martes, 19 de octubre de 2010

CONTRA LA DERECHA de los empresarios y el gobierno representada por “JUNTOS”: ¡Vote críticamente por Alerta o Iniciativa!


CONTRA LA DERECHA  de los empresarios y el gobierno representada por “JUNTOS”

¡Vote críticamente por Alerta o Iniciativa!
1)) Las elecciones para la dirección de la FEUCR en este año se presentan en medio de condiciones especiales: el activismo y las organizaciones políticas de la UCR vienen de protagonizar dos grandes luchas en este 2010, primero en defensa de la Autonomía en el mes de abril y luego en defensa de un presupuesto justo para las cuatro universidades estatales (FEES) durante agosto. Semejantes luchas reactivaron a un movimiento estudiantil que no salía en grandes movilizaciones y cortes de ruta (bloqueos) desde el año 2007. Lo más valioso de todas estas luchas además de la experiencia acumulada, son los sectores estudiantiles que despertaron o volvieron a la vida política y al activismo, más allá del resultado adverso que al final tuvieron las movilizaciones.
2)) Es una obligación señalar que lamentablemente las dos más grandes luchas libradas en este año (con dimensiones históricas por el tamaño de las movilizaciones y el fenómeno de las tomas) no lograron avanzar hacia victorias: la lucha en defensa de la Autonomía fue desviada por las autoridades y desaprovechada por las organizaciones sindicales y estudiantiles oficiales de la UCR que no fueron capaces de ir más allá de la línea marcada por la Rectora Yamileth González en ese momento; y la lucha en defensa del presupuesto universitario constituyó una pequeña derrota parcial, ya que se impuso el ajuste en el presupuesto que el gobierno quiso mediante la “negociación” del 7%, todo esto a pesar del giro formal hacia la “independencia” política protagonizado por la FEUCR (del MAS) y el SINDEU (PRT) a última hora.
3)) Ciertamente lo más peligroso es que, abriéndose paso a través de esta vía de negociación que cristalizó en una pequeña derrota parcial, la derecha agrupada en Juntos aprovechó que la lucha no avanzó hasta el final para obtener más resonancia en sus ataques contra la dirección de la FEUCR (dirigida por el MAS), al mismo tiempo que aprovechaba el distanciamiento entre la Rectoría y la propia federación. Con muy buen cálculo político Juntos organizó una sistemática campaña contra los dirigentes de esa federación acusando con odio a su Presidenta como culpable de la situación vivida por la Universidad.
4)) En este escenario por primera vez en casi 6 años el MAS se arriesga a perder el control de la FEUCR, especialmente a manos de una derecha que se fortalece en consonancia con el fenómeno que se viene desarrollando a nivel nacional, y que se puso patente con la aplastante victoria del PLN en las elecciones nacionales y el repunte del Movimiento Libertario a través de los votos recibidos para Presidente y el crecimiento de su bancada en el Parlamento.
5)) Para las presentes elecciones universitarias se presentan cuatro partidos: Iniciativa, Alerta, Progre y Juntos. Iniciativa representa una especie de frente entre el MAS, activistas sin partido y la JS. Este agrupamiento es la continuidad de la misma dirección estudiantil de los últimos seis años, que ha combinado la conciliación con la presión hacia las autoridades universitarias. Alerta, que puede ser el agrupamiento más claro en su programa, es una alternativa impulsada esencialmente por el PRT, donde participan compañeras y compañeros independientes en su mayoría provenientes de Trabajo Social. Esta agrupación presenta un programa con varios puntos correctos a favor de una universidad para los sectores populares, así como planteos democráticos muy claros como la salida de las tropas de EE.UU. de Costa Rica y un presupuesto justo para las universidades. Nuestra crítica hacia este partido tiene que ver con la dinámica en cierta medida electorera introducida en su dirección por parte del PRT (Alerta nace precisamente con fines electorales!), lo que nos da la impresión que no le permite a esta agrupación avanzar hasta el final y convertirse en una verdadera plataforma al servicio de las principales luchas del movimiento estudiantil. Esto lo afirmamos a la vez que sostenemos que parcialmente han trascendido la acción electoral. Por su parte los Progres representan la extensión de la política de las autoridades hacia el movimiento estudiantil, con tibias propuestas para “democratizar” la Universidad.
6)) Por otra parte tenemos a Juntos, con un programa que si bien es cierto se disfraza de “democrático” y participativo, en el fondo significa de manera abierta el puente del programa del gobierno nacional hacia la Universidad: recorte del presupuesto para la educación pública y disminución de la inversión social, apoyo a las causas empresariales como la minería a cielo abierto; fortalecimiento del aparato represivo costarricense mediante la creación de un régimen eminentemente policíaco, o el desembarque de miles de soldados de EE.UU. a las costas nacionales con el pretexto de “combatir el narcotráfico”.
7)) A pesar de nuestro tamaño cuantitativo y en medio de este marco, desde la LRS tenemos que afirmar que no somos un grupo de sectarios: en el contexto de la creciente derechización a nivel nacional y en la Universidad, creemos que una de las tareas inmediatas del movimiento estudiantil en la UCR consiste en cerrar filas para que la derecha vinculada al PLN no gane la federación. Aunque creemos que el MAS debe ser desplazado de la dirección de la FEUCR por impulsar una política con rasgos burocráticos, combinando en distintos momentos oportunismo y sectarismo (que le ha valido como mínimo el rechazo de un importante sector de compañeras y compañeros luchadores), no estamos dispuestos a dejar que esa tarea la resuelva reaccionariamente la derecha pro empresarial de la UCR, como impotentemente prefieren algunos grupos que se hacen llamar “de izquierda”.
8)) Sostenemos que un regreso de la derecha a la Federación significaría un retroceso político y organizativo todavía mayor al que ya tenemos con la dirección actual en la federación, especialmente porque es obvio que la derecha volcará todo el peso del aparato no para organizar sino para combatir abiertamente al movimiento estudiantil; así como para apoyar el programa de los empresarios y el gobierno y extenderlo a la Universidad:  minería a cielo abierto, recortes presupuestarios en el sector público, ingreso de tropas y quizá bases militares al país; y una verdadera ofensiva contra los trabajadores de Costa Rica en la segunda fase de la crisis capitalista que viene.
9)) A pesar de las profundas diferencias que tenemos con el MAS y el PRT desde nuestra pequeña liga revolucionaria llamamos a votar a críticamente a Alerta o a Iniciativa como la mejor forma de aportar a la tarea de cerrar filas contra Juntos y la avanzada del gobierno y los empresarios dentro de la Universidad. Hoy más que nunca es necesario enfrentar de manera unificada los ataques del gobierno y las autoridades dentro de la UCR, que después de la condena del Consejo Universitario a los protagonistas de las “tomas” pareciera van a incrementarse.
10) A la vez que llamamos a votar críticamente a Alerta o Iniciativa proponemos luchar por formar una gran agrupación universitaria que luche por una Universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo pobre, que sea pro-obrera y se dote de un programa para apoyar las luchas de los trabajadores de toda Costa Rica, que levante demandas antiimperialistas como la lucha por expulsar las tropas de EE.UU de nuestras costas, que sea anticapitalista para enfrentar la nueva fase de la crisis capitalista que se viene (posiblemente más profunda y explosiva) y para la lucha internacionalista por ejemplo en defensa de las conquistas de la revolución cubana contra el bloqueo imperialista y los planes de restauración capitalista; todo lo anterior en el marco de acumular las fuerzas necesarias para convertir a la UCR y al conjunto de universidades públicas en verdaderas fortalezas al servicio de la clase trabajadora, de los pobres de Costa Rica y sus luchas.
11) Desde la LRS hemos definido como nuestra tarea central concentrar todas las fuerzas de que disponemos por generar un gran movimiento político por la expulsión de las tropas de EE.UU. de Costa Rica, por tal razón venimos participando en la construcción del comité por la expulsión de las tropas junto a activistas independientes y militantes de izquierda. Por eso llamamos a los dirigentes de Alerta (PRT) y a Iniciativa (MAS y JS), así como a los activistas independientes que sostienen estas agrupaciones a sumarse al comité y a generar juntos una gran campaña hasta echar a los yanquis de nuestras costas, pues esta tarea está indisolublemente vinculada con la lucha en contra de la derecha del gobierno y los empresarios, que se fortalece aceleradamente tanto a nivel nacional como en la propia Universidad. Lo anterior lo proponemos a la vez que damos pasos concretos por construir un potente polo de independencia política respecto a las autoridades y el gobierno que nos ponga a todos y a todas en mejores condiciones de enfrentar la nueva fase de la crisis capitalista mundial que se avecina.

