lunes, 9 de marzo de 2009

Declaración política frente a las elecciones presidenciales en El Salvador

Por: Liga de la Revolución Socialista

En el marco de la peor crisis capitalista mundial en 80 años, y con un ambiente caracterizado por los despidos masivos de trabajadores en las maquilas, la construcción, la industria; y la caída de las remesas, la inversión extranjera y las exportaciones en un país profundamente dependiente y vulnerable frente a la situación económica internacional; se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en El Salvador el 15 de marzo.
Estas elecciones se desarrollan en un contexto en el que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) se ha convertido virtualmente en la principal fuerza política del país después de su contundente fortalecimiento en las pasadas elecciones de enero de 2009, frente a su principal rival el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Para los revolucionarios de la Liga de la Revolución Socialista (LRS) y la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional (FT-CI) es necesario hoy más que nunca prestarle atención a lo que pueda suceder en uno de los países caracterizados en la década de los ’70 por sus profundos procesos revolucionarios. Hoy más que nunca es urgente el combate contra la burguesía salvadoreña y el imperialismo desde una posición de independencia de clase e internacionalismo proletario, con una ubicación desde un programa socialista y revolucionario, que parta de las demandas más sentidas de los trabajadores y campesinos pobres contra el saqueo imperialista y la expoliación de los grandes empresarios y terratenientes frente a las elecciones en este país, que forje los cimientos de una estrategia revolucionaria sólida que pueda influir en los momentos decisivos que prepara la debacle capitalista, y dirigir a los trabajadores hacia la victoria; lo que solo puede lograrse manteniendo en lo más alto las banderas de la total independencia política y organizativa de la clase trabajadora tanto de las distintas variantes que ofrece la burguesía tradicional más proimperialista, así como de aquellas variantes de recambio que se postulen para seguir administrando el Estado burgués para los capitalistas.

Las ilusiones de “cambio” de las masas salvadoreñas y su apoyo al FMLN
Al mismo tiempo que sigue profundizándose la crisis capitalista mundial, y la economía en todas partes del mundo comienza a penetrar en el campo de la recesión, Centroamérica y El Salvador avanzan en quedarse cada vez con menos márgenes en el plano económico para mantener la estabilidad necesaria para los negocios de los capitalistas. Esta región, que exporta de conjunto más del 50% de lo que produce hacia Estados Unidos y que recibe grandes volúmenes de capital extranjero, se prevé que sea violentamente golpeada por la crisis capitalista internacional que tiene epicentro en el país del norte. En el plano político el desgaste de los partidos tradicionales de la burguesía ha seguido profundizándose, y las opciones de recambio en las altas esferas de la institucionalidad burguesa salvadoreña se potencian como alternativas de gobierno, este es el caso del FMLN.
En un escenario signado por las dificultades excepcionales en Centroamérica, y con décadas de lento pero progresivo debilitamiento de ARENA como partido tradicional de la burguesía en El Salvador, el FMLN ha logrado ganar en enero 96 de 262 municipios, así como ha obtenido 35 diputaciones de 84 posibles en la Asamblea Legislativa. (www.fmln.org/ 1° de febrero de 2009). Estos resultados muestran que no es casualidad que precisamente en medio de la peor crisis que se avecina, haya pegado un salto el debilitamiento de los partidos más importantes de la burguesía, y en este caso particular del partido ARENA, fortaleciéndose a la vez una alternativa que como el FMLN usa la imagen de partido “de cambio”, obrero y “popular” que promete “gobernar para las mayorías”, para ganar así mayor caudal electoral.
De acuerdo con el semanario costarricense El Financiero “Los resultados de las elecciones de alcaldes y diputados del pasado 19 de enero en El Salvador dejaron a la izquierda como la principal fuerza política del país (…)” [
1] (El Financiero N°706. P 28).
Es necesario recordar que luego de los reaccionarios acuerdos de paz firmados entre las burguesías centroamericanas y el imperialismo norteamericano en la década de los ’90 (que tenían como principal objetivo estrangular los procesos revolucionarios vividos en la región desde los años ’70 mediante la vía de la “reacción democrática”), el FMLN evolucionó de ser un grupo guerrillero que reivindicaba la “revolución” y la “liberación nacional”, a ser un aparato electoral que abiertamente se caracterizó por impulsar pequeñas “reformas”. Luego de la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec en 1992 –que fueron vistos como una “victoria democrática” por parte de la dirección del FMLN-, donde el otrora grupo guerrillero pactó con la burguesía su integración al régimen y a la institucionalidad burguesa, el FMLN experimentó un crecimiento lento pero firme en términos electorales -a pesar de algunas coyunturas cortas de debilitamiento-. Este fortalecimiento desde luego pegó un salto en las pasadas elecciones del 18 de enero, y Mauricio Funes Cartagena, candidato a Presidente por la antigua organización guerrillera se perfila en las encuestas como el posible ganador de las elecciones del próximo 15 de marzo.
En momentos donde el capitalismo atraviesa la peor crisis en décadas, la historia encuentra el FMLN profundamente adaptado y en los marcos de la institucionalidad impuesta y defendida naturalmente por la burguesía. Los tiempos actuales, que reactualizan la época de “crisis guerras y revoluciones”, hacen obligatorio responder a las siguientes preguntas: ¿en esencia qué es el FMLN? ¿Qué tipo de Estado e intereses de clase defiende este partido? Y más importante aún ¿qué política deben impulsar los revolucionarios en medio las elecciones en El Salvador?

