Durante quince días Costa Rica ha sido conmovida por una importante huelga indefinida de empleados públicos en contra del "combo fiscal", un conjunto de medidas económicas impulsadas por el gobierno de Carlos Alvarado no solo para recaudar mas impuestos, sino para reformar el empleo y el salario público en dirección al deterioro de las condiciones de vida de cientos de miles de trabajadores y el pueblo costarricense.
Las medidas han sido solicitadas por los organismos financieros internacionales como requisito para sanear mínimamente las finanzas públicas de Costa Rica como socio internacional, y poder seguir otorgando créditos y préstamos al país y que el gobierno pueda seguir endeudandose y cubrir inclusive el gasto corriente del Estado.
La huelga indefinida en Costa Rica, se desarrolla poco después de lo que ha significado la gran rebelión nicaraguense, que puso contra las cuerdas la reforma a la seguridad social ordenada por los organismos financieros internacionales y que cuestionó con una aguda resistencia popular al gobierno mismo de Daniel Ortega, en una coyuntura política que aún no se cierra por completo.
En el caso costarricense las acciones de masas bien pueden compararse -sin exageraciones- con las mas grandes movilizaciones contra el TLC con EEUU, y en sus momentos más agudos ha incorporado los bloqueos de caminos, la paralización de la producción y flujo de combustible, así como la toma de muelles por parte de los trabajadores.
El movimiento huelguístico expresa una dinamica experiencia política (todavía abierta) de miles de trabajadores públicos y sindicatos costarricenses con el PAC, ya que después de ser retaguardia política durante su primer gobierno y base electoral en las pasadas elecciones; ahora se han rebelado contra el gobierno, al haberse declarado Carlos Alvarado abiertamente enemigo de los trabajadores y el pueblo pobre; con una contrarreforma en el empleo y el salario diseñada para mantener intactos los intereses económicos de los poderosos, tanto dentro como fuera de Costa Rica.
Después de quince días de admirable movimiento huelguístico se presentan las siguientes líneas políticas para que el movimiento huelguístico alcance la victoria, y que no sea el PAC, nacido para llevar a la senda de la derrota al pueblo costarricense; el que se imponga en este importante enfrentamiento.
Propuestas para la victoria de la huelga contra el "combo fiscal" y el gobierno del PAC
- Es necesaria una nueva gran marcha que de unidad y sensación de fortaleza al movimiento. Esta marcha pareciera ser la del 26 de setiembre, que debería ser no solo mas grande que la del 12/9 pasado sino que debería involucrar a nuevos sectores del pueblo; de manera que se trascienda la importantísima pero todavía limitada acción de los trabajadores públicos. Si bien algunos ganaderos y agricultores de distintas regiones del país han convocado a la movilización; los trabajadores privados deben sentir la lucha como propia y se debe aprovechar la simpatía de una importante franja de la población según las últimas encuestas.
Una gran movilización o una serie de grandes movilizaciones deben ser complementadas con un gran acto de masas con presencia de dirigentes sindicales, pero también de organizaciones políticas, sociales y dirigentes con trayectoria política. Donde se establezca una confrontación política, estratégica y programatica contra el gobierno y su discurso. Ese gran acto de masas debe recoger el sentir de las distintas visiones dentro de la vanguardia de lo que ha sucedido en el último mes, donde masivamente una gran franja del pueblo se ha levantado contra la segunda administración del PAC, y más importante aún, una franja que votó bajo engaños y extorsión contra ese partido. Hace falta ese gran acto de masas -como los actos contra el combo en la Plaza de la Cultura o contra la guerra en Irak en la Plaza de la Democracia- donde se recuerde por qué comenzó esta lucha y porque debe seguir hasta alcanzar la victoria.
Es necesario organizar grandes concentraciones de agitación, o comenzar las movilizaciones frente a Canal 7 (darles la sensación de que los tenemos rodeados), denunciando la evasión fiscal de la que son parte y al mismo tiempo su rol mercenario contra el pueblo promoviendo nuevos impuestos. Es necesario agitar la idea de que Teletica debe ser para el pueblo, que se debe preparar conscientemente (en caso de que pegue un salto el nivel de polarización política) con sus organizaciones para tomar el control de este canal de televisión y de todo el espectro radioeléctrico costarricense; porque se está librando no solo un enfrentamiento en las calles (y en algún momento en los planteles de RECOPE y los muelles) sino también una batalla por el apoyo de masas y de la opinión pública en favor de una lucha justa.
Los trabajadores deben comenzar a preparar su autodefensa frente a la represión gubernamental, así como contra los grupos complementarios que se comiencen a organizar para tal fin; como por ejemplo los minúsculos pero preocupantes sectores de policías y oficiales que reclamaron frente a Casa Presidencial la mano dura del gobierno contra el pueblo frente después de los bloqueos en San Pedro, o "mejores condiciones laborales", es decir, de represión. Son sectores que tienden a coincidir con el pensamiento de grupos e individuos fascistoides y "nacionalistas" que por ejemplo llamaron a la movilización antinicaraguense del 18 de agosto.
Es injusto e hipócrita, que mientras se le llama "héroes valientes que lucharon por la libertad y la democracia" a los hermanos nicaraguenses que quemaron "árboles de la vida" en Managua o defendieron sus bloqueos (tranques) a lanzamorterazo limpio; se le llame criminales y hasta "terroristas" a los costarricenses que han hecho bloqueos o han llamado a detener la producción en RECOPE, como lo ha hecho el desafortunado ministro Michael Soto. Criminal es la cúpula del PAC que conservó el poder en base a un costoso operativo de extorsión y engaño contra el pueblo (usurpando hasta la patriótica costarricense para contrabandear votos) y hoy lo reclama como supuesto respaldo de legitimidad para imponer nuevos impuestos; criminal es Luis Guillermo Solís que involucró a todos los poderes de la República en los más graves casos de corrupción en la historia de Costa Rica: Carcel para Luis Guillermo Solís!! Juicio y castigo para todos los involucrados en los casos de corrupción que han provocado el déficit fiscal y no para los trabajadores que luchan, defendiendo su futuro y el de sus hijos!!
Contagiado por las gigantescas y combativas jornadas de lucha en Nicaragua, Costa Rica se ha revuelto (y ha estado cerca de convulsionarse) en apenas un mes, mientras el grueso del pueblo se mantiene en una calma expectante a la espera de una resolución del conflicto huelguístico. Aún así, y lo que es un hecho después de ciento treinta días de "nueva" administración, es que la imagen del gobierno se ha erosionado, hasta alcanzar los peores niveles de aprobación de un mandatario en 20 años, con un Presidente que apenas alcanza un nivel de aprobación similar al de Albino Vargas, según los últimos sondeos.
