera ofensiva contra los trabajadores de Costa Rica en la segunda fase de la crisis capitalista que viene.
9)) A pesar de las profundas diferencias que tenemos con el MAS y el PRT desde nuestra pequeña liga revolucionaria llamamos a votar a críticamente a Alerta o a Iniciativa como la mejor forma de aportar a la tarea de cerrar filas contra Juntos y la avanzada del gobierno y los empresarios dentro de la Universidad. Hoy más que nunca es necesario enfrentar de manera unificada los ataques del gobierno y las autoridades dentro de la UCR, que después de la condena del Consejo Universitario a los protagonistas de las “tomas” pareciera van a incrementarse.
10) A la vez que llamamos a votar críticamente a Alerta o Iniciativa proponemos luchar por formar una gran agrupación universitaria que luche por una Universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo pobre, que sea pro-obrera y se dote de un programa para apoyar las luchas de los trabajadores de toda Costa Rica, que levante demandas antiimperialistas como la lucha por expulsar las tropas de EE.UU de nuestras costas, que sea anticapitalista para enfrentar la nueva fase de la crisis capitalista que se viene (posiblemente más profunda y explosiva) y para la lucha internacionalista por ejemplo en defensa de las conquistas de la revolución cubana contra el bloqueo imperialista y los planes de restauración capitalista; todo lo anterior en el marco de acumular las fuerzas necesarias para convertir a la UCR y al conjunto de universidades públicas en verdaderas fortalezas al servicio de la clase trabajadora, de los pobres de Costa Rica y sus luchas.
11) Desde la LRS hemos definido como nuestra tarea central concentrar todas las fuerzas de que disponemos por generar un gran movimiento político por la expulsión de las tropas de EE.UU. de Costa Rica, por tal razón venimos participando en la construcción del comité por la expulsión de las tropas junto a activistas independientes y militantes de izquierda. Por eso llamamos a los dirigentes de Alerta (PRT) y a Iniciativa (MAS y JS), así como a los activistas independientes que sostienen estas agrupaciones a sumarse al comité y a generar juntos una gran campaña hasta echar a los yanquis de nuestras costas, pues esta tarea está indisolublemente vinculada con la lucha en contra de la derecha del gobierno y los empresarios, que se fortalece aceleradamente tanto a nivel nacional como en la propia Universidad. Lo anterior lo proponemos a la vez que damos pasos concretos por construir un potente polo de independencia política respecto a las autoridades y el gobierno que nos ponga a todos y a todas en mejores condiciones de enfrentar la nueva fase de la crisis capitalista mundial que se avecina.

jueves, 7 de octubre de 2010

El peligro del proteccionismo ronda sobre la economía mundial: Una nueva oleada de guerra monetaria


por : Juan Chingo
Jueves 7 de octubre de 2010


EE.UU.: no más locomotora ni consumidor en última instancia de la economía mundial

A medida que avance el segundo semestre de 2010 o en comienzos de 2011, el intenso deterioro que se prevé de la economía norteamericana sellará el fin de la ilusión de la reactivación de la economía mundial de 2010, por otra parte muy desigual no solo entre los países centrales y los llamados países emergentes, sino también entre los primeros como es el caso de Alemania y el norte de Europa y los países mediterráneos o Irlanda en el seno de la Unión Europea (UE). En este marco, el mundo entrará en una situación inédita desde la posguerra: los EE.UU., el pilar del orden económico mundial desde hace más de 60 años afrontarán una recesión prolongada o largo periodo de crecimiento anémico. Más aún, al calor del deterioro de sus cuentas públicas, puede verse obligado a aplicar un brutal ajuste, como ya es el caso en muchos estados hoy, que puede disparar una nueva oleada de caos económico, financiero y monetario a nivel global. Ya, trimestre tras trimestre, la economía norteamericana se desacelera, el desempleo sigue creciendo, millones salen del mercado de trabajo por lo que la cifra real de desocupación es de alrededor del 20 %, la pobreza aumenta a niveles record (cerca de sesenta millones dependen ya de los bonos de alimento), el mercado de viviendas continúa deprimido a niveles históricamente bajos y se prevén nuevas caídas (consecuencia de la continuidad de los embargos inmobiliarios, que a su vez refleja un fenómeno de formidable baja del valor de los activos de los hogares estadounidenses), etc. En este marco, el rol de EE.UU. como consumidor de última instancia está acabado. Hoy en día, el famoso sobreconsumo norteamericano, que durante los últimos treinta años daba cuenta de más de 70 % del crecimiento de EE.UU., está atrapado por la insolvencia, mucho más aún para todos los estadounidenses que no tiene trabajo. Agravando el panorama económico, las elecciones de medio término, pueden agravar aún más la situación, si la creciente parálisis política de la administración Obama y el Congreso pega un salto, como consecuencia de una eventual derrota frente a los republicanos.

