viernes, 5 de junio de 2009

Brasil: fuera la policía de la Universidad

Huelga en la Universidad de San Pablo
Por Liga Estrategia Revolucionaria

El 1 de junio, la Universidad de San Pablo (USP) amaneció completamente sitiada por la policía, buscando amedrentar así la lucha de los trabajadores no docentes. Tenemos que rodear de solidaridad la huelga de los trabajadores y organizar un amplio movimiento democrático por la reapertura de las negociaciones y contra la presencia policial en el campus. Puede leer más sobre la huelga y la campaña por la reincorporación de Claudionor Brandão en www.ler-qi.org.
Desde el 5 de mayo los trabajadores no docentes de la Universidad de San Pablo (USP) llevan adelante una fuerte huelga por aumento de salario, en defensa de los 5.000 puestos de trabajo amenazados, y de la educación pública, además de pelear por la reincorporación de Claudionor Brandão, secretario general del SINTUSP (sindicato de trabajadores de la USP) y dirigente de LER-QI (organización hermana de la LRS en Brasil), despedido por defender los derechos de los trabajadores, entre otras demandas. Para intentar terminar con esta huelga e impedir el libre ejercicio del derecho de organización y acción sindical, el gobierno estadual de Serra y sus agentes del Rectorado de la USP invadieron el campus universitario el 1 de junio con las tropas de la Policía Militar, estacionando patrulleros en cada unidad de enseñanza y rodeando el edificio del Rectorado.
Su apuesta era que, recurriendo a los métodos de la dictadura militar, los trabajadores abandonarían la lucha sin que se acepten sus legítimas reivindicaciones. ¡No podrían estar más equivocados! Los trabajadores de USP y su combativo sindicato –el Sintusp– respondieron enseguida, mostrando que su huelga y sus métodos de lucha no son una “acción aislada de un grupo de empleados”, como dice el Rectorado en su comunicado. Desde las primeras horas del día, los trabajadores recibieron la solidaridad activa de los estudiantes y también el apoyo de los profesores, que se concentraron por centenares frente al Rectorado, obligando a las tropas de la Policía Militar a retirarse.

El “diálogo” del Rectorado
Hipócritamente, el Rectorado de la USP afirma que “siempre privilegió el diálogo”. Si así fuera, ¿por qué canceló las negociaciones con los trabajadores? ¿Por qué mantiene a los trabajadores tercerizados con condiciones de trabajo inhumanas? ¿Por qué utilizó métodos ilegales para despedir al dirigente sindical Brandão? ¿Por qué mantiene los procesos administrativos contra estudiantes, trabajadores, el Sintusp y el DCE? ¿Por qué impide que los estudiantes entren en las negociaciones con el Foro de las Seis (que reúne a los sindicatos de profesores y no docentes de las tres universidades estatales)? ¿Por qué invade el campus con las tropas de la Policía Metropolitana (PM)?
La realidad es que el Rectorado sí privilegia el “diálogo”… pero con el gobierno de Serra, las grandes empresas, las fundaciones y con la PM, en pos del proyecto de someter la investigación y el conocimiento producido en la universidad a las necesidades de ganancias de las empresas y de mantener a los trabajadores y al pueblo pobre afuera de la USP. Para ellos, el diálogo significa negar las justas reivindicaciones, perseguir a los representantes de los trabajadores, criminalizar la lucha estudiantil y reprimir con la PM. Ese es el proyecto de Serra: represión y ataques contra los trabajadores y la educación pública.

La ofensiva del gobernador Serra
La instalación de la policía en la universidad, una acción digna de la dictadura militar, no es una política aislada del gobierno de Serra. Representa la esencia del proyecto que viene aplicando en el Estado de San Pablo, como respuesta de la burguesía paulista para descargar la crisis en las espaldas de los trabajadores, radicalizando las medidas aplicadas por el gobierno de Lula en todo el país de ataque a los trabajadores y el pueblo pobre, de ajustes a la educación pública según las necesidades de la burguesía y de salvar a los empresarios y banqueros con dinero público.
Su gestión en San Pablo es una verdadera vidriera de ese proyecto: privatizaciones, decretos autoritarios, medidas arbitrarias y denuncias de corrupción. A esto se suma el ataque a las condiciones de trabajo de los profesores de la educación pública, junto con la degradación de la enseñanza básica; el ataque al salario de los empleados públicos, con techo para a las negociaciones salariales y la quita de conquistas.
El gobierno estadual de Serra está arremetiendo contra la organización sindical de los trabajadores: muestra de esto fue el despido de dirigentes sindicales en el metro -que fueron revertidos en la justicia laboral- y la actual ofensiva contra el Sintusp, con el despido de su dirigente Claudionor Brandão, además de la invasión del campus universitario con las tropas de la PM y el intento de desarticular el combativo sindicato de sus trabajadores y la lucha estudiantil. Con estas medidas, Serra quiere demostrar a la burguesía que el proyecto “tucano” (como se conoce al Partido de la Socialdemocracia Brasilera-PSDB) puede garantizar que los capitalistas puedan descargar los costos de la crisis sobre los trabajadores, la juventud y el pueblo pobre.

Por el triunfo de la huelga del SINTUP
El ejemplo de los trabajadores de la USP exige toda la solidaridad. Esta huelga demuestra que los trabajadores movilizados pueden encabezar una lucha que unifique las demandas de los sectores populares y enfrentar los planes antipopulares del gobierno de Serra y de la burguesía.
Por eso es tarea de todas las organizaciones obreras, estudiantiles, movimientos populares y personalidades democráticas apoyar esa lucha ejemplar de los trabajadores de la USP, no debemos permitir que el Rectorado y el gobierno de Serra impongan la mordaza y pongan una soga al cuello de los luchadores sociales. En ese sentido, las primeras manifestaciones de solidaridad de partidos, sindicatos, organizaciones estudiantiles y personalidades son un gran paso para constituir un frente de lucha que prepare un plan de acción contra la represión y criminalización de los movimientos sociales y sus luchadores, por el derecho de huelga, por la libertad de ejercicio de la organización sindical y por el derecho de manifestación y expresión contra los planes reaccionarios de los gobernantes, patrones y rectores.
En la foto el compañero Claudionor Brandao (Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Sao Paulo) junto a decenas de trabajadores no docentes en huelga.

viernes, 8 de mayo de 2009

Otro dirigente obrero asesinado por sicarios de las patronales en la Venezuela de Chávez

Por una gran Campaña Nacional e Internacional contra la represión a las luchas obreras en Venezuela. ¡Basta de represión y sicariato amparado por los patrones y el Estado!

Este martes 5 de mayo, ha sido baleado y asesinado por sicarios el dirigente sindical Argenis Vásquez, secretario de organización del sindicato de Toyota en Cumaná, al salir de su casa. Este asesinato ocurre justo después de que los trabajadores de Toyota protagonizaran una importante lucha con paralización de la planta durante casi un mes. Es claro que se trata de la “respuesta” no oficial de la empresa, que no pudo doblegar la lucha obrera en la pulseada de la huelga.
No han pasado, sin embargo, más de tres meses desde que, también en el oriente del país, en Anzoátegui, murieran los obreros Pedro Suárez y Javier Marcano a manos de una violentísima represión de la policía regional, a cargo del gobernador chavista Tarek Willian Saab, en un intento de desalojo de la también transnacional automotriz japonesa, Mitsubishi Motors. Los trabajadores ocupaban la fábrica en rechazo al despido de 135 tercerizados y exigiendo reivindicaciones.
Estos se suman al atroz asesinato de tres de los principales dirigentes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) de Aragua, también a manos de sicarios que los balearon el pasado 27 de noviembre en la zona La Encrucijada. Se trataba del compañero Richard Gallardo, presidente de la seccional regional de la UNT, Luís Hernández y Carlos Requena, dirigentes sindicales de la Pepsicola y Produvisa, respectivamente, dirigentes a su vez de la Unidad Socialista de Izquierda (USI). Los compañeros dirigían la UNT de uno de los estados con mayor conflictividad obrera en el país, y estaban encabezando la solidaridad con la toma de la trasnacional colombiana Lácteos Alpina, que implicó duros choques con la policía regional. Son seis obreros asesinados por la represión en apenas cinco meses, en la Venezuela “revolucionaria” y “socialista”. Vemos así que el sicariato que venía siendo utilizado en el campo, donde cerca de 220 campesinos pobres han sido asesinados desde 2001-tanto por sicarios como por la Guardia Nacional-, se traslada ahora para asesinar a dirigentes obreros de las luchas más combativas de los trabajadores.
No cabe duda de que se trata de una política sistemática de la patronal para “resolver” los conflictos obreros más radicalizados, lo que marca una colombianización de la lucha obrera en nuestro país: el pago de mercenarios para asesinar a dirigentes sindicales y amedrentar por esa vía a la clase obrera y descabezar la resistencia a los ataques y planes capitalistas. No debemos olvidar que también los compañeros de Sanitarios Maracay (en Aragua) han sido objeto de diversas amenazas y persecuciones selectivas a lo largo de su lucha; que un automóvil donde se trasladaban obreros de la Mitsubishi fue objeto de disparos cuando estos difundían en la calle la filmación del asesinato de los dos compañeros a manos de la policía regional; y que en el mes de junio del año pasado, una dirigente obrera de la empresa de ventiladores Fundimeca (en Carabobo), Gloria Palomino, fue herida de bala en una pierna frente a la empresa por sicarios pagados por el patrón, luego de que la toma de la empresa y la lucha de las obreras arrancara al patrón la conquista de un mejor contrato de trabajo.