FMLN: ¿se podrá gobernar el Estado burgués “para las grandes mayorías” trabajadoras? El programa del FMLN: un programa para preservar el capitalismo salvadoreño
El FMLN nació a finales de los ’70 como consecuencia de la fusión de varias agrupaciones de “izquierda”. Aquella década estuvo marcada por la crisis económica internacional que desde finales de los ’60 había sido el resorte de importantes procesos de lucha de clases, como el “mayo francés” en 1968, el “otoño caliente italiano”, así como otros movimientos importantes en países semicoloniales como el “Cordobazo” en la Argentina apenas en 1969, lo que había marcado todo un período de ascenso revolucionario y lucha populares en América Latina y el mundo.
El FMLN pasó de ser un grupo guerrillero que reivindicaba formalmente “la revolución” Centroamericana, a ser un aparato electoral que redujo su lucha por reformas en el marco del capitalismo. Semejante derrotero del FMLN -que comenzó con la negociación de los “acuerdos de paz” y su posterior incorporación al régimen burgués-, es la consecuencia natural del fracaso de su estrategia guerrillera, como también lo demuestra con sus peculiaridades el FSLN en Nicaragua, donde terminó derrotado el proceso revolucionario nicaragüense y el FSLN totalmente adaptado al Estado burgués.
Esta involución del FMLN de “grupo guerrillero” a partido electoral, se refleja muy claramente en su programa político, que de alguna manera es la conclusión lógica de este proceso de transformación del FMLN en un pilar más del sistema capitalista salvadoreño. Veamos el programa.
El documento programático del FMLN, a pesar de hablar en el lenguaje de la “profundización de la democracia”, de la “democracia participativa”, de la igualdad y la distribución de riqueza, así como infinidad de flores y adornos más; no habla de lo fundamental: de la propiedad de los medios masivos de producción. Mientras para la dirección del FMLN la tenebrosa situación social y económica de atraso de El Salvador se debe “Al fracaso de las políticas neoliberales”, y a una “carga fiscal” “baja e injusta” para los ricos salvadoreños; lo que queda al descubierto con la crisis económica mundial es que no se trata únicamente del neoliberalismo, sino del conjunto del capitalismo como sistema. El FMLN da a entender que con un Estado Social de Derecho (¡burgués!), de defensa de la propiedad privada, y de continuidad del capitalismo, pero con buenos y pulcros administradores; es posible alcanzar la igualdad y la justicia.
Para quienes puedan tener una duda del tipo de Estado que defiende el FMLN y el tipo de propiedad que pretende preservar, basta con leer bien su plataforma programática. Según la dirección del FMLN una de las principales tareas de su gobierno será “la creación y mantenimiento de un clima de negocios favorable para la empresa privada de todos los tamaños” [
2] Y continúan diciendo que “La nueva política garantizará un manejo macroeconómico responsable y sostenible que contribuya a la generación de un ambiente económico y social predecible y ordenado.” A pesar de los adornos y la intención embellecedora de los dirigentes “izquierdistas”, cualquier persona mínimamente apegada a la realidad sabe que no se puede “crear”, y mucho menos aún “mantener” un clima de negocios “favorable”, es decir, libre de huelgas, paros y acciones obreras de lucha; si no es defendiendo ferozmente a los capitalistas, y sobretodo amputando cualquier iniciativa independiente de los trabajadores para defender sus derechos. Esta es la única forma de mantener un “ambiente económico y social predecible y ordenado” [3], sobre la base de la explotación de la fuerza de trabajo ajena.
Es claro que el FMLN, con tal de garantizar su permanencia inamovible en las principales instituciones del Estado burgués, no luchará por expropiar a los sectores industriales actualmente en manos de grandes patronales transnacionales (especialmente en el sector textil), o de atacar la propiedad de los grandes terratenientes o banqueros; sino que su acción estará dirigida ante todo al aseguramiento de un clima “predecible y ordenado”. En momentos donde los despidos en las maquilas, la construcción y la industria de conjunto se cuentan por decenas de miles; al FMLN más que garantizar el pan, el trabajo y una existencia digna para todos los trabajadores y el pueblo pobre, le preocupa más el clima para los negocios que puedan tener los capitalistas salvadoreños y extranjeros.
Pero la estabilidad y el clima “ordenado” que necesitan el FMLN y los capitalistas, no se podrá garantizar únicamente por medio de los deseos, hace falta el cemento moral de la “unidad” y la “reconciliación nacional”, de manera que los trabajadores sean contenidos en los marcos de la institucionalidad burguesa y el “Estado Social de Derecho”. En este plano, el programa de gobierno avanza más cuando dice que su acción se va a encuadrar en “Democratizar el gobierno y demás instituciones del Estado, así como del conjunto de relaciones sociales y de poder en El Salvador” [
4].
A diferencia de los planteos de los revolucionarios más prominentes del siglo XX, que planteaban la necesidad de destruir el Estado burgués, y construir un nuevo Estado –que se fuera extinguiendo paulatinamente- sobre la base de nuevas instituciones, el FMLN propone hacerle algunos parches al podrido régimen salvadoreño para hacerlo “más democrático” y “social”.
Y hay algunos elementos que el movimiento obrero y de masas salvadoreño deben prestarle mucha atención, especialmente a lo que tiene que ver con el fortalecimiento de las instituciones represivas. En su afán de mantener artificialmente la “estabilidad” y el “orden” en una etapa histórica donde lo que parece predominar a nivel mundial son las convulsiones, el FMLN plantea que para consolidar la “promoción de la convivencia social” es necesaria la “participación social”, y especialmente con el “fortalecimiento técnico, administrativo y humano de la Policía Nacional Civil”. (Prog. P. 86). Ante la carencia de bases económicas aceptables y sostenibles para garantizar el equilibrio del régimen burgués en tiempos de crisis, el FMLN deja ver que se prepara para sofocar las contradicciones de clase cuando tenga que hacerlo recurriendo a la policía nacional “civil”. Al parecer en estos dos pasajes el FMLN se propone abiertamente como una fuerza para preservar el capitalismo. A la burguesía en los actuales momentos, definidos por las complicaciones en todos los terrenos, se le dificulta enormemente contener el descontento de masas, en un país que como El Salvador, ya fue protagónico en los ’70 por la acción radicalizada de los trabajadores y los campesinos.
Como señalábamos en el reciente número de la Estrategia Internacional N°25 de la FT-CI: “La burguesía salvadoreña puede optar, ante el descontento de miles de trabajadores, por un recambio en las principales instituciones burguesas como la presidencia, colocando a algún personaje del FMLN [como Mauricio Funes] –completamente integrado al régimen burgués- como administrador de los negocios de los capitalistas” [
5]. Esas notas, finalizaban planteando que “Aunque en la región puedan venir recambios en las instituciones burguesas al estilo de los que se dieron como vía de contención en los primeros años del siglo [XXI], los nuevos administradores de los Estados capitalistas no podrán garantizar ni el pan ni el trabajo” [6]. Esto lo decíamos porque en una época como la actual, donde queda al desnudo el rol reaccionario de la propiedad privada y la ruina de miles de trabajadores que quedan sin trabajo por los despidos que no tienen otra finalidad que proteger las ganancias de los patrones; no se puede resolver ni una sola de las principales demandas históricas de las masas trabajadoras, sino es atacando precisamente la propiedad privada.
Está probado hasta el cansancio que las fórmulas de capitalismo con “rostro humano”, y con rostro “social” no son más que utopías. En países como Venezuela, donde Hugo Chávez promociona el “socialismo del siglo XXI”… con empresarios una buena parte de los trabajadores continúan en la informalidad, y a pesar de los altísimos precios que alcanzó el petróleo en los últimos años existen graves problemas de vivienda y pobreza en el país de la 5° reserva mundial de petróleo; precisamente porque la propiedad de los medios de producción sigue estando bajo la tutela de unos cuantos parásitos, que se han mantenido o han nacido bajo el paraguas del “socialismo con empresarios” de Chávez. Aunque el programa del FMLN no menciona aspiración alguna de construir el socialismo, tal como lo hace Chávez de palabra; ponemos el caso de Venezuela como un ejemplo de que las masas trabajadoras del pueblo no pueden lograr resolver sus problemas mediante la preservación de la propiedad privada.
En Bolivia, la tierra en donde García Linera plantea un “capitalismo andino”, tampoco la defensa a muerte de la propiedad privada ha servido para liberar a este país de la miseria y la pobreza. Por eso no creemos que la misma fórmula utópica y de tinte populista vaya a funcionar en un país que como El Salvador, ni siquiera tiene las reservas petroleras o gasíferas de países como Venezuela y Bolivia respectivamente, que de alguna manera podrían ser utilizadas como base de contención, así como para dar algunas concesiones a las masas.
El programa de gobierno de “la principal fuerza política” actual de El Salvador se acerca a un programa socialdemócrata, y hay que decirlo abiertamente: no tiene un solo rasgo revolucionario.
Con algunos años de retardo, El Salvador podría estar a las puertas de un gobierno de contención claramente “preventivo”, apoyado en las instituciones naturales de la burguesía y en las organizaciones sociales y sindicales del pueblo que puedan respaldar al FMLN y a su dirección “popular”, de manera que se puedan neutralizar, al menos en parte; las tendencias más radicalizadas de las masas trabajadoras salvadoreñas en medio de la crisis capitalista mundial.
Es por todo esto que los revolucionarios no creemos que votar al FMLN sea una opción para los trabajadores, ya que el capitalismo salvadoreño únicamente permanecerá intacto con un gobierno del partido de Mauricio Funes. En ese sentido creemos que es un error reducir la lucha a desplazar del gobierno a una variante de proyecto capitalista simplemente por otra; sin más perspectiva estratégica, ya que precisamente el propio FMLN podría ser una de las cartas del capitalismo salvadoreño, y que pueda jugar un rol de contención frente a las masas ante un escenario internacional que promete ser turbulento.
Aunque millones de trabajadores y vastos sectores del pueblo salvadoreño se inclinen por un gobierno del FMLN, desde la FT-CI y la LRS nuestra obligación es alertar que un gobierno que se incline a preservar el capitalismo no podrá resolver los grandes problemas históricos de las masas. Ni la liberación nacional frente al imperialismo norteamericano (amo y señor de buena parte de la economía y la política nacionales), ni la liberación de los trabajadores frente a sus patrones será posible con el programa de reformas del partido de Mauricio Funes.
Por eso la perspectiva no debe ser esperar cambios evolutivos en los personales administrativos de las instituciones burguesas, sino que la perspectiva debe ser la de preparar consciente y pacientemente la revolución socialista, que una a obreros, campesinos y pueblo pobre en un solo movimiento; unificado a través de órganos democráticos de masas –de tipo soviético- en donde los trabajadores puedan ejercer directamente el poder, diluyendo a las parasitarias instituciones burguesas salvadoreñas que como la Asamblea Legislativa o la Presidencia, han servido únicamente para aprobar los planes del imperialismo.

Frente a las distintas variantes de gobierno capitalista: La principal tarea de los revolucionarios es defender la independencia de clase. Una discusión necesaria con el “trotskismo” centroamericano.
Antes del desarrollo de grandes convulsiones o combates en la palestra centroamericana, las elecciones salvadoreñas han sido de alguna manera un examen de prueba para estrategias y principios; y evidentemente algunos grupos y corrientes reprobaron.
Quienes llaman a votar a favor del FMLN, apoyándose en la realidad indiscutible de que este partido se ha convertido en una “alternativa real de gobierno”, así como en que existen enormes ilusiones provenientes de las masas desposeídas; cometen un error al llamar a votar por un partido que se ha adaptado completamente a la institucionalidad burguesa y que gobernará el Estado para los capitalistas. Hay al menos tres agrupamientos, o “corrientes internacionales” que se han alineado con la desastrosa posición del llamado a votar por el FMLN, este es el caso de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT), el Socialista Centroamericano (SOCA), y la corriente política el Militante (CMI), que valga decir, es la que ha llegado más lejos en sus capitulaciones.
Aunque los compañeros del Movimiento Socialista de Trabajadores y Campesinos (MSTC) –sección “oficial” de la LIT- en El Salvador alertan correctamente que “las señales provenientes del FMLN hacen pensar que los anhelados cambios, más urgentes cuanto más se agravan los efectos de la crisis capitalista a nivel mundial, probablemente no se realizarán”, y que “Las posiciones expuestas ante temas claves para el nivel de vida de las masas, tales como la dolarización, el papel del estado ante la gran empresa privada, los tratados de libre comercio –especialmente el CAFTA- y sobre todo la deuda externa, apuntan a que en los aspectos principales de la economía, las políticas de un gobierno del FMLN no diferirían mucho de las de ARENA…” [
7], los compañeros acaban su Declaración señalando ambiguamente que “las masas tienen el derecho legítimo de luchar por sacar a ARENA del gobierno, ya que esto significaría una dura derrota al proyecto que la burguesía nacional y el imperialismo estadounidense han venido desarrollando impunemente durante ya dos décadas” [8]. Es decir, en la lógica etapista del MSTC lo que importa es únicamente sustituir a un gobierno capitalista por otro, más allá de que el FMLN prometa defender “el Estado” burgués y el conjunto de la propiedad y la “iniciativa privada” para garantizarle el “orden” y un ambiente “previsible” a los negocios de los capitalistas. Los revolucionarios debemos ser muy tajantes: aunque acompañamos a las masas en todo momento, tenemos nuestro derecho a estar en minoría y a diferir de lo que consideramos contrario a la liberación de los trabajadores, por eso, toda política seria que se apoye sobre una estrategia socialista y revolucionaria, impone como primer paso mantener la total independencia política y organizativa de las distintas variantes de proyecto capitalista, y no darle ningún tipo de apoyo al FMLN. El MSTC inocentemente dice que las masas “tienen derecho legítimo de luchar por sacar a ARENA del gobierno” –en lo que estamos totalmente de acuerdo-, pero no dicen que no se puede expulsar a los capitalistas del poder por medio de la vía electoral, colocándose más bien a la retaguardia de las masas salvadoreñas, que con sus ilusiones y deseos de vivir mejor, ahora ven en el FMLN una alternativa para cambiar sus existencias. Gran favor le hace el MSTC a la revolución socialista: en vez de ayudar a las masas a superar sus ilusiones y avanzar hacia una conciencia socialista, se coloca a la retaguardia de estas, posiblemente dejando para otra “etapa” -indefinida en el tiempo- la lucha por el socialismo. Los compañeros del Partido Revolucionario de los Trabajadores salvadoreño (PRT, “sección” simpatizante de la LIT), en conjunto con otros tres grupos del istmo, aunque no en el mismo tono ambiguo del MSTC han dicho: “¡llamamos al voto crítico a favor del FMLN!”, y en una lógica frente populista fascinante plantean la fórmula de un “gobierno del FMLN que incluya las organizaciones obreras, campesinas y populares, sin la participación de burgueses” [9]. Este posicionamiento, aunque se escuda en que es “crítico” -lo que poco le importa a los sectores de masas salvadoreñas para superar sus ilusiones en el FMLN-, es una completa capitulación al FMLN como pilar fundamental del régimen burgués de este país. En realidad el voto crítico al FMLN es un voto “crítico” a favor de la continuidad del capitalismo, ya que este sistema es el que defenderá el partido de Funes, buscando neutralizar las tendencias más radicalizadas de los trabajadores y el pueblo.
En esta trágica lista de posiciones políticas tiene un lugar especial el Bloque Popular Juvenil (BPJ), “voz marxista” del FMLN y sección salvadoreña de la corriente internacional El Militante (CMI). Estos caballeros, acostumbrados ya a capitular frente a toda nueva moda reformista que pueda surgir, avanzan aún más lejos que el PRT y el MSTC (aunque parezca difícil!), y además de llamar a votar por el FMLN declaran luchar “Por un FMLN auténticamente socialista y revolucionario” [
10]. Es decir, una política para el delirio: mientras llaman a los trabajadores a votar por la continuidad de los gobiernos capitalistas, le hacen creer a las masas trabajadoras y del pueblo pobre salvadoreño que el FMLN es “su” partido, y todavía peor que se puede reformar. Entendemos que los compañeros de Militante en los últimos años, superlativizando la táctica del entrismo tranformándola en estrategia permanente de construcción partidaria (¡que por lo demás no le ha servido para nada!); han llegado a capitular a una decena de direcciones burocráticas y pequeño burguesas a nivel internacional, pero extremos como el de su “táctica” entrista al PRD mexicano, al PSUV de Chávez, o al FMLN; direcciones abiertamente burguesas en unos casos, o en otros –como el FMLN- en su fase de cristalización como partido burgués, sí constituye un caso escandaloso. Ser revolucionario no es nada fácil, exige saber estar en minoría y saber estar también en la oposición; especialmente cuando los trabajadores aún no han asimilado nuestro programa y nuestra estrategia, precisamente por eso, el partido revolucionario no se construye de la noche a la mañana o tomando caminos cortos, que de manera artificial y antidialéctica nos lleven a construir un partido revolucionario.
El hecho de que sean pequeños grupos sin menor influencia sobre las principales tendencias de la realidad, no justifica los “atajos” para la construcción política que vienen tomando los compañeros de la LIT, el SOCA o la CMI. Están equivocados los compañeros en su lógica de que “la tarea más importante, por el momento” [
11] es sacar a ARENA del Estado burgués para continuar con otro gobierno ajeno a los intereses de los trabajadores: esta forma de plantear la política se acerca más a la teoría de la “revolución democrática” de Nahuel Moreno, que a la estrategia de revolución proletaria de León Trotsky. Los revolucionarios de la FT, creemos que hay que expulsar a ARENA del gobierno y del Estado, pero con una estrategia de independencia política frente al proyecto de capitalismo con rostro humano del FMLN.
Como explicamos arriba, en Venezuela Hugo Chávez (¡en 10 años, y con los últimos años de altísimos precios del petróleo!) no ha terminado con la pobreza y la precarización laboral. Peor aún, se ha llegado al extremo de reprimir ferozmente a los obreros que luchan contra la tercerización y los despidos, como acaba de ocurrir en la planta de la multinacional Mitsubishi, ¡donde murieron dos obreros ante un intento de desalojo policial ordenado por el gobernador chavista! Las “nacionalizaciones”, han sido en realidad reordenamientos de contratos Estado/capital privado-; en Brasil Lula sigue gobernando para los capitalistas, y más bien ha privatizado todo lo que no pudo privatizar Fernando Enrique Cardoso durante el gobierno de “derecha” anterior (¡hasta el Amazonas!); en Bolivia la “Agenda de Octubre” sigue sin ser satisfecha; y en Nicaragua, donde gobierna el FSLN de Ortega sigue vigente el TLC con los Estados Unidos (votado por el mismo FSLN en el Parlamento) y todos los pactos de pillaje logrados con los distintos imperialismos, la propiedad capitalista sigue intacta, y Ortega sigue en consecuencia garantizando la explotación de la burguesía sobre los trabajadores, siendo este partido (FSLN) un pilar fundamental para la preservación del capitalismo nicaraguense.
Llamamos a los compañeros de la LIT y el SOCA a reflexionar, ya que en Venezuela y otras partes de Latinoamérica donde existen gobiernos “progresistas” y “antineoliberales” ni los trabajadores ni los campesinos pobres han visto resolverse una sola de sus demandas históricas fundamentales. Los compañeros de estas organizaciones, de mantener estas posiciones, le harían un pobre favor a la clase trabajadora, y quedan atados de pies y manos cuando después de haber llamado a votar –aunque sea “críticamente”- por la continuidad del capitalismo; el FMLN en unidad con ARENA y los distintos partidos burgueses ataquen a los trabajadores, permitiendo los despidos y los recortes salariales en las maquilas, en la industria, la construcción, y todas aquellas empresas que siguen estando bajo el poder de la “iniciativa privada”.
Llamamos a los compañeros del MSTC, con los que coincidimos en su valoración del programa del FMLN, así como con su caracterización de que este partido no resolverá nada; a tomar una posición consecuente frente a los distintos proyectos de gobierno capitalista. Hacemos extensivo este llamado a los demás grupos.