La acelerada erosión de la imagen de Carlos Alvarado no solo es producto de su incompetencia y carácter prepotente para escuchar la voz de importantes franjas de la población, sino que ha quedado al descubierto que el mandatario se ha propuesto completar la obra espuria que no fue completada ni por Miguel Ángel Rodríguez, Abel Pacheco, Óscar Arias ni por Laura Chinchilla: que fue la de escalar a un nivel mayor en el saqueo de la riqueza producida por el pueblo. El actual mandatario eligió a sus aliados y son los principales responsables con su corrupción, pensiones de lujo y negocios al amparo del Estado del desbalance en el presupuesto nacional y del inminente desastre financiero al que se dirige Costa Rica; con o sin plan fiscal.
Si la reforma social de los '40 dividió y polarizó el país en torno a las garantías sociales de los trabajadores y el pueblo, hoy lo divide la discusión de quien va a pagar el faltante de recursos en los ingresos nacionales, si el empresariado, los políticos saqueadores y los comerciantes millonarios del país; o los trabajadores y el pueblo, que no han provocado la crisis y más bien producen la riqueza nacional.
Hacen falta consignas agresivas contra el gobierno y su gabinete. Hace falta romperlo por su eslabón más débil, que en este momento es la señora PM; que espera su momento, espera su turno impacientemente para aparecer como herramienta de contención de la lucha de masas, para ejercer un vergonzoso papel de apaciguadora del pueblo, y peor aún, como posible herramienta de división y segregación sexual cuando las brazas de este movimiento se hayan extinguido (que esperemos que no porque el PAC amenaza con la ruina a Costa Rica y es urgente bajarlo del poder), acabando de esta forma con la hermandad entre hombres y mujeres que se ha construido durante esta noble y admirable lucha.
Es urgente llamar a la señora hija de E.Mora, la misma que en su mas tierna infancia fue alzada en brazos por el guerrillero heróico Ernesto Che Guevara -el que murió en Bolivia combatiendo contra los opulentos y los poderosos, el que "iba matando canallas" como dice Silvio-; para que abandone este gobierno y rompa con la farsa del "gobierno de unidad nacional", "del bicentenario"; la fórmula inventada por el sucio PAC primero para conservar el poder en las pasadas elecciones y luego para crear la ingenua ilusion de que pase lo que pase Carlos Alvarado terminara a costa de lo que sea su mandato, lo que no concuerda con la dura realidad de crecientes sectores de un país que ya lo repudian; apenas comenzando su administración.
Es urgente -en forma preparatoria para un control de los grandes medios de comunicación- que los canales de televisión y radio de las universidades mantengan espacios permanentes de respaldo a la huelga y debate contra Columbia, Amelia Rueda, Teletica, CrHoy etc, con presencia ininterrumpida de representantes de los sindicatos y organizaciones sociales para confrontar la campaña contra la huelga y las acciones de lucha que se despliegan en el país, así también contra el discurso del gobierno.
El diálogo y la mediación de la iglesia son un disparo al pie de la acción de masas, porque genera falsas expectativas, debilita la movilización, y da un panorama mas claro al gobierno sobre como debilitar al movimiento y por donde neutralizarlo; no así a las organizaciones sindicales. Las reuniones y el "dialogo" deben ser públicas y abiertas para el pueblo de Costa Rica. No pueden permitirse los secretos ni de parte del gobierno ni departe de los líderes sindicales. La iglesia católica, por otra parte, impotente e incapaz de resolución alguna en este y cualquier otro dialogo (como lo demostraron trágicamente en Nicaragua); debe ceder su lugar frente a organizaciones laborales internacionales, quiza con mas legitimidad y capacidad resolutiva.
El gobierno está utilizando las interminables jornadas de "negociación" -que superan ya las 70 horas- como una tactica de desgaste del movimiento huelguistico, mientras maniobra con ciertos juzgados del poder judicial para lograr algunas declaratorias de huelga "ilegal" encaminadas a desmoralizar a los trabajadores y así disminuir las acciones y contener una posible radicalización del movimiento.
Cualquier negociación o conversación entre el gobierno y los dirigentes sindicales debe ser abierta al pueblo y al escrutinio y juicio público, solo así pueden evitarse posibles traiciones de parte del gobierno, e inclusive desposturas o fallos por parte de las direcciones sindicales; que ademas deben responder en un todo y no solo en parte por sus palabras y actuación ante los trabajadores. Los sindicalistas en posición dirigente deben ser los primeros en defender esa transparencia y no solo presentar propuestas y conclusiones acabadas a los valientes afiliados que son los que sostienen la huelga. Las negociaciones abiertas al juicio público pueden y deben servir además como una escuela política para todos los que llevando sol, agua o soportando amenazas de ilegalidad y represalias; han protagonizado históricas jornadas de huelga, solo comprensibles por el contagio todavía fresco, de la rebelión nicaraguense. Un ejemplo que consciente o inconscientemente ha impactado sobre el pueblo costarricense.
Es urgente construir espacios de unidad y convergencia de todos los trabajadores independientemente del sindicato o el oficio al que pertenezcan, que coordinen acciones por barrio, cantón o provincia, y que profundicen la lucha; de manera que no toda la responsabilidad recaiga en las direcciones sindicales. Y ademas, que se mantengan como estructuras de unidad y defensa de los trabajadores frente a los ataques que promete orquestar el PAC contra los trabajadores en lo que falta de su gobierno (sea un mes, un año o lo que sea que tolere el pueblo costarricense a Carlos Alvarado, el enemigo del pueblo). Son urgentes estos consejos o coordinadoras de los trabajadores, sea para obtener una contundente victoria del presente movimiento así como para mantener una atenta vigilancia del nivel de vida de los trabajadores.
Son horas decisivas, donde o bien vencen los trabajadores o vence el gobierno. Y del resultado de esta lucha se definiran los proximos meses y años, ante un gobierno que ya se declaró enemigo a muerte del pueblo.
Autor: BB Z
Este artículo ha sido escrito por uno de los creadores y fundadores de la LRS (que si bien dejó de funcionar como organización desde el 2014), refleja la continuidad de los principales debates y batallas políticas libradas contra el PAC durante las luchas contra el TLC, tiempos desde los cuales ese partido demostró ser un instrumento para la defensa de los intereses de los poderosos y para llevar a derrotas y callejones sin salida al pueblo costarricense.
martes, 25 de septiembre de 2018
martes, 10 de junio de 2014
Brasil: ¡Todos unidos por el triunfo de los trabajadores del Subte!
Por LER-QI, Brasil
En el cuarto día de la histórica huelga de los trabajadores del subte de San Pablo, que paralizó la principal capital del país y a 4 días del inicio de la Copa del Mundo, el Tribunal Regional de Trabajo (TRT) juzgó la huelga como abusiva, mostrando una vez más que está al servicio de las clases dominantes.
Ahora, estamos defendiendo con todas nuestras fuerzas: fortalecer la huelga y los piquetes. Con la unidad de este sector que tiene un enorme peso social y con el apoyo de trabajadores y jóvenes ¡es posible vencer!