Esta situación se da en el marco de un giro decididamente de “mano dura” hacia las luchas obreras que encuentra en un mismo frente a los empresarios y al gobierno. El sicariato es apenas la expresión más cruda y grave de esta política. Vimos hace pocos meses al propio presidente Chávez, en su actitud de gendarme de las ganancias patronales, fustigar las luchas obreras por salarios dignos y reivindicaciones para sus hijos, amenazar con mandar el ejército a las empresas estatales donde los trabajadores hicieran huelga (desde las petroleras y empresas básicas de acero, aluminio hasta las hidrológicas y eléctricas, pasando por la administración pública) y hasta ordenar a los organismos de inteligencia actuar contra los dirigentes sindicales.

Fue mediante esta política de “disuasión” que incluso desconoció el contrato colectivo de los trabajadores del Metro de Caracas. La persecución laboral y judicial también forman parte de esta política patronal: de acuerdo con el último reporte de organismos de derechos humanos, se acerca a 100 el número de trabajadores y trabajadoras con regímenes varios de presentación ante los tribunales y procesos judiciales por estar involucrados en alguna lucha (toma de empresa, corte de calle, enfrentamiento a la represión, etc.). También son varios los ejemplos de brutal represión por parte de la Guardia Nacional Bolivariana como en Sidor y Sanitarios Maracay.

La criminalización de la protesta y las luchas obreras, así como la represión oficial y el sicariato, vienen a ser la respuesta patronal contra el fenómeno de emergencia del movimiento obrero que hemos venido presenciando en los últimos años en el país, donde no solo resalta la cantidad de conflictos y luchas salariales, sino que contiene elementos de recomposición política y de incipiente construcción de una nueva subjetividad obrera: control obrero de la producción en las refinerías de Puerto La Cruz y El Palito en lucha contra el paro-sabotaje a fines de 2002; decenas de tomas de fábrica ante cierres o en lucha por reivindicaciones; el emblemático control obrero en Sanitarios Maracay; la expulsión de la trasnacional Techint y un mejor contrato en Sidor mediante los paros y movilizaciones que la base imponía a la burocracia sindical; la toma de la Mitsubishi contra el despido de tercerizados, entre otras.

Por eso tanto los capitalistas privados como el gobierno quieren “disciplinar” a la clase obrera, quieren frenar esta incipiente pero persistente emergencia de luchas, de las cuales un sector empieza a plantear aspectos de experiencia política con el gobierno de Chávez.

Por eso no sólo se persigue y se reprime oficialmente, sino que se contratan sicarios y por eso el gobierno no ha hecho lo más mínimo tampoco para esclarecer estos crímenes: no hay un solo enjuiciado de los responsables intelectuales y políticos de los asesinatos y atentados contra los trabajadores. El propio Chávez, después del asesinato de los obreros de Mitsubishi, respaldó al gobernador de Anzoátegui y su ministra del Trabajo, aún más, amenazó con declarar ilegal la toma de la empresa si los trabajadores no aceptaban el acuerdo espurio con ésta. Más tarde se sabría también otra de las razones a las que se debía esta virulencia por cerrar el conflicto de la Mitsubishi. El gobernador Tarek William tenía la orden de terminar con la lucha pues se venía el proceso de negociación con el gobierno japonés y algunas de sus transnacionales para la inversión en áreas petroleras. Japón puso como condición para la firma de su inversión en la Faja del Orinoco, la solución del conflicto a favor de la Mitsubishi. Una de las transnacionales a invertir en el sector petrolero es la Mitsubishi Corporation. Así, los empresarios siguen campantes con sus empresas y negocios y los trabajadores asesinados o enjuiciados por luchar.
En el contexto de una profunda crisis de la economía capitalista mundial, que golpeará cada vez con más fuerza en Venezuela y producirá luchas cada vez más duras, es imprescindible para la clase obrera y los revolucionarios dar una respuesta contundente a esta política que no busca sino asestar fuertes derrotas a la clase para hacer que la crisis la paguen los trabajadores y trabajadoras. Como vemos, esta crisis encuentra al proletariado venezolano en un proceso de recuperación parcial, pero además una incipiente experiencia política crítica con “su” gobierno, y no viene de sufrir importantes derrotas, pero si se deja pasar esta tenaza criminal contra las luchas más duras, la correlación de fuerzas puede inclinarse peligrosamente contra de la clase obrera, cortarse esta recomposición, y con esto derechizar de conjunto la situación nacional en favor de la burguesía y el propio imperialismo.
Por esto desde la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) sostenemos que es necesario y urgente desarrollar la más amplia y fuerte campaña nacional e internacional contra la represión a las luchas obreras en Venezuela. En el terreno nacional, solo la más amplia unidad y lucha desde las bases puede pararle la mano a estos sicarios y cuerpos represivos de los empresarios y el Estado. Poner en pie de forma inmediata espacios comunes de discusión, movilización y lucha contra la represión, por cada zona obrera, región y rama de industria.

Es una tarea a la orden del día, así como la conformación de comités obreros de autodefensa, como una medida elemental para defenderse de los ataques patronales y de la total impunidad de la que gozan. Esto en la perspectiva de contundentes acciones obreras y fuertes levantamientos zonales o regionales como la única manera realista de responder a la altura del desafío planteado.

Llamamos a los compañeros de los sindicatos clasistas y combativos, a los compañeros de la C-CURA, a las organizaciones estudiantiles y de derechos humanos, a la USI y demás organizaciones de la izquierda obrera y socialista, a sumar esfuerzos desde este mismo instante para impulsar una fuerte campaña y trabajo político común en esta perspectiva.

¡Basta de represión y sicariato amparado por los patrones y el Estado! ¡Por la conformación de comités obreros de autodefensa! ¡Fuera las policías y la Guardia Nacional de las luchas obreras! Comisión investigadora independiente para esclarecer los asesinatos. ¡Juicio y castigo a los responsables!

jueves, 23 de abril de 2009

Primera Conferencia Europea de la FT-CI

por : Juan Chingo
Fuente: La Verdad Obrera nº 332. PTS, Argentina.
Jueves 23 de abril de 2009

Durante los días 11,12 y13 de abril de 2009 se realizó, en las afueras de París, la Primera Conferencia Europea de la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional. De la misma participaron delegados de Clase contra Clase del Estado Español, Internationaler Klassenkampf de Alemania, miembros de la FT-CI que militan en el Collettivo Comunista de Via Efeso de Roma, miembros del ex-grupo CRI e invitados y simpatizantes de la tendencia Claire del NPA en Francia. La misma fue un pequeño pero importante paso adelante que se reflejó en los vivos intercambios y el clima fraternal de la reunión. A continuación, trataremos de sintetizar algunos de los principales debates y discusiones que se desarrollaron en base a los documentos presentados, que próximamente estarán en Internet.

Europa frente a la crisis capitalista mundial
La Conferencia discutió cómo se expresa la crisis histórica del capitalismo mundial en la Unión Europea (UE), la cual está sometida a una serie de crisis combinadas. En primer lugar, sus bancos más importantes fueron uno de los principales receptáculos de los activos tóxicos emitidos en el mercado inmobiliario y financiero norteamericano. En segundo lugar, algunos países de la UE, que se habían beneficiado de fuertes flujos de financiamiento externo durante el período anterior o del crédito fácil gracias a las condiciones iniciales de adhesión al euro, están experimentando el ajuste de la burbuja inmobiliaria y crediticia, como Inglaterra, España e Irlanda, y en menor medida Francia y otros países del viejo continente. En tercer lugar, los bancos ingleses y los de Europa continental tienen una gran participación en los préstamos a las llamadas economías emergentes. Como porcentaje del PBN, los bancos europeos (21%) y británicos (24%) están cinco veces más expuestos a dichos mercados que las entidades de Japón (5%) o Estados Unidos (4%), lo que puede tener un peligroso efecto boomerang sobre ellos y las economías que los sostienen. Europa del Este ha sido el mayor destino de los préstamos bancarios. La fenomenal crisis de la deuda que se ha abierto en esta región puede afectar duramente a Europa occidental, no sólo por el riesgo crediticio sino también por la potencial fuga de capitales que pueda producirse en algunos países, por ejemplo en Austria, cuya exposición crediticia a estas “economías emergentes” supone un porcentaje tan excesivo en términos de su PBN que hace que se les pueda asignar el mismo riesgo soberano que a sus deudores. Otro elemento son las mayores dificultades de financiación de las economías que tienen déficits de cuenta corriente semejantes a los de países en proceso de convergencia con el euro y, además, mantienen igualmente una proporción importante de su PBN vinculado a la evolución de los países emergentes, como es el caso de España (23%). Y por último, pero no menos importante, en gran parte de Europa, en especial en Alemania, donde las exportaciones han sido la locomotora del crecimiento, la abrupta caída del comercio mundial y la falta de financiamiento del mismo los hace extremadamente vulnerables a esta contracción, al igual que a los países del Este donde habían tercerizado buena parte de su producción.
Estos factores explican por qué la UE ha sido una de las zonas donde la crisis financiera internacional golpeó más fuerte, a la vez que la caída del producto bruto se ha desmoronado, no sólo en los pequeños países de Europa del Este o Islandia sino en algunas de las principales economías europeas.
En este marco y frente a posiciones que, siguiendo anteriores crisis de la UE, dan como inevitable que la respuesta a la misma será un nuevo salto en la integración burguesa y reaccionaria de Europa, la Conferencia señaló que aunque no podemos descartar la variante hipotética de una salida pro europea más federal como la emisión de un bono común de la UE en el mercado de capitales, la actual crisis enfatizaba que el euro y la misma UE no son invulnerables y que frente a la magnitud y profundización de la misma son plausibles (lo cual no quiere decir que sea alegremente fácil) escenarios en donde estos podrían concretamente darse. Entre ellos se barajó no sólo la salida de algún país menor de la zona euro -mientras los demás continúan-, sino incluso variantes que ponen en riesgo la máxima conquista de la integración, el euro y por ende la UE misma, como devaluaciones competitivas de los países de la zona extra euro como Suiza (primer país con deflación en Occidente después de Japón que acaba de devaluar su moneda) o Inglaterra( también en deflación), combinadas a su vez con fuertes presiones de la lucha de clases que lleve a salidas populistas de los grandes países imperialistas de la UE o una cadena de defaults de deuda soberana en el Este o en el mismo Oeste.
En este marco cobra toda su vigencia la afirmación de que la unidad de Europa sólo puede realizarla el proletariado mediante la revolución obrera. Que en este sentido, el avance en la interpenetración de capitales, tendencia que ha avanzado significativamente con respecto a la época del imperialismo de principios de siglo XX analizado por Lenin, no puede ser analizado en forma abstracta y ahistórica sin tomar en cuenta las presentes contradicciones señaladas anteriormente. Más aún, que en comparación con la formación de los Estados nacionales, por ejemplo el francés que necesitó de una revolución o el de EE.UU. en el que fue necesaria no sólo la lucha por la independencia sino una guerra civil; pensar la formación de la unidad burguesa de Europa en forma evolutiva no sólo es reaccionario sino utópico, ya que la visión de una cesión de soberanía para la formación de una entidad supranacional europea sin grandes enfrentamientos es impensable.