jueves, 7 de octubre de 2010

El peligro del proteccionismo ronda sobre la economía mundial: Una nueva oleada de guerra monetaria


por : Juan Chingo
Jueves 7 de octubre de 2010


EE.UU.: no más locomotora ni consumidor en última instancia de la economía mundial

A medida que avance el segundo semestre de 2010 o en comienzos de 2011, el intenso deterioro que se prevé de la economía norteamericana sellará el fin de la ilusión de la reactivación de la economía mundial de 2010, por otra parte muy desigual no solo entre los países centrales y los llamados países emergentes, sino también entre los primeros como es el caso de Alemania y el norte de Europa y los países mediterráneos o Irlanda en el seno de la Unión Europea (UE). En este marco, el mundo entrará en una situación inédita desde la posguerra: los EE.UU., el pilar del orden económico mundial desde hace más de 60 años afrontarán una recesión prolongada o largo periodo de crecimiento anémico. Más aún, al calor del deterioro de sus cuentas públicas, puede verse obligado a aplicar un brutal ajuste, como ya es el caso en muchos estados hoy, que puede disparar una nueva oleada de caos económico, financiero y monetario a nivel global. Ya, trimestre tras trimestre, la economía norteamericana se desacelera, el desempleo sigue creciendo, millones salen del mercado de trabajo por lo que la cifra real de desocupación es de alrededor del 20 %, la pobreza aumenta a niveles record (cerca de sesenta millones dependen ya de los bonos de alimento), el mercado de viviendas continúa deprimido a niveles históricamente bajos y se prevén nuevas caídas (consecuencia de la continuidad de los embargos inmobiliarios, que a su vez refleja un fenómeno de formidable baja del valor de los activos de los hogares estadounidenses), etc. En este marco, el rol de EE.UU. como consumidor de última instancia está acabado. Hoy en día, el famoso sobreconsumo norteamericano, que durante los últimos treinta años daba cuenta de más de 70 % del crecimiento de EE.UU., está atrapado por la insolvencia, mucho más aún para todos los estadounidenses que no tiene trabajo. Agravando el panorama económico, las elecciones de medio término, pueden agravar aún más la situación, si la creciente parálisis política de la administración Obama y el Congreso pega un salto, como consecuencia de una eventual derrota frente a los republicanos.

La crisis de sobreproducción acelera las salidas exportadoras y la pelea descarnada por los mercados

Los líderes de las principales economías mundiales se encuentran en un callejón sin salida. Al principio de la crisis, avalaron planes de estímulo impresionantes y otra serie de medidas como las bajas de las tasas de interés para prevenir la depresión. También impulsaron un estímulo monetario con el consiguiente efecto de la reducción de valor de moneda. Este fue el camino de Japón en la década de 1980 frente al estallido de su burbuja inmobiliaria y accionaria para evitar una depresión como la de los EE.UU. en la década de 1930, pero en ese momento la economía mundial podía absorber la demanda excedentaria japonesa, a la vez que exportaba su flujo de dinero creando burbujas en otras partes de la economía mundial.

Pero en un mundo inundado de exceso de capacidad al no dejar actuar hasta el final los mecanismos normales de la crisis y que por consecuencia sufre un extremo déficit de demanda solvente, esta estrategia adolece de una falla de matriz: no todos los países pueden exportar su crisis mejorando su balance exterior simultáneamente. Sin embargo, a pesar de esta realidad, los países centrales han optado por salidas exportadoras a su sobreproducción: "…como consecuencia de la crisis, el mundo desarrollado está sufriendo un déficit de demanda crónico. En ninguna de las seis mayores economías de altos ingresos - EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia - el producto interno bruto en el segundo trimestre de este año volvió adonde estaba en el primer trimestre de 2008. Estas economías están operando hasta 10 % por debajo de sus tendencias pasadas. Un indicio de exceso de oferta es la disminución de la inflación básica a cerca de 1 % en EE.UU. y la zona del euro: señales de deflación. Estos países apuestan al crecimiento impulsado por las exportaciones. Esto es cierto tanto para aquellos con déficit comerciales (como EE.UU.) como para aquellos con excedentes (como Alemania y Japón)” [1]. En este marco de falta de oportunidades de inversión en los países imperialistas centrales, se desarrolla un flujo excesivo de capitales que buscan oportunidades de rentabilidad especulativas o reales en la periferia, es decir en los países semicoloniales o dependientes. Así, "el Instituto de Finanzas Internacionales con sede en Washington sugirió que este año el flujo neto de financiación privada externa hacia los países emergentes sería de 746.000 millones de dólares. Esto sería parcialmente compensado por una salida neta de capitales privados de estos países de 566.000 millones de dólares. Sin embargo, con un superávit en cuenta corriente de 320.000 millones de dólares, y modestos ingresos de capital oficial, el equilibrio externo de los países emergentes, sin intervención oficial, sería un superávit de 535.000 millones de dólares" [2].