Por un programa de revolución obrera y socialista
Un programa para la liberación de las amplias masas obreras y populares de El Salvador, partiendo de la total independencia tanto de ARENA, el conjunto de partidos burgueses, así como del proyecto de continuidad capitalista del FMLN; debe partir de la expropiación sin pago de toda empresa que cierre o despida trabajadores, especialmente en la coyuntura actual donde los patrones, para cuidar “sus” ganancias y fortunas, cierran fábricas y establecimientos, dejando en la ruina a millones de trabajadores. Aunado a lo anterior proponemos el control obrero sobre la producción y la distribución. Además, es urgente nacionalizar el comercio exterior, y que las riquezas generadas por los trabajadores no sean extraídas por los grandes monopolios transnacionales, sino que deben servir íntegramente para solucionar los problemas de los trabajadores: vivienda, educación, salud, y otros. Así mismo, la banca debe ser nacionalizada y puesta en su totalidad bajo control directo de los trabajadores y el pueblo pobre, de manera que los capitales públicos y el crédito sirvan efectivamente para quienes producen la riqueza; y no para unos cuantos parásitos patronales que solo buscan beneficiarse con los créditos del Estado para incrementar sus ganancias. Creemos también que debe llevarse a cabo una profunda “revolución agraria” para liquidar el latifundio y acabar con los grandes terratenientes. Es insostenible que mientras existan millones de personas que no tienen terrenos siquiera para pensar en construir una vivienda, existan monopolios agroindustriales y terratenientes que concentren en su poder miles de hectáreas cultivables o aprovechables. Es necesaria la nacionalización y posterior colectivización de la tierra, que sirva para satisfacer las necesidades de alimentos de los salvadoreños, y no las ganancias de los pulpos agrarios. Para todo lo anterior, es imperante la más sólida unidad entre los obreros y los campesinos pobres.
Desde la FT-CI impulsamos la ruptura de los todos pactos con los distintos imperialismos (tanto europeos como con Estados Unidos), así como el no pago de la deuda externa. En este plano, es necesario tirar abajo el TLC con Estados Unidos y romper la negociación del TLC con la Unión Europea, para acabar con el saqueo y la explotación brutal a la que es sometido el pueblo salvadoreño a manos de los bandidos imperialistas.
Otro aspecto clave, es que El Salvador debe abandonar las aventuras del imperialismo norteamericano que -en calidad de lacayo- ha acompañado en los últimos años, como por ejemplo la guerra en Irak, donde el país centroamericano tiene instaladas tropas de su ejército. Es urgente la salida de las tropas salvadoreñas de Irak.
Proclamamos que es necesario que los trabajadores se organicen de manera independiente de todos los partidos que defienden el capitalismo, mediante comités de fábrica y de huelga que sirvan para luchar por una escala móvil de horas de trabajo y repartir la producción entre todas las manos disponibles, y así como combatir el desempleo y la ruina generada por los capitalistas. Proclamamos la necesidad de organismos de democracia obrera de masas, como consejos o juntas donde los trabajadores de las distintas ocupaciones, fábricas y establecimientos puedan organizarse y constituir sus propias instituciones de poder. A la vez que creemos necesaria la disolución de la policía nacional y el Ejército, hacemos un llamado a los trabajadores y a los campesinos pobres a prepararse para garantizar su “autodefensa” frente a los posibles ataques de los patrones en las grandes maquilas, en las fábricas y el campo; para conquistar con nuestras propias manos el control sobre los grandes medios de producción, las tierras, los bancos, y todo lo que existe, por que el mundo es nuestro; no de los capitalistas. Proclamamos la necesidad de construir los Estados Unidos Socialistas de Centroamérica, para ponerlos de inmediato al servicio de la lucha por los Estados Unidos Obreros y Socialistas de Latinoamérica.
Llamamos a todas las organizaciones obreras y socialistas centroamericanas, a luchar por este programa y esta estrategia. Si en los últimos 30 años solo sufrimos retroceso, hoy parecieran abrirse –al calor de la peor crisis capitalista desde el ’29- las puertas de par en par para nuevos y profundos procesos revolucionarios. Solo un programa y una estrategia clara y consecuente, podrá llevar a los trabajadores a la victoria; y no a las profundas derrotas que condujeron los reformistas y burócratas de todo tipoen el siglo pasado.
Por todo lo dicho anteriormente, y como primer paso para formar un potente polo de independencia de clase y estrategia revolucionaria; llamamos a los trabajadores, a los campesinos y al pueblo pobre, al voto nulo o la abstención; ya que ni el FMLN ni mucho menos la podrida derecha proimperialista de ARENA gobernarán para nosotros los trabajadores. Llamamos a luchar por una estrategia y un programa revolucionario, que tenga como norte la unificación centroamericana bajo los Estados Unidos Socialistas de Centroamérica en el marco de la revolución Latinoamericana y los Estados Unidos Obreros y Socialistas de Latinoamérica; para poner a estos Estados a su vez, al servicio de las tareas de la revolución proletaria mundial que abra el paso a la construcción del socialismo.