Las primeras respuestas a la crisis y las nuevas mediaciones que surgen
La Conferencia constató que la violencia de la crisis hace que países que no son conocidos por el nivel de la lucha de clases, como Islandia, sufran explosiones agudas en este aspecto. A la vez expresó que, tomando en cuenta el estado de poca preparación relativa del proletariado europeo como consecuencia del retroceso de su subjetividad y organización después de años de ofensiva neoliberal, privado de un partido revolucionario –e incluso en la mayoría de los casos de partidos centristas de envergadura nacional (Francia constituye desde este punto de vista una excepción)–, el nivel de respuesta a los ataques del capital para hacerle pagar la crisis es sorprendente.
La Conferencia pasó revista de los distintos movimientos que se venían dando desde la rebelión ampliamente espontánea, fuerte, violenta y prolongada de la juventud griega y los paros generales en este país, las luchas estudiantiles contra el Plan Bolonia en el Estado Español, las manifestaciones masivas en Irlanda, la creciente lucha de clases que desde el año pasado atraviesa Italia, y por último las dos jornadas de acción masivas y demás movimientos de lucha de la juventud liceísta, universitaria y de los trabajadores en Francia, que ubican a este país –una de las principales potencias imperialistas– a la vanguardia hoy día de la respuesta obrera y popular a la crisis mundial (aunque ésta se encuentra todavía por detrás de la magnitud de la misma). Estos movimientos muestran algunas características comunes: la juventud ocupa un lugar muy importante, en especial los jóvenes en edad escolar, mientras los jóvenes trabajadores precarizados y mal pagos son también un sector cada vez más numeroso; la recuperación de la participación de la clase obrera industrial en las luchas no es algo generalizado pero hay una clara tendencia que se empieza a desarrollar en este sentido, la reaparición de métodos de lucha desde hace mucho tiempo desaparecidos -aunque no todavía en forma generalizada ni masiva-, como el secuestro de patrones en Francia, huelgas con piquetes y con ocupación de fábrica (Francia, Ucrania, España, Reino Unido, Irlanda, Italia y Alemania). Esto indica un comienzo de radicalización obrera, lo cual constituye una respuesta a la violencia de la crisis. Ligarse a esta nueva vanguardia obrera, a sus luchas y a su bronca, y ganarla para las ideas del marxismo revolucionaria constituye un desafío mayor para los que nos reclamamos trotskistas.
En este marco, la Conferencia analizó las nuevas tendencias “anarco autonomistas”, que se fortalecen tanto en el Estado Español –en especial en Barcelona– como en Francia y otros países de Europa. Este fenómeno surge en primer lugar como expresión más general frente a las tendencias del viejo reformismo socialdemócrata (y en algunos casos stalinista) a transformarse en partidos burgueses normales. Por otro lado, refleja el avance de la subjetividad –producto de la nueva situación– de ciertos sectores, en especial de la juventud estudiantil y precarizada, constituyendo a la vez un obstáculo para la construcción de organizaciones marxistas revolucionarias. Que este surgimiento de una juventud radicalizada, anarquizante, sin base ideológica anarquista tradicional y que no carga con las derrotas del pasado, está facilitado por el giro oportunista, al pacifismo y el electoralismo de las corrientes que se reclaman del trotskismo o de la “extreme gauche” (en algunos países donde tenían peso en la vanguardia). Un ejemplo de esto eran los jóvenes de Tarnac, grupo que se hizo muy conocido –al menos en Francia–, por la detención de algunos de ellos en noviembre pasado acusados de sabotaje a las vías del sistema ferroviario francés sin más pruebas que la autoría de un libro llamado La insurrección que viene.
Este caso escandaloso jurídicamente despertó la indignación de los habitantes del pueblo donde vivían estos jóvenes, quienes organizaron comités de apoyo, además del apoyo de decenas de intelectuales de renombre lo que llevó a la liberación bajo fianza de todos ellos, con la excepción del más conocido de todos, Julien Coupat, quien continúa preso. Este grupo, que reivindica el “Que se vayan todos argentino” y los levantamientos elementales de las banlieues y el método del sabotaje, tiene una ideología que es una mezcla de Blanqui y Proudhon, las dos utopías emancipadoras del siglo XIX alternativas al marxismo.
Su ideología es la de que en esta sociedad carcelaria, hay que pelear para destruir aquello que nos destruye, luchar individualmente y colectivamente allí donde estamos para un mundo liberado de la explotación y de la dominación, y que no serán su código penal ni su moral quienes dicten lo que debemos hacer, sino la rabia y la ética de cada uno. En La insurrección que viene plantean que lo que unifica a todos es la rabia o el odio y no la pertenencia de clase, de raza o de barrio, es decir –parafraseando a Negri-, una “multitud” de rabiosos es el sujeto de cambio. Que esto requiere una lucha ideológica, estratégica y por último organizativa con este fenómeno, sabiendo cómo discutir de forma no sectaria pero intransigente, a la vez que mostramos la fuerza y el potencial de la clase obrera, y nos jugamos ofensivamente en la medida de nuestras posibilidades a construir una fuerte juventud estudiantil, de jóvenes trabajadores precarios y de las banlieues, sectores entre los cuales Olivier Bensancenot tiene simpatía pero donde el NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) no tiene una política para organizarlos de forma revolucionaria.
La reconstrucción de la IV Internacional: una bandera central
La conferencia discutió que había que resistir la presión existente en varias de las organizaciones de la “extreme gauche”, en especial en el NPA que venía de abandonar en su Congreso de fundación toda referencia al trotskismo y de reemplazar la estrategia de lucha por la dictadura del proletariado por la ambigua fórmula de “gobierno de ruptura”, o que la cuestión de la IV Internacional era una cuestión referida al pasado de lucha contra el stalinismo.
Por el contrario, la gravedad de la crisis y las condiciones de putrefacción del capitalismo donde incluso las “mayores concesiones”–como la recientemente conquistada en Guadalupe después de una prolongada huelga general– son siempre insignificantes en comparación con la miseria de las masas y la profundidad de la crisis social, hacen que: “la más inmediata de todas las reivindicaciones debe ser la expropiación de los capitalistas y la estatización [socialización] de los medios de producción” (León Trotsky, ¿A dónde va Francia?). Y que esta conclusión implica que tenemos que agitar más abiertamente la necesidad de partidos revolucionarios y la reconstrucción de la IV Internacional. Que no hacerlo nos podía llevar a ceder al sindicalismo y/o a la participación en las luchas como meros activistas pero sin elevar a lo mejor de la vanguardia a su rol como clase hegemónica.
Que a la vez, la necesidad de poner las banderas de la reconstrucción de la IV Internacional en un plano más ofensivo se corresponde con la necesidad de entablar una fuerte batalla política frente al proyecto de reagrupar (al menos en el continente europeo) a los distintos partidos amplios anticapitalistas, un proyecto de reagrupamiento internacional a imagen del NPA en Francia, programáticamente ambiguo y sin delimitación de clase.
La Conferencia compartió las primeras reflexiones que se vienen haciendo en el seno de nuestra corriente internacional, expresadas en los artículos de la revista Estrategia Internacional Nº 25, respecto a la necesidad de un nuevo método para buscar el reagrupamiento de los revolucionarios en el próximo período. En el pasado, frente a un bajo nivel de la lucha de clases y de la subjetividad revolucionaria, nuestro método era sacar las lecciones revolucionarias de los principales acontecimientos. Hoy vemos la necesidad de que, sin menoscabar la discusión sobre los fundamentos ideológicos y los balances de las actuaciones en la lucha de clases, el eje debe estar puesto en las cuestiones estratégicas y programáticas (que van a ser probadas en la acción). Profundizar este debate será uno de los ejes de la próxima Conferencia Internacional de la FT-CI.

martes, 31 de marzo de 2009

El "Plan Geithner": una jugada arriesgada de Obama. Crece la ira popular contra Wall Street

por : Juan Chingo
source: La Verdad Obrera Nº 318
Jueves 26 de marzo de 2009


El pasado lunes, el secretario del Tesoro norteamericano, lanzó una nueva versión de su plan de salvataje del sistema financiero norteamericano. Las bolsas, a diferencia de otros intentos, reaccionaron con euforia aunque después la alegría se fue evaporando. Este plan que constituye una enorme estafa a los contribuyentes, en especial a los trabajadores, no está asegurado que resuelva el problema de insolvencia del actual sistema financiero norteamericano. Su fracaso pone en juego mucho más que el rescate de los bancos. La actitud de paciencia de la población con estos onerosos planes de salvataje ha cambiado desde el affaire AIG. Si el plan no funciona –una alta posibilidad ya que el problema que aqueja a los bancos no es de liquidez sino de solvencia– , el capital político de Obama y la voluntad del Congreso podrían quedar exhaustos para soluciones más radicales.