Sin embargo, esta entrada de capitales no ha servido para lograr un reequilibrio de la economía mundial sino que la ha agravado, ya que los países centrales de la periferia no avanzan en buscar rápidamente nuevos patrones de crecimiento basados en el mercado interno absorbiendo el exceso de capacidad de los países centrales mediante un incremento de sus importaciones, como muestra el bloqueo político a la apreciación de su moneda que iría de la mano con semejante entrada de capitales. Esta intervención busca preservar la competitividad de sus mercancías y es muestra contundente de su aferramiento al modelo exportador. Como dice la misma nota que estamos citando: "…este ajuste natural sigue siendo frustrado por la acumulación de reservas en moneda extranjera… Entre enero de 1999 y julio de 2008, las reservas mundiales oficiales aumentaron de $ 1,6 billones a $ 7,5 billones - un aumento impresionante de 5,9 billones de dólares. Este aumento fue, se podría decir, una forma de auto-seguro después de las crisis anteriores. De hecho, las reservas se gastaron durante esta crisis: éstas cayeron 472.000 millones de dólares entre julio de 2008 y febrero de 2009. Sin duda, esto ayudó a los países a amortiguar el impacto. Pero este uso de las reservas fue un mero 6 % del nivel anterior a la crisis. Más aún, entre febrero de 2009 y mayo de 2010, las reservas aumentaron $ 1,3 billones, para llegar a cerca de 8,3 billones de dólares. ¡El mercantilismo vive! China es abrumadoramente el país interventor dominante, representando el 40 % de la acumulación desde febrero de 2009. En junio de 2010, sus reservas habían llegado a $ 2,4 billones, un 30% del total mundial y un asombroso 50% de su propio PBI. Esta acumulación debe ser vista como una enorme subvención a la exportación" [3]. No sorprende que, siendo entonces el caso que todos los países buscan el crecimiento a través del exterior, es decir, vía un aumento de las exportaciones, la OMC prevea una alza de 13,5 % del comercio mundial en 2010. ¡Jamás se había visto semejante crecimiento de los intercambios internacionales después de 1950! Siendo una torta enorme, todos los estados buscan quedarse con la mayor parte, transformándose el comercio mundial en un campo de batalla gigante.

Sálvese quien pueda: Cuando las devaluaciones competitivas se extienden a toda la economía mundial

Hasta ahora la mayor parte de las disputas comerciales se habían dado entre EE.UU. y China. Estas incluían por el momento batallas parciales arancelarias y monetarias. Así, para tomar algunos ejemplos más recientes, el gobierno chino anunció que el pollo estadounidense tendrá un nuevo arancel, acusando a EE.UU. de dumping y de perjudicar el mercado local [4]. Por su parte, al día siguiente, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció que tomó una determinación final para imponer aranceles antidumping sobre las tuberías y los tubos de cobre fino sin soldadura procedentes de China y México. En el caso del primer país involucrado éste mercado movió un valor de 233 millones de dólares en el 2009 [5]. Meses antes, frente a la amenaza norteamericana de declarar a China manipulador de su moneda, ésta última hizo una gran finta flexibilizando la cotización de su moneda pero no avanzando hacia una fuerte apreciación del yuan, para evitar las sanciones [6]. A su vez, políticas similares son seguidas en todo el Sudeste Asiático, imitador de las políticas chinas y centro de gran parte del comercio internacional en la actualidad. Así, Corea del Sur, gracias al won [7] barato logró que sus exportaciones fueran el pasado julio un 31% más altas que el promedio mensual de 2007 [8]. Sin embargo, la crisis ha hecho que las devaluaciones competitivas se extiendan a lo largo de los cinco continentes. Es que frente a la política de EE.UU. de devaluar el dólar, moneda de reserva mundial, para propio beneficio y a costa de los demás, el problema se ha generalizado. Japón ha pateado la mesa con una intervención unilateral en el mercado cambiario de su banco central que busca depreciar al yen, movimiento por ahora infructuoso. Esta potencia imperialista se encuentra frente a grandes dificultades. La economía todavía no ha logrado recuperarse, y el país sigue sufriendo de la deflación y una deuda pública enorme. Normalmente, todo esto tiraría hacia abajo el valor de la moneda japonesa, pero el tipo de cambio del yen frente al dólar también está aumentando porque los chinos, por temor a que la moneda de EE.UU. siga cayendo, están invirtiendo cada vez más sus reservas de divisas también en yenes (títulos del Estado japonés). Este movimiento nipón ha generado réplicas de Corea del Sur o Taiwán, pese a sus superávit por cuenta corriente, quienes intervienen para que la apreciación del yen no mate sus exportaciones. En Europa, Suiza ve con preocupación el impacto que sobre su divisa puede tener el ingente volumen de hipotecas en francos constituidas en sus vecinos del Este y ha gastado sumas enormes en evitar – infructuosamente por ahora – que el franco suizo se siga apreciando. Los productores de materias primas como Australia o Canadá tienen sus respectivos dólares sobrecomprados y, de las monedas de los BRIC, sólo el rublo no da signos de fortaleza debido al gran interrogante que pesa sobre la clase política rusa. Hasta la en fuerte crecimiento economía peruana ha entrado en la carrera devaluatoria. El último en poner el grito en el cielo fue Brasil, preocupado por que el "beneficioso" efecto de la captación de fondos internacionales que está generando un alto crecimiento coyuntural (a costa de generar a mediano plazo las condiciones de una burbuja, que puede desatar una brusca crisis si cambian las condiciones de la economía internacional, motorizada por una rápida salida de capitales) se torne inmediatamente en un perjuicio para sus exportaciones (en especial para las que compiten con las importaciones chinas) y la estabilidad de precios, agravando la precariedad de sus déficit públicos y por cuenta corriente. Su ministro de finanzas, Guido Mantega, ha declarado: "Estamos en medio de una guerra monetaria internacional, un debilitamiento general de la moneda. Esto nos pone en peligro porque nos quita competitividad" [9]. El dólar de EE.UU. ha caído en cerca del 25% frente al real desde principios del año pasado, haciendo del real la moneda más fuerte desempeño en el mundo, según Bloomberg. La perspectiva de que se concreten los planes de nuevos estímulos monetarios en Estados Unidos frente a la aceleración del debilitamiento de su economía y la continua depreciación del billete verde y la búsqueda, por parte de los inversores, de reductos de rentabilidad adicional hacen cada vez más plausible el temor del ministro brasileño. Esto crea una dinámica devaluatoria de la moneda para que sea el otro el que pague la crisis y de esta manera mantener la competitividad en un mercado mundial que se estrecha, con consecuencias negativas para todos. Mientras tanto el euro, salvado hace poco por la intervención china, ahora se está disparando cargando sobre sus hombros una carga desproporcionada en el ajuste de los tipos de cambio mundiales, lo que podría debilitar la ya frágil recuperación de la economía de la zona euro.