¡Tarjeta roja al TRT! ¡Por el derecho a huelga!
¡Fortalecer la huelga y los piquetes!
¡Todo el apoyo a los trabajadores del subte!
¡No a la represión a los huelguistas y a la militarización del subte!
¡Ningún castigo a los huelguistas y respuesta a sus reivindicaciones!
¡Todos al piquete y al acto en la estación Ana Rosa, el lunes 9/6 a las 7hs. de la mañana!
En el cuarto día de la histórica huelga de los trabajadores del subte de San Pablo, que paralizó la principal capital del país y a 4 días del inicio de la Copa del Mundo, el Tribunal Regional de Trabajo (TRT) juzgó la huelga como abusiva, mostrando una vez más que está al servicio de las clases dominantes.
El poder judicial viola abiertamente el derecho democrático de huelga
alegando que los trabajadores del subte deberían mantener el 100% de
los servicios en funcionamiento en los horarios pico, respaldando la
intransigencia del gobierno de Alckimin (PSDB) y la Justicia, que
mantiene el 8,7% de aumento salarial propuesto inicialmente por el
gobierno y se niega a responder sobre el resto de las reivindicaciones
de los huelguistas.
Con el objetivo de quebrar la creciente disposición de lucha que se
viene verificando en sectores cada vez más amplios de la clase
trabajadora, después del triunfo de los barrenderos de Río de Janeiro,
el Tribunal determina el descuento de los días de paro y una multa
contra el sindicato. Con eso buscan imponer, a través de un castigo
ejemplar a los trabajadores del subte, una derrota al conjunto de la
clase trabajadora.
Pero los trabajadores del subte dieron una respuesta contundente. En
una asamblea con 3 mil trabajadores aprobaron la continuidad de la
huelga por amplia mayoría y el refuerzo de los piquetes. Al unísono, los
trabajadores agitaron la canción de guerra que era entonada por los
barrenderos de Río de Janeiro y que se extendió por el país como
expresión de combatividad: “¡No hay arreglo!, ¡no hay arreglo!”. Aún
así, el gobierno del Estado sigue amenazando con el despido en masa de
los huelguistas como forma de presión para que vuelvan al trabajo.
Los trabajadores del subte en huelga se ubicaron como expresión
avanzada de la combatividad que se viene desarrollando en la clase
trabajadora, cuando varios sectores deciden enfrentarse con la supuesta
“ilegalidad” al servicio de los patrones y de los gobiernos para
defender sus demandas. Para eso, se apoyan en la unidad para la lucha y
en la búsqueda de una alianza con la población que sufre servicios
públicos carísimos y de pésima calidad mientras ríos de dinero son
destinados a los estados de la Copa, para maximizar las ganancias de la
FIFA y sus socios capitalistas.
A pesar del llamado “plan de contingencia” a través del cual la
empresa trabaja para quebrar la huelga utilizando jefes, personal
administrativo y de entrenamiento, el impacto del paro es enorme, no
solo por perjuicio económico a los capitalistas locales sino
principalmente por los riesgos frente a la Copa.
Al segundo día de huelga, el viernes 6/06 la represión policial al
piquete de la estación Ana Rosa (una de las cabeceras de línea más
importantes de la ciudad), que por varias horas impidió el
funcionamiento del plan de contingencia, hizo que la huelga tuviera un
nuevo protagonismo, ganando las páginas de la prensa internacional. La
brutalidad del gobierno quedó demostrada con las bombas y las balas de
goma, descargadas sobre los trabajadores del subte que buscaban defender
su derecho de huelga y denunciar los enormes riesgos a los cuales la
empresa estaba sometiendo a la población al emplear, para hacer
funcionar el servicio, a personal sin debido entrenamiento.
Si luego de la huelga de los choferes, el gobierno había militarizado
toda la ciudad, con decenas de policías instalados en las áreas
externas de las estaciones centrales del subte, luego del piquete en Ana
Rosa, la policía se instaló en el interior de las estaciones portando
ostensivas ametralladoras.
Con la instalación de las Fuerzas Armadas en las calles, para
garantizar “la ley y el orden” durante la Copa, y el silencio frente a
la intransigencia y la amenaza del descuento de los días de paro de
parte de Alckimin, el gobierno petista de Dilma se convierte en cómplice
de la represión del gobierno tucano (PSDB) del Estado de San Pablo,
contra los trabajadores del subte.
Actuando junto con independientes en la agrupación Metroviários pela Base (Metroviarios desde las Bases),
desde la LER-QI tenemos el orgullo de estar en la primera línea para
poner de pie esta fuerte huelga; de la organización desde las bases para
desarrollar un nuevo activismo que fue la clave de la combatividad de
los piquetes; de la preparación del sector para enfrentar a la Justicia;
del llamado a la unificación de todas las luchas en curso, como la
huelga de los trabajadores de a Universidad de San Pablo, en un paro
nacional y de la construcción de una alianza con la población a través
de la defensa de la reducción de las tarifas y la estatización del
transporte bajo control de los trabajadores, defendiendo también las
liberación de los molinetes en diversos momentos.
Ahora, estamos defendiendo con todas nuestras fuerzas: fortalecer la huelga y los piquetes. Con la unidad de este sector que tiene un enorme peso social y con el apoyo de trabajadores y jóvenes ¡es posible vencer!
La Central Única de Trabajadores (CUT), la Central de Trabajadores
Brasileros (CTB) y Fuerza Sindical deberían concretar el apoyo que
declararon en la asamblea de los trabajadores del subte el pasado
viernes y convocar a un paro nacional para fortalecer esta lucha y que
se unifique con los demás conflictos en el país. En la medida en que no
lo hagan, demostrarán su sumisión al gobierno de Dilma y Alckimin y su
complicidad con el intento de imponer una derrota a los trabajadores del
subte.
Todos los sindicatos, organizaciones políticas, entidades
estudiantiles y populares dirigidos por la izquierda tienen la
obligación de fortalecer la más amplia solidaridad activa con la lucha
de los trabajadores del subte de San Pablo, participando de las acciones
del sector y realizando actos y cortes de ruta en varias regiones del
país.
¡Fortalecer la huelga y los piquetes!
¡Todo el apoyo a los trabajadores del subte!
¡No a la represión a los huelguistas y a la militarización del subte!
¡Ningún castigo a los huelguistas y respuesta a sus reivindicaciones!
¡Todos al piquete y al acto en la estación Ana Rosa, el lunes 9/6 a las 7hs. de la mañana!
Argentina. Scioli y Cristina, a los pies de la burocracia, al servicio de Gestamp
Los obreros de Gestamp que el martes 27 subieron al puente grúa
para luchar por sus derechos, mientras sus compañeros bloqueaban la
fábrica con las organizaciones solidarias, delegados, internas y
trabajadores y estudiantes, se mantuvieron en ese lugar hasta el sábado
al mediodía, cuando lograron que el gobierno bonaerense decretara una
conciliación obligatoria con los despedidos en sus puestos de trabajo.