Cómo maquillar el viejo Plan Paulson
En octubre pasado, el Congreso norteamericano aprobó el Programa de Ayuda a Activos Problemáticos (TARP, por su sigla en inglés) que fue conocido con el nombre del secretario del Tesoro de la anterior administración, Henry Paulson, para salvar el sistema financiero norteamericano de la debacle. En su momento llamamos a este plan la “madre de todos los fraudes”. Tal fue el revuelo que generó, en el marco de la debilidad terminal del gobierno Bush, que no pudo aplicarse, utilizándose parte de sus fondos para la recapitalización de varias entidades bancarias.


El plan presentado este lunes por Timothy Geithner, actual secretario del Tesoro, tiene un montón de adornos y vericuetos pero en su substancia es casi igual al viejo Plan Paulson, donde el Estado compra los activos basura de los bancos. Sin embargo, esta realidad es maquillada en el ‘Plan de inversión público-privada en activos heredados’, como se llama el nuevo plan. ¿Pero cómo se puede llamar “asociación público-privada” a un esquema para financiar firmas de inversión privada y garantizarles importantes ganancias a cambio de comprar préstamos hipotecarios y títulos caídos en desgracia a los bancos a precios inflados? Es así que las firmas de inversión o hedge funds que participen en el esquema pondrán sólo un 7,15% del capital mientras que el Tesoro espera dedicar en un primer momento de 75.000 a 100.000 millones de dólares procedentes del TARP para movilizar con el sector privado de 500.000 millones a un billón de dólares “en poder adquisitivo para comprar los activos heredados” de la última burbuja inmobiliaria. Entre los mecanismos para incentivar la participación privada se incluyen préstamos en condiciones ultra ventajosas aportados por la Reserva Federal (FED) y la Corporación de Garantía de Depósitos (FDIC). Estos préstamos serán garantizados por el gobierno, el cual asumirá toda la carga frente a una eventual pérdida. Sin embargo, a pesar de que el grueso de la financiación será aportado por el Estado, los fondos de inversión público-privada serán gerenciados por los inversores privados, los que recibirán lucrativos honorarios por manejar este saqueo parasitario. No sorprende que como informa el Washington Post el 22/3, algunos de los más ricos y poderosos hombres de Wall Street sean los autores reales del plan de la administración: “El otoño pasado, los inversores multimillonarios Warren E. Buffert, el presidente de Goldman Sachs Lloyd Blankfein y William H. Gross, el director ejecutivo de PIMCO, la principal administradora de fondos de inversión del mundo, le sugirieron a los funcionarios del Tesoro la idea de crear un fondo de inversiones, usando dinero público y privado, para comprar activos tóxicos a los bancos, según importantes ex funcionarios del Tesoro”.

Sin embargo, a pesar de estas ventajosas condiciones –que a diferencia de los anteriores intentos de Geithner– hicieron subir fuertemente la bolsa el día del anuncio, el plan es totalmente insuficiente para reestructurar un sistema bancario norteamericano prácticamente quebrado. El mismo no posee ninguna cláusula que obligue a los bancos que no han asumido las pérdidas por el hundimiento de sus activos basura a entrar en el esquema, sino que es totalmente voluntario. A su vez, al igual que el principal punto débil del Plan Paulson, éste no resuelve el principal problema de las entidades: la valoración de los activos. Por el contrario, si fuera fácil recuperar el valor de estos títulos, los bancos no estarían deseando deshacerse de ellos. Las autoridades económicas pretenden ayudar a resolver este problema mediante un financiamiento barato a través del FDIC, pero esto no anulará la enorme diferencia entre los precios de oferta y de demanda de muchos de estos bonos, gran parte de los cuales nadie puede asegurar que no se sigan depreciando.
Es que, como venimos diciendo, no estamos frente a una crisis de liquidez -que es la idea que sigue estando en el esquema del Tesoro- sino ante una crisis de insolvencia, es decir, una crisis que expresa la imposibilidad estructural a largo plazo de los bancos de poseer capacidad de pago, producto de que la actividad que financiaban ha dejado de ser rentable y no volverá a serlo por las cambiantes condiciones económicas. El nuevo gobierno, al igual que su predecesor, en su servilismo a Wall Street, trata de evitar el saneamiento del sistema financiero mediante una nacionalización temporaria de los bancos recapitalizados obligándolos previamente a un reconocimiento de sus pérdidas debido al peso que aún ejerce esta poderosa oligarquía financiera, perseverando aún en salvar entidades insolventes. A la vez, dentro del camino por el que ha optado es demasiado “tímido” debido a la oposición popular a una recapitalización masiva del sistema bancario, aunque este camino como ya se demostró en Japón en su década perdida sólo puede resultar en sobrepagos y en la eventual acumulación de más activos tóxicos. De esta manera, sigue postergando la solución de este problema crucial una vez que estén dadas las condiciones para el relanzamiento de la acumulación capitalista, cuestión que no es el caso como muestra la caída acelerada de la económica norteamericana y mundial.

A su vez, el plan implica grandes riesgos para el gobierno norteamericano. Mientras no resuelve –como vimos– el problema de la existencia de bancos zombies (bancos que siguen operando aunque en realidad están prácticamente quebrados o en el mejor de los casos, tienen suficiente capital para mantenerse de pie, pero no hacen nada de lo que supuestamente un banco debería hacer, es decir prestar a las empresas y a los hogares), sí puede ser una oportunidad para los bancos que hayan amortizado ya las pérdidas en estos activos, sacándolos de su balance casi sin costo. Del otro lado de la operación, si la jugada le sale bien al gobierno y hubiera ganancias, estos activos serán revendidos más adelante cuando se recupere el mercado, y los inversores o fondos de dinero que participen serán los más beneficiados; pero si sale mal y hay pérdidas, las asumirán íntegramente los contribuyentes. En otras palabras, una verdadera estafa. Cuestión que puede agotar la ya débil cuota de legitimidad que estos planes tienen para los contribuyentes, elemento político esencial si nuevas y más consistentes salidas para salvar al sistema financiero son necesarias. Esto es lo que temen los analistas más lúcidos de la burguesía financiera mundial como Martin Wolf del Financial Times, quien en su última columna escribe preocupado: “Si este esquema funciona, varios de los gerentes de fondos van a lograr enormes ganancias. Temo que esto convenza a los americanos comunes de que su gobierno está organizando una estafa para beneficiar a Wall Street. Ahora imagínense lo que pasaría si, después de realizar los ‘ tests de stress’ de los bancos más grandes del país, el gobierno concluye –¡Sorpresa! ¡Sorpresa!– que necesita otorgar más capital. ¿Cómo convencerá al Congreso de pagar? El peligro es que este esquema logre, como mucho, algo sin particular importancia –hacer los préstamos otorgados en el pasado más líquidos– con el costo de hacer más difícil algo que es esencial: recapitalizar los bancos”.

Pongamos estas críticas en el marco de la expansión que va a suponer este plan en el balance de la FED, y que se suma a los 750.000 millones para comprar titulizaciones y los otros 300.000 millones para adquirir bonos del Estado, la medida “estrella” anunciada la semana pasada para incrementar la liquidez una vez que los tipos de interés no pueden bajar más. Esta expansión implica una amenaza inflacionaria una vez alcanzado el piso de la ola deflacionaria, además de que aumenta descomunalmente el endeudamiento del país, además que es cuestionable su eficacia ya que existe el riesgo de que a pesar del aumento del dinero circulante, éste no llegue a los particulares y en cambio, se quede atesorado en los bancos, reacios a prestarlo (como muestra el hecho de que a pesar de la liquidez que la FED otorgó desde el comienzo de la crisis, éstos pasaron de reservas en cash de 50.000 millones de dólares en agosto pasado a 645.000 millones de dólares hoy). Es posible que tampoco consiga evitar que las tasas reales de interés suban, consecuencia de que la masiva compra de bonos del Tesoro por la FED no contrarreste la caída en la demanda global de esos bonos, lo cual implica que la oferta de éstos continuaría creciendo más rápido que la demanda.

La confianza en Obama en el ojo de la tormenta
El contexto del lanzamiento del plan es el aumento de la ira popular contra Wall Street. El disparador fueron los 165 millones de dólares otorgados a los incompetentes ejecutivos de AIG pagados con dinero de los contribuyentes. Es que en su prisa por rescatar de la ruina a la gigantesca compañía aseguradora, el gobierno de Obama pasó por alto el hecho de que la empresa había firmado contratos otorgando bonos precisamente a los jefes de la división financiera que llevó la firma al precipicio.