Jugando pesado: las amenazas del Congreso norteamericano y de algunos periodistas oficiosos

El 29/9, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que busca ejercer presión sobre China para que aprecie el valor de su moneda. La "H. R. 2378 — Currency Reform for Fair Trade Act" aún debe pasar al Senado y ser aprobado por el presidente Barack Obama antes de convertirse en ley, pero su aprobación inicial refleja el creciente enojo en el Congreso. Un botón de muestra. La Demócrata Linda Sánchez de California sostuvo: "Quienes se oponen dicen que este proyecto de ley iniciará una guerra comercial. Yo digo, ya estamos en una guerra comercial. Y China está utilizando cañones y nosotros estamos aquí de pie tirando (pistola de aire) perdigones" [10].

Según esta revista alemana: "Una mirada más cercana a la letra pequeña también revela que el proyecto de ley está lejos de ser inofensiva. El proyecto de ley pide que el Departamento de Comercio de EE.UU. empiece imponiendo - incluso sin la aprobación del presidente de EE.UU. Barack Obama - aranceles punitivos en algunos países. La iniciativa se dirige específicamente a los países que tienen ’una moneda fundamentalmente subvaluada’, ’persistente superávit global en cuenta corriente’ y gran cantidad de reservas de divisas - en otras palabras, China".

El proyecto de ley fue aprobado por la Cámara de Representantes por una votación de 348 a 79. "’Este es un mensaje más fuerte que cualquier otro anterior’, dice Nicholas Lardy, del Instituto Peterson de Economía Internacional" [11].

El cambio de tono de los periodistas del establishment financiero mundial, como Martin Wolf, es sorprendente. Siguiendo su última nota en el Financial Times, se podría decir que éste no está tan preocupado en la guerra monetaria, enfocándose más en cómo ganarla que en evitarla. Así plantea: "¿Cómo podría China ser engatusados o forzados a cambiar sus políticas? La negociación sigue siendo una esperanza. El resto del Grupo de los 20 principales países deben unirse para pedir estos cambios. Pero si la negociación sigue fallando, deben estudiarse otras alternativas. Un aumento de las tasas de importación es una posibilidad. Fred Bergsten, del Instituto Peterson de Washington pidió intervenciones cambiarias compensatorios en el Financial Times esta semana, y Daniel Gros, del Centro de Estudios de Política Europea en Bruselas recomienda reciprocidad en las cuentas de capital: los países afectados podrían impedir a otros países la compra de sus instrumentos financieros, a menos que éstos últimos ofrezcan acceso recíproco a sus mercados financieros. Esta idea también haría el plan Bergsten más eficaz" [12]. Wolf se pronuncia a favor de medidas de intervención en los mercados de capitales, que encuentra más atractiva que aquellas que implican represalias sobre el comercio, como la votada por la Cámara de Representantes la semana pasada. Las primeras, sostiene Wolf, son una opción mucho más preferible que las medidas comerciales, pues estos últimos son una violación contra las normas de la OMC, y muy posiblemente no efectiva.

El peligro del proteccionismo y el riesgo de conflictos comerciales abiertos

Los desequilibrios en el comercio mundial son cada vez más grandes y el sistema monetario mundial se está saliendo de control. Síntoma alarmante, estamos viendo compras masivas de oro que no se veían desde la década de 1960, justo antes del colapso de Bretton Woods. Frente a intervenciones crecientemente inefectivas en los mercados, el control de capitales es cada vez más una opción política para las burguesías, especialmente en los países semicoloniales y dependientes, frente a la política de los países centrales de aumentar su competitividad vía devaluación de sus monedas en contra de ellos. Eventualmente, esto podría escalar a una guerra de tarifas aduaneras. De generalizarse esta medidas, las consecuencias en términos de transacciones comerciales pueden ser tremendas. Esto es lo que alertan algunos sectores de la burguesía mundial. En reacción a la decisión del Banco de Japón de reinstalar tasas de interés a cero y sumarse al igual que el Banco Central de EE.UU., China y Brasil a una política de "quantitative easing" (en castellano, de impresión de billetes) y como resultado de la cual el yen se ha debilitado cualitativamente, Dominique Strauss-Kahn alertó: "Está claro que empieza a circular la idea que las monedas que pueden utilizarse como un arma política. Traducido a la acción, ésta una idea representaría un riesgo muy grave para la recuperación mundial... Cualquier enfoque de este tipo tendría un impacto negativo y muy perjudicial a largo plazo" [13]. Por su parte, las principales entidades financieras han instado a los principales países mundiales a acordar un nuevo pacto sobre divisas para ayudar a reequilibrar la economía mundial. Así, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés), que representa a más de 420 de los mayores bancos y firmas financieras, advirtió el 4/10 de que la falta de ese reequilibrio coordinado podría derivar en más proteccionismo. Charles Dallara, director gerente del IIF, declaró: "Un grupo central de las principales economías mundiales debe reunirse y negociar un acuerdo". Dallara, que como político estadounidense trabajó en el Acuerdo Plaza de 1985, que coordinó una actuación internacional para revalorizar el yen frente al dólar, demandó una versión actualizada y más desarrollada de aquel acuerdo. Pero las diferencias con 1985 son importantes: a pesar de la crisis económica que sufría los EE.UU. en la década de 1980 aun jugaban un rol hegemónico preponderante en la escena internacional, comparado con el actual desgaste de su hegemonía, aunque sin sucesor a la vista, además que el peso de las economías de la tríada imperialista era muy superior al actual. Y visto desde el ángulo chino, las posibilidades de un compromiso con las principales potencias imperialistas viendo los efectos nefastos que este acuerdo tuvo para el Japón – que en el caso de China podría ser más grave aún, ya que a diferencia de Japón, que es un país imperialista, China aún tiene un carácter dependiente – no es fácilmente tragable para la burocracia restauracionista de Pekín. Una expresión de esto fueron las expresiones de Wen Jiabao, el primer ministro chino el 6/10, contra las presiones que se ejercen para que reevalúe su moneda. "Hablando en Bruselas, el Sr. Wen se defendió de las críticas internacionales de la política monetaria de China, diciendo que si adhiera a la demanda de un aumento más rápido en el renminbi [14] podría causar disturbios sociales en China. ’No trabajen para presionarnos sobre la tasa del renminbi’, dijo Wen, saliendo de su discurso preparado. Dijo que las empresas chinas exportadoras tenían márgenes de beneficio muy pequeños, que podrían ser liquidados por acciones tales como las tarifas de importación de divisas que el Congreso de EE.UU. está amenazando con imponer. ’Muchas de nuestras empresas exportadoras tendrían que cerrar, los trabajadores migrantes tendrían que regresar a sus aldeas’, dijo Wen. ’Si China ve la turbulencia social y económico, entonces sería un desastre para el mundo’" [15]. Sin embargo, a pesar de éste dramático alerta, cada vez más economistas y estudiosos como vimos se alinean detrás de la idea de ponerse duro con China, dando la cobertura intelectual para una política imperialista más ofensiva.