La crisis de sobreproducción acelera las salidas exportadoras y la pelea descarnada por los mercados

Los líderes de las principales economías mundiales se encuentran en un callejón sin salida. Al principio de la crisis, avalaron planes de estímulo impresionantes y otra serie de medidas como las bajas de las tasas de interés para prevenir la depresión. También impulsaron un estímulo monetario con el consiguiente efecto de la reducción de valor de moneda. Este fue el camino de Japón en la década de 1980 frente al estallido de su burbuja inmobiliaria y accionaria para evitar una depresión como la de los EE.UU. en la década de 1930, pero en ese momento la economía mundial podía absorber la demanda excedentaria japonesa, a la vez que exportaba su flujo de dinero creando burbujas en otras partes de la economía mundial.

Pero en un mundo inundado de exceso de capacidad al no dejar actuar hasta el final los mecanismos normales de la crisis y que por consecuencia sufre un extremo déficit de demanda solvente, esta estrategia adolece de una falla de matriz: no todos los países pueden exportar su crisis mejorando su balance exterior simultáneamente. Sin embargo, a pesar de esta realidad, los países centrales han optado por salidas exportadoras a su sobreproducción: "…como consecuencia de la crisis, el mundo desarrollado está sufriendo un déficit de demanda crónico. En ninguna de las seis mayores economías de altos ingresos - EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia - el producto interno bruto en el segundo trimestre de este año volvió adonde estaba en el primer trimestre de 2008. Estas economías están operando hasta 10 % por debajo de sus tendencias pasadas. Un indicio de exceso de oferta es la disminución de la inflación básica a cerca de 1 % en EE.UU. y la zona del euro: señales de deflación. Estos países apuestan al crecimiento impulsado por las exportaciones. Esto es cierto tanto para aquellos con déficit comerciales (como EE.UU.) como para aquellos con excedentes (como Alemania y Japón)” [1]. En este marco de falta de oportunidades de inversión en los países imperialistas centrales, se desarrolla un flujo excesivo de capitales que buscan oportunidades de rentabilidad especulativas o reales en la periferia, es decir en los países semicoloniales o dependientes. Así, "el Instituto de Finanzas Internacionales con sede en Washington sugirió que este año el flujo neto de financiación privada externa hacia los países emergentes sería de 746.000 millones de dólares. Esto sería parcialmente compensado por una salida neta de capitales privados de estos países de 566.000 millones de dólares. Sin embargo, con un superávit en cuenta corriente de 320.000 millones de dólares, y modestos ingresos de capital oficial, el equilibrio externo de los países emergentes, sin intervención oficial, sería un superávit de 535.000 millones de dólares" [2].