Este hecho puso al gobierno a la defensiva: el otorgamiento de los bonos provocó ultraje en todos los sectores, lo que llevó a Obama a condenar la medida con una declaración que pareció más orquestada que sincera, leyendo sus palabras en una pantalla electrónica transparente (telepromter). En este marco, de pronto han comenzado a llover críticas sobre el nuevo presidente de Estados Unidos.
Probablemente la más devastadora sea la de Maureen Dowd, columnista de The New York Times, un periódico que abrazó con pasión a Obama durante la campaña electoral. Ella dijo: “Barack Obama hasta necesita un telepromter para enojarse”, refiriéndose a la lenta reacción presidencial. El período de “luna de miel” que la prensa concede a todo nuevo presidente, parece haber llegado a su fin antes de sus primeros dos meses en el poder, y ni siquiera a los 100 días tradicionales otorgados a otros mandatarios. Bush tampoco disfrutó de ese período en su segundo gobierno, pero nunca fue elogiado por la prensa, como lo es –o lo era— el actual presidente. Este clima, a su vez, casi se lleva puesto al secretario del Tesoro, respaldado fuertemente por Obama antes del lanzamiento de su plan, ya que su caída prematura abriría una monumental crisis política.

Lo que sí es cierto es que el affaire AIG ha radicalizado las cosas, generando una explosiva hostilidad hacia el sector financiero. El Congreso está discutiendo un impuesto retroactivo a los bonos –no sólo de AIG, sino de todos los destinatarios del dinero gubernamental bajo el Programa de Ayuda a Activos Problemáticos (TARP), aunque el gobierno está presionando redobladamente para que esto no se lleve cabo. Por otro lado, en el ministerio público del Estado de Nueva York buscan los nombres de los destinatarios de los bonos en las empresas asistidas, lo que ha sido considerado por algunos analistas burgueses como una invitación al linchamiento. Estos legisladores y funcionarios públicos, muchos de ellos grandes sostenedores de sus amigos de Wall Street temen que escándalos como este –que muestran toda la avaricia y codicia de estos parásitos financieros– minen la legitimidad de nuevos y necesarios planes de salvataje. Es que la furia popular se ha desatado.

Según señala The Observer del 22/3: “Para muchos americanos AIG se ha transformado en la cara pública inaceptable de la crisis económica. La marca AIG se ha vuelto en los hechos tan tóxica que se pusieron guardias de seguridad en las oficinas de la firma y en las casas de los altos ejecutivos. Ayer en Connecticut un grupo de manifestantes recorrieron el estado haciendo marchas frente a las casas de los ejecutivos de AIG. Entregaban una carta que pedía que los ejecutivos devuelvan sus gratificaciones… Muchos ejecutivos de AIG han recibido amenazas de muerte al conocerse la noticia de los bonos, mientras los americanos comunes, que enfrentan la crisis más profunda desde la Depresión, se preguntan por qué los financistas que ayudaron a provocar el desastre deben beneficiarse tanto del mismo. Un memo de seguridad interno publicado la semana pasada por AIG aconsejaba a su personal no viajar solos, evitar salir de noche, estar atentos a caras extrañas cerca de su oficina o su casa y no usar el logo de AIG en público”. El cambio del estado de ánimo podría señalar un salto cualitativo en la percepción de las masas frente a la crisis. Un analista del Financial Times, Christopher Caldwel, lo resume de esta forma: “Lo que hasta hace poco parecía descontento con una economía lenta está empezando a aparecer como oposición al sistema”, y agrega este increíble comentario para apoyar su afirmación: “Los americanos están empezando a ver a quienes arruinaron el sistema financiero como a la policía secreta de un ex país comunista –es necesario evitar que provoquen estragos en otra esfera” (Financial Times, 21/3). En este marco, el margen político de Obama se estrecha, acorralado entre la ira popular contra los banqueros y la enorme presión de éstos –y la gran mayoría de medios afines– que se resisten a perder sus negocios y que han calificado las tímidas medidas de la Cámara de Representantes como: “…una caza de brujas al estilo McCarthy… Esto es lo más profundamente anti-americano que he visto jamás” (FT, 20/3). Esta presión, a su vez, ha permitido mejorar los términos del reciente plan a favor de Wall Street, así como que el presidente contemporizara y se separase de la acción de los representantes alejándose aún más de las expectativas populares depositadas en él.

La conclusión de toda esta situación es deprimente para la burguesía mundial, como concluye su nota el citado Martin Wolf: “La conclusión por lo tanto es deprimente. Nadie puede confiar en que EE.UU. tenga todavía una solución factible a su desastre bancario. Al contrario, con el público enfurecido, el Congreso en pie de guerra, el presidente tímido y una política que depende de la capacidad del gobierno de gastar dinero público en instituciones poco capitalizadas, EE.UU. está en un impasse.

Depende de Barack Obama encontrar una salida. Cuando se reúna con sus contrapartes del grupo de los 20 en Londres la semana próxima, no podrá declarar que ya la ha encontrado. Si esto no es aterrador, no sé qué es”. (FT, 24/3). En este marco, el capital político de Obama y la voluntad del Congreso podrían quedar exhaustos para soluciones más radicales en los próximos meses o, en caso de un giro en su política –obligado por la magnitud de la crisis–, que termine sacrificando a Geithner si el plan fracasara, los costos y divisiones en la clase dominante podrían ser altísimos y profundos, y podrían poner al sistema político frente a un riesgo mayor. Es el momento de los trabajadores de pasar de la furia y la indignación a la acción.

Después de las elecciones presidenciales en El Salvador: Un debate estratégico en la izquierda

Por Brayan Brenes
Viernes 27 de marzo de 2009

No cabe duda que las elecciones presidenciales de este 2009 en El Salvador, y muy particularmente el triunfo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) encierran un enorme significado histórico; y no era para menos: no solo acabó el período de 20 años de sucesivos gobiernos de la ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) -el partido estelar de los intereses de la burguesía nacional y el imperialismo- sino que las mismas elecciones se desarrollaron en el marco de una crisis capitalista mundial –la peor en 80 años- que ya comienza a golpear con fuerza en Centroamérica; y por supuesto con unas elecciones que dejan como saldo la victoria de un grupo que hace 17 años era guerrilla y enfrentaba por medio de las armas al partido ARENA y a la burguesía en nombre de la “revolución”. Aunque ya el FSLN en Nicaragua había logrado en el 2006 ganar las presidenciales, esto sucedía precisamente después de 16 años, cuando Daniel Ortega había sido derrotado a manos de Violeta Chamorro (la candidata “oficial” de la burguesía y el imperialismo) en aquellas elecciones “democráticas” pactadas en el marco de los Acuerdos de Paz.

El triunfo del FMLN en El Salvador, obliga a los revolucionarios a hacer un profundo balance, así como llevar adelante un debate serio y consecuente desde el punto de vista de los principios del marxismo, especialmente en momentos donde ya el FMLN así como el FLSN se han convertido en aparatos electorales indisolublemente vinculados al Estado burgués; y más allá de la victoria en elecciones presidenciales, esto se da en el marco de la completa adaptación al Estado y a su compromiso de sostener al sistema capitalista. Por eso todo lo anterior define los contornos de una discusión estratégica y programática entre quienes nos reclamamos marxistas, especialmente en lo que hace a las tareas de la revolución Centroamericana y mundial.

Las elecciones presidenciales de El Salvador: un primer test de la lucha de clases para los revolucionarios. Un debate indispensable en la izquierda.
Definitivamente muchos grupos y corrientes proclamadas de la izquierda marxista y revolucionaria no pasaron la prueba de las elecciones en El Salvador. Está el caso de los que como el Socialista Centroamericano (SOCA) [1] -dirigido por el reconocido Abogado Bonifacio Miranda- llamaron a votar “críticamente” a favor del FMLN -incluso desde varios meses antes de las elecciones- presidenciales, vergonzosamente participando de la campaña electoral de apoyo al grupo ex guerrillero. Tenemos a los que como el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MSTC), que a pesar de hacer un análisis correcto del programa del FMLN así como de su cada vez más comprometedora composición de clase, a último momento llamó a votar por el partido “izquierdista”. Y tenemos posiciones extremas de apoyo y capitulación, como la del Bloque Popular Juvenil (BPJ), el grupo salvadoreño de la Corriente Marxista Internacional (CMI), que además de haber llamado a votar al partido de Mauricio Funes, trata de falsificar la realidad y meter la idea de que esta es una victoria de los trabajadores y el pueblo pobre.

Los compañeros del SOCA, en una posición escandalosa no se conformaron con llamar a votar a la ex guerrilla, fueron más allá y le pidieron incluso al FMLN que encabezara un gobierno “que incluyera a las organizaciones, obreras, campesinas y populares”. [2] Esto, en las condiciones de la actual de la política del FMLN -que actúa como contención y desvío del descontento de las masas- solo puede significar lo que los marxistas llamamos un gobierno de “frente popular”. Aunque los compañeros dicen luchar por este tipo de “gobierno del FMLN” “… sin la participación de burgueses”, dejan de lado que precisamente el FMLN luchaba por llegar a la presidencia en el marco de su adaptación a las instituciones de dominación burguesa, como el Parlamento, las Alcaldías, y ahora el Ejecutivo. La Declaración de esta “corriente” centroamericana termina embelleciendo a la dirección del FMLN y los lleva a plantear una postura donde según parece, para el SOCA es posible integrarse al Estado burgués y formar un gobierno “sin la participación de burgueses”, ¡un delirio inimaginable!