Aunque nadie quiere una guerra comercial con China, no está descartado o es una posibilidad que terminemos allí. Tanto los EE.UU. como China creen que sus costos son más bajos - o más bien, los costos de no seguir su curso son más altos que las otras variantes - por ejemplo algún tipo de malestar interno. Mientras EE.UU. se ve en este ultima plano más confiado, China cuya fragilidad interna es mucho mayor y es proclive a las convulsiones sociales como ha mostrado su historia en el siglo XX, tendría más que perder. Es por eso que China cree que los costos de esperar y aguantar o mantener la actual situación son menores. La situación es aún más peligrosa por la creciente amenaza de EE.UU., pero dada con pasos tan pequeños que China no ve la credibilidad de cualquiera de ellos. Esto es proclive al error ya que China cree que la situación sigue como antes, cuando los EE.UU. ven que las cosas cambiaron. En este marco una acción de EE.UU., que desde su perspectiva es considerada pequeña, puede ser para China –que ha ignorado todas las anteriores señales – un enorme salto. El riesgo de conflicto está abierto y es este nerviosismo el elemento central que tiene a toda la economía y política mundial. En conclusión, los conflictos de divisas apuntan a la intensificación de la contradicción entre la economía mundial y el sistema de Estado-nación. La economía capitalista global requiere una moneda de reserva estable con el fin de poder funcionar. Pero el dólar de EE.UU. es cada vez más incapaz de jugar ese papel. Tampoco es cualquier otra moneda, ni el euro, el yen o mucho menos el renminbi, capaces de ocupar su lugar. En este marco las posibilidades de roces y conflictos entre las grandes potencias y entre estos y los países semicoloniales y dependientes aumentan. Se vienen años tumultuosos propicios para un salto en la lucha de clases.

[1] “Currencies clash in new age of beggar-my-neighbour”, Martin Wolf, Financial Times 28/9/2010
[2] Ídem
[3] Ídem
[4] "China duties to hit US chicken imports", BBC 26/9/2010
[5] "EE.UU. establece aranceles sobre importación de tubos de cobre chinos y mexicanos", Xinhua 27/9/2010
[6] "Flexibilización del tipo de cambio. China: mucho ruido y pocas nueces", Juan Chingo, La Verdad Obrera 24/6/2010
[7] Moneda de Corea del Sur
[8] La moneda coreana, junto a la rupia pakistaní y el dong vietnamita son las únicas monedas que no exceden los records de pre-crisis contra el dólar norteamericano. ¡Increíble compañía para la competitiva economía coreana!
[9] "Brazil in ’currency war’ alert", Financial Times 27/9/2010.
[10] "The Specter of Protectionism", Der Spiegel 5/10/2010.
[11] Ídem
[12] "How to fight currency wars with stubborn China", Martin Wolf, Financial Times 5/10/2010. Frente al temor que esto podría desfinanciar a los EE.UU., sostiene: "Algunos temen que el cese de las compras chinas de bonos del gobierno de los EE.UU. llevaría a un colapso. Nada es menos probable, dado el enorme superávit financiero del sector privado del mundo y el continuo rol del dólar. Si se debilita el dólar, no obstante, sería de gran ayuda, no dañino".
[13] "IMF chief fears risk of currency war after Japan’s zero interest rate move", The Daily Telegraph 5/10/2010
[14] Moneda china
[15] "Wen warns against renminbi pressure", Financial Times 6/10/2010

lunes, 4 de octubre de 2010

Ante el amotinamiento policial de Ecuador (Declaracion de la FT-CI)


por : FT-CI - Fracción Trotskista - Cuarta Internacional
Sábado 2 de octubre de 2010


Nos pronunciamos categóricamente contra la reaccionaria sublevación policial ocurrida en Ecuador el día de ayer, así como contra el “Estado de excepción” y la entrega del control del territorio nacional a las Fuerzas Armadas, dictada por el presidente Correa con el argumento de combatir lo que calificó como un intento golpista, pues esa medida sólo podría ir contra las necesidades de la movilización obrera y popular – única que podría enfrentar consecuentemente cualquier intentona reaccionaria-, y convertir al ejército en árbitro de una convulsionada situación política. 

El movimiento fue detonado por el rechazo a la nueva legislación sobre el servicio público que recorta algunas prebendas de los uniformados (como los ingresos por bonos y condecoraciones) y se extendió nacionalmente a las guarniciones policiales de la capital y las principales ciudades. Si bien también había descontento en la oficialidad de las Fuerzas Armadas y altos jefes pidieron que esas medidas se dejaran sin efecto, sólo un pequeño sector de la fuerza Aérea en Quito y Latacunga parece haberse plegado.

El motín, de contenido claramente reaccionario, provocó una conmoción que sacudió al país, provocando la paralización de vuelos aéreos y cierre de bancos. Cuando el presidente Correa se dirigió a los policías para exigir que depusieran las medidas, fue abucheado, agredido y finalmente quedó cercado junto a su escolta en dependencias del hospital policial de Quito durante toda la jornada, generándose una aguda crisis política con repercusiones internacionales.

Finalmente, en horas de la noche, y luego de algunos enfrentamientos con varios muertos y numerosos heridos, el movimiento fue perdiendo fuerza y desarticulándose, mientras fuerzas que respondían al gobierno lo liberaban del cerco y Correa se trasladaba al palacio de Carondelet, desde donde habló en público condenando el movimiento y sus reclamos. Ya antes, el presidente había decretado el estado de excepción por una semana, haciendo cargo a las Fuerzas Armadas de la seguridad interior.

Algunos sectores de la oposición derechista, como el expresidente y Tte. Cnel.(r) Lucio Gutiérrez que parece tener influencia entre algunos uniformados, aprovecharon la situación para lanzar una ofensiva reclamando elecciones anticipadas. Sin embargo, parte importante de la oposición así como los sectores fundamentales de la clase dominante, no apoyaron o condenaron abiertamente el movimiento. Jaime Nebot, alcalde de la ciudad de Guayaquil y líder de un desprendimiento del derechista Partido Social Cristiano declaraba que “sigamos altivos, rebeldes, libres -y opositores también- pero jamás golpistas ni tolerantes con la delincuencia” y otros voceros de los medios empresariales y de prensa se pronunciaban en una línea similar.
Rápidamente los gobiernos latinoamericanos, la OEA, la UNASUR, el gobierno español y la Unión Europea, y el propio gobierno de Estados Unidos, salieron a condenar los acontecimientos agitando el fantasma del golpe de estado y respaldando de manera prácticamente unánime a Correa.