Lo que se hizo en esos días es histórico. Una tenacidad ejemplar que despertó la solidaridad de miles y miles de trabajadores y estudiantes. Las muestras de apoyo en fábricas, colegios y facultades fue creciendo y esta lucha se convirtió en una causa popular. Se mostró en la cálida solidaridad de los vecinos, que alentaban, traían café y facturas al acampe. De ahí el respeto conquistado por los compañeros es realmente merecido, de la misma forma que suscitó el odio de patrones, burócratas y funcionarios.
Estuvieron 4 días y medio en la altura, respondiendo al hostigamiento
permanente de los gerentes, la policía, los burócratas del SMATA, el
fiscal y el juez. Pasaron hambre y sed porque la empresa no dejaba
ingresar sus alimentos y bebidas hasta que por presión de los militantes
de los DD.HH. se rompió ese cerco brutal. Les cortaron la luz,
quisieron aislarlos, sacaron al delegado de la fábrica. Hicieron de todo
pero no lograron que se bajen. Afuera, al menos una vez al día, la
policía hacía movimientos para mover los camiones y esto era respondido
por los compañeros que llegaron a organizar 7 piquetes que se
mantuvieron firmes todos esos días.
Lo que se hizo en esos días es histórico. Una tenacidad ejemplar que despertó la solidaridad de miles y miles de trabajadores y estudiantes. Las muestras de apoyo en fábricas, colegios y facultades fue creciendo y esta lucha se convirtió en una causa popular. Se mostró en la cálida solidaridad de los vecinos, que alentaban, traían café y facturas al acampe. De ahí el respeto conquistado por los compañeros es realmente merecido, de la misma forma que suscitó el odio de patrones, burócratas y funcionarios.
La fuerza de los compañeros hizo que se parase VW, Ford y Peugeot, y
faltaban pocos días para que suceda lo mismo en General Motors. La mitad
de la industria automotriz paralizada por la lucha de esos obreros y el
apoyo de los compañeros que hacían el aguante afuera. Entonces el
conflicto se convierte en un problema de Estado y pasa a las primeras
planas de los diarios. Una lucha obrera otra vez en el centro de la vida
política nacional, que se sostiene por su valentía y por la relación de
fuerzas más general que la clase trabajadora conquistó.
El gobierno toma cartas en el asunto. Capitanich dice en su
conferencia de prensa que Scioli tiene que resolver el conflicto y se
llama a una reunión en Casa de Gobierno donde concurren –además de
Scioli y Capitanich –Berni y Granados, Débora Giorgi, la empresa y el
titular del SMATA. La reunión es un cónclave de la reacción contra los
trabajadores. Los encargados de la mal llamada seguridad, represores
confesos, están en la cita para discutir sobre una lucha obrera. Quieren
que las huelgas vuelvan a la sección “policiales” de los diarios. Gran
parte del poder de un país conjurado para derrotar a los obreros de
Gestamp. Un homenaje a la fuerza que pueden lograr los trabajadores. La
reunión es hermética y no se sabe qué se discute.
La jornada del sábado
El sábado por la mañana la presidenta le dedica unos minutos al
conflicto de Gestamp y para no perder la costumbre hace un discurso
antiobrero acusando a los luchadores de Gestamp y a la izquierda. La
trascendencia del conflicto, atacado desde lo más alto del poder, pega
un salto.
Ese día logró un enorme paso adelante cuando se dictó la conciliación
obligatoria con todos adentro. El Ministro Cuartango llega en
helicóptero con una resolución favorable a los obreros. Apoyado por el
Jefe de la Policía Bonaerense Matzkin, que fue en persona a la planta a
las 4 de la mañana junto con el Juez, y les dijo que si no acataban iban
a comenzar con las tareas de desalojo. Allí en asamblea decidieron
acatarla y bajar. Afuera se festejó este paso adelante, sabiendo que la
lucha por hacer cumplir con la conciliación iba a ser difícil. Por eso
se convocó a una gran movilización para el lunes a las 5 de la mañana.
El acto fue emotivo, hablaron los compañeros que habían pasado los
últimos 4 días en el puente grúa, recibieron a sus compañeros y sus
familias, a los amigos y a todos los compañeros que estaban apoyándolos.
Su valentía fue reivindicada por todos, y no es para menos. Los
militantes del PTS que estuvieron en los piquetes todos estos días
sosteniéndolos, no solo de la Regional Norte sino también delegaciones
de Oeste, de Sur, Capital, de La Plata y de la UBA que llegó en la
semana con un micro lleno de estudiantes a dar su apoyo a los
compañeros, estábamos allí. El Encuentro Sindical Combativo de Norte
había votado el apoyo absoluto a los compañeros de Gestamp y lo mismo
hicieron los compañeros del Encuentro en Capital. Para nuestro partido
esos días fueron parte de la pelea por hacer de esta lucha un gran
combate.
La reacción del gobierno y la burocracia
Cuando el acto terminaba, la Ministra Débora Giorgi abría su boca
gorila para tirarse contra la conciliación del gobierno provincial al
que también ataca. Comenzaba la presión, y una campaña de engaños en los
medios para voltearla. Era la reacción del gobierno nacional y de la
burocracia contra el logro de los obreros.
El lunes por la mañana una importante marcha llegó hasta la puerta.
Más de 400 militantes del PTS y de las Comisiones Internas combativas de
la zona se movilizaron hasta la puerta de acceso. Allí, ante todos los
medios, la empresa informa que no iban a dejar pasar a los despedidos.
La excusa, que había que poner todas las máquinas a punto. Ante los
canales de TV y las radios más importantes, los obreros denunciaron esta
maniobra dilatoria para incumplir con la resolución que los obligaba a
reinstalar a los trabajadores. A las 8 se hace una audiencia donde la
empresa envía un “gestor” para desconocerla y el SMATA directamente no
va. En ese momento pega un salto la campaña brutal encabezada ahora por
Capitanich, que asegura que la conciliación no es correcta. Luego, el
inimputable Aníbal Fernández sale con los tapones de punta, y para
finalizar el SMATA con Pignanelli a la cabeza llega al extremo de decir
que ellos van a garantizar que la conciliación no se cumpla y no
ingresen los despedidos. Pignanelli se pregunta “¿que hace una nieta de
desaparecidos en la puerta de Gestamp?”. Alejandrina Barry y Victoria
Moyano le responden “es nuestro deber estar allí” y recuerdan que sus
padres fueron asesinados luego de que gente como esos burócratas hiciera
campañas fascistizantes contra los obreros en lucha. Le responde a este
burócrata que ataca brutalmente a la izquierda el diputado de PO y el
FIT el compañero Néstor Pitrola que es atacado por Pignanelli. Nicolás
del Caño y Christian Castillo le contestan al Jefe de Gabinete que llega
al colmo de afirmar que la posición del gobierno en el conflicto ya
había sido dada por la empresa y el sindicato, en un caso de cipayismo
extremo. Roberto Amador, trabajador despedido que subió al puente grúa y
militante del PTS, le contesta a Pignanelli acusándolo de “mentiroso
serial”. Este burócrata oficialista había dicho que los compañeros
despedidos habían agredido a los demás trabajadores, y que una asamblea
mayoritaria había votado aceptar las suspensiones, cuando la realidad es
que una asamblea las había rechazado, y la violencia fue ejercida
contra los despedidos precisamente por la patota del SMATA en la puerta
de VW semanas atrás.