Sin embargo, esta entrada de capitales no ha servido para lograr un reequilibrio de la economía mundial sino que la ha agravado, ya que los países centrales de la periferia no avanzan en buscar rápidamente nuevos patrones de crecimiento basados en el mercado interno absorbiendo el exceso de capacidad de los países centrales mediante un incremento de sus importaciones, como muestra el bloqueo político a la apreciación de su moneda que iría de la mano con semejante entrada de capitales. Esta intervención busca preservar la competitividad de sus mercancías y es muestra contundente de su aferramiento al modelo exportador. Como dice la misma nota que estamos citando: "…este ajuste natural sigue siendo frustrado por la acumulación de reservas en moneda extranjera… Entre enero de 1999 y julio de 2008, las reservas mundiales oficiales aumentaron de $ 1,6 billones a $ 7,5 billones - un aumento impresionante de 5,9 billones de dólares. Este aumento fue, se podría decir, una forma de auto-seguro después de las crisis anteriores. De hecho, las reservas se gastaron durante esta crisis: éstas cayeron 472.000 millones de dólares entre julio de 2008 y febrero de 2009. Sin duda, esto ayudó a los países a amortiguar el impacto. Pero este uso de las reservas fue un mero 6 % del nivel anterior a la crisis. Más aún, entre febrero de 2009 y mayo de 2010, las reservas aumentaron $ 1,3 billones, para llegar a cerca de 8,3 billones de dólares. ¡El mercantilismo vive! China es abrumadoramente el país interventor dominante, representando el 40 % de la acumulación desde febrero de 2009. En junio de 2010, sus reservas habían llegado a $ 2,4 billones, un 30% del total mundial y un asombroso 50% de su propio PBI. Esta acumulación debe ser vista como una enorme subvención a la exportación" [3]. No sorprende que, siendo entonces el caso que todos los países buscan el crecimiento a través del exterior, es decir, vía un aumento de las exportaciones, la OMC prevea una alza de 13,5 % del comercio mundial en 2010. ¡Jamás se había visto semejante crecimiento de los intercambios internacionales después de 1950! Siendo una torta enorme, todos los estados buscan quedarse con la mayor parte, transformándose el comercio mundial en un campo de batalla gigante.

Sálvese quien pueda: Cuando las devaluaciones competitivas se extienden a toda la economía mundial

Hasta ahora la mayor parte de las disputas comerciales se habían dado entre EE.UU. y China. Estas incluían por el momento batallas parciales arancelarias y monetarias. Así, para tomar algunos ejemplos más recientes, el gobierno chino anunció que el pollo estadounidense tendrá un nuevo arancel, acusando a EE.UU. de dumping y de perjudicar el mercado local [4]. Por su parte, al día siguiente, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció que tomó una determinación final para imponer aranceles antidumping sobre las tuberías y los tubos de cobre fino sin soldadura procedentes de China y México. En el caso del primer país involucrado éste mercado movió un valor de 233 millones de dólares en el 2009 [5]. Meses antes, frente a la amenaza norteamericana de declarar a China manipulador de su moneda, ésta última hizo una gran finta flexibilizando la cotización de su moneda pero no avanzando hacia una fuerte apreciación del yuan, para evitar las sanciones [6]. A su vez, políticas similares son seguidas en todo el Sudeste Asiático, imitador de las políticas chinas y centro de gran parte del comercio internacional en la actualidad. Así, Corea del Sur, gracias al won [7] barato logró que sus exportaciones fueran el pasado julio un 31% más altas que el promedio mensual de 2007 [8]. Sin embargo, la crisis ha hecho que las devaluaciones competitivas se extiendan a lo largo de los cinco continentes. Es que frente a la política de EE.UU. de devaluar el dólar, moneda de reserva mundial, para propio beneficio y a costa de los demás, el problema se ha generalizado. Japón ha pateado la mesa con una intervención unilateral en el mercado cambiario de su banco central que busca depreciar al yen, movimiento por ahora infructuoso. Esta potencia imperialista se encuentra frente a grandes dificultades. La economía todavía no ha logrado recuperarse, y el país sigue sufriendo de la deflación y una deuda pública enorme. Normalmente, todo esto tiraría hacia abajo el valor de la moneda japonesa, pero el tipo de cambio del yen frente al dólar también está aumentando porque los chinos, por temor a que la moneda de EE.UU. siga cayendo, están invirtiendo cada vez más sus reservas de divisas también en yenes (títulos del Estado japonés). Este movimiento nipón ha generado réplicas de Corea del Sur o Taiwán, pese a sus superávit por cuenta corriente, quienes intervienen para que la apreciación del yen no mate sus exportaciones. En Europa, Suiza ve con preocupación el impacto que sobre su divisa puede tener el ingente volumen de hipotecas en francos constituidas en sus vecinos del Este y ha gastado sumas enormes en evitar – infructuosamente por ahora – que el franco suizo se siga apreciando. Los productores de materias primas como Australia o Canadá tienen sus respectivos dólares sobrecomprados y, de las monedas de los BRIC, sólo el rublo no da signos de fortaleza debido al gran interrogante que pesa sobre la clase política rusa. Hasta la en fuerte crecimiento economía peruana ha entrado en la carrera devaluatoria. El último en poner el grito en el cielo fue Brasil, preocupado por que el "beneficioso" efecto de la captación de fondos internacionales que está generando un alto crecimiento coyuntural (a costa de generar a mediano plazo las condiciones de una burbuja, que puede desatar una brusca crisis si cambian las condiciones de la economía internacional, motorizada por una rápida salida de capitales) se torne inmediatamente en un perjuicio para sus exportaciones (en especial para las que compiten con las importaciones chinas) y la estabilidad de precios, agravando la precariedad de sus déficit públicos y por cuenta corriente. Su ministro de finanzas, Guido Mantega, ha declarado: "Estamos en medio de una guerra monetaria internacional, un debilitamiento general de la moneda. Esto nos pone en peligro porque nos quita competitividad" [9]. El dólar de EE.UU. ha caído en cerca del 25% frente al real desde principios del año pasado, haciendo del real la moneda más fuerte desempeño en el mundo, según Bloomberg. La perspectiva de que se concreten los planes de nuevos estímulos monetarios en Estados Unidos frente a la aceleración del debilitamiento de su economía y la continua depreciación del billete verde y la búsqueda, por parte de los inversores, de reductos de rentabilidad adicional hacen cada vez más plausible el temor del ministro brasileño. Esto crea una dinámica devaluatoria de la moneda para que sea el otro el que pague la crisis y de esta manera mantener la competitividad en un mercado mundial que se estrecha, con consecuencias negativas para todos. Mientras tanto el euro, salvado hace poco por la intervención china, ahora se está disparando cargando sobre sus hombros una carga desproporcionada en el ajuste de los tipos de cambio mundiales, lo que podría debilitar la ya frágil recuperación de la economía de la zona euro.