Liga de la Revolución Socialista de Costa Rica, integrante de la Fracción Trotskista Cuarta Internacional
26 de febrero de 2009

[1] Daniel González. “Derecha se congrega en torno a candidato Arena”. El Financiero N°706. 16-22 de febrero de 2009. P, 28.
[
2] “Cambio en El Salvador para vivir mejor. Programa de gobierno 2009-2014.” Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. 2009. P, 42.
[
3] Íbidem.
[
4] Íbidem. P, 80.
[
5] Mediante esta óptica puede entenderse como algunos partidos burgueses como el Partido Socialdemócrata (PSD) se inclinen por un gobierno del FMLN, así como el hecho de la crisis y división interna a la que se vienen enfrentando otros partidos minoritarios tanto en su base como en su dirección en torno al apoyo o no al Frente. Ver “Centroamérica frente a una crisis histórica.” En Estrategia Internacional N°25. Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional (FT-CI). Diciembre de 2008/ enero de 2009. P, 282. Como cita la prensa salvadoreña “Los partidos tales como el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el Partido de Conciliación Nacional (PCN), Cambio Democrático (CD) y el Frente Democrático Revolucionario (FDR), han sufrido tanto en sus bases como en sus directorios nacionales una seria de encontronazos debido a la decisión de ver a quién le ofrecen sus apoyos políticos” (La Prensa Gráfica, 19/2/2009). Mientras algunos partidos burgueses minoritarios abiertamente apoyan a Funes por su programa de continuidad capitalista, otros también es cierto que sufren crisis importantes frente a la polarización entre ARENA Y FMLN.
[
6] Íbidem. P, 288.
[
7] Movimiento Socialista de Trabajadores y Campesinos. “Una política revolucionaria ante las elecciones de 2009”. Lucha Socialista N°7. Tomado de la página del MAS costarricense. www.mascostarica.org
[
8] Íbidem.
[
9] “El Salvador: llamamos al voto crítico a favor del FMLN. Declaración de los Socialistas Centroamericanos sobre las elecciones en El Salvador." Partido Revolucionario de los Trabajadores. El Socialista Centroamericano (SOCA). Viernes 9 de enero de 2009. www.soca.org
[
10] “¿Qué FMLN necesita la clase trabajadora”. Bloque Popular Juvenil (BPJ). Corriente Marxista Internacional. Tomado de www.bloquepopularjuvenil.org
[
11] Carta del Socialista Centroamericano a la LRS. 31 de enero de 2009.

domingo, 15 de febrero de 2009

Ante el despido de Luis Salas y Alicia Vargas: luchemos efectivamente contra los despidos y por el derecho a la organización de los trabajadores

Por Johanan León Torres

Un nuevo acto de persecución sindical ha sido perpetrado por las jerarquías gubernamentales del INS, al ser despedidos los compañeros Luis Salas Sarkis y Alicia Vargas Obando, ambos dirigentes de la Unión del Personal del Instituto Nacional de Seguros (UPINS). Persecuciones que solamente vienen a reflejar el accionar general del gobierno como comando mayor de la burguesía.
Algunas organizaciones centralmente agrupadas en la CGT han venido realizando una campaña en contra de estos despidos y por la "libertad sindical" en general, lo cual desde la LRS vemos como algo positivo en la medida que ha llevado a la acción conjunta de diversas organizaciones del movimiento obrero y se dirige a unir filas alrededor de la defensa de dirigentes sindicales que como Luis Salas y Alicia Vargas, en su momento dedicaron importantes recursos de sus organizaciones para la lucha contra el TLC, y otras causas no menos justas; pero al mismo tiempo no podemos dejar de lado las limitantes que tiene reducir la lucha contra los despidos a "la libertad sindical" en el sector público (que no negamos que sea progresivo).
Es que mientras se vienen realizando acciones muy a nivel de la vanguardia sindical y política (grupos de izquierda y representantes de "comités patrióticos") en contra del despido de los compañeros, somos miles los trabajadores que hemos perdido nuestro trabajo y que en la aplastante mayoría de empresas privadas no contamos con el derecho efectivo ni a la organización independiente frente a los patrones, ni mucho menos a la sindicalización. Lo que si tenemos en común son las consecuencias a las que se ven enfrentados Luis y Alicia: la persecución y la ruina que puede significar el desempleo.
Desde la LRS creemos que en momentos donde los despidos masivos se multiplican cada día, es indispensable hacer extensiva esta campaña a la lucha en contra de los despidos, las suspensiones, y las rebajas salariales en las diversas fábricas e industrias, poniendo de manifiesto un accionar verdaderamente clasista que sirva de apoyo a la gran cantidad de trabajadores privados que vienen siendo los primeros en recibir sobre sus espaldas el peso de la crisis provocada por los patrones. De lo contrario corremos el riesgo de quedar en el mayor de los aislamientos, dejando la campaña únicamente a nivel de la vanguardia política -nacional o internacional-, quedando nuestra lucha en el desconocimiento incluso de los cientos de miles trabajadores costarricenses.
Este acercamiento que proponemos fraternalmente es una acción que puede demostrarle al conjunto de la clase trabajadora que no estamos defendiendo la libertad sindical y de organización sólo para los dirigentes sindicales (y ¡de las instituciones del Estado!), sino que el interés real es que la clase trabajadora costarricense de conjunto tenga la posibilidad de organizarse en sus centros de trabajo especialmente ahora que la amenaza del desempleo está más latente que nunca. Una política de semejantes dimensiones, incluso beneficiaría mucho a Salas, Vargas Obando y al conjunto de dirigentes sindicales del país.
Saludamos toda iniciativa que se encamine a hacer confluir a los sectores de trabajadores organizados con la aplastante mayoría de los que no lo están, de esta forma podemos asegurarnos la reincorporación de los compañeros en el INS, así como la de muchos trabajadores privados que han sido despedidos, a la vez que nos prepararemos como clase para enfrentar en cada lugar de trabajo los ataques de los patrones y del gobierno que los representa, todo esto mediante contundentes acciones de lucha que sólo pueden efectuarse de manera unificada. Una política como la que planteamos, estamos seguros que será vista con una enorme simpatía por la mayoría aplastante de los trabajadores del sector privado.
A la vez que le exigimos al gobierno y a las autoridades del INS la reincorporación de los compañeros Salas y Vargas Obando, le hacemos un llamado a la CGT y a las organizaciones que como el PRT vienen impulsando esta campaña, para que extendamos la lucha contra los despidos a los obreros del sector privado; que por decenas de miles vienen sufriendo las primeras consecuencias de la crisis capitalista.
¡Por la reincorporación de Luis Salas y Alicia Vargas al INS!
¡Por una lucha contra los despidos y el derecho a la organización de los trabajadores del sector privado!
¡Por la unidad de los trabajadores: públicos y privados!

jueves, 5 de febrero de 2009

Venezuela: frente al referéndum de la Enmienda Constitucional. ¡Voto nulo o abstención!

Por: LTS de Venezuela (Fracción Trotskista- Cuarta Internacional)
Domingo 1° de febrero de 2009


Nuevamente se polariza el escenario nacional de cara a unas elecciones, esta vez por el nuevo intento de Chávez y el gobierno de hacer aprobar la posibilidad de la reelección indefinida del presidente. La demagogia brota por todos lados, tanto de la oposición burguesa de derecha pregonando la defensa de una supuesta “alternabilidad democrática”, como del gobierno hablando de la supuesta “ampliación del poder del pueblo”. Las y los revolucionarios de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) fijamos nuestra posición entre el proyecto político de la oposición burguesa de derecha que busca atar de pies y manos el país al imperialismo, y el de Chávez, que en la búsqueda de una mayor autonomía con respecto al imperialismo propone un proyecto de desarrollo nacional atado a sectores de una pretendida burguesía “nacionalista”, frente a los cuales llamamos a votar nulo o abstenerse, desde una perspectiva de irrenunciable independencia de clase de los trabajadores y trabajadoras. Sostenemos categóricamente que la lucha antimperialista de la que Chávez habla sólo puede ser conducida consecuentemente y hasta el final por la clase obrera y su organización independiente, que es precisamente lo que Chávez impide, tal como se ha demostrado todos estos años.

Un intento de evitar un escenario catastrófico para el chavismo: la posible salida de Chávez
Chávez y el gobierno lograron, a pesar del duro revés de perder algunas gobernaciones como Miranda y Carabobo, además del distrito Metropolitano, recuperar parte del porcentaje de votos perdidos en el referéndum de la Reforma Constitucional del 2007, con lo que lograron una cierta mayoría de votos a nivel global nacional, en las pasadas elecciones regionales. Esta circunstancia del momento político es la que aprovechan para intentar de nuevo el cambio en la constitución que le permita a Chávez postularse para la presidencia indefinidamente. A esto se le añade el que las elecciones se tienen previstas justo antes de que la crisis económica mundial comience a golpear duro en el país y el gobierno, como todo gobierno burgués, empiece a “enfrentarla” con medidas económicas antipopulares que recaerán sobre el pueblo trabajador.
El chavismo, como régimen y como movimiento político, se ha articulado casi exclusivamente alrededor de la figura de Chávez: es este el “conductor” directo de las masas, por encima de los partidos y aparatos que lo respaldan, así como el articulador entre las distintas fracciones en pugna al interior del chavismo. Si Chávez no puede volver a postularse en las próximas elecciones presidenciales (2012), no sólo significaría un cambio brusco en la articulación del régimen, en caso de mantener el chavismo la presidencia, sino también implicaría un cambio en cuanto movimiento político, ya que en lo inmediato sobrevendría el temido proceso de búsqueda del sucesor, lo que pone en riesgo la misma continuidad del chavismo en el poder, en tanto no hay candidato presidenciable con el arrastre de Chávez. Esto, sin lugar a dudas, será motivo de las más virulentas y encarnadas disputas internas, de las que seguro saldrá el chavismo muchísimo más fracturado y debilitado que ahora.
Lo más clave de toda esta situación es que el proyecto político de Chávez –el desarrollo nacionalista burgués del país semicolonial– es inseparable de los rasgos bonapartistas del régimen, es decir, de la necesidad de una figura presidencial fuerte, tanto política como legalmente, que sea capaz de cumplir el papel de “árbitro” de la nación, así como ser el “hombre fuerte” del país frente al imperialismo: ser el garante de la paz contra una nueva explosión social –lo que implica “mediar” y “disciplinar” a los bandos en pugna– y del regateo con los imperialismos para utilizar en el “desarrollo nacional” una mayor porción de los excedentes sacados del país por estos. Ni más ni menos que eso es el núcleo duro del proyecto de Chávez, reconocido por él mismo incontables veces. Eso es lo que entraría en franca crisis en caso de que Chávez no pueda volver a postularse a la presidencia de la República en las próximas elecciones.