Fraude antiobrero
La patota SMATA se alistaba para ir a Gestamp a la mañana del martes
temprano y Pignanelli twiteaba que ellos iban a impedir que ingresaran,
en un claro mensaje mafioso. Los trabajadores en asamblea resolvieron
concurrir con una delegación de compañeras nuevamente. A la mañana la
patota no fue a la cita y luego se sabrá porqué. La empresa hizo una
nueva chicana dilatoria al decir que ahora faltaba hacer una revisación
médica. Pocas horas después se conoce que el Ministerio de Trabajo
provincial había revocado su propia Conciliación a dos días de haberla
dispuesto. La presión de la patota y el gobierno nacional surtió efecto,
y Scioli, que había dado una conciliación favorable por temor a una
represión que terminara con su carrera presidencial, dio vuelta su
propio fallo. Un caso único, un mamarracho jurídico y un ataque a los
derechos de los obreros. Los diputados Castillo y Del Caño denuncian
esta maniobra declarando que “frente a la presión de la patota del SMATA
al servicio de la patronal, Scioli rompe con la legalidad al revocar su
propia conciliación obligatoria”. El abogado de los trabajadores
Agustín Comas dice que “la revocación de la conciliación es nula y sus
fundamentos son ilegales, absurdos y contradictorios”. Una burla burda.
El Ministerio de Scioli dice que la conciliación no corre más porque
cambió la situación de cuando fue dictada. Pero es el acatamiento de la
conciliación lo que cambia la situación, como sucede ante a cada
conciliación. Un fraude que pasará a la historia por lo obsceno que fue,
mostrando el carácter antiobrero de todos los gobiernos que intervienen
y su sumisión a una patota que había amenazado con salir en defensa de
una multinacional utilizando la violencia, como hizo la Unión
Ferroviaria cuando asesinaron a Mariano Ferreyra. El miércoles la
burocracia del SMATA dijo que iba a convocar a un congreso de los
sindicatos de la industria para discutir como frenar el avance de la
“infiltración de la izquierda” en las fábricas. Dan cuenta del
desarrollo de los sectores antiburocráticos que se expresaron
centralmente en el Encuentro Sindical Combativo de Atlanta y en sus
encuentros regionales.
Les preocupa el creciente peso político de la izquierda que se
expresa en los 1.200.000 votos de los cuales no pocos son de
trabajadores que ya no votan al peronismo y tambien se expresa cada vez
que se venden periódicos masivamente en la puerta de las automotrices y
autopartistas que sufren ataques con suspensiones por parte de las
patronales en complicidad con la burocracia. Todo esto les inquieta y
les genera sobre todo una fuerte paranoia que tienen como toda
burocracia odiada por la base de las fábricas, que perdió todo contacto
con la realidad y le apunta a cualquiera que se les oponga.
Con ese temor fueron a VW a hacer “asambleas” (ver recuadro) donde el
impresentable Manrique fue a pasar papelones cuando se preguntaba si
esa fábrica debía ser dirigida por el SMATA o por “gente de afuera”,
metiendo cámaras y delegados para obligar a los obreros a votar.
Como no podía ser de otra manera y sin cuidar las formas, el
miércoles la empresa agradeció públicamente a los gobiernos de Cristina y
Scioli, al SMATA y a las fuerzas de seguridad. Un verdadero desnudo del
gobierno “nacional, popular y de los derechos humanos”, ahora al
servicio de un monopolio extranjero apoyado por una mafia de un
sindicato que colaboró con la desaparición de trabajadores. Por ello
resonó tanto que en el Congreso nuestro compañero Nicolás del Caño le
dijera al Jefe de Gabinete “Usted y la ministra (Débora) Giorgi actuaron
como voceros y agentes de una multinacional como Gestamp, ¡y después
dicen que se enfrentan a las corporaciones!”.
Los compañeros de Gestamp sintieron este golpe pero se mantuvieron en
pie de lucha. Este miércoles convocaron a una reunión muy importante en
el Hotel Bauen para discutir nuevas acciones (ver nota). La lucha de
los compañeros va a continuar. Nosotros reafirmamos el apoyo
incondicional de nuestro partido con la lucha de los obreros de Gestamp.
jueves, 15 de mayo de 2014
¡Todo el apoyo a la huelga de los docentes!
Se cumple la segunda semana de huelga indefinida que sostienen a nivel
nacional los trabajadores de la educación, en reclamo por los salarios
adeudados desde hace meses y las múltiples irregularidades que han
afectado desde tiempo atrás a profesores y maestros.
El gobierno saliente y su entonces ministro Leonardo Garnier intentaron
reducir la situación a un problema informático, cuando es conocido que
durante años la negligencia del MEP y sus jerarcas han generado continuos
dolores de cabeza a muchos docentes y sus familias, siendo el actual quizá el
punto más alto de esa dinámica.
Lo más repugnante es que mientras la situación de profesores y maestros
empeora al no recibir ni siquiera sus sueldos, los ministros y jerarcas del
gobierno de Chinchilla recientemente se repartieron sin ningún tipo de retraso
más de ¢1600 millones en liquidaciones, tras años de recibir jugosos salarios.
Por otra parte, los llamados de Luis Guillermo Solís para deponer la huelga
contrastan con las deudas y las dificultades que se acumulan diariamente, y
evitan solucionar el problema de fondo. La hipocresía de su pose populista de
“sumarse” a la huelga de los docentes poco antes de asumir la presidencia
ha quedado completamente en evidencia.
Desde la LRS nos solidarizamos con la lucha de los docentes, al tiempo que
hacemos un llamado para rodearla de apoyo y fortalecerla hasta que sean
satisfechas todas las reivindicaciones exigidas sin ningún tipo de represalia
por parte del gobierno.
LIGA DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA | LRS
sábado, 26 de abril de 2014
El triunfo del PAC, un gobierno de continuidad neoliberal
Por Bryan Brenes
Se consolida tercera fuerza electoral para la administración del Estado capitalista costarricense
El domingo 4 de abril en segunda ronda electoral quedó ratificado
Luis Guillermo Solís -candidato del Partido Acción Ciudadana- como
Presidente de Costa Rica. Con este acontecimiento quedó también
ratificada la consolidación de una tercera fuerza electoral en el país,
después de vencer 77.8% a 22.1% a su contrincante Johnny Araya Monge,
referente del histórico Partido Liberación Nacional.