Jugando pesado: las amenazas del Congreso norteamericano y de algunos periodistas oficiosos

El 29/9, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que busca ejercer presión sobre China para que aprecie el valor de su moneda. La "H. R. 2378 — Currency Reform for Fair Trade Act" aún debe pasar al Senado y ser aprobado por el presidente Barack Obama antes de convertirse en ley, pero su aprobación inicial refleja el creciente enojo en el Congreso. Un botón de muestra. La Demócrata Linda Sánchez de California sostuvo: "Quienes se oponen dicen que este proyecto de ley iniciará una guerra comercial. Yo digo, ya estamos en una guerra comercial. Y China está utilizando cañones y nosotros estamos aquí de pie tirando (pistola de aire) perdigones" [10].

Según esta revista alemana: "Una mirada más cercana a la letra pequeña también revela que el proyecto de ley está lejos de ser inofensiva. El proyecto de ley pide que el Departamento de Comercio de EE.UU. empiece imponiendo - incluso sin la aprobación del presidente de EE.UU. Barack Obama - aranceles punitivos en algunos países. La iniciativa se dirige específicamente a los países que tienen ’una moneda fundamentalmente subvaluada’, ’persistente superávit global en cuenta corriente’ y gran cantidad de reservas de divisas - en otras palabras, China".

El proyecto de ley fue aprobado por la Cámara de Representantes por una votación de 348 a 79. "’Este es un mensaje más fuerte que cualquier otro anterior’, dice Nicholas Lardy, del Instituto Peterson de Economía Internacional" [11].

El cambio de tono de los periodistas del establishment financiero mundial, como Martin Wolf, es sorprendente. Siguiendo su última nota en el Financial Times, se podría decir que éste no está tan preocupado en la guerra monetaria, enfocándose más en cómo ganarla que en evitarla. Así plantea: "¿Cómo podría China ser engatusados o forzados a cambiar sus políticas? La negociación sigue siendo una esperanza. El resto del Grupo de los 20 principales países deben unirse para pedir estos cambios. Pero si la negociación sigue fallando, deben estudiarse otras alternativas. Un aumento de las tasas de importación es una posibilidad. Fred Bergsten, del Instituto Peterson de Washington pidió intervenciones cambiarias compensatorios en el Financial Times esta semana, y Daniel Gros, del Centro de Estudios de Política Europea en Bruselas recomienda reciprocidad en las cuentas de capital: los países afectados podrían impedir a otros países la compra de sus instrumentos financieros, a menos que éstos últimos ofrezcan acceso recíproco a sus mercados financieros. Esta idea también haría el plan Bergsten más eficaz" [12]. Wolf se pronuncia a favor de medidas de intervención en los mercados de capitales, que encuentra más atractiva que aquellas que implican represalias sobre el comercio, como la votada por la Cámara de Representantes la semana pasada. Las primeras, sostiene Wolf, son una opción mucho más preferible que las medidas comerciales, pues estos últimos son una violación contra las normas de la OMC, y muy posiblemente no efectiva.