La rancia derecha proyanqui y sus cacareada “alternabilidad”
La oposición burguesa de derecha, que ha podido sobrevivir y revivir en la vida política nacional gracias a las políticas y pactos de Chávez, no hace más que repetir sus envejecidas y vacías frases sobre la “democracia” y la “libertad”, que le fueron pisoteadas al pueblo trabajador una y otra vez en todos los años del puntofijismo por ellos mismos, y nuevamente durante el breve intento de dictadura empresarial proimperialista, encabezada por el nefasto Carmona Estanga. Nada tiene que ofrecer a los trabajadores y el pueblo esta oposición burguesa de derecha, pero aprovecha el servilismo de la gran mayoría de la izquierda nacional frente a Chávez, así como los rasgos autoritarios de Chávez, para hacer demagogia con las necesidades del pueblo y con la “democracia”. Pero no es más que eso, la más descarada demagogia: es evidente que no les molesta el desempleo, los bajos salarios, la salud del pueblo, la falta de viviendas y tierras para los campesinos, ni mucho menos les preocupa la falta de “democracia” hacia el pueblo, el asesinato de los luchadores obreros, como el caso de los 3 dirigentes obreros asesinados en Aragua, la represión a los pescadores en Güiria, o el asesinato de los 200 campesinos que ha habido hasta ahora a mano de sicarios pagados por terratenientes, o más recientemente frente al brutal asesinato de dos obreros automotrices a manos de la policía estadal de Anzoátegui, del gobernador chavista Tarek Willian Saab. ¡En ninguno de estos casos cacarean sobra falta de libertad y democracia! Lo que en realidad les preocupa es que con la aprobación de la enmienda se le dificulten más las posibilidades de recuperar el mando político del país.
La oposición de derecha se desgarra hablando de “alternabilidad”, pero como buenos burgueses, no hacen más que mostrar, muy convenientemente, la superficialidad del asunto: la posibilidad de que se turnen los gobernantes. Esto no es de ninguna manera lo fundamental del debate para la masas explotadas y empobrecidas en la sociedad burguesa, el problema no es cuántos distintos gobernantes puedan turnarse, el problema es que todos gobiernan para sostener la sociedad de clases, todos son parte de la “democracia para ricos” en contra del pueblo. Cambian los gobernantes, pero no cambia el sistema social, la propiedad privada de los medios de producción y de vida en manos de unos pocos, y la esclavitud asalariada para nosotros, para la mayoría que todo lo produce: se trata de una alternabilidad burguesa. Así, la derecha intenta cínicamente igualar su interés burgués de dirigir el país a las genuinas aspiraciones democráticas de los trabajadores y el pueblo. El proyecto burgués abiertamente proimperialista es lo que está tras el voto por el “No”.

A la búsqueda de recomponerse de la debilidad estratégica
Ya el gobierno ha entrado en una etapa de debilidad estratégica a partir de la pérdida del referéndum del 2-D, por la defección de unos 3 millones de votos. Esa situación no fue revertida por el reciente triunfo relativo de las regionales, donde a pesar de conservar mayoría en gobernaciones y alcaldías, sufrió un retroceso con relación a lo que tenía, pero además en buena parte de las zonas económica y políticamente más importantes del país, donde se concentra más del 40% de la población. Chávez no podrá seguir gobernando como antes, dijimos luego del 2-D, y es lo que caracteriza el nuevo momento político: el reposicionamiento institucional (gobernaciones y alcaldías) de la oposición burguesa, así como las incipientes luchas obreras por fuera de la dirección oficial del gobierno, confirman esto. Lo confirma también el mismo hecho reciente de que haya tenido que plantear la reelección sin límites también para los demás cargos de elección “popular”, como maniobra de último momento para intentar asegurar la mayoría de votos, al costo de tener que, en caso de aprobarse, convalidar la existencia permanente de caudillos regionales que le disputen, escenario que había venido rechazando desde siempre.
En este escenario nacional, Chávez y la burguesía venezolana en su conjunto deberán “ponerse de acuerdo” sobre puntos mínimos para la conducción del país, como ya lo han hecho antes: los acuerdos post-golpe de Estado y post-paro-saboteo petrolero, así como el gran acuerdo del referendo revocatorio de 2004, son claros ejemplos de cómo concretaron acuerdos mínimos para encauzar la situación nacional por los “canales institucionales y regulares”, es decir, para que no se exacerbara la lucha de clases de entonces. Chávez ya no tiene el liderazgo y arrastre en las masas de hace pocos años, y tampoco tiene garantizada la mayoría absoluta de votos, que eran la base de su poder de “arbitraje”, por eso el régimen no puede ser el mismo, y Chávez debe negociar algunos acuerdos con la oposición burguesa.
Teniendo ese escenario por delante, y el de una enorme crisis histórica del capitalismo mundial, que aún no pega en el país pero que golpeará sin duda con gran turbulencia, a Chávez ciertamente “se le va la vida” en esta elección, pues quiere evitar llegar lo menos debilitado posible a una eventual negociación con la oposición de derecha. Si pierde, será desastroso, y hará lo que siempre ha hecho, cederle cada vez más a la oposición burguesa y hacer pagar la cuenta al movimiento de masas (liberación de golpistas, aumentos y liberación de precios, represión a las luchas más radicales, ningún aumento considerable de sueldos, etc.). Si gana, se reposicionará para negociar en mejores condiciones con la derecha, y para “disciplinar” a los sectores más audaces y radicales del movimiento obrero, campesino y popular. Es por eso que Chávez usará un posible triunfo para reforzar su control sobre el movimiento de masas (obreros, campesinos, comunidades pobres) para impedir cualquier cause de radicalidad e independencia política, verdaderamente antiimperialista y anticapitalista.

Un largo gobierno de timoratos parches
Lo fundamental en la caída de la fortaleza indiscutida de Chávez hace unos años, ha sido sin duda la no resolución de los problemas fundamentales de las masas trabajadoras y pobres del país. Como queda demostrado, la oposición proimperialista no avanza considerablemente en votos, sino es el gobierno quien pierde en tanto su base se abstiene. Es que tras largos 10 años de gobierno, con enormes niveles de respaldo y disposición a pelear del movimiento obrero, popular y campesino, con grandes derrotas propinadas a los intentos más ambiciosos y violentos del imperialismo y sus lacayos, con altísimos precios petroleros en los últimos años, Chávez y su gobierno han sido incapaces de resolver con satisfacción siquiera una sola de las cuestiones estructurales del pueblo trabajador. La mayoría de los campesinos pobres siguen sin tierra; los números de la reducción del desempleo esconden que sigue siendo un azote para los sectores más pobres de la población, además de mantenerse y aún aumentarse los niveles de precarización y flexibilización laboral: el trabajo creado, es por lo general trabajo precario; el salario sigue siendo algo miserable en comparación con las necesidades de la inmensa mayoría de las familias trabajadoras, apenas paliadas parcialmente por los subsidios a la comida que hace el gobierno y sus “ayudas”; el drama de la falta de viviendas persiste en más de un cuarto de la población; el acceso a la salud, el que más “logros” presenta, sigue sin embargo presentando enormes desigualdades entre las capas ricas y medias altas de la población y las peripecias que debe hacer el pueblo pobre para procurarse una salud digna; sin mencionar que a despecho de todo el alardeo y la demagogia sobre la reivindicación de la mujer, la emancipación de la mujer –y de las mujeres trabajadoras y pobres en particular, las más explotadas y oprimidas del capitalismo– con relación a la esclavitud doméstica y el poder decidir sobre su propio cuerpo y reproducción, no ha avanzado ni un milímetro.
La razón de que esto sea así no puede buscarse más que en el propio proyecto de Chávez: la búsqueda de una mayor autonomía con respecto al imperialismo proponiendo un proyecto de desarrollo nacional atado a sectores de la burguesía local, por medio de una alianza entre el Estado desarrollista y sectores “nacionalistas” de la burguesía, sin excluir a sectores específicos del capital transnacional. En esta ecuación el Estado será el garante del proceso, tanto como poseedor de la renta petrolera, así como condensador del “interés nacional”, convenciendo a los trabajadores y arrastrándolos a un proyecto de conciliación de clases: la convivencia entre explotados y explotadores. Por eso Chávez ha dejado intacta la estructura económica capitalista del país y por eso los grandes banqueros, empresarios y terratenientes parásitos, tanto venezolanos como extranjeros, han permanecido con sus propiedades, negocios y ganancias campantes y en aumento, a pesar de tan turbulentos 10 años de gobierno. Este es el proyecto que encarna Hugo Chávez y sus burócratas demagogos, y es lo que se nos llama a apoyar con el “Sí” este 15 de febrero, buscando utilizar los votos para reforzar su control sobre el movimiento de masas, impidiendo su manifestación y organización independiente.

Alternabilidad burguesa y poder para el “árbitro” de la nación
Frente a los argumentos de la oposición burguesa de derecha, el gobierno responde diciendo que en realidad se garantiza la “alternabilidad” porque será el pueblo quien decida entre los distintos candidatos, por supuesto sin hablar del carácter de clase de la democracia burguesa, de la “alternabilidad”. Es que en lo sustancial ambos sectores, bajo distintas formas de gobierno y de régimen, sostienen esta sociedad basada en la explotación. Por eso, aún cuando sea una persona plebiscitada a cada elección o diversas las que se alternen en los gobiernos, lo que hay en realidad es la continuidad de la “dictadura del capital”: la explotación y opresión sobre las masas trabajadoras y el pueblo.
Pero más aún, el gobierno discursea sobre la “ampliación de los derechos democráticos del pueblo” y “darle más poder el pueblo”, cuando en realidad busca dar continuidad a la figura del “líder fuerte, indiscutible e insustituible”. Fuerte, indiscutible e insustituible para encauzar las fuerzas e iniciativas de la clase obrera y el pueblo tras la conciliación con sus enemigos; fuerte, indiscutible e insustituible para mandar al pueblo a sus casas tras el golpe y el paro-saboteo, y administrar él las victorias que el pueblo logró, para negociar con la burguesía opositora, para marginar y reprimir las iniciativas más audaces del movimiento obrero y popular.
Es que la demagogia no viene sólo de la derecha, pues después de una década en el gobierno, los trabajadores, trabajadoras y el pueblo pobre no tienen poder alguno de decisión en las cuestiones fundamentales del país, más allá de los mecanismos del voto y las consultas de la democracia burguesa: el poder real lo siguen teniendo los capitalistas y los burócratas del Estado, que controlan la economía del país y las decisiones políticas: controlan todos los frutos y riquezas de nuestro trabajo, porque en sus manos están, y no en las nuestras, las tierras, bancos, fábricas, minas, etc., mientras nosotros solo poseemos nuestro salario; controlan el poder político, en tanto los diputados, tribunales y jueces, policías y ejército, garantizan legalmente y por la fuerza, esta situación de explotación, con la consiguiente pobreza y precariedad, quedándonos a los trabajadores y trabajadoras el simple “derecho al voto” para decidir quién gestiona este sistema. Por eso todas las decisiones cruciales de la economía del país y de nuestras familias, de la conducción diaria de “la nación” y de nuestras vidas, se toman en las casas de los empresarios, en sus reuniones de negocios, en los contubernios de la Asamblea Nacional y los ministerios, en sus reuniones con el Presidente, en los almuerzos, encuentros y reuniones de negocios del gobierno con los empresarios nacionales y extranjeros, en las oficinas de los jueces, en los cuarteles policiales y de las Fuerzas Armadas: ¡allí está el poder de esta sociedad, no en la clase obrera y el conjunto del pueblo pobre!, y sobradas muestras hay de cómo el gobierno “revolucionario” y “socialista” desarticula y combate iniciativas tendientes a un verdadero poder obrero.
Como se ve, el llamado “socialismo” del silgo XXI, “socialismo con empresarios”, es una gran demagogia pues es un proyecto completamente en los marcos de la sociedad capitalista por mucho que Chávez hable todos los días “contra el capitalismo”, y la continuidad en el poder de una persona para administrar ese proyecto es lo que el gobierno quiere hacer pasar como si fuera el “poder del pueblo”. Basta mencionar el papel que cumple Chávez y su gobierno de protección de los intereses y negocios de las transnacionales frente a las luchas y exigencias antiimperialistas de los trabajadores, como lo demuestra la persecución contra los que denuncian las empresas mixtas y la represión directa incluso, de las luchas más radicales contra las transnacionales explotadoras.