Es decir, a pesar de que Correa, los gobiernos latinoamericanos (desde Santos y Alan García a Chávez y Cristina), la mayor parte de la prensa y sectores de la izquierda reformista presentaron los hechos como un golpe de estado en marcha, no parece haberse tratado de una conspiración planificada y orquestada con acuerdo de las principales instituciones y el conjunto de los “factores de poder” burgueses y el imperialismo para imponer una salida “a la hondureña”, como fue el golpe que derrocó a Zelaya, sino más bien de una asonada policial detonada por reclamos corporativos en lo que se mezcla además, que en los últimos años la policía ecuatoriana, que es una institución profundamente reaccionaria y antipopular a la que Correa recurrió ampliamente para reprimir manifestaciones docentes, estudiantiles y de otros sectores de trabajadores y el pueblo, se ha venido fortaleciendo, atando lazos incluso con agencias imperialistas (por temas como el narcotráfico) y parece ahora haber pretendido hacer pesar ese poder. Claro que por tratarse de una institución de las fuerzas de seguridad, su movimiento abrió una situación de gran crisis de lo que trataron de sacar provecho algunos sectores opositores con una línea “destituyente”.

Lejos de estar en un momento de especial confrontación con el imperialismo y sus agentes más fieles en la región - como el gobierno colombiano y peruano-, el gobierno de Correa, a pesar de su discurso de “revolución ciudadana” y sus promesas de cambio al estilo populista, viene en un giro a la derecha, tanto en el plano externo, en el que viene intentando separarse de Chávez y tener una política conciliadora hacia Colombia (reconciliándose con el gobierno de Santos y colaborando con la custodia de sus fronteras en el cerco a las FARC), como en el plano interno, como se ve en el plan de ajuste que viene aplicando contra los trabajadores públicos, con las concesiones a las transnacionales mineras y petroleras, etc. Desde hace tiempo viene enfrentado con los maestros, agrupados en la Unión Nacional de Educadores con los estudiantes de la FEUE por la Ley de Educación Superior y con la central sindical, FUT. Así, sectores sindicales, campesinos e indígenas que lo habían apoyado, han ido tomando distancia o pasado a la oposición parcial o frontal a muchas de sus medidas.

Como parte de este curso, Rafael Correa ha venido endureciendo los rasgos bonapartizantes de su gobierno, lo que genera permanentes tensiones políticas y aún roces, con sus partidarios, así, la Ley de servicio Público fue consensuada en el Parlamento con sectores opositores pero terminó vetada por Correa a disgusto de legisladores de su propio Movimiento País.

Ahora, y como parte de una contraofensiva política, el gobierno está utilizando la amenaza de un golpe de Estado orquestado por la derecha para relegitimarse, justificar sus medidas y recuperar base social, en una situación en que viene habiendo enfrentamientos con sectores amplios de asalariados y estudiantes y desgaste de las expectativas populares en sus promesas.

Sin embargo, indudablemente se ha abierto una crisis política de gran magnitud que afecta al régimen y a instituciones centrales del Estado como es la propia Policía, y aún no están claras las derivaciones y consecuencias. En este marco, es necesario denunciar tanto la reaccionaria sublevación policial como el rol asignado a las FF.AA y el establecimiento del estado de excepción (que prevé el control militar de la seguridad pública, la suspensión de garantías civiles y permite cateos y llamamientos sin orden judicial), por cuanto van contra la necesidad del movimiento de masas de contar con las más amplias libertades de organización, discusión y movilización para enfrentar cualquier acometida reaccionaria, venga de donde venga, y al servicio de buscar una salida de “gobernabilidad” y estabilización, y pone a los militares –que se han desplegado en las calles de Quito, Guayaquil y otras ciudades-, en la situación de árbitros de la política nacional.

Distintas posibilidades políticas están abiertas. Es posible que Correa emerja de la crisis más debilitado, haciendo mayores concesiones a las Fuerzas Armadas y a la derecha. Pero tampoco puede descartarse que se haga más profunda la crisis política, o que termine imponiéndose una salida más bonapartista con el Ejército o se llegue al adelantamiento de elecciones.

Una parte de la izquierda ecuatoriana que apoya a Correa salió a denunciar el golpe, llamando a apoyar al presidente y su “revolución ciudadana”. Otros sectores, apoyaron el motín policial como si fuera una “lucha de trabajadores asalariados” en lugar de un movimiento de agentes de la represión de claro carácter político reaccionario. En ambos casos, se negaron a levantar una política independiente, de clase, para orientar al movimiento obrero, campesino, indígena y popular. Por su parte, los gobiernos del ALBA (del que es parte Ecuador), con el de Chávez a la cabeza, de Argentina y toda Latinoamérica, bajo la condena del supuesto golpe llamaron a apoyar a Correa y al régimen de la democracia ecuatoriana, pero en la reunión de UNASUR en Buenos Aires ni siquiera –salvo el representante de Paraguay- mencionaron el antecedente de Honduras, mostrando una vez más su impotencia y capitulaciones cuando realmente se dan acciones reaccionarias respaldadas por el imperialismo.

Las bases de una política obrera independiente parten de repudiar la reaccionaria sublevación policial, denunciar el estado de emergencia que le da poder a las fuerzas armadas, denunciar cualquier injerencia de OEA (que terminaron avalando y aceptando como un “hecho consumado” el golpe en honduras) y demás organismos internacionales y llamar a la movilización y autoorganización obrera y popular independiente para enfrentar cualquier intento bonapartista (es decir represivo y autoritario). Lejos de confiar en Correa y apoyar sus medidas, se trata de rechazar todo ataque al salario y a las condiciones laborales de los trabajadores, y toda restricción a las libertades democrática y el derecho de huelga, y unir a las demandas obreras las de los oprimidos y explotados del campo y la ciudad, contra la depredación minera y petrolera, por la tierra y el territorio y contra la injerencia imperialista, en una perspectiva independiente.

01/10/2010

Fracción Trotskista - Cuarta Internacional

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Ecuador | Qué significó el levantamiento policial

jueves, 23 de septiembre de 2010

En la Universidad de Costa Rica: Se formó el comité por la expulsión de las tropas de Estados Unidos


Por Bryan Brenes
El pasado miércoles 22 de setiembre se constituyó en el Auditorio de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica, el “comité por la expulsión de las tropas de Estados Unidos”. En la cita participaron militantes de izquierda, activistas independientes y por supuesto militantes de la Liga de la Revolución Socialista, que realizó la primera convocatoria.
En esta primera cita abordamos el clima de creciente derechización y represión que prevalece en toda la región comprendida entre México, Centroamérica y el Caribe; hasta los intentos de los Estados Unidos por avanzar sobre el conjunto de Latinoamérica con una mayor injerencia política y sobretodo militar. Definimos que el gobierno norteamericano protagoniza una movilización militar sin precedentes de miles de soldados en toda la región, desde su frontera con México bajo la excusa del “combate a los capos de la droga”, la ocupación militar de Haití bajo supuestos “humanitarios” después de un terremoto de consecuencias catastróficas; hasta los casos de las cuatro bases militares en Panamá o las siete en Colombia. Todo lo anterior con el telón de fondo de la peor crisis capitalista en 80 años que no da señas de terminarse y que pone nerviosa a la administración norteamericana con lo que pueda suceder en una región que le es dependiente y vulnerable a sus oscilaciones económicas.
En este contexto ubicamos el desembarco de los 7 mil soldados del Ejército de los Estados Unidos en Costa Rica, precisamente al mismo tiempo que el Ministro de Seguridad José María Tijerino lanza su “Plan de Seguridad” ultrarepresivo en el Congreso y que Laura Chinchilla viaja a Wall Street en Nueva York para prometerle seguridad en las inversiones a los grandes magnates del capitalismo norteamericano.