Pero si es impactante la política de capitulación abierta del SOCA, quien no deja piedra sobre piedra de una política cuando menos de independencia de clase es el Bloque Popular Juvenil (BPJ). Para este grupo que se reivindica alegremente como la “voz marxista” del FMLN “los obreros y campesinos de El Salvador derrotaron el fraude electoral y ganaron las elecciones”, y haciendo una afirmación un poco forzada dicen que “La burguesía tuvo que ceder de muy mala gana la administración del Estado al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) para evitar un estallido revolucionario”. [3] Por el contrario, como hemos dicho el triunfo del FMLN no representa ningún triunfo para los trabajadores, que posiblemente no verán solucionarse sus reivindicaciones históricas fundamentales. En cambio, la victoria de Funes puede ser en cierta medida un alivio para los burgueses, porque se aseguran una opción de contención de la lucha independiente de la clase trabajadora. El BPJ dice que “la burguesía tuvo que ceder de muy mala gana” la administración de su Estado, pero ésta no parece ser la realidad; lo cierto es que inmediatamente después de la victoria de Funes el actual Presidente Antonio Saca “le habló al nuevo presidente para felicitarlo y ofrecerle una transición ‘tranquila y expedita’”, lo que parece dar a entender que la burguesía no acepta de tan “mala gana” a Funes. Aunque no sea su mejor opción en el escenario de la crisis generalizada del capitalismo a nivel mundial, para la fracción burguesa de ARENA más bien puede ser bueno soltar la papa caliente y dejarla en manos del FMLN, que puede "quemarse" y de seguro tendrá muchos problemas frente a la crisis económica. Como decíamos en la Declaración frente a las elecciones “precisamente el propio FMLN podría ser una de las cartas del capitalismo salvadoreño” [4] ante un escenario que promete ser turbulento.

ARENA en primera instancia sabe que puede encontrar un aliado en el FMLN y Mauricio Funes para proteger la “propiedad privada”, y en consecuencia los negocios de los capitalistas. Mauricio ha dicho que tiene intención “en trabajar de la mano, incluso con el partido ARENA”, [5] pero esto el BPJ o lo ignora concientemente para profundizar su política de capitulación a un partido burgués, o no lo sabe.

Incluso frente a las declaraciones de Funes sobre la necesidad de incorporar a "inversionistas extranjeros, con potencial para generar empleos decentes, acelerar el crecimiento de la producción" los militantes del BPJ llegaron a plantear que solo se trata de "una concesión argumental".

Este curso del BPJ es similar al que sus organizaciones “hermanas” han hecho en otros países, donde han terminado disueltos o están en vías de hacerlo en organizaciones burguesas o reformistas, como es caso del PRD en México, y subordinadas a direcciones “antineoliberales” como el chavismo en Venezuela.

La política de la LIT: el abandono de la lucha por el poder, la estrategia revolucionaria, y el combate por el socialismo
Aunque en la recta final de las elecciones presidenciales el MSTC-LIT profundizó su análisis –correctamente- sobre los vínculos del FMLN con reconocidos empresarios y explotadores nacionales, así como sobre el programa procapitalista de esta agrupación; al final dieron un giro violentamente oportunista y llamaron a votar por este partido, a pesar del “carácter típicamente burgués del programa”. [6]

El MSTC llamó “al pueblo a votar por el FMLN ante las maniobras del partido ARENA”. ¿Según el MSTC-LIT qué sigue?: realizar exigencias al gobierno del FMLN- Mauricio Funes, con el argumento de “rechazar el programa del futuro gobierno, así como para exigirle [que] garantice la reversión de las privatizaciones y los Tratados de Libre Comercio (…)” etc, etc. Es decir, la política del MSTC en esta nueva “etapa” después de haber llamado a votar al FMLN ahora consiste en ejercer presión sobre el gobierno de Funes. En los hechos esto significa un abandono de una política de independencia de clase respecto al nuevo gobierno, en aras de una orientación oportunista que ya viene llevando a los compañeros del MSTC a la rastra del nuevo gobierno, a pesar de sus “críticas”.

La política de la LIT se expresa también en una visión (o caracterización) que -aunque no lo dicen en público- prácticamente parte de la definición del BPJ de que este es el triunfo de los “obreros y campesinos”, lo cual parece llevarlos a considerar que este es el gobierno de los trabajadores. Y, de esa forma, aunque se siga hablando de la lucha por el poder; la estrategia revolucionaria y el combate por el socialismo, el MSTC y la LIT abandonan la pelea desde temprano, desprendiéndose de la independencia politica de los trabajadores respecto a las variantes burguesas y/o reformistas (sean neoliberales o antineoliberales).

Por una estrategia revolucionaria y un programa obrero y socialista
Todo parece indicar que el nuevo gobierno dirigido por el FMLN no resolverá las demandas históricas fundamentales de las amplias masas obreras, campesinas y del pueblo pobre salvadoreño. A pesar de no estar todavía marcados en definitiva los trazos vitales del nuevo gobierno, por lo que se puede ver hasta el momento ni en la mente de Mauricio Funes ni en la mentalidad de los principales dirigentes históricos del FMLN pasa la idea de tomar medidas para acabar con la explotación de la burguesía, o sacar al país del atraso y la opresión imperialista. Más bien Funes parece inclinarse a imitar el modelo brasileño de Lula, por lo menos en lo que a “estabilidad” burguesa y alineamiento con el imperialismo se refiere. Aunque El Salvador no es Brasil y viceversa, la inclinación inicial de Mauricio muestra cual es el norte que quiere para su país: un país libre de conflictos sociales, con una relación amistosa con el imperialismo, y manteniendo intactas las relaciones de explotación y propiedad imperantes desde los primeros años de vida republicana hasta la actualidad.

Los revolucionarios de la LRS creemos que la única forma de darle salida a los grandes intereses históricos de las masas trabajadoras, de campesinos pobres y el pueblo, pasa por derribar al capitalismo, luchando por un programa que tenga como pilares centrales una profunda reforma agraria en el campo para dar tierra a los campesinos pobres; un programa basado en el monopolio del comercio exterior y la nacionalización de toda la industria. En medio de la peor crisis capitalista después de la II Guerra Mundial, los revolucionarios de la LRS sostenemos que es necesario expropiar y poner bajo control obrero toda fábrica que cierre o despida trabajadores, incluyendo los grandes complejos maquileros. Sostenemos que es necesario romper relaciones con el imperialismo norteamericano, comenzando por supuesto con el no pago de la deuda externa que desangra al país con una deuda que no ha sido contraída para resolver la situación de miseria de las masas trabajadoras. En este sentido, consideramos urgente tirar abajo la dolarización, así como el TLC con Estados Unidos, que solo dependencia y mayor saqueo de nuestras riquezas nos ha generado.

Pero además de las medidas económicas y de soberanía nacional, sostenemos que es necesario juzgar y encarcelar a todos los represores y asesinos que participaron en los “escuadrones de la muerte”, así como a los policías y militares que como Rodrigo Ávila de ARENA protagonizaron la desaparición y asesinato de miles de trabajadores, campesinos pobres y jóvenes durante la década de 1980. Así también creemos necesaria la disolución de la policía y todos los cuerpos represivos de que se vale el Estado y los capitalistas para oprimir al pueblo pobre.

Por supuesto que ninguna de las medidas anteriores puede ser llevada adelante sin un gobierno obrero y del pueblo pobre en El Salvador, así como entendemos que este gobierno no surgirá evolutivamente o por el giro a izquierda del FMLN; sino que solo surgirá como consecuencia de una revolución obrera y socialista, en donde los obreros -encabezados por su propio partido revolucionario (independiente de todas las variantes capitalistas como ARENA o el FMLN)- puedan convertirse en el caudillo de clase de la nación, arrastrando tras de sí a las masas campesinas y a los desposeídos de la ciudad y el campo.

Sabemos que las masas en estos momentos, precisamente por la intensidad de las ilusiones depositadas en el FMLN, aún no comparten nuestro programa ni estrategia; pero es el único camino posible para alcanzar su liberación y construir una nueva sociedad.

Al mismo tiempo que luchamos por un gobierno obrero y campesino apoyado sobre comités o consejos con plena democracia obrera de masas, los revolucionarios de la LRS creemos que es urgente construir el partido revolucionario en El Salvador, en la perspectiva de avanzar hacia el socialismo y la revolución mundial.

[1] Este grupo, o “corriente” política agrupa cuatro subgrupos de la región centroamericana: el PRT salvadoreño, CSR de Guatemala, MAS de Honduras, y PRT nicaragüense.

[2] “El Salvador: llamamos al voto crítico a favor del FMLN. Declaración de los Socialistas Centroamericanos sobre las elecciones en El Salvador.” Partido Revolucionario de los Trabajadores (El Salvador). 9/1/2009.

[3] Ricardo Ayala. “Los obreros y campesinos de El Salvador derrotan el fraude electoral y ganan las elecciones.” Domingo 15 de marzo de 2009. www.bloquepopularjuvenil.org.

[4] Declaración de la LRS frente a las elecciones en El Salvador. Liga de la Revolución Socialista. Jueves 12 de marzo de 2009. www.ft-ci.org.

[5] Estela Henríquez. “Saca y Funes preparan transición.” La Prensa Gráfica. Martes 17 de marzo de 2009.

[6] Declaración del Movimiento Socialista de Trabajadores y Campesinos (MSTC). “Más allá de la derrota de ARENA. Posición del MSTC ante las elecciones del 15 de marzo.” Tomado de Socialismo Hoy. Publicación del Movimiento al Socialismo de Costa Rica. Marzo de 2009. N°13. P, 12.

viernes, 20 de marzo de 2009

Francia: ¿La bronca de los trabajadores logrará desbordar a las direcciones sindicales?

por : S. (militante de la Tendencia CLAIRE del NPA y miembro del grupo de simpatizantes de la FT-CI en Francia) Jueves 19 de marzo de 2009

La situación social y política en Francia está marcada por el desarrollo de la crisis económica mundial del capitalismo. Una huelga general acaba de conmover a las Antillas, los planes de despidos se multiplican, el gobierno debilitado prosigue con sus contrarreformas y la bronca de los trabajadores se amplifica.