No hipotecar la independencia política de la clase, prepararse para ataques contra los trabajadores y el pueblo pobre: ¡votar nulo o abstenerse y que la crisis la paguen los capitalistas!
Por todo esto, es evidente que en la disputa electoral por venir no hay ninguna opción que represente los intereses de la clase trabajadora y los pobres del país. Si algo debe haber quedado como lección en estos 10 años de gobierno, es que la gran energía y fuerza obrera y popular desplegada, fue limitada y encauzada en los marcos de un proyecto de reformas burguesas, a falta de una estrategia y política propias de los explotados, el único camino que puede conducir a una consecuente liberación nacional del yugo imperialista, y una verdadera revolución social. Por eso si algo queda claro al cumplirse dentro de poco 20 años de la rebelión popular del Caracazo, es que este país y nuestras vidas siguen siendo gobernados por otros, por un puñado de parásitos que viven del sudor ajeno, de administrar lo que producimos, es decir, por los empresarios y burócratas del Estado, por eso las demandas de aquella gran irrupción de masas, que dio el golpe de muerte al puntofijismo, aún siguen sin cumplirse y siguen teniendo plena vigencia. La lección de casi 20 años de intensa lucha de clases, es que solo una estrategia independiente de la clase trabajadora tendiente a instaurar un gobierno propio, un gobierno de la clase obrera, el campesinado y el pueblo pobre, sobre las ruinas de todo el actual orden capitalista, puede llevar a la solución real de nuestra demandas.
De ganar el "Sí", se estaría fortaleciendo el poder de Chávez no solo ante la oposición de derecha, sino también para controlar y limitar al movimiento de masas, así como para aplicar con más autoridad las medidas "anticrisis" que tendrán un corte antipopular: salen perdiendo los trabajadores al fortalecer a quien es su camisa de fuerzas. Si gana el "No", se debilita Chávez, pero sería una victoria para la oposición burguesa y el imperialismo, que los ubicaría en mejores condiciones para incidir en la definición del régimen de gobierno del país. Por eso, ninguna es opción para los trabajadores, y en un escenario tan ultralimitado y restringido, como un referéndum donde solo se nos permite elegir entre estas opciones, la única salida progresiva y que contribuye al camino de la independencia política de la clase obrera y el pueblo, es el voto nulo (o la abstención consciente), como parte de la política de confiar solo en las propias fuerzas y métodos de lucha, como garantía de nuestros intereses, y prepararse para las duras peleas que seguro vendrán, independientemente de quién gane.
Se viene un período de mayores acuerdos entre ambos sectores para “gestionar el país” y para “enfrentar la crisis” mundial en curso en la economía capitalista, y estos no serán más que acuerdos para “gestionar” la salud de los negocios y empresas capitalistas, y para “enfrentar” las exigencias y luchas de la clase obrera y los pobres de este país. Se pondrán de acuerdo para aumentar los alimentos, limitar los aumentos de salario, disminuir los impuestos a los empresarios mientras se los mantiene a los trabajadores y el pueblo, reprimir y enjuiciar las luchas obreras, campesinas e indígenas más radicalizadas, es decir, parte de lo que hemos visto ya desde el año pasado.
De hoy en más, estarán a la orden del día estos entendimientos que buscarán descargar la crisis sobre nuestros hombros: despidos, cierre de empresas, freno a los aumentos de sueldo, más impuestos, recortes del gasto público, devaluación del bolívar, etcétera, son todas las medidas que estudian para lanzar contra el pueblo trabajador, y hay que prepararse para enfrentarlas y derrotarlas, imponiendo una salida obrera y popular a la crisis.
Por eso llamamos a los trabajadores y trabajadoras, a la juventud que quiere luchar realmente contra este sistema de explotación, a no dejarse embaucar por los bandos en disputa y alzar con fuerza las banderas de una alternativa de clase, una oposición obrera y socialista para forjar una tercera opción, la de los explotados contra toda variante burguesa. Ir con el “No”, como vergonzosamente hicieron en el 2007 sectores que se dicen obreros y socialistas, como la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST), no es más que perder el horizonte de clase y quedar tras la política de la oposición burguesa; votar por el “Sí”, como reprochablemente deja correr en el movimiento sindical la Unidad Socialista de Izquierda (USI) –como hacen como CCURA en el sector petrolero [
1]–, es seguir retrasando el camino hacia la independencia política de los trabajadores y trabajadoras, la única fuerza social capaz de encabezar una verdadera revolución social anticapitalista, si se libera de la tutela del chavismo.

¡VOTAR NULO O ABSTENERSE!

¡PREPARARSE PARA QUE LA CRISIS NO LA DESCARGUEN SOBRE NUESTROS HOMBROS!

¡Ningún despido ni congelamiento salarial! ¡Control obrero de las empresas que se declaren en crisis!

¡Reapertura bajo gestión obrera de las empresas que cierren! ¡Ningún impuesto más para el pueblo trabajador!

¡Abajo el IVA! ¡Ningún aumento del costo de los servicios públicos!

¡Por la coordinación por la base para definir un plan nacional de lucha unificado! ¡Por la construcción de una oposición obrera y socialista!

30 de enero de 2009

LTS - Liga de Trabajadores por el Socialismo

[1] Ver “Acuerdos aprobados en Asamblea de Trabajadores R.E.P” 15/01, entre sus firmantes José Bodas y otros miembros de la USI, impulsado por CCURA

jueves, 29 de enero de 2009

Francia frente a la crisis económica: Buen comienzo en el primer test de fuerza contra Sarkozy


Por Juan Chingo desde Francia
La jornada de acción de hoy en Francia ha sido masiva: según la policía más de un millón de personas han participado en toda Francia y 2.500.000 según la CGT. Cuantitativamente, está a la altura de las grandes manifestaciones que hicieron retroceder al gobierno en 2006 en la lucha contra el CPE (contrato primer empleo) o más atrás aún, en 2003, la lucha por las jubilaciones y las de 1995 contra Juppé frente a la reforma del régimen especial de los ferroviarios y la RATP (metro y transporte urbano) y la seguridad social; aunque probablemente de magnitud ligeramente menor a la última de ellas. Sin embargo, comparada con esas acciones, lo novedoso de la acción de hoy (y potencialmente significativo) es:

1° La participación creciente como no se veía en mucho tiempo de los trabajadores de las empresas privadas, industriales o de servicios, grandes multinacionales como el gigante del acero Arcelor Mittal, las empresas automotrices Peugeot Citroën, Renault Ford, la gran empresa de neumáticos Michelin, el grupo medioambiental Veolia, la compañía privada de teléfonos Free o los grandes supermercados como Carrefour u otros comercios mayoristas como la Fnac y Galeries Lafayette. También participaron, aunque no organizados, asalariados de pequeñas Pymes (según puede verse de los testimonios directos o de los medios de los cortejos). Desde este punto de vista es la manifestación de participación obrera o asalariada de los trabajadores públicos (donde hay que recalcar una fuerte adhesión de los docentes y trabajadores de la salud, etc.) y privados más importante de las últimas décadas.

2° A diferencia de la lucha contra el CPE o de la lucha de 2003 que terminó en derrota o incluso la huelga general de los estatales de 1995, el movimiento actual no tiene una clara reivindicación aglutinante sino que es una jornada de acción claramente política, contra las consecuencias de la desocupación, la caída del poder de compra, la destrucción de la salud y la educación pública, la precarización laboral en especial entre los más jóvenes y fundamentalmente el sentimiento de injusticia de que hay salvataje a los bancos (en estos días se conoció que, a pesar de las pérdidas del último trimestre, cerraron el año con ganancias) y nada para los asalariados y los jubilados. Esto se manifiesta en la amplia simpatía de que gozó la acción en la población (cerca de un 75% de apoyo), cosa que no se veía desde 1995 e incluso a niveles más altos que en ese entonces.

Por otro lado, debemos sostener:

1° Que a diferencia de las luchas antes mencionadas, en las que se trató de una jornada de movilizaciones, paros y luchas de varios días o semanas, la actual ha sido un paro y manifestación de solo un día. En buena medida, las direcciones sindicales la han convocado para tratar de descomprimir la cólera de los asalariados, que podría expresarse (hay un gran temor a esto) en huelgas duras en algún sector, y sin ninguna perspectiva de continuidad. Sin embargo, el éxito de la jornada y la negativa del gobierno a cambiar mínimamente la orientación del plan de estímulo en el sentido que piden las direcciones sindicales - favoreciendo el consumo y no la inversión o bajando el IVA, lo que choca con el déficit fiscal, o aumentado el SMIC (salario mínimo), medida fuertemente resistida por la MEDEF más aún en tiempos de crisis- podría obligar a los sindicatos a convocar a nuevas jornadas de lucha a medida que se profundiza el desempleo y aumenta la bronca.

2° Aunque había focos de liceístas bien combativos y que cantaban con todas sus energías, aún está ausente en la protesta el movimiento estudiantil tanto secundario como, incluso en mayor medida, el universitario. Su entrada es una de las cuestiones que más teme el gobierno (y los mismos sindicatos, como lo demostraron en la última oleada de luchas conjuntas en 2008, donde la burocracia sindical abandonó al movimiento estudiantil universitario que terminó fuertemente golpeado) por la radicalidad que podría agregar a la situación.

3° Por último, el paro en el transporte no fue tan terrible como se esperaba, lo que le ha quitado la espectacularidad y contundencia a la acción huelguística de otros movimientos, más aún tomando en cuenta la importancia de este sector en la economía capitalista en general y en Francia en particular, donde es la columna vertebral del movimiento obrero en las últimas décadas. Sin embargo, este hecho, resalta otra característica de la jornada de hoy en donde muchos asalariados se quedaron en su casa, muchos probablemente en adhesión a la medida y otros sólo por tomarse el día o ante el temor de perturbaciones mayores que no se dieron. A nuestro modo de ver, este elemento que es resaltado por algunos periódicos para respirar tranquilos, sigue enfatizando el carácter político de la acción.
La cuestión queda abierta. El gobierno, como comenta una nota de análisis del diario Le Monde del 28/1, empieza a mostrar síntomas de debilidad. La rapidez del cambio del estado de ánimo de la población, que en los últimos seis meses estaba atónita y skockeada frente a la crisis y pasó al actual descontento, a la vuelta de “la Francia que resiste”, ha hecho cambiar la cara de optimismo hasta al más pintado y bravucón, como era el gobierno de la derecha dura de Sarkozy. El diario parisino lo dice de la siguiente manera: “Nicolás Sarkozy frente al síndrome del país regicida” y plantea que “El presidente de la República afirma que quiere proseguir las reformas, pero confiesa también que ‘Francia no es el país más simple de gobernar del mundo’, él recuerda que ‘los franceses han guillotinado a un rey’, que ‘en nombre de una medida simbólica, ellos pueden dar vuelta el país’. El habla de Francia como de un ‘país regicida’” (Le Monde, Françoise Fressoz, 28/01/2009).