La discusión sobre la “militarización” de Costa Rica y el avance de las tropas norteamericanas se actualizó frente a una posibilidad que toma cada vez más fuerza, y es la de la posible instalación de una base militar norteamericana en el país bajo la cobertura de una “escuela internacional de entrenamiento policial”; uno de los sueños dorados de Chinchilla y su esposo José María Ricco Cueto, que cuenta no solo con una excepcional formación en labores militares y de inteligencia, sino con añejos vínculos con la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA por sus siglas en inglés).
Un llamado a las organizaciones estudiantiles, a los activistas independientes y a las organizaciones que se reivindican de la izquierda obrera y socialista
Aunque lo más positivo de esta primera reunión fue la asistencia de activistas independientes y algunos militantes de izquierda, hay que reafirmar que es necesario construir un gran comité por la expulsión de las tropas de Estados Unidos de nuestras costas, generando un gran movimiento de repudio a nivel universitario y en la medida de lo posible a escala nacional hasta ver a los marines fuera de Costa Rica.
Lamentablemente a esta primera reunión no asistieron los compañeros del MAS, PRT, JS ni el POS; por eso les hacemos un llamado para que se sumen a esta campaña concreta para generar un gran movimiento de repudio a la injerencia de las tropas de Estados Unidos, en la Universidad y en lo posible a nivel nacional. Esta tarea inclusive, nos parece indisoluble de sus actividades electorales, y que permitirian inclusive levantar un programa mínimamente anti-imperialista para llegar a dirigir la Federación.
Somos conscientes de que apenas comenzamos este movimiento, y que solo puede crecer a condición de que los mejores activistas y luchadores lo tomen como propio, desarrollándolo y fortaleciéndolo. Desde la LRS y la FT-CI entendemos que la estrategia del imperialismo norteamericano consiste en avanzar política y militarmente sobre la región, en la perspectiva no solo de apuntalar su hegemonía mundial retomando el control absoluto de Latinoamérica como punto de apoyo; sino de aumentar las presiones sobre Cuba para acelerar la restauración del capitalismo en la isla, lo que significaría un enorme triunfo historico sobre las masas trabajadoras y explotadas de Latinoamérica.

Por todo lo anterior, desde la FT-CI y la LRS daremos una batalla hasta el final por expulsar a las tropas de Estados Unidos de Costa Rica, Centroamérica y toda América Latina; así como por la defensa de las conquistas de la revolución cubana, contra el bloqueo imperialista y los planes de restauración de la burocracia.
¡Por la construcción de un gran comité por la expulsión de las tropas de Costa Rica y toda América Latina!
¡Contra el bloqueo imperialista y los planes de restauración de los burócratas: defendamos las conquistas de la revolución cubana!





viernes, 17 de septiembre de 2010

jueves, 16 de septiembre de 2010

POLEMICA CON EL PSTU-LIT. ¿Revolución política o “revolución democrática” en Cuba?

Por Diego Dalai

El revuelo mediático en torno a la declaración de Fidel Castro de que “El modelo cubano ya no funciona ni para nosotros”, en un evidente apoyo a las políticas de “actualización del modelo” de su hermano Raúl, así como la desmentida posterior, expresa que Cuba está inmersa en un dinámico proceso político provocado por la difícil situación económica y las medidas pro mercado y de ajuste fiscal, como el despido de 500.000 trabajadores estatales (ver recuadro).

Esta situación abre un debate en la izquierda trotskista en torno al carácter actual del Estado cubano, el régimen castrista y la política que deben levantar los revolucionarios. El PSTU-Brasil y su corriente internacional la LIT, sostienen que “A final de los 80 y comienzos de los 90 (…) la dirección castrista comenzó a desarrollar una política de restauración capitalista y de desmonte de las bases del estado obrero. Los pilares fundamentales de una economía planificada (el plan central gubernamental y el monopolio del comercio exterior) ya no existen y la economía cubana funciona según las leyes capitalistas de mercado” (Frente a la muerte de Orlando Zapata Tamayo y las libertades en Cuba, 15/03/10 en www.lit-ci.org).

Para la LIT, hoy Cuba es un país capitalista más, recolonizado “por los imperialismos europeo y canadiense”. Si esto es cierto, ¿cómo explica la LIT que la burguesía gusana de Miami, no haya recuperado sus propiedades? ¿O que no haya inversiones norteamericanas en Cuba? A menos que se crea que Washington ha decidido resignar el dominio económico sobre la mayor de las Antillas a los imperialismos español o canadiense; o peor aún… a Venezuela o Brasil. ¿O que habiéndose restaurado el capitalismo hace ya 15 años, Cuba mantenga importantes conquistas sociales, incluso en medio de la ofensiva neoliberal restauracionista? Para la LIT, son “conquistas que restaron”, podríamos decir “remanentes”. Pero basta con ver las terribles consecuencias sociales que tuvo la restauración en la URSS dónde los índices de desarrollo social cayeron estrepitosamente, o los países del Este europeo que se convirtieron en reservorios de mano de obra barata para los monopolios europeos. Es evidente para cualquiera que perdura una diferencia esencial entre esos países y Cuba.

Y esta diferencia no es una conquista económica o social que puede haber en un Estado capitalista, sino el producto de haber expropiado a la burguesía, expulsado al imperialismo y planificado, aunque burocráticamente, la economía. Aun bajo el criminal bloqueo yanqui, existen altos índices de desarrollo social en Cuba: nulo analfabetismo, de malnutrición infantil, esperanza de vida en torno a los 80 años, desocupación por debajo del 2%, mortalidad infantil del 6 cada 1.000 (el promedio en América latina es de 14), un médico cada 150 habitantes, etc., son consecuencia de los profundos cambios sociales ocurridos con la revolución de 1959 que destruyeron las relaciones sociales capitalistas en el país.

Las reformas capitalistas y el Estado actual

La LIT confunde el proceso de liquidación del Estado obrero burocrático con su consumación. Y, negando las conquistas de la revolución que aún perduran, se niega a defenderlas. No se puede luchar por lo nuevo, sin defender lo conquistado.