El nuevo Presidente llega al Poder Ejecutivo con el respaldo de
grandes ilusiones, lo que se refleja en los mas de 1.300.000 votos
conseguidos -la mayor cantidad obtenida por un mandatario en el país- y
la fuerte disposición al cambio de parte de un sector de la población
después de 8 años de gobierno liberacionista, valga la pena recordar,
marcados por la corrupción, medidas neoliberales y delitos en la función
pública.
El nuevo gobierno ante grandes desafíos
Mas allá de las ilusiones de cambio que existen en importantes
sectores de la población, existen problemas objetivos que le pondrán
límites desde ya a la nueva administración, solo por mencionar algunos
ejemplos: el déficit fiscal, la presión de los grandes empresarios que
buscan flexibilizar las condiciones laborales de los trabajadores o
sanear las finanzas públicas, lo que probablemente pasará por la
aprobación de nuevos impuestos y leyes como la del empleo público para
flexibilizar la relación entre patrones y trabajadores.
A propósito de las medidas neoliberales ya el nuevo presidente ha
anunciado que comprará energía a las compañías privadas de generación de
electricidad, cambiando inclusive la posición oficial del PAC, que se
había negado a la generación eléctrica privada, ya que esto atentaba
contra el monopolio estatal en manos del ICE.
En el plano de las finanzas públicas, Solís no ha tardado en saludar
la gestión del Ministro de Hacienda Edgar Ayales, señalando que tomará
en cuenta propuestas del rechazado Plan Fiscal durante su gestión. Estos
anuncios, se unen a la presión de grandes sectores empresariales y de
la política nacional que, después de la reducción drástica de
operaciones por parte de Intel en el país; exigen una flexibilizacion en
las condiciones laborales, ya que el país estaría perdiendo
competitividad a nivel internacional, lo que termina alentando la
deslocalización productiva.
Perspectivas
La nueva administración de Luis Guillermo Solís iniciará con el
respaldo de un sector de la población del país, en el marco de un
acercamiento con las demás fracciones burguesas. Tendrá la obligación de
establecer las contrarreformas neoliberales necesarias para que los
capitalistas nacionales conserven competitividad, y para esto tendrá
que propinarle golpes a los trabajadores. Es un gobierno que mas allá de
la cantidad de votos que obtiene, no cuenta ni con la estructura ni
con el entramado cantonal que le daba vigorosidad a las administraciones
liberacionistas; y como si fuera poco, con el Congreso mas dividido de
la historia; en el cual el PAC cuenta apenas con 12 Diputados, lo que ha
obligado al señor Solís a buscar alianzas y acuerdos con fuerzas
políticas tradicionales del entramado nacional como el propio PLN, el
PUSC o el Movimiento Libertario.
Difícilmente los asalariados de Costa Rica podemos esperar cosas
favorables del nuevo gobierno, ya que Solís se ha propuesto con toda
claridad para administrar los negocios de los capitalistas nacionales y
cuidar los intereses de las grandes compañías y no necesariamente para
defender los intereses de los trabajadores. Por esto es necesario
preparar una perspectiva independiente, obrera y socialista, no solo
para enfrentar los ataques inminentes que propinara el nuevo gobierno,
sino que se proponga para capitalizar la debacle de los partidos de la
burguesía.
domingo, 13 de abril de 2014
Argentina: Parazo contra el ajuste
Por Ruth Werner, PTS Argentina
La jornada del 10 de abril convocada por las CGT de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo y la CTA de Pablo Micheli se convirtió en un pronunciamiento nacional de la clase obrera contra el ajuste. Con masiva adhesión en los lugares de trabajo fue un parazo nacional.
Este segundo paro contra el gobierno kirchnerista tuvo mucha más adhesión que el del 20 de noviembre de 2012. Fue total en el transporte y en los servicios donde dirigen las principales centrales convocantes. Y en la industria, en numerosas fábricas de gremios de la CGT oficialista también se sintió con fuerza. En Zona Norte, se paró en alimenticias como Kraft de Pacheco, PepsiCo, en el parque industrial de Pilar en Procter, WorldColor y Unilever, autopartistas como Lear, gráficas como Donnelley y Printpack. También jaboneras como Alicorp de La Matanza. En Bahía Blanca se paralizó el polo petroquímico. En el cordón metalúrgico de Rosario (donde están los obreros de Liliana que vienen de una dura lucha) muchas fábricas no trabajaron. En la gran siderúrgica Siderar más de la mitad adhirió al paro. En la Renault de Córdoba y la Ford de Pacheco los patrones directamente dieron asueto ante lo que se preveía como un paro total. En la Ciudad de Buenos Aires fue importante el paro del subte donde los trabajadores masivamente no concurrieron a su trabajo. Miles de docentes también se sumaron a la medida en todo el país pese a su dirección abiertamente kirchnerista. Los sindicatos, comisiones internas y cuerpos de delegados nucleados en el Encuentro del Sindicalismo Combativo junto a otras organizaciones, y particularmente el PTS impulsamos asambleas en los lugares de trabajo y promovimos los piquetes obreros para ayudar a garantizar el paro allí donde los burócratas oficialistas no llamaban a parar. En este periódico hacemos una extensa cobertura de la adhesión al paro en todo el país.
El gobierno miente
El gobierno acusó el golpe. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, atacó el paro diciendo que no se pudo ir a trabajar por falta de transporte y por los piquetes, desmereciendo el gran pronunciamiento de la clase obrera. Pero quien conozca la historia de los paros de este país sabe que si se quiere ir a trabajar se encuentra la forma de llegar. Capitanich también debería recordar que cuando la clase obrera argentina se decide a luchar lo hace contundentemente. Y es lo que empezó a hacer. La gran mayoría se sumó libremente al paro porque sobran motivos: la devaluación se come gran parte del salario, el gobierno quiere poner tope en las paritarias, el 35% de los trabajadores está en negro, la mayoría de los jubilados cobra la mínima de poco más de $ 2.700.
Los piquetes de huelga colaboraron en convencer a miles de trabajadores. Este método histórico de lucha de la clase obrera nacional y mundial, lo impulsamos orgullosamente desde el PTS y otras fuerzas que izquierda, desde el Encuentro Sindical Combativo reunido en marzo, en Atlanta, con numerosas comisiones internas y sindicatos. Muchos piquetes ayudaron a los precarizados, contratados y tercerizados (los más vulnerables frente a patronales que presionaban con amenazas de descuentos o quita de presentismo) a encontrar una “excusa” para no llegar al trabajo. Y sirvieron además para amplificar una voz alternativa a la burocracia y transformar el paro en activo en fracciones significativas de los trabajadores.