La clave, entonces, es la capacidad de respuesta y organización de los asalariados. Esto pasa en primer lugar, por luchar por la continuidad de las medidas organizando un verdadero plan de lucha y no las jornadas de acción inconexas que ya han llevado al desgaste a importantes movimientos en las calles en el pasado. En segundo lugar, es clave votar un verdadero pliego de reclamos que incluya todos los agravios y demandas más sentidos por el pueblo trabajador y la juventud (y no la súplica tibiamente seudokeynesiana del documento de las ocho centrales que convocaron a la jornada de hoy) que suelde verdaderamente la unidad de la clase obrera y los oprimidos, en especial sus sectores más explotados, los jóvenes de las banlieus que se movilizaron en gran medida en las recientes marchas contra la agresión sionista a Gaza y como cuestión determinante, los jóvenes asalariados, que sufren mayormente la precarización con contratos de duración determinada y hoy son los primeros en ser despedidos. Tercero, hay que retomar las mejores tradiciones de autorganizacion que han dado el ciclo de luchas de los trabajadores y jóvenes franceses en especial los intentos de coordinación en algunas ciudades en la huelga general de los estatales de 1995 o el ejemplo de la Coordinadora estudiantil en 2006 y extenderlo y profundizarlo a todo el movimiento obrero. Es la única forma de superar el cepo que la burocracia ha puesto a las grandes movilizaciones de los jóvenes y los trabajadores en los últimos años llevando a muchas a la derrota o, cuando la magnitud del movimiento se lo ha impedido, a meros retrocesos parciales que no han revertido la caída en el nivel de vida de la población y que ahora se ha acelerado fuertemente con la crisis, y permitiendo luego al gobierno de turno retomar la ofensiva. En conclusión, el carácter político de la acción hace más agudo que nunca los problemas de programa, estrategia y dirección de los asalariados para darle continuidad y elevarlo a un enfrentamiento tout court contra el régimen, el gobierno y la Francia de los grandes capitalistas y banqueros.
Sólo de esta manera, confiando en sus propias fuerzas y organización, desconfiando de los falsos amigos que ahora se acercan a sus marchas para intentar capitalizar el descontento, como la dirección del Partido Socialista (que ya ha demostrado en el pasado que cuando gobierna no tiene diferencia con la derecha y ahora solo quiere reubicarse frente a las próximas elecciones europeas y el crecimiento de la “extreme gauche”), podrán los trabajadores y jóvenes franceses derrotar a Sarkozy y su plan que busca que la crisis la paguen una vez más los trabajadores.

martes, 6 de enero de 2009

¡Abajo la masacre sionista contra Gaza! Declaración de emergencia de la FT-CI


¡Abajo la masacre sionista contra Gaza!

¡Viva la resistencia del pueblo palestino!

¡Por la derrota del estado racista de Israel!

En la noche del 27 al 28 de diciembre, la aviación sionista israelí desencadenó la operación «plomo endurecido», una de las más criminales desde 1967. Las víctimas de los ataques aéreos sobre Gaza y Rafah ya alcanzan más de 400 muertos y 2000 heridos. El gobierno israelí ha comenzado hoy una operación terrestre. Esa carnicería presentada como una respuesta a los disparos de misiles del Hamas no es solamente una escalada, parte de la campaña electoral en curso en Israel, sino un plan previsto de larga data para quebrar definitivemente la resistencia del pueblo palestino, puesto en práctica con la luz verde de la pretendida «comunidad internacional», la ONU, los países imperialistas, así como también Arabia Saudita, Qatar, Yemen y Kuwaït que han comenzado una « normalización » de sus relaciones con el ocupante sionista a pesar de sus protestas formales posteriores al inicio del ataque de las fuerzas armadas israelíes.
Gaza: un verdadero ghetto
Desde hace años, Gaza sobrevive como un verdadero ghetto. Un despiadado bloqueo económico, polítíco y cultural la aísla del mundo. Un millón y medio de habitantes son prisioneros del ejército israelí y privados de todo : de alimentos, de combustible, de electricidad, de medicamentos, de material escolar... La población bajo el yugo de la opresión colonial bárbara desde hace sesenta años, ahora sufre un feroz «castigo» colectivo por haber votado «mal» en su elección democrática por Hamas. Llevada hasta tal punto, esta opresión anuncia el momento de la destrucción total de Palestina y particularmente de Gaza. Es una muerte lenta la que sufren los palestinos en la franja de Gaza. Alrededor del 80 % de la población vive en el umbral de pobreza y la tasa de desempleo alcanza el 65 %. El ingreso por persona es de 443 euros por año, o sea 1,36 euro por día. El 60 % de los niños sufren de desnutrición. La libertad de circulación entre la franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén y el mundo exterior está bloqueada. Alrededor de 260 personas murieron el año pasado, ya sea porque se les prohibió atenderse en el exterior, ya sea por falta de medicamentos. La única fábrica de medicamentos está parada por la escasez de materias primas. Más de 1.500 cargamentos y containers de materias primas están varados en los puertos israelíes. Los proyectos de construcción y de desarrollo de hospitales, clínicas y establecimintos educativos están suspendidos. Los cortes de electricidad son cotidianos.
Ahora bien, esta odiosa barbarie sólo puede ser perpetrada gracias a la impunidad total asegurada a este Estado colonial sionista e incluso al apoyo activo del que se ha beneficiado en el seno de la Unión Europea. Nicolás Sarkozy, presidente de Francia y presidente de la UE cuando fue lanzado el ataque, ha impuesto la «profundización de la cooperación con la UE» el 8 de diciembre pasado. También se decidió revalorizar las relaciones políticas entre la UE e Israel, permitiendo una participación más amplia del Estado sionista en los programas comunitarios europeos. Al otorgarle semejante ventaja a un Estado que lleva adelante una política expansionista, colonizando nuevos territorios palestinos, que saquea, que asesina, que hace un ghetto, Sarkozy le ha dado un cheque en blanco a los halcones y carga con una pesada responsabilidad en este nuevo crimen de guerra sionista.
Una vez perpetrado el asesinato colectivo, toda esa buena gente, como las lloronas misericordiosas, aparentan romperse la cabeza por Gaza. Mahmoud Abbas ha denunciado la ofensiva israelí ; sin embargo es uno de los primeros responsables de la situación que viven los palestinos, ya que es muy grande su colaboración con los sionistas y su fidelidad a los planes imperialistas. Israel se apoya no solo en su ejército sino en la cobardía y la duplicidad de los gobiernos árabes, quienes mientras hacen declaraciones contra los ataques en Gaza, acusan a Hamas por el conflicto. Este es el caso del Ministro de Relaciones Exteriores saudí, el príncipe Saud al-Faisal, que criticó a los palestinos por no unirse detrás del presidente palestino Mahmoud Abbas. Éste ha sido un instrumento de EEUU y de Israel para socavar a Hamas desde que la organización islámica gano las elecciones en 2006. Por eso, el llamado saudita a la “unidad” es un intento de aislar más a Hamas, en línea con los esfuerzos del régimen egipcio quien ha colaborado cerrando sus propias fronteras con Gaza y fortaleciendo de esta manera el bloqueo económico de Israel. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se declara «profundamente inquieto» y ha llamado a un «cese inmediato de las violencias»: poniendo al mismo nivel a opresores y a oprimidos, la ONU se muestra una vez más como el fiel instrumento de los imperialismos y colonialismos de todo tipo. Estados Unidos le rogó a Israel que las incursiones no dejen víctimas civiles... mientras advierte al Hamas que debe parar sus ataques con misiles «para que cese la violencia». El presidente electo Barak Obama, con su silencio atronador, ha apoyado el descarado sostén del saliente gobierno de Bush a la agresión sionista. Sarkozy se muestra intranquilo y su ministro de relaciones exteriores, Kouchner ha repetido literalmente la declaración estadounidense.
La estrategia de Israel y las dificultades de conseguir sus objetivos reaccionarios
El estado sionista está utilizando este conflicto para rehabilitar la capacidad de disuasión militar de Israel en Medio Oriente, fuertemente dañada tras su fracaso en la guerra del Líbano de 2006. Su objetivo es demostrar que Hamas se expone a una venganza implacable si el lanzamiento de cohetes continúa. La devastación de Gaza es también un mensaje a la milicia chií Hezbola y a Irán. El gobierno de coalición israelí Kadima/Partido Laborista, en competencia interna y externa con el Likud en vistas de las elecciones de febrero, pretende sacar provecho de la actual “transición” norteamericana para forzarle la mano a su principal aliado y poder actuar con plena impunidad, desencadenando una brutal ofensiva escarmentadora contra el pueblo palestino y los países de la región, tanto los más filo-israelíes como los que mantienen una línea dura en relación a Tel Aviv.
Pero a pesar de la masividad de los primeros días de ataque, la estrategia israelí comienza a dar síntomas de complicaciones. El lanzamiento de misiles por parte de Hamas ha continuado. Como el asalto aéreo no logra sus objetivos, Israel lanzó una ofensiva terrestre que puede ser enormemente costosa en términos de vidas para sus tropas. Es que una guerra de desgaste en una ciudad tan densamente poblada como la franja de Gaza potencia las fortalezas de una fuerza irregular y numerosa como Hamas y va en detrimento de la fuerza israelí altamente dependiente en tecnología pero totalmente limitada en el uso de recursos humanos. Este es lo que ya mostro la retirada israelí del Líbano y fue la base de las dudas y vacilaciones de primer ministro israelí, Ehud Olmert, en su reciente campaña en ese país que lo llevaron al primer retroceso militar israelí en su historia en 2006.
En este marco, a pesar de que el clima político israelí está fuertemente derechizado, las salidas estratégicas del estado sionista no son fáciles. La decisión del gabinete la semana pasada permite la reocupación de Gaza y su entrega a la Autoridad Nacional Palestina de Abbas ya sea directamente o a través de una fuerza internacional o pan árabe para continuar con el fraudulento Proceso de Paz de Annapolis. Esta salida ha sido sugerida por el candidato del Likud, Benjamin Netanyahu, quien habla de “eliminar el régimen de Hamas para el largo plazo”. Sin embargo, un intento similar fracaso en el Líbano en 1982 cuando Israel quiso imponer a sus sirvientes locales. Por su parte, Abbas a pesar de su rol traidor frente a Israel dudaría de volver a Gaza en un tanque israelí y aun si lo hace, tendría un enorme problema en gobernarla. Otra alternativa que se baraja, es la que supuestamente alentaría el hombre del momento, el ministro de defensa, Ehud Barak, que buscaría un nuevo cese del fuego con un escarmentado Hamas. Pero esta opción, al igual que con Hezbola en el Líbano, otorga legitimidad a Hamas quien seguiría como el gobierno de Gaza. La tercera variante, llevar hasta el final el plan de desenganche del ex primer ministro Sharon, terminando su responsabilidad con la Banda y buscando que esta obtenga sus recursos y suministros vía Egipto. Los sectores como la actual ministra de relaciones exteriores, Tzipi Livni, que le dan gran importancia al apoyo internacional a Israel favorecerían esta opción, convencidos de que Gaza más que un activo es una pesada carga para la sobrevivencia del Estado sionista. Pero esta salida podría ser una papa caliente para El Cairo, que complicaría fuertemente las relaciones con Israel en un periodo particularmente sensible: los días de decadencia del régimen de Hosni Mubarak, ya complicado por la crisis económica, la resistencia obrera de los pasados años y la oposición islamista. Como vemos, a pesar de los duros golpes iniciales Israel no las tiene fácil de encontrar una salida estratégica para el problema de su frontera sur, tarea que el actual gobierno sionista, en el marco de una dirigencia israelí dividida, elecciones cercanas y un cambio de gobierno en Washington no podrá resolver y dejará como pesada herencia al nuevo gobierno surgido después de las elecciones.