El peligro del proteccionismo y el riesgo de conflictos comerciales abiertos

Los desequilibrios en el comercio mundial son cada vez más grandes y el sistema monetario mundial se está saliendo de control. Síntoma alarmante, estamos viendo compras masivas de oro que no se veían desde la década de 1960, justo antes del colapso de Bretton Woods. Frente a intervenciones crecientemente inefectivas en los mercados, el control de capitales es cada vez más una opción política para las burguesías, especialmente en los países semicoloniales y dependientes, frente a la política de los países centrales de aumentar su competitividad vía devaluación de sus monedas en contra de ellos. Eventualmente, esto podría escalar a una guerra de tarifas aduaneras. De generalizarse esta medidas, las consecuencias en términos de transacciones comerciales pueden ser tremendas. Esto es lo que alertan algunos sectores de la burguesía mundial. En reacción a la decisión del Banco de Japón de reinstalar tasas de interés a cero y sumarse al igual que el Banco Central de EE.UU., China y Brasil a una política de "quantitative easing" (en castellano, de impresión de billetes) y como resultado de la cual el yen se ha debilitado cualitativamente, Dominique Strauss-Kahn alertó: "Está claro que empieza a circular la idea que las monedas que pueden utilizarse como un arma política. Traducido a la acción, ésta una idea representaría un riesgo muy grave para la recuperación mundial... Cualquier enfoque de este tipo tendría un impacto negativo y muy perjudicial a largo plazo" [13]. Por su parte, las principales entidades financieras han instado a los principales países mundiales a acordar un nuevo pacto sobre divisas para ayudar a reequilibrar la economía mundial. Así, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés), que representa a más de 420 de los mayores bancos y firmas financieras, advirtió el 4/10 de que la falta de ese reequilibrio coordinado podría derivar en más proteccionismo. Charles Dallara, director gerente del IIF, declaró: "Un grupo central de las principales economías mundiales debe reunirse y negociar un acuerdo". Dallara, que como político estadounidense trabajó en el Acuerdo Plaza de 1985, que coordinó una actuación internacional para revalorizar el yen frente al dólar, demandó una versión actualizada y más desarrollada de aquel acuerdo. Pero las diferencias con 1985 son importantes: a pesar de la crisis económica que sufría los EE.UU. en la década de 1980 aun jugaban un rol hegemónico preponderante en la escena internacional, comparado con el actual desgaste de su hegemonía, aunque sin sucesor a la vista, además que el peso de las economías de la tríada imperialista era muy superior al actual. Y visto desde el ángulo chino, las posibilidades de un compromiso con las principales potencias imperialistas viendo los efectos nefastos que este acuerdo tuvo para el Japón – que en el caso de China podría ser más grave aún, ya que a diferencia de Japón, que es un país imperialista, China aún tiene un carácter dependiente – no es fácilmente tragable para la burocracia restauracionista de Pekín. Una expresión de esto fueron las expresiones de Wen Jiabao, el primer ministro chino el 6/10, contra las presiones que se ejercen para que reevalúe su moneda. "Hablando en Bruselas, el Sr. Wen se defendió de las críticas internacionales de la política monetaria de China, diciendo que si adhiera a la demanda de un aumento más rápido en el renminbi [14] podría causar disturbios sociales en China. ’No trabajen para presionarnos sobre la tasa del renminbi’, dijo Wen, saliendo de su discurso preparado. Dijo que las empresas chinas exportadoras tenían márgenes de beneficio muy pequeños, que podrían ser liquidados por acciones tales como las tarifas de importación de divisas que el Congreso de EE.UU. está amenazando con imponer. ’Muchas de nuestras empresas exportadoras tendrían que cerrar, los trabajadores migrantes tendrían que regresar a sus aldeas’, dijo Wen. ’Si China ve la turbulencia social y económico, entonces sería un desastre para el mundo’" [15]. Sin embargo, a pesar de éste dramático alerta, cada vez más economistas y estudiosos como vimos se alinean detrás de la idea de ponerse duro con China, dando la cobertura intelectual para una política imperialista más ofensiva.