Opositores como Sergio Massa y Mauricio Macri habían condenado previamente el paro. Pero el mismo jueves no hubo político patronal ni medio de comunicación que no hiciera campaña contra los piquetes. El gobierno optó por reprimir con la Gendarmería el más importante, el de Panamericana. Pero no pudieron evitar que se realizara y allí los dirigentes de Kraft, Pepsico, Donnelley y diputados como Christian Castillo del PTS y del FIT, entre otros, denunciaron el ajuste del gobierno, exigieron un plan de lucha a las CGT y a las CTA y reclamaron la absolución de los petroleros de Las Heras.
La izquierda obrera estuvo en este y otros piquetes como en Puente Pueyrredón, en el Acceso Oeste (altura Hospital Posadas), en La Matanza (Ruta 3 km. 21 y en las puertas de Alicorp), en el Parque Industrial de Pilar, en el acceso a la autopista Buenos Aires-La Plata, en Rosario (primero en la autopista y luego en el centro), en la Ruta 66 de Jujuy, en el puerto de Mar del Plata, en la autopista de acceso a Mendoza, en el puente Centenario de Córdoba Capital, en la Ruta 7 de Neuquén frente a la emblemática Zanon y luego en la movilización con Aten. En todos el PTS aportó las principales columnas y sus dirigentes fabriles fueron claves en promover la participación obrera que fue el sello distintivo de los piquetes. Los medios debieron reflejar esta nueva realidad de un sector de la clase trabajadora donde la izquierda obrera comienza a pisar fuerte.
Un nuevo estado de ánimo en la clase obrera
El giro a la derecha del gobierno que incluye devaluación, tarifazos, suspensiones y hasta despidos, indemnización a Repsol y nuevo endeudamiento con los organismos de crédito internacionales, logró reunir consenso burgués. El escenario a derecha se completó con la campaña contra la inseguridad y las políticas de mano dura de oficialistas y opositores que sembraron el clima para que sectores de las clases medias se sintieran valientes para salir a practicar el método fascista del linchamiento.
El paro del 10 es la primera gran acción obrera que se opone con contundencia a la ofensiva ajustadora y al giro a la derecha del gobierno. La gran huelga de los docentes bonaerenses fue un anticipo que obligó a Scioli a retroceder. Pero este paro nacional está mostrando, de conjunto, un cambio de ánimo en la clase obrera adelantando una probable multiplicación de las luchas. La burocracia oficialista de los Caló y los Yasky no pudo salir peor parada, arrodillada ante un gobierno que sólo ofrece ajuste y con decenas de miles de trabajadores que le dieron la espalda este 10 de abril.
Por su parte, Moyano, Barrionuevo y Micheli no quieren pelear hasta derrotar el ajuste. Convocaron a una medida aislada y al hacer su balance, estuvieron lejos de comprometerse en darle continuidad. Estos dirigentes quieren utilizar la fuerza de la clase trabajadora al servicio de algún político patronal opositor. Están cómodos reuniéndose con cuanto derechista aparezca, sea Massa, De La Sota, Macri, o el socialista sojero Hermes Binner.
Desafíos
Se abren grandes posibilidades para la izquierda clasista y el Frente de Izquierda. La gran elección del FIT de 2013 ya había mostrado que cientos de miles de trabajadores que se oponen al gobierno optan por una alternativa de independencia de clase. Ahora el paro ratifica la importancia estratégica de los sindicatos en nuestro país y la emergencia de las organizaciones de la clase obrera en la vida política nacional pese a los límites evidentes de sus direcciones burocráticas. El futuro para desarrollar a la izquierda clasista y revolucionaria depende de comprender estas conclusiones. Está planteado impulsar el FIT como herramienta de independencia política de los trabajadores, pero debe estar combinado con promover una política para recuperar los sindicatos de manos de la burocracia e iniciativas de reagrupamiento de los sectores combativos como las que impulsamos desde el Encuentro de Atlanta. Limitarse solo a la agitación política sin ver la importancia de desarrollar fracciones clasistas orgánicas en los sindicatos termina en el mero electoralismo; al igual que limitarse solo a la lucha sindical deriva en sindicalismo.
Nuestra estrategia se define por la articulación de estas peleas en torno a un programa y métodos de acción que señalen una perspectiva de independencia política de los trabajadores y la construcción de un gran partido revolucionario que agrupe a lo mejor de la vanguardia obrera que se proponga luchar conscientemente por el gobierno de los trabajadores.
Entre las variantes del frente único obrero está la de impulsar medidas de lucha cuando las centrales obreras convocan pero levantando un programa propio, como hicimos este jueves 10 para desenmascarar la política de los convocantes; o reagrupando a los sectores combativos, como en Atlanta. La “vuelta” de los sindicatos muestra la potencialidad de la clase obrera si estas organizaciones estuvieran en manos de la izquierda para desarrollar las aspiraciones de los trabajadores y ponerlas al servicio de derrotar el ajuste. Para eso hay que conquistar más posiciones en los principales batallones de la clase obrera. Se trata, sí, de pelear por un plan de lucha nacional y de levantar todas nuestras reivindicaciones. Pero fundamentalmente de levantar una alternativa para que las organizaciones de lucha recuperadas de manos de la burocracia levanten un programa de unidad de las filas obreras, de unidad con el pueblo pobre en la perspectiva de la huelga general para derrotar el ajuste y que la crisis la paguen los capitalistas.
La jornada del 10 de abril convocada por las CGT de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo y la CTA de Pablo Micheli se convirtió en un pronunciamiento nacional de la clase obrera contra el ajuste. Con masiva adhesión en los lugares de trabajo fue un parazo nacional.
Este segundo paro contra el gobierno kirchnerista tuvo mucha más adhesión que el del 20 de noviembre de 2012. Fue total en el transporte y en los servicios donde dirigen las principales centrales convocantes. Y en la industria, en numerosas fábricas de gremios de la CGT oficialista también se sintió con fuerza. En Zona Norte, se paró en alimenticias como Kraft de Pacheco, PepsiCo, en el parque industrial de Pilar en Procter, WorldColor y Unilever, autopartistas como Lear, gráficas como Donnelley y Printpack. También jaboneras como Alicorp de La Matanza. En Bahía Blanca se paralizó el polo petroquímico. En el cordón metalúrgico de Rosario (donde están los obreros de Liliana que vienen de una dura lucha) muchas fábricas no trabajaron. En la gran siderúrgica Siderar más de la mitad adhirió al paro. En la Renault de Córdoba y la Ford de Pacheco los patrones directamente dieron asueto ante lo que se preveía como un paro total. En la Ciudad de Buenos Aires fue importante el paro del subte donde los trabajadores masivamente no concurrieron a su trabajo. Miles de docentes también se sumaron a la medida en todo el país pese a su dirección abiertamente kirchnerista. Los sindicatos, comisiones internas y cuerpos de delegados nucleados en el Encuentro del Sindicalismo Combativo junto a otras organizaciones, y particularmente el PTS impulsamos asambleas en los lugares de trabajo y promovimos los piquetes obreros para ayudar a garantizar el paro allí donde los burócratas oficialistas no llamaban a parar. En este periódico hacemos una extensa cobertura de la adhesión al paro en todo el país.