El Estado sionista es racista y colonialista
Es un hecho históricamente irrefutable: el Estado de Israel, sionista, está basado en el racismo y el colonialismo. Hacia 1885 Herzl proyectó «colonizar Palestina» y crear un «hogar nacional judío». Decretó que «el pueblo de Israel, como pueblo superior y continuador moderno del Pueblo elegido, [debía] convertirse también en un orden real» y, para hacer esto, «ser útil al Estado imperialista que protegerá su existencia». El racismo y el colonialismo israelí son los fundamentos de un Estado que se define no por referencia a una nación, sino a una religión y a una etnia. Un Estado que afirma el derecho de «su» pueblo a la apropiación exclusiva de una tierra ya habitada y explotada por otras poblaciones. Los textos fundadores del sionismo esclarecen la política actual. Cuando Herzl en 1897 se dirige al gobierno francés, con la esperanza de obtener su apoyo para la fundación de Israel, escribe : «El país que nos proponemos ocupar incluirá el Bajo Egipto, el sur de Siria y la parte meridional del Líbano. Esta posición nos hará amos del comercio de la India, de Arabia y de Africa del este y del Sur. Francia no puede tener otro deseo que el de ver la ruta de India y de China ocupada por un pueblo dispuesto a seguirlo hasta la muerte». Los acuerdos Sykes-Picot harán las mismas promesas pero a Gran Bretaña. El proceso estaba lanzado. Las potencias imperialistas iban a utilizar la monstruosa política del holocausto como justificación para completarlo.
Israel es así a Medio Oriente lo que Sudáfrica del apartheid fue para Africa austral: una colonia que impone a las poblaciones autóctonas una dominación de características racistas, y cuya existencia sería imposible sin la ayuda material de las potencias imperialistas «a cambio de los servicios prestados», en este caso Estados Unidos y los estados de la Unión Europea.
Cuando un gobierno juzga que la vida de un soldado judío es más importante que la de cientos de niños y civiles palestinos, entonces el Estado que representa a ese gobierno es un Estado racista; cuando las fuerzas armadas, en los territorios que ocupan ilegítimamente, prohíben desplazarse a los civiles, les prohíben ir a buscar agua a los pozos y a las fuentes, trabajar sus campos, visitar a su familia, ir a la escuela o a su trabajo, circular de una aldea a otra, llevar al médico a un niño enfermo... entonces el Estado que representa a ese gobierno es un Estado racista y colonialista. Cuando este gobierno sionista construye el muro de la verguenza para meter en un ghetto al pueblo palestino, arrasa casas y olivares, echa, expulsa, mete presos, tortura, hambrea... entonces ese gobierno y su ejército son los de un Estado racista y colonialista.
Tzipi Livni, la ministra de asuntos exteriores de la entidad colonial sionista, presenta claramente su visión «futura» del Estado judío: un Estado puramente judío, sin palestinos, lo que significa en términos concretos y claros: expulsar a los palestinos de sus tierras y de sus propiedades, hacia Cisjordania y la franja de Gaza, o a otra parte. No es la primera vez que Livni hace tales profecías y no es la primera responsable política sionista en hacerlo (Golda Meier había hecho lo mismo). Lo que es nuevo, es que estos anuncios se repiten regularmente. Por su propia repetición, quieren parecer normales y lógicos (Estado judío y democrático = expulsión de los palestinos = limpieza étnica) y pasar el mensaje a todos los que no entendieron aún el sueño sionista. Los dirigentes sionistas no hablan de «limpieza étnica» sino que la practican sobre el terreno.
Desde entonces, la perspectiva de una solución de dos Estados se vuelve cada vez más insostenible a causa de la colonización sionista y del apoyo que le dan todos los imperialismos. El Estado israelí no aceptará nunca abandonar sus metas sionistas y expansionistas y no permitirá nunca la creación de un Estado palestino viable en la totalidad de los territorios ocupados, con Jerusalén como capital, la liberación de todos los prisioneros políticos y el retorno de todos los refugiados. Nunca habrá paz en tanto el Estado israelí, teocrático, colonialista, racista, que practica el apartheid y la limpieza étnica, no haya desaparecido.

¡Viva la resistancia de los palestinos! ¡Frente único de las organizaciones obreras y anti-imperialistas para apoyarla, combatir el sionismo y el imperialismo opresores!
Los revolucionarios apoyamos incondicionalmente a las fuerzas de la resistencia palestina contra la agresión sionista, nos ubicamos en su campo militar contra el ejército israelí y luchamos por la derrota del estado de Israel en la actual guerra en Gaza. Es desde esta ubicación de principios para todo aquel que se declare anticolonialista y antiimperialista consecuente, que decimos que la política de Hamas, a pesar de su resistencia armada frente el Estado de Israel, lleva la lucha de liberación nacional palestina a un callejón sin salida al luchar por un Estado teocrático que impide ganar a una gran parte de las masas palestinas, especialmente los elementos seculares, cristianos y musulmanes no fundamentalistas. A su vez, defiende la negociación con la burguesía local y los Estados árabes reaccionarios de la región, desde los actuales opositores a Washington como Siria o Irán o los más pronorteamericanos como Arabia Saudita y Egipto. Hamas desconfía de la acción independiente de las masas, fundamentalmente de la movilización independiente de la clase obrera árabe, como lo haría una dirección revolucionaria, la única que con su acción puede derrotar al Estado sionista. Sólo organizándose de manera independiente de todas las fuerzas burguesas y pequeñoburguesas, incapaces de llevar adelante un combate victorioso contra el proyecto sionista, por miedo a desencadenar fuerzas que no podrían controlar, la clase obrera palestina podrá ser el motor de una lucha nacional victoriosa y, además, de una lucha revolucionaria por la conquista de sus reivindicaciones sociales. Pero esta lucha sólo puede llevarse a cabo ligada a las clases obreras de los demás países de la región, en especial la clase obrera egipcia que ha venido en los últimos años luchando contra el régimen autocrático de Mubarak, y también en el Estado de Israel, en donde los trabajadores judíos explotados deben romper, ante todo, con el sionismo. Sólo así será posible construir un Estado palestino laico, democrático y no racista, cuestión que es sólo posible con una Palestina obrera y socialista, donde puedan convivir en paz árabes y judíos, en todo el territorio de la Palestina histórica (que incluye tanto el que ocupa actualmente el Estado de Israel, como Gaza y Cisjornadania), en la perspectiva de una Federación de Repúblicas Socialistas de Medio Oriente.
Los trabajadores y los oprimidos del mundo entero deben apoyar incondicionalmente la resistencia de los palestinos, su legítimo combate por sus derechos nacionales, contra la colonización sionista de sus tierras, por el derecho al regreso de todos los que han sido expulsados desde 1948, por el derecho a elegir libremente a sus representantes, para exigir el cese de los ataques y de todas las exacciones del Estado israelí, el levantamiento inmediato e incondicional del embargo que asesina al pueblo palestino y la apertura inmediata de la frontera entre Egipto y la franja de Gaza.
La lucha contra el imperialismo y su brazo armado israelí es un deber imperioso para el conjunto de las organizaciones que se reclaman del movimiento obrero y del combate anti-imperialista : su responsabilidad es organizar inmediatamente un levantamiento en masa de los trabajadores y de los jóvenes en los distintos países para exigir el cese de los ataques y de todo el saqueo del Estado israelí. Para los revolucionarios de los países imperialistas en donde la FT actúa, esta solidaridad anti-imperialista es también un combate contra Sarkozy, Zapatero, Merkel, etc., los partidos de «derecha» y todas las supuestas fuerzas de «izquierda» que se hacen cómplices del Estado de Israel. En aquellos países como Bolivia, Venezuela, Argentina o Brasil, donde los gobiernos se dicen «progresistas», exigimos la inmediata ruptura de relaciones diplomáticas con el estado sionista, junto al inmediato retiro de las tropas de los países que participan de la «misión» militar en Haití.
Somos parte de las numerosas organizaciones que están impulsando marchas y acciones de repudio a la masacre sionista en los más diversos países. ¡Redoblemos la más amplia y combativa solidaridad internacionalista con el pueblo palestino!

Fracción Trotskista - Cuarta Internacional 3-01-09

Integrada por: Argentina: PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas); Bolivia: LOR-CI (Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional); Brasil: LER-QI (Liga Estrategia Revolucionaria); Chile: Clase contra Clase; Costa Rica: LRS (Liga de la Revolución Socialista); Estado Español: Clase contra Clase; México: LTS-CC (Liga de Trabajadores por el Socialismo - Contra Corriente); Venezuela: LTS (Liga de Trabajadores por el Socialismo); militantes de la FT en Europa y en Francia: como sección simpatizante, Groupe CRI (Groupe Communiste, Révolutionnaire, Internationaliste).