Aunque nadie quiere una guerra comercial con China, no está descartado o es una posibilidad que terminemos allí. Tanto los EE.UU. como China creen que sus costos son más bajos - o más bien, los costos de no seguir su curso son más altos que las otras variantes - por ejemplo algún tipo de malestar interno. Mientras EE.UU. se ve en este ultima plano más confiado, China cuya fragilidad interna es mucho mayor y es proclive a las convulsiones sociales como ha mostrado su historia en el siglo XX, tendría más que perder. Es por eso que China cree que los costos de esperar y aguantar o mantener la actual situación son menores. La situación es aún más peligrosa por la creciente amenaza de EE.UU., pero dada con pasos tan pequeños que China no ve la credibilidad de cualquiera de ellos. Esto es proclive al error ya que China cree que la situación sigue como antes, cuando los EE.UU. ven que las cosas cambiaron. En este marco una acción de EE.UU., que desde su perspectiva es considerada pequeña, puede ser para China –que ha ignorado todas las anteriores señales – un enorme salto. El riesgo de conflicto está abierto y es este nerviosismo el elemento central que tiene a toda la economía y política mundial. En conclusión, los conflictos de divisas apuntan a la intensificación de la contradicción entre la economía mundial y el sistema de Estado-nación. La economía capitalista global requiere una moneda de reserva estable con el fin de poder funcionar. Pero el dólar de EE.UU. es cada vez más incapaz de jugar ese papel. Tampoco es cualquier otra moneda, ni el euro, el yen o mucho menos el renminbi, capaces de ocupar su lugar. En este marco las posibilidades de roces y conflictos entre las grandes potencias y entre estos y los países semicoloniales y dependientes aumentan. Se vienen años tumultuosos propicios para un salto en la lucha de clases.

[1] “Currencies clash in new age of beggar-my-neighbour”, Martin Wolf, Financial Times 28/9/2010
[2] Ídem
[3] Ídem
[4] "China duties to hit US chicken imports", BBC 26/9/2010
[5] "EE.UU. establece aranceles sobre importación de tubos de cobre chinos y mexicanos", Xinhua 27/9/2010
[6] "Flexibilización del tipo de cambio. China: mucho ruido y pocas nueces", Juan Chingo, La Verdad Obrera 24/6/2010
[7] Moneda de Corea del Sur
[8] La moneda coreana, junto a la rupia pakistaní y el dong vietnamita son las únicas monedas que no exceden los records de pre-crisis contra el dólar norteamericano. ¡Increíble compañía para la competitiva economía coreana!
[9] "Brazil in ’currency war’ alert", Financial Times 27/9/2010.
[10] "The Specter of Protectionism", Der Spiegel 5/10/2010.
[11] Ídem
[12] "How to fight currency wars with stubborn China", Martin Wolf, Financial Times 5/10/2010. Frente al temor que esto podría desfinanciar a los EE.UU., sostiene: "Algunos temen que el cese de las compras chinas de bonos del gobierno de los EE.UU. llevaría a un colapso. Nada es menos probable, dado el enorme superávit financiero del sector privado del mundo y el continuo rol del dólar. Si se debilita el dólar, no obstante, sería de gran ayuda, no dañino".
[13] "IMF chief fears risk of currency war after Japan’s zero interest rate move", The Daily Telegraph 5/10/2010
[14] Moneda china
[15] "Wen warns against renminbi pressure", Financial Times 6/10/2010

lunes, 4 de octubre de 2010

Ante el amotinamiento policial de Ecuador (Declaracion de la FT-CI)


por : FT-CI - Fracción Trotskista - Cuarta Internacional
Sábado 2 de octubre de 2010


Nos pronunciamos categóricamente contra la reaccionaria sublevación policial ocurrida en Ecuador el día de ayer, así como contra el “Estado de excepción” y la entrega del control del territorio nacional a las Fuerzas Armadas, dictada por el presidente Correa con el argumento de combatir lo que calificó como un intento golpista, pues esa medida sólo podría ir contra las necesidades de la movilización obrera y popular – única que podría enfrentar consecuentemente cualquier intentona reaccionaria-, y convertir al ejército en árbitro de una convulsionada situación política. 