Las históricas deformaciones burocráticas en la economía, como la dependencia del monocultivo de azúcar o la ausencia de control y gestión obrera en las fábricas y en la planificación de la economía, provocaron una estrepitosa caída entre 1989 y 1993 y un profundo debilitamiento de las bases del estado obrero con amplias concesiones al capital extranjero en el “periodo especial”. Estas reformas procapitalistas, casi eliminaron el monopolio estatal del comercio exterior, prácticamente liberado para las empresas mixtas (51% estatal y 49% capitales extranjeros) y la planificación económica disolviendo la Junta de Planificación y liberando la economía en importantes ramas como turismo y minería (manteniendo “presupuestado”, estatal, las ramas de los servicios a la población, la producción agrícola y la producción industrial local).

La LIT confunde esa fuerte erosión de las bases de la economía nacionalizada, con la restauración misma y se ha quedado en aquellos años sin molestarse en hacer un estudio concreto de la economía actual, revisando los cambios posteriores ocurridos en los últimos 15 años.

El licenciado Yuvy Martínez Pérez de la Universidad de Cienfuegos, señala que: “(…) a partir de 1990 se dejó de llevar el plan anual de la economía nacional a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) para su aprobación, hasta 1995 cuando la economía comienza a estabilizarse y se someten a consideración de la ANPP los lineamientos del plan económico y social, se emiten por el Ministerio de Economía y Planificación (MEP) las cifras aprobadas y se inicia el trabajo para reestablecer el control del plan (…) y ya para el año 2000 toma fuerza la planificación concretada en el sistema de planes (…)” (“El proceso de planificación empresarial en Cuba”, 2008).

El giro implementado desde 2003

A partir de 2003 se tomaron varias medidas que revirtieron parcialmente las reformas del periodo especial. Se mantuvo lo esencial: el régimen de empresas mixtas, las zonas francas implementadas en 1997, la extensión del sistema de “perfeccionamiento empresarial” y la dualidad monetaria. Pero se redujo la inversión extranjera, pasando de 358 empresas mixtas en 2000 a 250 en 2009, se prohibió nuevamente la circulación del dólar (generalizando el uso del peso convertible) lo que volvió a centralizar todas las divisas en el Banco Central, permitiendo al Estado recuperar el control sobre la economía y sobre gran parte del comercio exterior.

Un catedrático de la universidad de Pittsburgh señala que en este período el gobierno de Fidel, “recentralizó las decisiones económicas, desdolarizó la economía, creó una cuenta única en el Banco central de Cuba (BCC) para depositar todas las divisas y recortó el pequeño sector privado por cuenta propia”. Respecto del monopolio del comercio exterior, plantea que “China rompió el control del comercio exterior por el ministerio central y devaluó la moneda para hacer sus exportaciones competitivas, mientras que Vietnam liberó la tasa de cambio y dejó que la moneda flotase con resultados similares. Por el contrario, en 2003 Cuba revirtió la descentralización modesta del comercio exterior de los años 90 y reconcentró el poder en el Ministerio de Comercio Exterior y el Banco Central” (Carmelo Mesa Lago, “La economía cubana en la encrucijada”). Volviendo a la posición de la LIT, ¿cómo explican la ausencia de una clase explotadora local y que la burocracia se limite a “defender la propiedad de las empresas extranjeras”? Simplemente no puede explicarlo. Es que la burocracia no ha podido convertirse aún en propietaria de los medios de producción fundamentales que siguen en manos del Estado o en asociación con capitales extranjeros a través de empresas mixtas. Como gerentes de estas empresas, los funcionarios hacen negociados de todo tipo a costa del Estado e intentan “apalancarse financieramente” esperando quedarse con los bienes públicos. Un claro ejemplo de esto son los recientes casos de corrupción de Rogelio Acevedo y Max Marambio (ver LVO 382 y 384).

Desde que Raúl Castro reemplazó a su hermano en el poder en 2006 y anunció en 2007 su voluntad de realizar “cambios estructurales”, la burocracia ha acelerado su curso restauracionista. Aunque “sin apresuramiento e improvisaciones”, entre otras medidas, ya se redujeron subsidios, se entregaron tierras en usufructo a campesinos individuales y cooperativas, se ligó el salario a la productividad, se elevó la edad jubilatoria y se profundizó el racionamiento. Sin embargo, el proceso de restauración está íntimamente ligado al grado en que los distintos imperialismos, y en particular la burguesía gusana exiliada en Miami, reconozcan a la burocracia como interlocutor válido y no intenten represalias por las expropiaciones de los ’60.

Una “dictadura capitalista”… y una “revolución democrática”

La LIT sostiene que al haber cambiado el carácter del Estado y perdurar al mismo tiempo la dictadura de partido único, Cuba es hoy “una dictadura capitalista”, como fue la Argentina entre el ’76 y ’82 o Brasil del ’64 al ‘84. Por lo tanto, para esta corriente, “el centro de nuestro programa de reivindicaciones para Cuba es de lucha frontal contra la dictadura y por las más amplias libertades democráticas (…) para todas las corrientes opositoras, incluidas las burguesas” (ídem.)

Aunque la LIT planteé que esto no significa “ningún compromiso con esas corrientes burguesas o proimperialistas” y que permitiría “a los trabajadores luchar para hacer la revolución socialista”, lo cierto es que hoy levantan un programa meramente democrático burgués, coincidiendo con sectores socialdemócratas y liberales que plantean que el problema central de Cuba es la falta de democracia. Así, terminan en los hechos, como último eslabón de la política imperialista, tanto de EEUU como de la UE, que intentan restaurar el capitalismo a través de una contrarrevolución democrática.

Una revolución política, la única salida progresiva para Cuba

La sección de la LIT en Argentina, el FOS, un pequeño grupo sin incidencia en la lucha de clases, repitiendo los ridículos argumentos de “su corriente madre”, nos acusa de defender a los Castro. Desde el PTS y la FT-CI estamos en las antípodas de poner un signo igual entre la defensa de las conquistas de la revolución con la defensa de la burocracia gobernante como muchos “amigos de Cuba” que se “hacen los distraídos” en torno al rol que juegan las FAR, la institución más poderosa del país, transformada hoy en el principal agente de la restauración capitalista. Controlan un 30% de las empresas estatales, así como el 65% de las divisas que ingresan al país. Es por eso el sector mejor posicionado para pasar de ser administradores a propietarios asociados con el capital extranjero.

Por eso luchamos por una revolución política que partiendo de la defensa de las conquistas de la revolución, derrote el bloqueo imperialista y ponga fin a la burocracia y sus privilegios. Contra el régimen burocrático de partido único y contra el programa de establecer una democracia burguesa parlamentaria, luchamos por tirar abajo el régimen burocrático y establecer un estado obrero revolucionario basado en consejos de trabajadores, campesinos y soldados, y por la plena legalidad para los partidos que defiendan las conquistas de la revolución y los que se reivindiquen anticapitalistas. Una revolución que revise todas las medidas procapitalistas impuestas desde el periodo especial hasta hoy e imponga una planificación democrática de la economía. Que ponga al frente del Estado obrero una dirección revolucionaria y ligue los destinos de Cuba a la revolución internacional.