Las luchas se desarrollan a pesar de la concertación de los burócratas con Sarkozy
La jornada de acción convocada por todas las centrales sindicales el 29 de enero fue respondida masivamente, expresada por tasas de huelguistas y un número de manifestantes (2.500.000) sin precedentes desde 2006 y una fuerte presencia de trabajadores privados, generalmente en retirada desde hace más de 25 años en este tipo de movilizaciones. Pero las direcciones sindicales, que no establecieron ninguna plataforma de reivindicaciones claras, se han negado a darle continuidad a esta acción, lo que hubiera permitido amplificar la movilización al extenderse la huelga a otros sectores que podrían haber actuado como un foco para organizar la huelga general.
Prefirieron adaptarse al calendario fijado por Sarkozy, aceptando diferir e ir a la “concertación” del 18 de febrero. Si bien el gobierno ha tirado algunas migajas, su objetivo sobre todo era el de asociar a las direcciones sindicales con la puesta en marcha de su supuesto “plan de reactivación”. Ante el aumento de la bronca obrera, los jefes sindicales no tenían otra alternativa que llamar a una nueva jornada de movilización, para no desacreditarse demasiado evidentemente ante los trabajadores. Pero la fijaron para el 19 de marzo, lo más lejos posible del 29 de enero, para darle tiempo al gobierno a terminar con la huelga general en Guadalupe, colonia francesa, y evitar el contagio a Francia. Sin embargo, desbordando a las direcciones sindicales mediante la realización de asambleas generales, la elección de delegados mandatados y coordinadoras nacionales, primero los docentes universitarios, a los que luego se suman los estudiantes, realizan una huelga prolongada e ilimitada desde el 2 de febrero, y han confluido con un número creciente de estudiantes, a pesar de la política anti huelga de la UNEF, principal sindicato estudiantil, ligado al Partido Socialista. A pesar de los esfuerzos del gobierno para terminarla, combinando pseudo negociaciones con los sindicatos amarillos para “reescribir” el proyecto y la represión a los más activos, el movimiento se mantiene globalmente, incluso fortaleciéndose entre los estudiantes y en parte radicalizándose con el bloqueo de un número creciente de universidades (alrededor de 44 a la fecha). En los hospitales, los trabajadores comenzaron a movilizarse contra la ley Bachelot. En el Correo, huelgas prolongadas, impulsadas desde la base por militantes combativos, a pesar de la oposición de todas las direcciones nacionales, y frecuentemente impulsadas por los jóvenes, se desarrollan en el departamento de Hauts-de-Seine y de l´Essonne. En el sector privado, las reacciones de los trabajadores frente a los planes de despidos se multiplican.

Los obreros de la STPM impiden los despidos mediante una huelga con piquetes
El líder mundial de la producción de baterías, Exide Technologies, ha decidido cerrar su fábrica en Auxerre y llevar su producción a España, Italia y Polonia, dejando en la calle a 350 asalariados. Los trabajadores reaccionaron con una huelga a reglamento y con la presencia de una guardia alrededor de la fábrica para impedir que se lleven las máquinas. El 29 de enero llevaron por la fuerza a su patrón a manifestar con ellos. A fines de febrero, la intersindical organizó un mitin en las puertas de la fábrica e invitó a Olivier Besancenot, muy aplaudido cada vez que tenía un lenguaje radical. En Clairoix, en l´Oise, el grupo alemán Schaefller anunció su decisión de cerrar la fábrica de neumáticos Continental, que emplea a 1.200 asalariados. Los obreros reaccionaron con la huelga el jueves, recibieron a su patrón tirándole huevos el viernes, y organizando una manifestación al comité de empresa en Reims el lunes. También los trabajadores de la fábrica Sony de Pontonx-sur-l´Adour han secuestrado a su patrón durante toda una noche para obtener mejores indemnizaciones por despido. Todo esto es un testimonio del aumento de la rabia obrera. Pero el límite de estas movilizaciones es que, en general, no tienen otra perspectiva que ésta. En este sentido, la acción más destacable es la de los obreros de la STPM, una pequeña fábrica de un grupo contratista automotor. No han peleado por mejores indemnizaciones, sino por impedir sus propios despidos. Y provisoriamente han ganado. Una huelga con piquete de 9 días de 22 de los 28 obreros de la fábrica obligó a ceder al patrón: la presión de Peugeot y de Renault, para los que la fábrica produce chasis, ha sido muy fuerte. Ni el chantaje del patrón por la deslocalización, ni la presión del prefecto (el representante del gobierno en el departamento) hicieron replegar a los obreros. Su ejemplo debe popularizarse para instalar en la conciencia de los trabajadores la idea de que es posible impedir los despidos con la lucha de clases. Hay que buscar centralizar estos combates dispersos. Finalmente, y más importante, es necesario comenzar a levantar la consigna de nacionalización sin pago ni indemnización bajo gestión obrera de las empresas automotrices como única solución, en última instancia, para impedir los despidos.

La huelga general en las Antillas: los trabajadores de las colonias muestran el camino a la clase obrera de Francia
La huelga general de los trabajadores de Guadalupe y Martinica ha constituido una poderosa respuesta obrera a la crisis, a las agresiones de Sarkozy, a la dominación de un puñado de patrones criollos y metropolitanos y del Estado colonialista francés. La definición de una plataforma de reivindicaciones precisas, la realización de un frente único de organizaciones políticas y sindicales, la preparación de éstapor medio de manifestaciones y mítines, el llamado a la huelga general, la realización de piquetes de huelga y la extensión de la huelga desde las grandes empresas hacia las pequeñas, son métodos ejemplares para la clase obrera de Francia. Sin embargo, la traición de los dirigentes de las centrales de la metrópoli que dejaron aislada a la huelga general, los esfuerzos del gobierno para pudrir el conflicto y los límites del método reformista de los dirigentes combativos de la UGTG y de la CGTG que la encerraron en un marco puramente económico, cuando los trabajadores de hecho empezaban a poner en marcha a la economía ellos mismos (distribución de acuerdo a las necesidades de gas, de nafta, etc.), hacen que el éxito sea solamente parcial. Esta es una de las razones por las que, si bien constituye una referencia para todos los trabajadores, no tuvo un efecto de contagio inmediato. Pero también, porque ninguna organización de la extrema izquierda, mientras saludaba esta lucha, levantó una orientación concreta para la preparación política de la huelga general en Francia.

La necesidad de un combate político por la huelga general
Es verdad que el NPA defiende correctamente la perspectiva de la huelga general y, en su visita de solidaridad a los trabajadores y al pueblo de Guadalupe, Olivier Besancenot ha levantado la necesidad de creación de “comités contra la explotación”, siguiendo el modelo del LKP. Pero, lamentablemente, la dirección del NPA no ha hecho nada para pasar de las palabras a los hechos. La Tendencia CLAIRE del NPA está proponiendo desde hace varias semanas a todo el NPA adoptar y poner en marcha concretamente esta orientación, es decir:

• Tomar la iniciativa de lanzar comités de preparación de la huelga general en todas las empresas y establecimientos en los que intervienen sus militantes. Se trata de reunir el máximo de trabajadores combativos para discutir las condiciones políticas de la huelga general, para convocar lo antes posible a asambleas generales y luchar con el objetivo de la huelga prolongada y la convergencia de las luchas como medios de ir concretamente hacia la huelga general.

• Proponer sin demoras a los comités de preparación de la huelga general, a los trabajadores reunidos en asambleas y a las organizaciones políticas y sindicales del movimiento obrero adoptar una plataforma reivindicativa inmediata unificadora.

• Satisfacción de las reivindicaciones de los trabajadores de Guadalupe, Martinica, Guyana y Reunión.

• No a la represión, retiro inmediato de las fuerzas represivas del Estado francés de todos los DOM-TOM (departamentod de territorios de ultramar, N.deT.).

• 300 euros de aumento mensual para todos los asalariados ya.

• Ningún despido ni cierre de empresas.

• Anulación de todas las supresiones de puestos en la función pública.

• Retiro de todas las contrarreformas en curso en el gobierno: Revisión General de Políticas Públicas (RGPP), cambio del estatuto del Correo, reforma de los liceos, decretos que modifican el estatuto de los profesores-investigadores y los concursos de los profesores, ley LRU, proyecto de ley Bachelot contra el hospital público, cierres y deslocalización de los servicios públicos útiles a la población.

• Regularización colectiva de todos los sans-papiers (sin papeles, trabajadores inmigrantes o hijos de inmigrantes, N.deT.)

• Combatir frontalmente la política de las direcciones sindicales, exigir que dejen su “concertación” con el gobierno y su táctica de “jornadas de acción” sin perspectivas; por el contrario, hay que luchar en todos nuestros sindicatos, en las asambleas generales y en los comités de preparación de la huelga general para exigirle a las direcciones sindicales del movimiento obrero (CGT, FO, FSU, Solidaires…) que retomen esta plataforma de reivindicaciones claras y precisas y llamen a los trabajadores a movilizarse inmediatamente, preparando y llamando a la huelga general en el plazo más breve.
Solamente con la condición de que esta perspectiva logre trazar un camino entre la vanguardia y los trabajadores movilizados, abriendo la vía para la prolongación de la huelga en uno o varios sectores significativos, el 19 de marzo podrá ser algo más que una nueva jornada de acción, que aunque seguramente será masiva, también será impotente si queda sólo como una jornada aislada y no como parte de un plan de lucha contra los planes del gobierno y la patronal.

jueves, 19 de marzo de 2009

Elecciones en El Salvador: ¿Qué significa la victoria del FMLN?