El movimiento fue detonado por el rechazo a la nueva legislación sobre el servicio público que recorta algunas prebendas de los uniformados (como los ingresos por bonos y condecoraciones) y se extendió nacionalmente a las guarniciones policiales de la capital y las principales ciudades. Si bien también había descontento en la oficialidad de las Fuerzas Armadas y altos jefes pidieron que esas medidas se dejaran sin efecto, sólo un pequeño sector de la fuerza Aérea en Quito y Latacunga parece haberse plegado.

El motín, de contenido claramente reaccionario, provocó una conmoción que sacudió al país, provocando la paralización de vuelos aéreos y cierre de bancos. Cuando el presidente Correa se dirigió a los policías para exigir que depusieran las medidas, fue abucheado, agredido y finalmente quedó cercado junto a su escolta en dependencias del hospital policial de Quito durante toda la jornada, generándose una aguda crisis política con repercusiones internacionales.

Finalmente, en horas de la noche, y luego de algunos enfrentamientos con varios muertos y numerosos heridos, el movimiento fue perdiendo fuerza y desarticulándose, mientras fuerzas que respondían al gobierno lo liberaban del cerco y Correa se trasladaba al palacio de Carondelet, desde donde habló en público condenando el movimiento y sus reclamos. Ya antes, el presidente había decretado el estado de excepción por una semana, haciendo cargo a las Fuerzas Armadas de la seguridad interior.

Algunos sectores de la oposición derechista, como el expresidente y Tte. Cnel.(r) Lucio Gutiérrez que parece tener influencia entre algunos uniformados, aprovecharon la situación para lanzar una ofensiva reclamando elecciones anticipadas. Sin embargo, parte importante de la oposición así como los sectores fundamentales de la clase dominante, no apoyaron o condenaron abiertamente el movimiento. Jaime Nebot, alcalde de la ciudad de Guayaquil y líder de un desprendimiento del derechista Partido Social Cristiano declaraba que “sigamos altivos, rebeldes, libres -y opositores también- pero jamás golpistas ni tolerantes con la delincuencia” y otros voceros de los medios empresariales y de prensa se pronunciaban en una línea similar.
Rápidamente los gobiernos latinoamericanos, la OEA, la UNASUR, el gobierno español y la Unión Europea, y el propio gobierno de Estados Unidos, salieron a condenar los acontecimientos agitando el fantasma del golpe de estado y respaldando de manera prácticamente unánime a Correa.

Es decir, a pesar de que Correa, los gobiernos latinoamericanos (desde Santos y Alan García a Chávez y Cristina), la mayor parte de la prensa y sectores de la izquierda reformista presentaron los hechos como un golpe de estado en marcha, no parece haberse tratado de una conspiración planificada y orquestada con acuerdo de las principales instituciones y el conjunto de los “factores de poder” burgueses y el imperialismo para imponer una salida “a la hondureña”, como fue el golpe que derrocó a Zelaya, sino más bien de una asonada policial detonada por reclamos corporativos en lo que se mezcla además, que en los últimos años la policía ecuatoriana, que es una institución profundamente reaccionaria y antipopular a la que Correa recurrió ampliamente para reprimir manifestaciones docentes, estudiantiles y de otros sectores de trabajadores y el pueblo, se ha venido fortaleciendo, atando lazos incluso con agencias imperialistas (por temas como el narcotráfico) y parece ahora haber pretendido hacer pesar ese poder. Claro que por tratarse de una institución de las fuerzas de seguridad, su movimiento abrió una situación de gran crisis de lo que trataron de sacar provecho algunos sectores opositores con una línea “destituyente”.

Lejos de estar en un momento de especial confrontación con el imperialismo y sus agentes más fieles en la región - como el gobierno colombiano y peruano-, el gobierno de Correa, a pesar de su discurso de “revolución ciudadana” y sus promesas de cambio al estilo populista, viene en un giro a la derecha, tanto en el plano externo, en el que viene intentando separarse de Chávez y tener una política conciliadora hacia Colombia (reconciliándose con el gobierno de Santos y colaborando con la custodia de sus fronteras en el cerco a las FARC), como en el plano interno, como se ve en el plan de ajuste que viene aplicando contra los trabajadores públicos, con las concesiones a las transnacionales mineras y petroleras, etc. Desde hace tiempo viene enfrentado con los maestros, agrupados en la Unión Nacional de Educadores con los estudiantes de la FEUE por la Ley de Educación Superior y con la central sindical, FUT. Así, sectores sindicales, campesinos e indígenas que lo habían apoyado, han ido tomando distancia o pasado a la oposición parcial o frontal a muchas de sus medidas.