El gobierno miente
El gobierno acusó el golpe. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, atacó el paro diciendo que no se pudo ir a trabajar por falta de transporte y por los piquetes, desmereciendo el gran pronunciamiento de la clase obrera. Pero quien conozca la historia de los paros de este país sabe que si se quiere ir a trabajar se encuentra la forma de llegar. Capitanich también debería recordar que cuando la clase obrera argentina se decide a luchar lo hace contundentemente. Y es lo que empezó a hacer. La gran mayoría se sumó libremente al paro porque sobran motivos: la devaluación se come gran parte del salario, el gobierno quiere poner tope en las paritarias, el 35% de los trabajadores está en negro, la mayoría de los jubilados cobra la mínima de poco más de $ 2.700.
Los piquetes de huelga colaboraron en convencer a miles de trabajadores. Este método histórico de lucha de la clase obrera nacional y mundial, lo impulsamos orgullosamente desde el PTS y otras fuerzas que izquierda, desde el Encuentro Sindical Combativo reunido en marzo, en Atlanta, con numerosas comisiones internas y sindicatos. Muchos piquetes ayudaron a los precarizados, contratados y tercerizados (los más vulnerables frente a patronales que presionaban con amenazas de descuentos o quita de presentismo) a encontrar una “excusa” para no llegar al trabajo. Y sirvieron además para amplificar una voz alternativa a la burocracia y transformar el paro en activo en fracciones significativas de los trabajadores.
Opositores como Sergio Massa y Mauricio Macri habían condenado previamente el paro. Pero el mismo jueves no hubo político patronal ni medio de comunicación que no hiciera campaña contra los piquetes. El gobierno optó por reprimir con la Gendarmería el más importante, el de Panamericana. Pero no pudieron evitar que se realizara y allí los dirigentes de Kraft, Pepsico, Donnelley y diputados como Christian Castillo del PTS y del FIT, entre otros, denunciaron el ajuste del gobierno, exigieron un plan de lucha a las CGT y a las CTA y reclamaron la absolución de los petroleros de Las Heras.
La izquierda obrera estuvo en este y otros piquetes como en Puente Pueyrredón, en el Acceso Oeste (altura Hospital Posadas), en La Matanza (Ruta 3 km. 21 y en las puertas de Alicorp), en el Parque Industrial de Pilar, en el acceso a la autopista Buenos Aires-La Plata, en Rosario (primero en la autopista y luego en el centro), en la Ruta 66 de Jujuy, en el puerto de Mar del Plata, en la autopista de acceso a Mendoza, en el puente Centenario de Córdoba Capital, en la Ruta 7 de Neuquén frente a la emblemática Zanon y luego en la movilización con Aten. En todos el PTS aportó las principales columnas y sus dirigentes fabriles fueron claves en promover la participación obrera que fue el sello distintivo de los piquetes. Los medios debieron reflejar esta nueva realidad de un sector de la clase trabajadora donde la izquierda obrera comienza a pisar fuerte.
Un nuevo estado de ánimo en la clase obrera
El giro a la derecha del gobierno que incluye devaluación, tarifazos, suspensiones y hasta despidos, indemnización a Repsol y nuevo endeudamiento con los organismos de crédito internacionales, logró reunir consenso burgués. El escenario a derecha se completó con la campaña contra la inseguridad y las políticas de mano dura de oficialistas y opositores que sembraron el clima para que sectores de las clases medias se sintieran valientes para salir a practicar el método fascista del linchamiento.
El paro del 10 es la primera gran acción obrera que se opone con contundencia a la ofensiva ajustadora y al giro a la derecha del gobierno. La gran huelga de los docentes bonaerenses fue un anticipo que obligó a Scioli a retroceder. Pero este paro nacional está mostrando, de conjunto, un cambio de ánimo en la clase obrera adelantando una probable multiplicación de las luchas. La burocracia oficialista de los Caló y los Yasky no pudo salir peor parada, arrodillada ante un gobierno que sólo ofrece ajuste y con decenas de miles de trabajadores que le dieron la espalda este 10 de abril.
Por su parte, Moyano, Barrionuevo y Micheli no quieren pelear hasta derrotar el ajuste. Convocaron a una medida aislada y al hacer su balance, estuvieron lejos de comprometerse en darle continuidad. Estos dirigentes quieren utilizar la fuerza de la clase trabajadora al servicio de algún político patronal opositor. Están cómodos reuniéndose con cuanto derechista aparezca, sea Massa, De La Sota, Macri, o el socialista sojero Hermes Binner.
Desafíos
Se abren grandes posibilidades para la izquierda clasista y el Frente de Izquierda. La gran elección del FIT de 2013 ya había mostrado que cientos de miles de trabajadores que se oponen al gobierno optan por una alternativa de independencia de clase. Ahora el paro ratifica la importancia estratégica de los sindicatos en nuestro país y la emergencia de las organizaciones de la clase obrera en la vida política nacional pese a los límites evidentes de sus direcciones burocráticas. El futuro para desarrollar a la izquierda clasista y revolucionaria depende de comprender estas conclusiones. Está planteado impulsar el FIT como herramienta de independencia política de los trabajadores, pero debe estar combinado con promover una política para recuperar los sindicatos de manos de la burocracia e iniciativas de reagrupamiento de los sectores combativos como las que impulsamos desde el Encuentro de Atlanta. Limitarse solo a la agitación política sin ver la importancia de desarrollar fracciones clasistas orgánicas en los sindicatos termina en el mero electoralismo; al igual que limitarse solo a la lucha sindical deriva en sindicalismo.
Nuestra estrategia se define por la articulación de estas peleas en torno a un programa y métodos de acción que señalen una perspectiva de independencia política de los trabajadores y la construcción de un gran partido revolucionario que agrupe a lo mejor de la vanguardia obrera que se proponga luchar conscientemente por el gobierno de los trabajadores.
Entre las variantes del frente único obrero está la de impulsar medidas de lucha cuando las centrales obreras convocan pero levantando un programa propio, como hicimos este jueves 10 para desenmascarar la política de los convocantes; o reagrupando a los sectores combativos, como en Atlanta. La “vuelta” de los sindicatos muestra la potencialidad de la clase obrera si estas organizaciones estuvieran en manos de la izquierda para desarrollar las aspiraciones de los trabajadores y ponerlas al servicio de derrotar el ajuste. Para eso hay que conquistar más posiciones en los principales batallones de la clase obrera. Se trata, sí, de pelear por un plan de lucha nacional y de levantar todas nuestras reivindicaciones. Pero fundamentalmente de levantar una alternativa para que las organizaciones de lucha recuperadas de manos de la burocracia levanten un programa de unidad de las filas obreras, de unidad con el pueblo pobre en la perspectiva de la huelga general para derrotar el ajuste y que la crisis la paguen los capitalistas.
sábado, 22 de marzo de 2014
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