Por Brayan Brenes
Jueves 19 de marzo de 2009

El domingo 15 de marzo se realizaron las elecciones presidenciales en El Salvador, y tal como ya se venía anticipando, resultó ganador el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que desde enero se había convertido potencialmente en la principal fuerza política del país, luego del triunfo en las elecciones municipales y parlamentarias. Según los últimos datos disponibles, la fórmula Mauricio Funes- Salvador Sánchez Cerén obtuvo un 51.3% de los votos, frente al 48.7% obtenido por la fórmula del ex Comandante de la Policía Nacional, Rodrigo Ávila, candidato por la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Entre el desgaste de ARENA y las ilusiones en el FMLN
El triunfo del FMLN en las elecciones municipales y parlamentarias de enero, así como en las nacionales del 15/3, demuestran el profundo desgaste de ARENA frente a las masas trabajadoras y empobrecidas salvadoreñas, que durante dos décadas sólo han visto empeorar sus condiciones de vida.
El FMLN logra el triunfo presidencial en el marco de su completa adaptación a la institucionalidad burguesa, prometiendo preservar el orden económico y social existente, así como hacer algunas reformas para favorecer “a las mayorías”.
Las masas salvadoreñas han sido tan golpeadas por los distintos gobiernos de ARENA en los últimos años y sus esperanzas depositadas en el FMLN son tan profundas que una victoria de Ávila hubiera incluso amenazado la estabilidad del sistema de democracia burguesa salvadoreña.
Es que en medio de una crisis económica que promete ser turbulenta, el FMLN puede ser una gran fuerza de contención, no sólo en términos electorales, sino en la dinámica cotidiana de la lucha de clases. El FMLN se ha comportado como una “válvula de escape” que ha canalizado buena parte del descontento. Dispone de un aparato con muchos recursos económicos y políticos con el cual intentará de alguna manera disciplinar al movimiento de masas en posibles acciones de lucha (como huelgas o movilizaciones), y actuar en la medida de lo posible como un freno, intentando canalizar el descontento popular hacia las instituciones. El FMLN llega al gobierno con un programa burgués pero con un pasado guerrillero y “popular”, que frente a un importante sector de masas salvadoreñas en estos momentos es decisivo para el “cambio”. Es por eso que no es lo mismo que gobierne ARENA que gobierne el FMLN, con una autoridad importante frente a las masas.

El FMLN gobernará para garantizar la dominación de los capitalistas nacionales y el imperialismo
Muchos analistas “progresistas” alimentan la ilusión de que el gobierno del FMLN servirá a los intereses de los trabajadores y los sectores populares salvadoreños, apelando a su pasado guerrillero. Sin embargo, días antes de la elección presidencial Mauricio Funes afirmó: “Yo quiero más empresas (...) Quiero que los pequeños sean medianos, los medianos grandes y los grandes aún más grandes” (El Diario de Hoy, 11/3). Esta es una muestra de que el FMLN no tocará los intereses de ningún empresario salvadoreño, sino que gobernará para los capitalistas, esos mismos para los que por veinte años gobernó el partido ARENA. Por eso, no es casualidad que apenas conocida la noticia de la victoria de la fórmula del FMLN “el Presidente Saca y el ex candidato Rodrigo Ávila lo felicitaron [a Funes] (…) y le corroboraron su disposición para trabajar por la reconstrucción de un nuevo país”. Apenas dos días antes de las elecciones tanto Ávila como Funes se reunieron con el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, Robert Blau, quien expresó que su país trabajaría “con quien resultara ganador de las elecciones”.
Es que esta actitud de EE.UU. refleja que el imperialismo norteamericano tiene razones de peso para pensar que no hay nada que temer en El Salvador, esencialmente porque el FMLN no representa ningún peligro para sus intereses, ni económicos ni geopolíticos, en la región; sino que más bien el ex grupo guerrillero será una garantía de estabilidad.

El gobierno del FMLN ante un nuevo escenario regional
Funes, inspirado en la estabilidad burguesa alcanzada por Brasil en los últimos años de crecimiento económico, dice que es posible alcanzar un modelo semejante, que actúe incluso como un amortiguador de la lucha de clases en la región, que juegue un papel en la integración –burguesa– centroamericana. Pero semejantes aspiraciones se ponen cuesta arriba si analizamos el contexto económico, signado por la peor crisis desde la II Guerra Mundial.
Pero no es sólo por esto. Funes no puede repetir el ejemplo de Lula, en primer lugar por la diferencia estructural entre un pequeño país como El Salvador y Brasil, uno de los dos gigantes latinoamericanos junto a México; y en segundo término porque la combinación de neoliberalismo y asistencialismo de Lula contó con la posibilidad de apoyarse en el PT y la CUT para contener al movimiento obrero.
Funes ha hecho declaraciones claramente conciliadoras con EE.UU., buscando alejarse de Chávez y encolumnándose detrás de Lula. Ha declarado a la publicación estadounidense The Nation que “No podemos repudiar el CAFTA (Tratado de Libre Comercio de Centro América, NdeR) ni revertir la dolarización porque le enviaríamos un mensaje negativo a los inversores extranjeros, y enfrentaríamos serios problemas porque no tendríamos la suficiente inversión para estimular la economía nacional”.
Sin embargo, hay analistas que señalan que esta orientación plantea fricciones al interior del FMLN. Jorge Castañeda, hombre de consulta permanente del Departamento de Estado norteamericano y ex canciller del gobierno de Fox en México, señala que la definición de la “interna” cubana a favor del sector que denomina menos “talibán” (o sea más propicio a un entendimiento con EE.UU.), que encarnaría Raúl Castro, habría dejado sin norte al FMLN: “Sólo que todo esto, el aparato del FMLN en El Salvador o lo ignora o le resulta indiferente. Hoy, a pesar de la aparente modernidad y moderación de Mauricio Funes -el nuevo presidente-, el poder se halla en manos de Sánchez Cerén y de las fuerzas militantes, castristas y chavistas, del FMLN. Los dirigentes históricos, brillantes y modernos, del viejo FMLN -Facundo Guardado, Joaquín Villalobos, Salvador Samayoa, Ana Guadalupe Martínez, Germán Cienfuegos- lo han abandonado, o han sido abandonados por los duros.
Para todos los fines prácticos, la victoria de Funes coloca a su país en la columna de las naciones de extrema izquierda: junto con Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y, por supuesto, Venezuela. La radicalización centroamericana -que incluye las posturas errático demagógicas de Manuel Zelaya en Honduras- se acerca peligrosamente a la frontera mexicana, como si mi país no enfrentara suficientes problemas propios.
La cabeza de playa conquistada por Chávez y Ramiro Abreu en El Salvador no puede más que preocupar a México, a Washington y a muchos más” (El País, 18/3). Con el correr del gobierno veremos si estas contradicciones efectivamente se manifiestan y cuál será el alineamiento concreto del nuevo gobierno salvadoreño en la política latinoamericana, más allá de las intenciones declaradas del presidente electo. Con una gran inestabilidad política mundial y el poco margen para concesiones generado por la crisis internacional, es muy difícil que tengan éxito los intentos de diversas burguesías latinoamericanas por encolumnarse detrás de Brasil para desde ahí negociar con EE.UU. y evitar “salidas extremas” para lidiar con el movimiento de masas, ya sean por derecha (con una entrega completa al imperialismo, como fueron los gobiernos neoliberales de los ’90, o directamente con bonapartismos reaccionarios impuestos sobre la derrota de las masas), o por izquierda (gobiernos con elementos “bonapartistas sui generis de izquierda” como el de Chávez o, más aún, los gobiernos de la entreguerra de los ’30 y los ’40 del siglo XX; o frentepopulistas, como el de Evo Morales).

Los efectos de la crisis capitalista mundial en El Salvador podrían desgastar rápidamente al FMLN
Actualmente, el FMLN en el parlamento no tiene la mayoría absoluta; a nivel de alcaldías –a pesar de tener la mayoría– se enfrenta a la fuerza de ARENA en importantes sectores del país, y a nivel electoral más de un millón de personas no lo ven como su partido. Por eso, partiendo de lo anterior, es de prever que si el FMLN no satisface las ilusiones de esas masas que lo han votado para el gobierno, éstas podrían experimentar un proceso de desilusión y rechazo, que todo parece indicar podría ser dinamizado por la crisis capitalista mundial.
Es que, a diferencia de los gobiernos de “contención” de la lucha de clases que surgieron en Latinoamérica a inicios del nuevo siglo, el FMLN no tendrá la misma “suerte”, y todo esto podría impactar en la conciencia y la actividad del movimiento de masas. Aunque no es algo mecánico, es muy probable que la realidad signada por la catástrofe capitalista tarde o temprano empuje hacia nuevos procesos de lucha de clases de los trabajadores y el pueblo salvadoreño.
En El Salvador, el FMLN con su programa dice que no resolverá las demandas más sentidas por trabajadores y campesinos pobres. El FMLN dice con su programa y su práctica que no luchará siquiera por las más elementales reivindicaciones de liberación nacional respecto a la opresión imperialista. En lo fundamental, todo continuará igual, los capitalistas enriqueciéndose a manos llenas, los trabajadores pagando la crisis, y el sistema capitalista intacto; desde luego si no se desarrollan combates victoriosos de lucha de clases.
Por eso, es necesario construir un gran partido revolucionario de la clase obrera, leninista y de combate, armado de la experiencia histórica y las mejores lecciones de la lucha de clases del siglo pasado y del nuevo que vivimos, que sea capaz de colocar al proletariado como caudillo de la nación arrastrando tras de sí a los campesinos y al pueblo pobre; para luchar por la revolución socialista en El Salvador, Centroamérica, Latinoamérica, y el mundo entero.