Como parte de este curso, Rafael Correa ha venido endureciendo los rasgos bonapartizantes de su gobierno, lo que genera permanentes tensiones políticas y aún roces, con sus partidarios, así, la Ley de servicio Público fue consensuada en el Parlamento con sectores opositores pero terminó vetada por Correa a disgusto de legisladores de su propio Movimiento País.

Ahora, y como parte de una contraofensiva política, el gobierno está utilizando la amenaza de un golpe de Estado orquestado por la derecha para relegitimarse, justificar sus medidas y recuperar base social, en una situación en que viene habiendo enfrentamientos con sectores amplios de asalariados y estudiantes y desgaste de las expectativas populares en sus promesas.

Sin embargo, indudablemente se ha abierto una crisis política de gran magnitud que afecta al régimen y a instituciones centrales del Estado como es la propia Policía, y aún no están claras las derivaciones y consecuencias. En este marco, es necesario denunciar tanto la reaccionaria sublevación policial como el rol asignado a las FF.AA y el establecimiento del estado de excepción (que prevé el control militar de la seguridad pública, la suspensión de garantías civiles y permite cateos y llamamientos sin orden judicial), por cuanto van contra la necesidad del movimiento de masas de contar con las más amplias libertades de organización, discusión y movilización para enfrentar cualquier acometida reaccionaria, venga de donde venga, y al servicio de buscar una salida de “gobernabilidad” y estabilización, y pone a los militares –que se han desplegado en las calles de Quito, Guayaquil y otras ciudades-, en la situación de árbitros de la política nacional.

Distintas posibilidades políticas están abiertas. Es posible que Correa emerja de la crisis más debilitado, haciendo mayores concesiones a las Fuerzas Armadas y a la derecha. Pero tampoco puede descartarse que se haga más profunda la crisis política, o que termine imponiéndose una salida más bonapartista con el Ejército o se llegue al adelantamiento de elecciones.

Una parte de la izquierda ecuatoriana que apoya a Correa salió a denunciar el golpe, llamando a apoyar al presidente y su “revolución ciudadana”. Otros sectores, apoyaron el motín policial como si fuera una “lucha de trabajadores asalariados” en lugar de un movimiento de agentes de la represión de claro carácter político reaccionario. En ambos casos, se negaron a levantar una política independiente, de clase, para orientar al movimiento obrero, campesino, indígena y popular. Por su parte, los gobiernos del ALBA (del que es parte Ecuador), con el de Chávez a la cabeza, de Argentina y toda Latinoamérica, bajo la condena del supuesto golpe llamaron a apoyar a Correa y al régimen de la democracia ecuatoriana, pero en la reunión de UNASUR en Buenos Aires ni siquiera –salvo el representante de Paraguay- mencionaron el antecedente de Honduras, mostrando una vez más su impotencia y capitulaciones cuando realmente se dan acciones reaccionarias respaldadas por el imperialismo.

Las bases de una política obrera independiente parten de repudiar la reaccionaria sublevación policial, denunciar el estado de emergencia que le da poder a las fuerzas armadas, denunciar cualquier injerencia de OEA (que terminaron avalando y aceptando como un “hecho consumado” el golpe en honduras) y demás organismos internacionales y llamar a la movilización y autoorganización obrera y popular independiente para enfrentar cualquier intento bonapartista (es decir represivo y autoritario). Lejos de confiar en Correa y apoyar sus medidas, se trata de rechazar todo ataque al salario y a las condiciones laborales de los trabajadores, y toda restricción a las libertades democrática y el derecho de huelga, y unir a las demandas obreras las de los oprimidos y explotados del campo y la ciudad, contra la depredación minera y petrolera, por la tierra y el territorio y contra la injerencia imperialista, en una perspectiva independiente.

01/10/2010

Fracción Trotskista - Cuarta Internacional

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